miércoles, 17 de agosto de 2022

EL ESTADO SOCIAL DE DERECHOS; EL NUEVO SOFA DE DON OTTO DE LA DERECHA

 

Pedro Subercaseaux, a principios del siglo XX creó una tira cómica con dos personajes que adquirirían vida propia a través de chistes populares; don Federico Von Pilsener y su amigo don Otto. El personaje se independizó de su creador y de las tiras cómicas y pasó al imaginario popular como símbolo del racionalismo teutón, ingenuo y en el caso de don Otto, bobo.

Se dice que don Otto, sincerándose a don Federico, le confiesa que su mujer lo engañaba con el vecino en su propia casa, consumando su pecado en el salón y más precisamente en el sofá. Buscando remediar para siempre esta vergonzosa conducta de su mujer, don Otto le explica a don Federico que ha encontrado la solución: vender el sofá.

El método deductivo se materializa con una conclusión que nace de dos premisas. El raciocinio de don Otto se conforma de la premisa uno; es preciso que mi mujer no me engañe más. Premisa dos; se acuesta con el vecino en el sofá. Deducción; para que no me engañe más debo vender el sofá.

El ambiente de malestar social expresado en octubre de 2019 es un fenómeno que tenía sus causas. Heterogéneas, dispersas, difíciles de interpretar; pero las tenía. Las había de carácter delictual terrorista respecto de las cuales, los partidos de derecha entonces en el poder, debían presionar a su presidente para que aplicase la ley, y las había estructurales o tácticas respecto del modelo de desarrollo que había que corregir urgentemente. Nada hizo al respecto.

La casta política de derecha, durante 20 años se dedicó a repartirse los cargos, integrada por partidos con una democracia interna opaca que propiciaba la carrera política de amigos y parientes, y con los jugosos sueldos de parlamentarios, el enriquecimiento personal de un círculo cerrado y a veces nepotista. Obraron convencidos de la comodidad que significaba estar casi siempre en la oposición sin las responsabilidades de gobierno, dado que la izquierda, transgrediendo sus principios socialistas, administraba razonablemente bien el estado subsidiario y la economía social de mercado que el gobierno militar había fundado. Tipo de régimen respetado urbi et orbi dada la implosión mundial de los socialismos reales.

Del legado espiritual del gobierno militar no se hicieron cargo. Ni hablar de ello. Era costoso políticamente defender la verdad histórica de lo que había sucedido desde el 70 al 89 y permitieron sin chistar se impusiera el mañoso relato de la izquierda donde los milicos torturadores eran el mal absoluto y habían derrocado héroes que querían el bien del país. Que los jueces prevaricaran impunemente orquestados por la izquierda, no era problema de ellos. Tampoco les preocupó que la economía social de mercado, progresivamente se fuese desarmando en sus bases libertarias, a través de la concentración económica escandalosa que sufría la economía, y las asimetrías del mercado, indicador manifiesto de su próximo colapso, donde tres o cuatro grupos económicos se integraban verticalmente y le cerraban la puerta a más actores. Sus hijos ya no tenían opción de emprender por sí mismos como lo hiciéramos en nuestra generación, debiendo contentarse con ser empleados de los ricachones. La banca y el comercio, concentrado en menos dedos que los que tenemos en una mano, eran una realidad que no les preocupaba. Por el contrario, les permitía recibir de esos grupos económicos – al igual que sus contendores de la izquierda- emolumentos y aportes para financiar la política, léase enriquecerse personalmente. La falta de ahorro personal de la población, la ínfima productividad de los trabajadores generada en gran parte por la asimetría entre sueldos y utilidades de las empresas, tampoco les preocupó demasiado. Sus think thanks (la siutiquería del nombre me pone los pelos de punta) los financiaban los empresarios que no repartían la gratificación más que la sustituta, y los sueldos subían muy por bajo del crecimiento económico. La explicación de la baja productividad de los trabajadores no era por falta de incentivos, sino porque son flojasos. Esos think tanks se dedicaron fundamentalmente a las estadísticas y encuestas para conservar ese 40 a 50% del electorado que les permitiese seguir flotando cual corchos.

De las bases fundamental de una sociedad libertaria, la familia, tampoco se ocuparon. Gonzalo Vial Correa Q.E.P.D. cual Juan Bautista, voceaba el descoyuntamiento de la familia popular y de clase media, donde padre y madre salían de casa y los hijos estaban a cargo de nadie. La incorporación de la mujer al mercado laboral era un imperativo para el crecimiento económico. Si eso era a costa de la estructura fundamental de la sociedad, la familia, una lástima. Lo primero para la derecha era la economía.

En tales afanes se encontraban cuando se les apareció octubre 2019. Caras compungidas y …. parálisis.

¿Cómo reaccionó la derecha ante el malestar legítimo y la ilegítima asonada terrorista y delictual expresado en octubre de 2019? Con la venta del primer sofá de don Otto. ¿Cuál era su razonamiento? Premisa Uno: Tenemos una constitución[1]. Premisa dos: Los únicos políticos que hacen la pega de liderar e imponer relatos – la extrema izquierda- se la dieron: el malestar es a causa de la constitución de Pinochet. Deducción: cambiemos la constitución.

La convención constituyente[2] creada al amparo del lamentable acuerdo por la paz y la democracia de noviembre de 2019, fue un verdadero Bar de la Guerra de las Galaxias conformado por brujas, vendedores de pomadas y otros especímenes de la fauna chilena. La estulticia de la mayoría de ese penoso cuerpo colegiado superó al disciplinado partido comunista, que no logró ponerle bozal con freno de paleta con el fin de lograr el asalto al poder totalitario anhelado, y parió un mamarracho muy probablemente intragable para la población, y qué si se llegase a imponer, difícilmente regirá y no imperará jamás. Ello por errores groseros de técnica jurídica que la hacen incalificable como una carta fundamental.

A don Otto después de la venta del sofá, la mujer le siguió poniendo el gorro; eso es evidente. No sabemos si haya vendido otros elementos del menaje familiar para evitar la prosecución de su adulterio, pero es de presumir que aprendió la lección.

Pero nuestros próceres de la derecha no han aprendido la lección y van tras un segundo sofá de don Otto. En efecto, una corriente dominante de intelectuales y políticos de la derecha para superar la crisis que en parte ellos mismos con sus colegas de izquierda han creado, han encontrado la forma de evitar que los desalojen del poder y ser arrasados por su completa inanidad para proponer caminos reales de mejoramiento para Chile.

Para salvar la pega hay que pasar por alto el veredicto popular expresado en el artículo 142 inciso final de la constitución vigente que ellos mismos redactaron. El clamor popular ellos lo sienten incluso contra el voto explícito de las mayorías. ¡Hay que cambiar la constitución! Pero no solo eso: ¡hay que cambiar el régimen! El problema es el estado subsidiario. Si gana el rechazo, la extrema izquierda, tiene un segundo caballo de troya y la derecha ya lo compró:  El estado social de derechos.

¿Qué es un estado social de derechos? Aquel que se bate en retirada en Europa luego del colapso fiscal de sus disciplinadas economías nórdicas, ordenadas y honestas, donde nadie roba, ni se aprovecha, ni hace la chancha de sus obligaciones laborales, ni paga coimas, ni tiene trabajos con dos chaquetas (una colgada al respaldo y otra para salir a hacer otra pega); todos estos hábitos tan propios de nuestra américa morena. Aquel estado que nos seguirá asfixiando con sus impuestos para ministerios de la mujer, del deporte, del esto, del otro y de lo de más allá. Aquel que nos cuidará desde la cuna hasta la tumba (dos lugares que estarán muy cerca si los administra el estado) para conseguir que seamos más pobres, pero más felices.

