viernes, 29 de mayo de 2026

EL FIERO RESORTE DEL SENADOR ESPINOZA

 


En el Evangelio de Mateo, nuestro Señor Jesucristo nos prescribe, Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre buenos y malos, y hace llover sobre justos y pecadores. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tenéis? 

El odio es un afecto que conduce a la aniquilación de los valores. Cuando odiamos algo, ponemos entre ello y nuestra intimidad un fiero resorte de acero que impide la fusión, siquiera transitoria, de la cosa con nuestro espíritu. La frase anterior es de José Ortega y Gasset en su primera obra, Meditaciones del Quijote, en la que trazó su prolífica obra filosófica.

Tenemos pues, dos prescripciones morales. La una por una razón ontológica. Somos seres creados a imagen y semejanza de Dios y por ende debemos conducirnos como Él, que hace salir sol sobre buenos y malos. La segunda por razones epistemológicas: no se puede conocer nada si el corazón es invadido por el resentimiento.

Por algunas opiniones aisladas me había parecido el senador Fidel Espinoza un tipo sensato con el cual se podría hablar de cosas superiores apuntadas hacia el bien común de la patria. Pero ha tenido la desgracia, en discurso reciente en el hemiciclo del Senado, de hablar a “corazón abierto” a propósito de la presencia del ministro de defensa don Fernando Barros Tocornal.

Apareció entonces el Mister Haig que Espinoza lleva dentro, cargado de resentimiento y descalificaciones ontológicas respecto de la persona de Barros, de su causa y de sus razones – que son las mías propias y que comparto cien por ciento con el ministro-. Hemos sido entonces, el Sr. Barros, yo y la mitad de los chilenos, decapitados en la guillotina intelectual de Espinoza.

Los ojos y el rictus de la boca delatan cuándo una persona verbaliza algo destructivo, feo, falso o mentiroso, de modo afectado, cínico, teatral o artificial, sin creer realmente la barbaridad que dice; sea para soliviantar el odio de terceros o para mover la lógica mañosamente como hace Yago cuando murmura a Otelo a su oído. Pero en este caso no fue así. Lo de Espinoza es genuino. Es suyo propio. El odio se le percibe en sus ojos y en su rictus. Espinoza nos odia. Quisiera que nosotros: Barros, yo y la mitad de los chilenos, no existiésemos, desapareciéramos de su existencia, tal como Caín con su hermano Abel. Interpeló a Fernando Barros como si fuese un leproso repugnante pretendiendo interpelarnos a todos. ¡Qué nadie ose levantar la voz en favor de los presos políticos militares! Esa es su enseña. El vaso del resentimiento debe permanecer pletórico. No debe ser quebrado por nadie.

Todo lo que dijo Espinoza en su diatriba es estrictamente falso. Todo. Completo. Su defensa de los derechos humanos no es más que una herramienta de psico política que no defiende ni el bien, ni la verdad, ni la belleza de la creación de Dios. No defiende derechos porque estos son por definición erga omnes, es decir le empecen, afectan y le son aplicables a todos por igual. Todos sabemos, Espinoza, sus adláteres y nosotros, sus odiados enemigos, que los llamados derechos humanos son una entelequia carente de lógica jurídica interna, que se esgrime contra los enemigos políticos y jamás contra sus amigos o facilitadores al poder. Por eso, no son derechos. No hay sujetos activos y pasivos definidos de antemano en su estatuto. Los sujetos activos son mis amigos. Los sujetos pasivos mis enemigos. Los llamados derechos humanos, no solo carecen de valor moral. Carecen de valor jurídico.