El 30% de los trabajadores de la salud que usted estimado lector le paga trabajosamente con sus impuestos NO TRABAJAN. Los profesores fiscales viven en paro. En otras palabras, el asistencialismo estatal en Chile y en Latinoamérica NO FUNCIONA ¿Todo esto se le olvidó a la derecha?

Señores políticos de derecha: Los que creemos en la libertad personal, en la responsabilidad individual, en la solidaridad social con quienes se esfuerzan por sacar adelante a sus familias, los que creemos que familia es el núcleo fundamental de la sociedad; LOS DESALOJAREMOS EN LAS PROXIMAS ELECCIONES. Téngalo por seguro.

agosto de 2022  

 



[1] Que garantizaba adecuadamente los derechos fundamentales; la libertad personal frente al estado, el derecho de propiedad y la familia nuclear

[2] La escribo ex profeso con minúscula

viernes, 12 de agosto de 2022

EL FRAUDE ELECTORAL DE LAS ELITES

 


La clase política acordó un pacto por la paz y la democracia, amedrentada por el lumpen que asolaba las calles a fines de 2019. El fenómeno de insurrección tenía causas que a ningún miembro de esa élite interesó[1]. Solo salvar el estatus quo de su dominancia, los inspiró a ceder a la sentida aspiración de la población chilena, que según las encuestas a menos del 3% de la población le interesaba: una nueva constitución. Se condujeron pues estas élites, de la misma forma que lo hicieron los girondinos y mencheviques en los episodios de demolición social que la historia conoce como revolución francesa y revolución rusa.

El resultado de tan brillante y preclara solución se manifestó en el completo desplome de la sociedad chilena en los ámbitos social, económico y político: un incremento exponencial de la violencia terrorista y delictual, una generalizada anomia o aversión a cumplir con sus deberes ciudadanos, la caída en vertical de la productividad de los trabajadores y de la responsabilidad social de los empresarios, la destrucción física de las ciudades y espacios públicos y el generalizado feísmo que transformó a Chile de ser una nación con voluntad tensa, a una poseída por una tristeza laxa y pesimista, atravesada por un generalizado, sálvese quien pueda.

Naturalmente la culpa de todo este deterioro -datos sociológicamente medibles – la clase política se los endosará en su relato, a la pandemia, otro relato falso, totalitariamente impuesto por las élites globalistas, con la anuencia y apoyo de nuestra élite criolla. Pero, si bien la pandemia ha deteriorado generalizadamente la convivencia social en el mundo – logro perseguido por sus gestores – es cuestión de viajar por el mundo, y viajar por Chile, para darse cuenta quien se ha deteriorado más severamente y en base a ello ponderar.

Azuzados y asustados por el lumpen politick – el peor estado de ánimo para obrar sabiamente - las élites aprobaron una modificación a la aportillada constitución vigente. Dicha modificación manifestada en los artículos 127 y siguientes de nuestra malhadada carta fundamental, son una clase magistral de estupidez política. Se creó un órgano antidemocrático, a la medida del mismo lumpen politick que los amedrentaba, donde minorías ínfimas de subversivos amparados bajo el paragua de pueblos originarios y asociaciones creadas para la ocasión, obtuvieron -como era de prever- una mayoría en la pomposamente llamada Convención Constituyente. Un grupo de ignorantes, inadaptados sociales, analfabetos funcionales, disfrazados de distinta manera, cooptó este triste cuerpo colegiado, de tal manera que cualquier hijo de mujer dotado de una mínima capacidad deductiva, podía proyectar e imaginar cual sería el resultado. La élite política en cambio se manifestaba después de instalada esta convención, satisfecha y generalizadamente confiada que ese verdadero zoológico humano, nos propondría un texto que construiría la casa de todos, donde todos seríamos felices y comeríamos perdices.

 A pesar del intenso amasijo cerebral al que la televisión somete cotidianamente a la población y al proceso de desinformación llevado a cabo por la patrulla juvenil de inadaptados que nos gobiernan, las encuestas señalaron que el mamarracho que produjo este grupo de ignorantes notables sería categóricamente rechazado y que volvería a regir la constitución redactada por constitucionalistas de todas las tendencias políticas y que había servido de base para el progreso de Chile durante 40 años. La sentida aspiración de tener una nueva constitución se manifestaba pues más falsa que judas. Todo ello en base a las mismas reglas constitucionales aprobadas por nuestros temerosos líderes.

Pero ¿cuál era el problema de que esto sucediera pura y simplemente? Piense estimado lector ¿Qué reacción social produciría un resultado de rechazo luego de dos años de despilfarro de recursos fiscales y de estrés impuesto a la población chilena, donde debimos soportar que un ínfimo grupúsculo de individuos moralmente incalificados nos mantuvieran en ascuas? Correcta la respuesta que se está imaginando: Le pediríamos, más bien, le exigiríamos a esa élite que pagara la cuenta. ¿Cómo? Pues desalojándoles del único espacio que constituye su razón de existir: el poder burocrático-político del que viven y se enriquecen.

¿Qué hizo esta élite ante el peligro? Se alinearon tirios y troyanos. Dentro de los miembros de la élite que apoyaban el rechazo dieron su palabra de honor[2] -así dijo Evelyn Mattei-[3] que harían sus mejores esfuerzos para continuar con el proceso constituyente que era esa sentida aspiración apoyada por un 3% de la población. Pero no solo eso; han rebajado los quorum de aprobación de modificaciones a la constitución al 57%[4] lo que significa que con una mayoría relativa se puede arrasar con los intereses y la opinión del 42% de la población. Justamente lo que no es la democracia y que caracteriza al totalitarismo[5]. En el otro costado, dentro de los que ven en el mamarracho constitucional la oportunidad anhelada de un estado totalitario, y por ende van por el apruebo, han dado su palabra[6], para modificar el esperpento, en los aspectos más grotescos e imposibles de disolver para el trago de tachuelas. En otras palabras, si gana el apruebo, seguirá el espectáculo, si gana el rechazo, también. Los políticos en el medio, el país paralizado, los terroristas haciendo su tarea sistemática de destrucción, la autoridad del estado ausente etc. etc. etc.

El fraude electoral que se ha ventilado como un peligro escatológico de unos funcionarios oscuros enquistados en el Servicio Electoral, no era tal. El verdadero fraude electoral está ahora voceado por toda la élite. No es secreto. Ellos lo promueven y lo anuncian. Crearon unas normas e impulsaron un proceso para salvar su pega, que era apoyado en el momento que lo acordaron por el 3% -estadísticamente medido- de la población. Proceso que se ha acreditado un total y completo despilfarro. Ante el peligro que esa evidencia, la elite se ha confabulado para vulnerar la decisión de la población.

Cualquiera sea el resultado estimado lector, la única opción para que Chile vuelva ser libre, seguro, próspero y éticamente recuperado en su conciencia que los deberes ciudadanos están antes que cualquier derecho, es desalojar a TODA esta élite corrompida que tanto daño ha hecho a la convivencia social.

agosto de 2022

 



[1] De este mismo autor, ver condiciones de posibilidad de la crisis de octubre de 2019. https://pabloerrazurizmontes.blogspot.com/2019/11/algunas-condiciones-deposibilidad-de-la.html

[2] Palabra de honor para un político de esta generación, es como decir agua seca.

[3] Que a estas alturas semeja uno de esos personajes de los cuentos de los hermanos Grimm

[4] Dicen 4/7 para ocultar lo grotesco de esta propuesta

[5] Por eso es injusto tildar a los políticos de ratas. Las ratas jamás destruirían el nido de sus hijos por conservar sus privilegios

[6] Ibidem nota 1

jueves, 14 de julio de 2022

LA INTELIGENCIA, LA DERECHA Y LA NUEVA CONSTITUCION

 


En su obra España Invertebrada, José Ortega y Gasset, refiriéndose a la España de preguerra, señala que, en vez de renovar periódicamente el tesoro de ideas vitales, de modos de coexistencia, de empresas unitivas, el poder público ha ido triturando la convivencia española y ha usado de su fuerza nacional casi exclusivamente para fines privados.

Surgen dos comentarios de esa frase: El primero, no estaba tan equivocado Ortega, porque no pasaría mucho tiempo antes que los españoles se dieran entre ellos a lo bestia. El segundo, es que el juicio nos calza perfecto a la conducta del poder político en general y a la derecha en particular, de los últimos años en Chile, donde bruscos cambios sociales y tecnológicos han generado previsibles conflictos sociales que la clase política no ha sabido ver, ni interpretar, ni menos solucionar. Con tal falta de recursos intelectuales, los relatos y propuestas envasadas por poderes contrarios al interés nacional, han primado y han demolido en breve tiempo lo que costó décadas construir, permitiendo que accedan al poder, adolescentes intelectuales que nos auguran la demolición de lo que aún queda en pie.

En efecto, la arquitectura del poder político y de los partidos (financiamiento a raudales, falta de control sobre la democracia interna, saqueo del Estado para sus fines propios) ha tenido por consecuencia, partidos políticos cooptados por quienes buscan hacer de la política un medio de sustento y enriquecimiento personal porque en otro sitios más competitivos no hay espacio para ellos. Los partidos se han caracterizado por una generalizada ausencia de selección de talentos, lo que permitió que liderasen o maniquíes, o individuos de poca inteligencia que ninguna empresa privada los contrataría, o incluso personas con sus facultades mentales y emocionales perturbadas. El corto puñado de talentosos padecen aquel síndrome neuronal que indica que talento que no se usa, se pierde.

Y en esto la derecha de chile fuimos, ha sido alumna destacada. Ahora, por enésima vez, los políticos de esa coalición agónica nos sorprenden con vueltas y revueltas de carnero; no para suprimir las tonteras que han hecho y dicho anteriormente, sino para agregar otras nuevas.

Precisa y fundamentalmente por lenidad y estulticia de ellos mismos, el país ha vivido convulso de una iniciativa, mal diagnosticada, mal planificada y peor ejecutada; cuyo desastroso resultado era perfectamente predecible. El tren los arrollo sin que se dieran cuenta que ellos mismos le habían dado la trayectoria para hacerlo, y ahora, después de los revolcones, se sacuden el polvo y se acicalan para decir; el problema de Chile se soluciona con una nueva constitución. Genial. Brillante.

Como la política tiene secuestrada a la opinión pública y las empresas de encuestaje tienen secuestrados a los políticos; para controlar al país y fijar su trayectoria, basta con controlar las empresas de encuestaje, práctica ejecutada a la perfección por quienes detentan el poder real. Es Chile el chocolate del loro para los poderes globalistas. Todo analista instruido sabe que la credencial de las encuestas y estadísticas tiene precedentes: Conforme lo señalaron las estadísticas, EEUU ganó la guerra de Vietnam.

Sin embargo, los políticos siguen como las moscas a la miel, los resultados de estas “masivas” muestras de opinión con muestras de 300 personas por teléfono. Los diputados y senadores no salen a la calle para conservar su integridad física, porque son los peor evaluados de la sociedad, pero siguen las encuestas de opinión a rajatabla (con excepción de los resultados de su evaluación personal).

Una señora que ha llegado a lo más alto, saltando de árbol en árbol exclusivamente por la sola virtud de su apellido; coincidente con el de uno de los integrantes de la gloriosa Junta Militar de Gobierno. Según la última encuesta de opinión, ha sido la política mejor evaluada, (¡¿?!)  aunque su gestión edilicia de la municipalidad que se asignó por secretaría dice otra cosa. Y en virtud de esta bendición nos hace saber su apotegma: “siempre me ha cargado la constitución del 80”. Frase repleta de contenido. Si el episodio y el personaje no resultasen cómicos y grotescos, la cuestión sería para llorar.

Estimados senadores, diputados, alcaldes, secretarios, y apitutados varios de chilefuimos: Ya es suficiente con que les paguemos el sueldo y el suculento emolumento mensual que le paga el SERVEL todos los meses a su partido por virtud de una ley que ustedes mismos urdieron. La cantidad y calidad de decisiones bobas que han adoptado significaría en China que los mandasen a cultivar arroz a los contrafuertes del Himalaya. Agradezcan que viven en Chile un país de borregos tolerantes. Así como Petronio, el arbiter elgantae de Roma le escribiese a su antiguo protector Nerón: Miserable poetastro de la Suburra; asesina, pero no cantes, roba, pero no escribas poemas; los que verdaderamente sostenemos los principios y valores de la derecha política les imploramos: guarden estricto silencio.

julio de 2022

lunes, 11 de julio de 2022

EL PLEBISCITO POR UNA NUEVA CONSTITUCION; DISTRACCION PARA EL GRAN ASALTO TOTALITARIO

 


Uno de los grandes defectos del espíritu español es el pecado de Caín – la envidia-. Francisco Franco Bahamonde, Generalísimo por la Gracia de Dios, como él se tituló, fue uno de los principales estadistas del siglo XX, y ha sido objeto de todo tipo de denostaciones falsas o tendenciosas sobre sus cualidades espirituales y militares por parte de sus nativamente envidiosos connacionales. Y el relato más absurdo que he escuchado, es la idea que Francisco Franco fue un mal militar. ¿Lo real?: Ganó dos guerras, contra todo pronóstico; sus tácticas y estrategias guiaron las ejecutadas por el alto mando alemán en la segunda guerra mundial. La famosa táctica de la blitzkrieck o guerra relámpago que los alemanes aplicaron contra Francia, fue ideada y aplicada por Franco en la guerra civil española en las ofensivas desarrolladas por unidades livianas, que cruzaban las líneas enemigas y creaban pequeños frentes de combate en la retaguardia enemiga. ¿Qué pretendía con ello? Lo que Franco Bahamonde llamaba la magnética atracción del fuego. ¿A qué fin? Distraer. Ganar, lo que el denominaba, la principal arma de la guerra: El tiempo. Franco fue un maestro de la distracción, para el logro de sus objetivos militares principales. Era un general irritantemente meticuloso a la hora de ordenar una ofensiva. Los planes de combate que solicitaba a sus comandantes debían ser detalladísimos. Y los ejecutaba cuando el enemigo había sido suficientemente desgastado por sus tácticas de distracción.

No obstante el título de estas letras, no es mi intención negar la importancia que tiene la disyuntiva que se plantea en septiembre próximo en el sentido de aprobar o rechazar, un documento que pretende ser una constitución política para la república. Digo pretende, porque dada la técnica jurídica usada, la confusión idiomática, la imprecisión de sus pretendidos conceptos, la carencia genérica de las más básicas técnicas legislativas y la inexistencia fáctica de sus premisas fundantes[1]; me asiste la convicción más completa que, de ganar la opción apruebo, ese documento jamás tendrá ni imperio, ni eficacia jurídica ni legitimidad. En otras palabras, no regirá jamás. Quizá algunos de sus redactores y promotores del apruebo, es lo que pretenden en su nihilista visión del mundo. Me asiste también la convicción, que el triunfo de la opción rechazo, no alineará voluntades. Los demagogos que manejan todos los partidos políticos que hoy se disputan el poder político, para justificar su rechazo a la propuesta, ya elucubran tácticas populistas para ganar prosélitos, sin la más mínima atención a que el país recupere la gobernabilidad perdida. ¿Mi opinión? Si gana el apruebo nos espera el caos absoluto; si gana el rechazo, el mismo relativo caos que estamos viviendo -que se ira agravando mientras no se ataquen sus causas- porque quienes han causado este caos (la clase política) siguen enquistados en el poder.