Todos los que tenemos un mínimo interés en decir la verdad, sabemos que los presos políticos militares no cometieron, según las mismas sentencias que los mantienen privados de libertad, delitos de lesa humanidad que Espinoza les imputa. Cuando supuestamente habrían cometido las conductas punibles, dichos delitos no existían como tales. Espinoza lo sabe o debería saberlo. Todos sabemos, que por delitos de mayor connotación moral porque fueron ejecutados contra la vida de inocentes, con posterioridad a los hechos que se les imputan a los militares, terroristas se encuentran hoy amnistiados por la ley promulgada por el gobierno militar, e indultados por los gobiernos de Aylwin y Lagos.

¿Cómo entonces es posible que esta emoción pútrida que proyecta Espinoza en su rictus y en sus ojos, tenga tamaña densidad para perseverar por tanto tiempo? ¿Cómo es posible que aglutine voluntades al punto que su discurso él mismo lo difunde por redes sociales como un gran acierto comunicacional? ¿Cómo es posible que una nación que se caracterizó por el respeto al derecho verdadero en el concierto iberoamericano, haya permitido la calidad y cantidad de juicios condenatorios donde se transgredieron TODOS los principios procesales que son el pilares de la vida civilizada?: prescripción, cosa juzgada, extinción de responsabilidades penales por leyes generales de amnistía, irretroactividad de la ley penal, garantías del debido proceso, violación sistemática a las leyes reguladoras de la prueba. ¿Cómo es posible que jueces hayan sido colegiadamente presos de una ley del silencio ante tamañas atrocidades por mérito de las cuales hoy permanecen prisioneros ancianos que no tienen NINGUNA responsabilidad en hechos punibles que les son imputados? ¿Será que Chile es irremediablemente un país de resentidos? ¿Tiene remedio la enfermedad moral que expresa Espinoza en su diatriba?

La perversión del sistema de valoraciones de la izquierda es tal, porque representa el combustible que mueve la rueda de su legitimidad política, colectando voluntades, especialmente juveniles, y representando una porción relevante de las mayorías electorales que administran la soberanía popular. A través de ese combustible, y la falaz justicia con la que adornan artificialmente su discurso, no pretende como fin penalizar a unos pobres ancianos la mayoría inocentes, sino como medio. Su fin es provocar a través de su inicua privación de libertad, la parálisis de quienes pudieren reaccionar a su proyecto político socialista, colectivista, supresor de la libertad personal. ¿A quiénes pretende paralizar? A las fuerzas armadas y de orden y policías, que son la base de la nacionalidad y administradores de la fuerza coercitiva que pudiera reaccionar a su proyecto totalizador. Pero fundamentalmente a las masas electorales para hipnotizarlas con la espuria idea que, a través del odio, el victimismo y el resentimiento, se está en el lado correcto de la moral.

La izquierda política nos ha llenado la cabeza y el corazón de malas ideas y de malos sentimientos. Por desgracia la derecha política solo entiende los errores con que nos ha infestado la cabeza de malas ideas. Pero las buenas y correctas ideas no son capaces de enderezar la voluntad de quienes votan por la izquierda política. La única forma de conquistar el verdadero poder político en democracia, es conquistar el corazón de las masas que votan y representan la soberanía popular. Y eso se conquista persuadiendo que defendemos la moral correcta. Para persuadir que estamos en la moral correcta es menester demostrar que la verdad ontológica de la historia, es la que nos da la razón moral. Que dentro de las imperfecciones humanas Fernando Barros, yo y la mitad de los chilenos que odia Espinoza, obramos correctamente y en la búsqueda del bien, la verdad y la belleza. Qué los que siembran de estiércol ético y estético el espacio público físico y moral, son los que siembran la discordia, el odio y el rencor eterno para perpetuarse en el poder.

¿Cómo hacer aquello? Intolerancia radical con el discurso de izquierda, doctrina Aylwin incluida. Eso supone que no puede haber abulia intelectual para la defensa de los valores del estado de derecho, sus principios fundamentales transgredidos por tantos años. Si hay que zambullirse en el estiércol de lo que sucedió hace cincuenta años, hay que hacerlo. Con claridad histórica y comunicacional. No comunicar con medias tintas, ni obrar como si se pisara sobre vidrios para no “enojar” a la izquierda. Así no se consigue la paz porque la paz es el orden en la libertad y en la justicia. Y no podrá haber paz mientras permanezca la inicua prisión de Carabineros que cumplen condena por cumplir con su deber, y ancianos por hechos ocurridos hace cincuenta años.