Quienes realmente manejan el poder en el mundo han promovido en nuestro país el intento de suicidio colectivo del 18 de octubre de 2019[2]. No digo que la causa suficiente de este fenómeno socio político complejo, haya sido la influencia de los poderes que actúan en el mundo. Es un fenómeno de causalidades múltiples y complejas. Solo digo que lo han promovido. The Economist, revista que representa la opinión y la intención de aquellos poderosos, ha ondulado entre la promoción del proceso de reforma constitucional cantando loas a su desarrollo y eventuales beneficios, a su denostación en su último número, cuando han descubierto, lo que cualquier persona con una inteligencia mediana sabía desde los orígenes del proceso: que las disposiciones del borrador propuesto son augurio de caos y disolución de la delicada trama social que nos une, lo que era de presumir sin dudas por la calidad de los integrantes de la Convención Constituyente.

El relato – Una nueva constitución es lo que clama el pueblo oprimido - parte de la premisa que las normas jurídicas son capaces de formatear y preformar una realidad social. Como esa idea es falsa y está condenada sistemáticamente al fracaso porque jamás una norma jurídica crea ni cambia condiciones sociales, la promoción de la idea de Una Nueva Constitución es una idea sustancialmente falaz que consume las energías de la nación chilena sin ningún beneficio para nadie.

Volviendo a Franco Bahamonde; ¿Qué debes hacer para derrotar a tu enemigo? Distraerlo. ¿Para qué? Pues para que no vea donde está la verdadera ofensiva. ¿A que fin? A objeto que cuando esa ofensiva se despliegue, las resistencias estén de tal modo desgastadas que puedas hacer un avance incruento y victorioso.

El país se desgasta en un debate radicalmente falso. Políticos que andan leyendo encuestas todos los viernes, para saber pa´ donde va la micro son los impulsores de este debate inane. Esa clase política conformada por personajes intelectual y moralmente de poca monta, incapaces de leer la realidad y enfrentarla para guiar a sus gobernados hacia el bien común general, buscan cual corchos mantenerse a flote. Causa entre risa y vergüenza ajena las volteretas de un Lagos, Frei, Macaya etc. con sus “si bien es cierto, no es menos cierto”.

Mientras tanto, el verdadero poder en el mundo, aquel que ha sido capaz de cambiar la cara de nuestro mundo y ha generado el caos económico ad portas, tiene sus trayectorias y disyuntivas sustanciales, que el infantil nivel del debate interno no es capaz de identificar. ¿Y que nos propone ese poder global? Pues la agenda 20-30 que está escrita, es explícita. ¿Quién la impulsa? Una burocracia dorada llamada Sistema de Naciones Unidas que ha crecido al amparo de una organización que originalmente fuera una asociación de naciones soberanas y que hoy es financiada por los generosos aportes de una gerontocracia de millonarios nihilistas obsesionados con reducir la población humana en el planeta. Esta burocracia a través de sus organismos está dinamitando el pretil que significan las soberanías nacionales que paradojalmente le dieron vida. Promueven un orden mundial excluyente de esas soberanías, de la familia como núcleo fundante de la sociedad, de la libertad individual y de la tradición cultural. Un orden social utópico que no tiene correlato empírico, que nace y se funda en la mente de sus ideólogos.

Lo más sorprendente: está ofensiva totalitaria no está en el debate público.  El hombre de la calle no se ha pronunciado de que los padres pierdan la patria potestad, que seamos más pobres, pero más felices, que nos obliguen a inocularnos a nosotros y a nuestros hijos las sustancias que una oligarquía mundial disponga, que la libertad sea restringida por poderes supranacionales etc. etc. etc. Las encuestas la mayoría financiadas por estos generosos patriarcas bíblicos, no preguntan la opinión sobre esas cosas.

Es hora de que seamos capaces de sacudirnos de las maniobras distractivas que ocupan el espacio público para enfrentar la agenda globalista promovida activamente por este organismo paralelo y muchas veces contario a la voluntad de la Asamblea General de las NU, financiada por mega empresas globales a través de fundaciones de beneficencia, por los omnipresentes consorcios de “información” que no lo son tal sino de adoctrinamiento, por las miríadas de ONGs que financian las universidades que promueven ideas favorables a esa agenda globalista que compromete cuando no destruye los valores de libertad personal, soberanía nacional, patria potestad sobre nuestros hijos.

¿Estoy viendo fantasmas? Pido al lector -le imploro- que haga el ejercicio de informarse en la página web de las Naciones Unidas. Está todo lo que digo explícitamente a disposición del que quiera informarse. Hasta las fuentes de financiamiento. Un ejemplo -solo un ejemplo- son los instructivos para disuadir, aterrorizar y convencer a la población en torno a inocularse sustancias experimentales invasivas de nuestro orden genético cuales son las inyecciones que, violando el acuerdo de Nuremberg de Naciones Unidas que condenó los experimentos humanos de los Nazis, supuestamente pretenden combatir un virus nacido en un laboratorio chino. No hay una letra que se refiera a la fundamentación científica de la iniciativa. Solo a la metodología totalitaria para reprimir la disidencia[3]. Pero insisto, es urgente informarse en que consiste la agenda 20-30 para poder desentrañar sus falacias.

Filósofos contemporáneos de la talla de Hanna Arendt, Gabriel Marcel o Julián Marías nos pusieron sobre aviso de la metodología del totalitarismo para aislarnos de nuestros prójimos e inducirnos de manera cruenta o incruenta a hacer de nuestras vidas lo que un poder ajeno y lejano a nosotros quiere que hagamos de ellas. Intuyo que la sensación de malestar que ha inducido a algunos a dinamitar el orden social que nos unía, está en la percepción de verse liado en esa red totalitaria de información y la percepción que estamos perdiendo el control de nuestras vidas y de las vidas de nuestros hijos y cercanos. Sin instruirnos en esos filósofos que son experiencias vitales profundas del drama de nuestros tiempos, poco o nada podremos entender sobre el mundo que nos rodea. Si solo nos informamos por el martilleo cerebral de la televisión o de los diarios controlados por la uniformidad de la versión oficial, somos ignorantes y por consecuencia seremos esclavos.

Julio 2022

 

 

 



[1] Artículo 1 de la propuesta define a un Chile inexistente. No es posible hacer nacer una realidad por el hecho de prescribirla

[2] https://pabloerrazurizmontes.blogspot.com/2019/11/algunas-condiciones-deposibilidad-de-la.html

viernes, 24 de junio de 2022

EL MUNDO ARTIFICIAL Y LA LIBERTAD Y DIGNIDAD HUMANA

 


Dice el diccionario de la Real Academia que artificial es un adjetivo que significa; hecho por la mano del hombre, no natural, falso, producido por el ingenio humano. El excelente Diccionario Etimológico de Chile[1] nos hace saber que esta palabra se compone del sustantivo ars, artis, que da cuenta de una obra o trabajo que expresa mucha creatividad; del verbo facere qué por apofonía[2] se convierte en fic (tal como sucede con edificio, orificio) y por último de alis, que significa pertenencia. Así, etimológicamente, artificial sería aquello perteneciente a una obra creativa.