En pocas palabras: Debe el aparato comunicacional del gobierno, antes de toda praxis política, dar cuenta que nuestra moral es la correcta y la superior. La moral de los Caínes y los resentidos es la moral de esclavos que deben sojuzgarse.

Mayo 2026

 

lunes, 11 de mayo de 2026

RELATO, HISTORIA Y VERDAD. GUIA PARA QUE EL PRESIDENTE KAST INDULTE A LOS PRESOS POLITICOS MILITARES

 


El día 8 de mayo de 1945, fue instituida por las potencias vencedoras de la segunda guerra mundial, como El Día de la Liberación. La liberación mencionada fue concomitante con el genocidio masivo en contra del pueblo alemán de Prusia oriental, que supuso el desplazamiento coercitivo de veinte millones de alemanes civiles, en su gran mayoría, ancianos, mujeres y niños. Se promovió por parte de los vencedores la violación sexual a las mujeres alemanas y como efecto de estas monstruosidades murieron del orden de dos millones de alemanes muchos de ellos niños. Relato = día de la liberación. Verdad = Genocidio masivo.

Pocos meses antes, en febrero de 1945, la fuerza aérea norteamericana y británica habían bombardeado la ciudad de Dresden, ciudad declarada entonces conforme al derecho internacional “abierta”, esto es, que no residen en esa tipología de ciudades, fuerzas militares de especie alguna. Se usaron bombas incendiarias que aseguraban un exterminio total. El resultado de esa “limpieza étnica” fue una cantidad indeterminada de víctimas civiles que se estiman en cincuenta mil. Los que se salvaron de las oleadas de bombardeos e incendios en la ciudad, huyeron a pie por las carreteras hacia el oeste, pero al día siguiente los bombarderos aliados dieron cuenta de ellos con bombas incendiarias de fósforo. En esas segundas oleadas murieron otra cantidad indeterminada de civiles que se estiman en diez mil.  

Entre noviembre de 1945 y octubre de 1946 bajo la forma de Tribunales de Guerra, se condenaron y ejecutaron o sometieron a prisión en la ciudad de Nuremberg, a los líderes de la potencia derrotada por conductas humanamente monstruosas, con figuras penales que no estaban promulgadas por autoridad alguna con antelación a su ocurrencia. Lo anterior supuso una derogación de facto del derecho de gentes en especial del derecho de guerra, vigente hasta 1914 que consideraban la capitulación como un punto final a las hostilidades reconociendo el honor de los combatientes. Su juridicidad es discutible si se tiene presente que las conductas indiscutiblemente monstruosas, fueron idénticas a las que tuvieron los ganadores de la guerra, pero, no hubo imputación de especie alguna en contra de los responsables de esos actos de barbarie cometidos por los vencedores en Dresden, Tokio, Hiroshima y Nagasaki. Se institucionalizó desde entonces un derecho punible aplicable solo a los derrotados contra toda la tradición civilizada del derecho.

En 1948, Eleonor Roosvelt, viuda del presidente norteamericano Franklin Délano Roosvelt, a quien Harry Truman en la cúspide del poder de los Estados Unidos de Norteamérica la designó Primera Dama del Mundo, fue la promotora y patrocinadora de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