¿Es artificial la colmena compuesta de miles de hexágonos donde las abejas depositan el fruto de su trabajo? ¿Es artificial una tela de araña efectuada con gran precisión por ese sorprendente animal? No. A esas magníficas obras de la naturaleza le falta un elemento propiamente humano: la creatividad. El cambio en la naturaleza se produce por mecanismos adaptativos al medio. Por decirlo de manera simplificada, el animal se adapta a la naturaleza, en cambio el hombre, por una extraña cualidad de su voluntad, adapta la naturaleza a él mismo. Para mayor precisión deberíamos contestarnos la pregunta; ¿puede la araña decidir no hacer la tela o la abeja la colmena? La respuesta es no; esta compelida a hacerla bajo apercibimiento de morir si no lo hace. Pero además por una razón muy radical: la abeja y la araña no deciden, no optan; no tienen opción.

Lo artificial es el producto de una voluntad propia e inspirada por la pura creatividad humana, derivada de un deseo de adaptar la naturaleza a una condición previamente inexistente. El hombre libre quiere cambiar el mundo y resuelve crear un artificio. Es lo que inspira singular y excluyentemente en el reino animal; lo que llamamos naturaleza humana.

Desde el mazo que cogió el hombre de las cavernas para dar muerte a la presa de caza, el hombre ha venido a través de la historia creando artilugios para adaptar al mundo así mismo. El hijo y el nieto de quien inventó la rueda no debió inventarla, pero si producirla artificialmente. Mantuvo así el hombre a través de la historia, plena conciencia de qué era en el mundo lo natural, y que era lo artificial. El hombre, a través de los siglos, siguió viviendo humanamente entendiendo que era una criatura especial que adaptaba la naturaleza a sí mismo, teniendo plena conciencia de la frontera entre lo natural y lo artificial. Y eso no porque fuese más inteligente que el hombre contemporáneo ni porque todo tiempo pasado fuese mejor. Tuvo perfecta conciencia de ello por una razón muy trivial: la densidad de lo artificial en su circunstancia cotidiana era muy baja respecto de lo natural.

Esto de la densidad de lo artificial respecto lo natural, lo explicaré con un ejemplo cotidiano: Cuando andamos en bicicleta, tenemos plena conciencia que aquel artilugio es artificial porque si dejamos de pedalear caemos de ella, lo que demanda nuestra atención y fuerza física. Cuando conducimos un automóvil, esa conciencia se tiende a disolver, aunque no completamente, porque si soltamos o apretamos el acelerador estamos físicamente donde mismo: montados en una caja sólida que representa una atmósfera excluyente de la atmósfera de fuera del automóvil.

El hombre desde no hace más de doscientos años ha presenciado un cambio radical en su entorno por la presencia de múltiples artilugios creados para la preservación y promoción de su condición humana. Pero en los últimos treinta años el fenómeno ha adquirido dimensiones tales, que nos deben hacer meditar sobre el espacio que ocupa la genuina humanidad del hombre en una circunstancia ocupada señorialmente por la tecnología. Esto es preguntarse, ¿están dadas las condiciones de posibilidad para conservar las dos cualidades que hacen al hombre único en la creación conocida - Su conciencia y su libertad- en un espacio físico dominado por la presencia de artilugios tecnológicos?

Es menester explicar aquello de la libertad y de la conciencia, para que el lector no piense que son galimatías para parchar una línea argumental. El hombre posee una extraña condición en la naturaleza: puede aspirar a realidades inexistentes. Para ello tiene una condición que el animal no tiene: es capaz de ensimismarse, es decir volver sobre sí mismo, meditar de qué manera puede acometer las circunstancias que le rodean para cambiarlas a su voluntad. Y para ello han sido los artilugios creados, desde la invención del control del fuego para calentarse, en adelante. Progresivamente el hombre crea las condiciones de bienestar que le permitan acometer sobre las circunstancias. Si a Juan Sebastián Bach, Miguel Ángel, Luis Pasteur o Werner Von Braun, no les hubieren precedido hombres que descubrieron como construir casas canalizar el agua potable, alear los metales etc. etc. sencillamente no habrían compuesto las maravillas de la música, de la escultura, del control de las enfermedades o del hombre a la conquista del espacio. La humanidad, a través de su creatividad ha cooperado a través de su corta historia para que dispongamos de un arsenal de cosas que son condiciones que nos permita acometer nuevos objetivos más y más altos y complejos. La técnica – en el sentido amplio de la palabra como creaciones humanas orientadas al bienestar del hombre -, ha sido hecha para el bienestar humano, y el bienestar humano es lo que permite expandir los espacios de conciencia y libertad de creación.

Volviendo a los cambios de los últimos treinta años, esta mutación se articula desde dos dimensiones: En primer lugar, la densidad de lo artificial que ha rodeado la existencia cotidiana en el mundo moderno es inédito o al menos no tiene precedentes en la historia conocida, y ha llegado a un grado que se requiere de un esfuerzo activo de la inteligencia para poder discernir que es artificial y que es natural en nuestro entorno. En segundo lugar, la pérdida de control sobre la creatividad de los artilugios tecnológicos es algo también no existía hace 100 años atrás. Si la técnica es el conjunto de cosas que el hombre ha creado a través de la historia para facilitar su condición humana, existió una relación entre la necesidad percibida directamente por el hombre individual para la promoción a esa condición humana y el medio tecnológico creado o usado por ese hombre individual. En el mundo contemporáneo el individuo humano en una mayor proporción ya no es autor directo de la tecnología – lo que es tolerable – pero tampoco es inspirador de la necesidad de la tecnología que usamos – lo que es intolerable-. Hemos ido perdiendo progresivamente nuestra potestad individual para determinar si la nueva tecnología la necesitamos o no para expandir nuestra condición humana.

Así enunciado, el fenómeno parece muy trivial y fácil de solucionar. Sería cuestión de dosificar la densidad de lo tecnológico. Cada individuo debería tener la libertad de usar o no los nuevos medios tecnológicos. Pero no es fácil ni trivial. Y no lo es, porque va acompañado con una centralización del poder donde lo que gana en capacidad de decisión del provenir, un poder lejano al individuo, lo pierde el individuo. La tecnología moderna es expandida no por voluntad del individuo, sino por voluntad de los poderosos que quieren imponer una soberanía sobre el individuo.

El fenómeno se ha intensificado cuantitativamente; hoy – a diferencia de hace 50 años- abarca a la casi totalidad de la humanidad. Y se ha intensificado cualitativamente con la omnipresencia de los artilugios tecnológicos en la vida cotidiana que han apartado a la humanidad del mundo natural y han inaugurado una forma de control intensa, densa y omnipresente de la vida individual, por un poder centralizado y lejano a los individuos, a la familia, y la comunidad política próxima. Hay una desagradable percepción que hemos perdido el control de nuestras vidas, y que la comunidad política que se despliega en nuestro entorno inmediato también es arrastrada en este control centralizado y lejano.

Conforme nos lo enseña la historia, el fenómeno pareciera se propio de estadios declinantes del pasado conocido. La historiografía, antropología y arqueología, se preguntan por qué razón colapsó la llamada edad de bronce que dos mil años antes de Cristo permitió la existencia de sociedades tecnológicamente sofisticadas y una densa red de intercambios comerciales que conectaban oriente próximo entre sí e incluso se conjetura que China de la edad de bronce, se conectaba con occidente y esa rica cultura. Una de las conjeturas más plausibles para contestar esa pregunta es precisamente la centralización del poder a causa de la sofisticación de los procesos tecnológicos.[3]

Pero estas letras no pretenden lamentarse escatológicamente de una fatalidad. Al contrario. Advertir que la solución está a la mano. Podemos recuperar el control de nuestras vidas y usar racionalmente de la tecnología. Pero ello a condición de superar un estado de conciencia propio del siglo XX.

El poder -entendido en términos amplios como toda aquella voluntad que quiere condicionar y dominar nuestras decisiones sobre que hacer con nuestras vidas- busca intensificar los procesos de masificación de la humanidad para fines de control y conducción. Para ello usa y abusa de la tecnología. El poder es más eficaz para conculcar nuestra libertad y dominarnos que en el siglo XX, gracias a la tecnología sobreviniente.

Para neutralizar al poder y conservar la libertad y nuestra dignidad humana, ya no bastan los talentos prescritos por Kant cuando fundó la ilustración -atrévete a saber-. Es menester adicionalmente una intensificación de la conciencia a través de un activo proceso de conocernos a nosotros mismos y entender cabalmente la consecuencia de cada una de nuestras decisiones. En otras palabras: para conservar la dignidad humana en un mundo irrefrenablemente tecnologizado debemos ser más espirituales y ejercitar cotidianamente la vieja receta de la filosofía: reflexionar sobre el sentido de nuestras vidas.

Para tal ejercicio, tenemos una condición más favorable para abordar esa tarea respecto de nuestros antepasados: la disponibilidad de la información; los datos. Está a nuestra disposición con un click del smartphone o del computador, miles de bibliotecas de Alejandría que abarcan toda la sabiduría que hemos recolectado a través de siglos. Tenemos la materia prima que nos permite reflexionar sobre la causalidad de los fenómenos, detener el tráfico de ideas preconcebidas sin fundamento inspiradas generalmente por el poder para controlarnos. Podemos formarnos un juicio en base a la realidad real y no a la realidad envuelta en doctrinas, sistemas de pensamiento, prescripciones ideologías, utopías, preconceptos o prejuicios.

Es verdad que la historia de los sistemas de pensamiento es útil, pero las circunstancias que nos rodean son mayormente inéditas y con los mecanismos de interpretación de la realidad pretéritos, esta realidad contemporánea es a veces incomprensible. Filosofemos, pero filosofemos creativamente sobre las disyuntivas presentes, no exclusivamente sobre los sistemas de pensamiento pretéritos. Confrontar cosmovisiones pretéritas, como habitualmente se hace en el espacio público, me parece un ejercicio parecido al de los bizantinos con los turcos ad portas.

El genial Pepo, autor de nuestro omnipresente Condorito, en su tira cómica escribía en las paredes de Pelotillehue, “Tome Pin y haga Pun”. Era una aguda sátira de la publicidad y del ejercicio del poder disuasivo en general. Para conservar la humanidad en nuestro siglo, si creemos que tomando Pin vamos a hacer Pun, habremos irremediablemente perdido nuestra dignidad humana. Sospechar, dudar, escrutar al poder y decidir por nuestra cuenta y riesgo; esa es la tarea que demandan estos tiempos tecnológicos. Siempre en la historia humana el individuo le gana al poder lejano y burocrático. Siempre las estructuras complejas colapsan. Es probable que la era de bronce haya colapsado por una agenda como la 20-30 de la ONU. Con nuestra conciencia despierta podemos evitar que el derrumbe de las estructuras arrastre a nuestra conciencia individual.

Junio 2022

 

 



[1] http://etimologias.dechile.net/

[2] Tecnicismo de la fonética para derivar sustantivos o adjetivos

[3][3] También se conjetura que cambios climáticos severos pudiesen haber generado esta repentina parálisis

lunes, 30 de mayo de 2022

LA NECESIDAD CREA EL ÓRGANO Y LA FALTA DE NECESIDAD ¿LO ATROFIA? REFLEXIONES SOBRE LA MASCULINIDAD

 

Jean Baptiste Lamark fue un naturalista francés nacido en 1799, injustamente olvidado bajo la sombra de Darwin por el relato hegemónico anglosajón y progresista. Fue él y no Darwin quien elaboró la primera teoría de la evolución biológica. Él acuñó el omnipresente término biología. La parte inicial del título de estas letras es la simplificación vulgarizada de su famoso concepto: La necesidad crea la función, y la función crea el órgano”. En la entrada del parque Jardín de Flores de París, una estatua monumental del genio sentado en actitud de meditación nos recuerda su enorme aporte a la ciencia.

El término ética, tiene dos acepciones: la primera es como sustantivo: la ciencia de las costumbres; la segunda como adjetivo: La cualidad de una conducta. En la segunda acepción, conducta ética sería aquella que se adopta en función de un fin. Aristóteles usa el concepto de ética para referirse a las conductas prácticas, acepción que es mayormente usada por la tradición filosófica.

En estas letras me tomo la licencia de extrapolar a la ética – como ciencia de las costumbres - la famosa frase de Lamark formulada para la biología; y a través de ella quisiera reflexionar sobre el debate contemporáneo de la cuestión del sexo, que por presión ideológica hoy se identifica como cuestión de género.

Aristóteles observó la ética desde la óptica de la virtud. La virtud sería para el estagirita, la conducta que tiende a la perfección. Así la masculinidad y la femineidad tendrían conforme a esta perspectiva un telos o tendencia a su perfección. De este modo la ética habría de enseñar en qué consiste vivir bien, y qué virtudes han de ser cultivadas para conducirse adecuadamente. Las virtudes serían entonces aquellas cualidades que debe hacer suyas cada persona para orientar su vida éticamente.

Es muy recurrente que el debate filosófico se confunda cuando el mundo se analiza desde perspectivas descriptivas de la realidad (lo que el mundo es) oponiéndolas a perspectivas prescriptivas de la realidad (lo que el mundo debería ser). Muchos contaminan su descripción del ser de las cosas con sus pretensiones prescriptivas del deber ser de las cosas. 

Marx reconoce aquello cuando señala que, hasta que él formulara su doctrina, los filósofos se habían ocupado en entender el mundo y él se propone transformarlo. El patético Carlos se equivoca en tres dimensiones. Primero, porque desde los orígenes de la filosofía hay filósofos que han pretendido cambiar el mundo. Segundo, porque no son los filósofos los que han cambiado el mundo, entendido por mundo aquel que rodea al hombre en su microcosmos. Los que han cambiado el mundo, han sido principalmente los técnicos, desde los que inventaron como hacer fuego hasta los que inventaron el smart phone; y secundariamente los militares, políticos y otros hombres del poder; jamás los filósofos[1]. Por último, se equivoca Marx al confundir los planos prescriptivos y descriptivos y fuerza la realidad ontológica (el ser de las cosas) para que ésta encaje en su pretensión prescriptiva del mundo (el deber ser de las cosas), error que le costó a la humanidad 150 millones de muertos.

Alejándome de la acepción aristotélica, me referiré a la ética entendida como un sustantivo. ¿Por qué razón? Porque las conductas humanas se dan en un mundo exterior que cambia según las circunstancias, y la validez de las proposiciones sobre ética entendidas genéricamente y como adjetivo de las conductas, son referidas a un entorno determinado.

Aristóteles habla de las virtudes con pretensiones de generalidad, pero sin tener en cuenta  que en el mundo que le rodeaba, las mujeres y a los bárbaros no eran propiamente individuos; condición que al menos prescriptivamente tienen todos los hombres y mujeres del siglo XXI. Las propuestas aristotélicas en consecuencia tienen un valor relativo y podrían no ser aplicables erga hommes en nuestro siglo.

Las conductas humanas acontecen en un mundo exterior que son nuestras circunstancias. Así como el no nato en el vientre de la madre vive rodeado del líquido amniótico, así nosotros lanzados al mundo vivimos rodeados de un complejo de facilidades y dificultades. Y aquí creo que existe la razón por la cual existe tan gran diferencia entre los conceptos de virtud y de ética formulados por Aristóteles con aquellos formulados por la ilustración inaugurada por Kant. 

Los ilustrados percibieron que las circunstancias del mundo eran, a causa del mismo hombre, una condición cambiante. Kant habría intuido que el hombre era capaz de progresar y como consecuencia de ello recrear el mundo artificialmente; y hoy, cuando esa intuición kantiana se ha hecho realidad, impera un olvido fatal: confundimos o mimetizamos esta realidad artificial, con la realidad natural.

Me explico; las circunstancias que rodeaban al hombre observado por Aristóteles era un conjunto de facilidades-dificultades principalmente naturales y no controlados por el hombre. Ese hombre que poblaba el mundo desde la época de Aristóteles hasta el mundo nuevo que percibió Kant, enfrentaba circunstancias, que, en una proporción muy alta, le eran incontrolables porque las imponía la naturaleza. En tal escenario la masculinidad y la femineidad tenían un telos o tendencia a su perfección, orientada a doblegar las dificultades que la naturaleza le oponía.

La gran brecha de aquella realidad que la podríamos denominar clásica, con nuestra realidad moderna, es que la circunstancias que nos rodean a los hombres de la modernidad, son, en una proporción muy alta, realidades artificiales creadas, no por la naturaleza, sino por el hombre y su técnica.

Y refiriendo aquello a la cuestión del sexo, el telos o tendencia a su perfección del varón y de la mujer, no puede determinarse con la claridad con que se hacía hasta antes de los monstruosos[2] cambios tecnológicos ocurridos en nuestros tiempos, porque el ser mujer y ser hombre hoy, tiene un conjunto de dificultades-facilidades muy distinto al que tenía desde los orígenes de la humanidad hasta hace breves 150 a 200 años atrás.

Este manifiesto cambio del entorno donde se desenvuelva la humanidad en el presente contemporáneo mantiene en estado de perplejidad a esa humanidad toda, la cual aún no ha sido capaz de procesar adecuadamente la causalidad de los cambios. Abundan aprendices de brujo y chamanes que dicen tener la fórmula para endilgar a la modernidad; y lo que es peligroso, aprendices de brujo y chamanes muy poderosos.

Existe una campaña articulada políticamente, para imponernos una visión ideológica de la igualdad de género[3]. El sustrato de donde se arraiga esta ideología es del materialismo dialéctico el cual propone que toda realidad es el fruto de la síntesis de conflictos precedentes, entre una tesis (en este caso una estructura de dominación masculina opresora o hetero patriarcado) y una antítesis (en este caso, la rebelión de las mujeres oprimidas en busca de la liberación femenina). 

No pasa de ser el feminismo militante un refrito recalentado en un horno microondas, de un plato bastante más sustancioso y lógico que fuera la tristemente célebre ideología comunista marxista o materialismo histórico.

La falta de lógica interna y su casi total falta de correlato empírico hace de esta ideología una doctrina inaceptablemente superficial, que desorienta a una juventud angustiada por no saber a qué atenerse para proyectar sus existencias. Además, el poder de los medios de difusión de masas hace de esta seudo doctrina una majadería omnipresente. Quienes detentan el poder de la información pretenden un modelamiento de la realidad en base a relatos basados en esta doctrinilla. Es una asfixiante imposición manu militari que contamina el espacio de debate político y que tiene un innegable tufo de conspiración para el logro de objetivos, que, de ser propuestos con transparencia, recibirían el unánime repudio de la población[4].

Es evidente que el ideal masculino del macho protector, valiente que dibuja y guia el camino a la fémina criadora y protectora de la prole, se encuentra hoy degradado. Funcional a dicho ideal, era la virtud masculina por excelencia: la fortaleza; virtud aquella que al varón le permitía acometer los desafíos del mundo y resistir las dificultades con que la realidad oponía a esa voluntad de avance.

Y esta degradación, no tiene por causa la imposición majadera de la ideología de género. A la inversa; la ideología de género se ha hecho posible merced del entorno social que rodea a la degradación de la masculinidad. Así el deterioro de la masculinidad sería condición de posibilidad del surgimiento de este delirante ideal del hombre feminizado e incluso asexuado. 

¿Cuál es la causa que gravita sobre estos dos fenómenos? Una muy trivial omnipresente y que está fuera del radar de la mayoría de los análisis que se hacen sobre este debate: En el mundo contemporáneo, la mujer necesita menos o casi nada de aquel estereotipo de hombre valiente y protector. ¿Por qué razón? Enumeraré algunas causas que tienen a su vez varias consecuencias:

La píldora anticonceptiva niveló a la mujer con el hombre en su conducta sexual. Las relaciones sexuales dejaron de tener la consecuencia potencial de producir la prole. El sexo sigue sirviendo para traer niños al mundo cuando no se usan métodos anticonceptivos, pero ahora puede ser ejercido para el puro disfrute erótico del hombre, pero también de la mujer. A este fenómeno se le llamó en los sesenta del siglo pasado la liberación sexual.

Esta cotidiana circunstancia artificial creada por la técnica humana, ha tenido el efecto de cambiar la forma que la humanidad concibe al sexo. El sexo sería conforme a esta perspectiva, hecho para el placer, y accidentalmente para la reproducción, de manera que resulta axiológicamente idéntico para las ideologías imperantes, la práctica del sexo natural, con la cópula antinatura que practican los homosexuales. ¿Qué siempre ha existido homosexuales y la píldora nada ha cambiado en ello? Aquello es relativamente falso.

Lo que hasta ahora se conoce por investigaciones arqueológicas y antropológicas, demuestra que desde que el hombre tiene conciencia de su finitud (de su muerte) ha pretendido que las conductas humanas solo pretendan el sexo verdadero, el del ayuntamiento natural de un hombre con una mujer. El sexo verdadero se ha encontrado tradicionalmente sacralizado y rodeado de un marco normativo. Por esa razón y conforme a ese marco normativo, la homosexualidad fue éticamente una conducta abominable e inmunda en todas las culturas superiores. Solo ahora que el sexo gracias a la píldora es una actividad menos sacralizada y más genital, que la homosexualidad se ha sacudido para algunos, el estigma de conducta aberrante.

En el mundo contemporáneo y por efecto de esta realidad artificial causada por las técnicas de control de los ciclos reproductivos, la masculinidad como valor imprescindible, ha sufrido un deterioro. Siguiendo la regla inconcusa de Lamark, la necesidad (perpetuar y mejorar la especie) creo la función (relacionarse sexualmente para unir los cigotos) y la función creó el órgano (los órganos sexuales funcionales y el sistema hormonal que causan el impulso a relacionarse sexualmente). 

Si el sexo se practica como quien se rasca la espalda, obviamente la masculinidad ética que impone las costumbres viriles declina. Lo que es más evidente, el conjunto de la fenomenología biológica (sistema endocrino en general) que hace posible el sexo reproductivo, también declina en general y en promedio. Así lo indican múltiples estudios que acusan una disminución de los niveles de testosterona en los hombres de distintas edades en mega ciudades modernas, respecto de muestras obtenidas en los años 60 del siglo pasado[5].

Las facilidades para ganarse la vida. Las mujeres, hace 150 y menos años atrás, demandaban la presencia de un hombre proveedor que las ayudase a sustentarse a ella y a la prole; porque la sociedad y la realidad tecnológica estaba ordenada de un modo tal, que para poder participar en la mayoría de las actividades productivas y generadoras de riqueza, se requería de la fuerza y la agresividad masculina para obtener ese sustento. 

La mujer de hoy compite en el mercado laboral casi en las mismas condiciones que el hombre y es un hecho que si no existiesen normas protectoras de la maternidad que le confieren garantías de preservación del empleo e inamovilidad en los períodos de maternidad, la mujer tendría niveles superiores de remuneraciones. El trabajo hoy no demanda fuerza masculina. Una ley promulgada por mamá Bachelet en su gobierno, prohibió que los obreros cargasen un saco de ¡más de 25 kilos![6] Una mujer hoy podría pues ser obrera a la par de un hombre.

La disponibilidad de alimentos, calefacción, albergue universalmente obtenidos con dinero, es hoy algo tan omnipresente, que olvidamos que hace 150 años no lo era. Las familias debían proveerse sus alimentos, su calefacción y su techo, a través de la fuerza física que proveía principalmente el integrante de la familia de sexo masculino.

Las máquinas que sustituyen la fuerza física, haciendo progresivamente inútil los talentos exclusivos masculinos. El hombre antiguo sin una dotación suficiente de testosterona no tenía la posibilidad de relacionarse sexualmente con una hembra ni formar familia porque ante un ataque o ante cualquier evento que demandada usar la fuerza física no era idóneo. El hombre y mujer modernos disponen de aparatos mecánicos para infinidad de funciones y no se necesita de la fuerza física. Ni siquiera la guerra requiere de la fuerza física masculina, y que hasta hace pocos años era exclusivamente viril. Hoy es posible hacer la guerra a través de máquinas conducidas por hombres o mujeres.

Como se ve, el debate sobre el tema padece de una confusión entre lo prescriptivo (el telos del sexo y de la masculinidad y femineidad o la pretendida desexualización de las masas) y lo descriptivo (una realidad que se le apareció al ser humano a consecuencia de la técnica). 

Independiente de los conceptos morales y éticos que se sostengan, no se puede razonablemente negar que la humanidad sufre una innegable feminización de las relaciones sociales en todos los órdenes. La demanda de hoy es por derechos y protección. En un mundo masculinizado la demanda era por libertad, y la lucha permanente era contra la opresión del soberano. Hoy la opresión del estado es vista por las mayorías no como opresión sino como un alivio para ser protegido de lo desconocido y peligroso.

¿Es posible que esta tendencia autoformativa de la humanidad generada por la técnica persevere ad infinitum? ¿Existe un telos de mujer y de hombre?; ¿un ideal de conducta diferenciada de uno y otro sexo degradado que es menester recuperar, conservar y promover? ¿Será el hombre algo moldeable como la arcilla, no solo por el Dios creador del Génesis, sino por el mismo hombre tecnológico al punto de poder suprimir el sexo? ¿Será una fatalidad que los engendros de la técnica puedan degradar al género humano?

Existe una hipótesis de los antropólogos que han estudiado la cultura Maya acerca del por qué ese pueblo nunca usó la rueda, en circunstancias que manejaban conceptos físicos y matemáticos de alta complejidad. Siendo la rueda una herramienta tan trivial de concebir y construir y de tan evidente utilidad para multiplicar la fuerza de los hombres y los animales, no resulta plausible creer que no se les ocurriera usarla. La hipótesis razonable señala que los Mayas simplemente renunciaron a usar la rueda. ¿Por qué habrían adoptado una decisión tan extraña y antiprogresista? Pues porque habrían ponderado que las consecuencias de su uso eran contrarias al telos del hombre como ellos lo entendían.

A principios del siglo XX Jean Jaques Sorel y Gabriel D´Anunzio levantaron desde distintas trincheras, seudo doctrinas que se fundan en este fenómeno de feminización de la sociedad que ya entonces se vislumbraba. Sorel, uno de los fundadores del anarquismo, pronosticaba el colapso de la burguesía en manos de musculosos y arrogantes proletarios que darwinianamente desplazarían a los débiles y afeminados burgueses. D´Anunzio poeta proto fascista se hizo célebre por su italianísimo y algo histérico apotegma; vivire peligorosamente, en reacción a la modosa vida burguesa de los años locos. Ambas doctrinas han fallado sus pronósticos por la falsedad de sus premisas.

Ortega y Gasset nos ofrece una orientación en esta perplejidad moderna cuando señala: La idea del progreso, funesta en todos los órdenes, cuando se la emplea sin críticas, ha sido fatal. Supone ella que el hombre ha querido, quiere y querrá siempre lo mismo, que los anhelos vitales han sido siempre idénticos y la única variación a través de los tiempos ha consistido en el avance progresivo hacia el logro de aquel único desiderátum. La realidad histórica nos indica que, el perfil del bienestar se ha transformado innumerables veces.

La ciencia, la técnica y el poder político contemporáneo propician ese estado de bienestar. Ese desiderátum que los políticos ambiguamente denominan, desarrollo económico. ¿Qué tal si esa piñata en que se ha constituido el concepto de desarrollo económico importa un empobrecimiento de la condición humana en general y de los sexos como tales en particular? Esta arcadia llamada nación desarrollada, deja indefinido la calidad de individuos que quisiéramos ser en la intimidad de nuestro yo.

A mi juicio es el concepto de bienestar de nuestra época moderna lo que debería estar en cuestión y debate. La propuesta vigente de progreso y desarrollo es incompleta y comporta daños colaterales que recoge el malestar ambiental. Prestar oídos a las necedades de una doctrina fallida como el feminismo es como resucitar a Sorel y sus despropósitos revolucionarios.

El progresismo nos ha llenado la cabeza con una presunción de control sobre lo desconocido, que dista de tener un correlato empírico. El mundo gobernado por las premisas del progreso y desarrollo económico empobrece sin desearlo a quien busca servir que es al género humano cuando persigue una seguridad que degrada.

Una parte del estado de rebelión en contra del orden establecido proviene de sentirse los individuos, desplazados y prescindibles para la sociedad. Esos individuos auto percibidos como desplazados principalmente son de sexo masculino. La masculinidad debe recuperar un rol en la sociedad que se construirá en la era post Smart phone. 

La pretensión de las ideologías sexistas en boga que propician des sexualizar a la población – especialmente a los varones- es absurda, inhumana, inviable, carece de correlato empírico, es antiestética y aberrante. 

Debemos reinstalar la sexualidad natural, en esta nueva circunstancia dentro de la sociedad tecnológica, sacando de varones y hembras sus mejores talentos para la integración social y familiar. Debemos combatir y derrotar esta dialéctica suicida que ha impulsado una agenda que siembra discordia entre los sexos. 

Debemos suprimir los excesos de protección de que es objeto la población en general y la juventud en particular, propiciada por políticos buenitos que esconden su demagogia bajo estos favores que degradan la masculinidad y por consecuncia también a la femineidad.

mayo de 2022



[1] Kant no cambió el mundo. Solo interpretó novedosamente el mundo que había cambiado frente a sus ojos.

[2] Digo monstruosos, por las razones que más abajo desarrollo.

[3] Se sustituyó la palabra género por sexo en esta doctrina, para hacerla más amable y menos chocante a las masas. En la Real Academia de la Lengua se perpetró una conjura para introducir esta palabra para identificar personas y no fonemas como hasta entonces se significaba, por presiones ideológicas. Y también por una razón bien trivial: la bibliografía de esta ideología venía del inglés en que la palabra gener significaba algo distinto a género, del castellano hasta entonces.

[4] Obviamente, la reducción de la población mundial a través de la promoción de culturas castratti.

[6] El ejército de Chile no podría hoy asaltar y tomarse el Morro de Arica, debido a esa norma. Las mochilas y el fusíl pesaban 35 kilos.