Doña Eleonor era el producto moral e intelectual de una oligarquía anglosajona extremadamente rica de la costa este de los Estados Unidos. Su conducta personal en su vida privada y pública no coinciden precisamente con su título de “dama”. Engendró y dio a luz seis hijos de su marido del que era pariente, pero nunca tuvo relación alguna con esos hijos. Su matrimonio fue lo que se llama un matrimonio de conveniencia. Declaró públicamente su repugnancia a las relaciones maritales. Practicó una vida íntima bastante promiscua con amantes de su mismo sexo y uno que otro affaire con miembros del sexo opuesto. No fue solidaria con los ideales de libertad política y económica que le dieron vida a su nación. Inspirada en sus creencias, fundó una comunidad comunista en Arthurdale en el oeste del estado de Virginia, con desastrosos resultados prácticos. Fue investigada por el FBI como una activista y simpatizante comunista. Lo descrito no fue un misterio oculto. Ella escribía en revistas donde manifestaba sus preferencias políticas (incluso criticaba al gobierno de su propio marido) y sus ambigüedades personales como madre, mujer y esposa. Su poder personal era enorme. Fue ella quien promovió al comunista Alger Hiss a ser secretario personal de su marido (entonces al borde de la muerte) en las negociaciones de Yalta donde las potencias occidentales cedieron a Stalin la mitad de Europa. En 1950 Hiss sería preso por espiar a favor de Rusia.

Pero eso no es todo: Antes que se revelaran las monstruosidades practicadas por los nazis alemanes en contra de los judíos, Eleonor expresaba abiertamente su aversión a los judíos de Norteamérica, prohibiendo el ingreso de muchachas judías a un instituto educacional que ella patrocinaba. Manifestó su hostilidad a la Iglesia Católica norteamericana a través de públicas polémicas con el Arzobispo de Nueva York y recortó beneficios sociales a las escuelas católicas de esa ciudad.

La Declaración Universal de los Derechos del Hombre proclamada en 1948, fue presentada por el Estados Unidos vencedor de la guerra como una especie de nueva Pax Romana. Eleonor fue su presentadora, promotora y representante de los Estados Unidos en la recién fundada ONU. En rigor hay que decir algunas cosas respecto de esta proclamación de 1948:

1.      Es un corpus jurídico poco novedoso si se le compara con la declaración de 1789[1].

2.      Su técnica jurídica y precisión es bastante deficiente e inferior a la declaración de 1789.

3.      Su adjetivo conforma una tautología bastante estúpida porque todos los derechos son aplicables exclusiva y excluyentemente a los seres humanos.

4.      Adiciona a aquella declaración de 1789, en sus artículos 22 y siguiente, una serie de derechos que son más bien buenos deseos bajo el nombre de derechos, que son causa de la devaluación y eventual supresión de una de las garantías fundamentales comúnmente aceptadas: el derecho de propiedad.

5.      No son aplicables a los vencedores de guerras físicas o morales ni a los detentores de los relatos dominantes. Prueba de ello, ni Truman, ni Churchill, ni Stalin, ni ningún militar aliado a cargo de los genocidios de 1945, fueron tocados con el pétalo de una rosa por sus crímenes. Los derechos humanos se aplican solo contra los derrotados. ¿Quién seriamente puede negarlo?

El corpus jurídico de los derechos humanos que hoy se esgrimen como un pilar supuestamente moral al que todas las naciones de la tierra deben someterse, es ambiguo, incompleto, contradictorio y se ha transformado en un talismán[2] carente de lógica, racionalidad y justicia. Ser acusado por “derechos humanos” es una especie de pecado tribal donde la acusación es ya una condena social o política que no tiene un necesario correlato con la verdad, la razón jurídica ni la justicia. Es, al fin de cuentas, un arma incruenta, moralmente letal y de “derecho”, solo tiene el nombre.

 Pero en este mundo dominado por la técnica y no por la moral, donde las personas no tienen tiempo de detenerse a pensar y reflexionar, lo que importa no son los datos. Lo que importa no son los hechos pasados y presentes. Lo que importa no es la ley escrita ni sus principios civilizatorios, que es el único argumento con el que imperfectamente los hombres alcanzan la justicia. Lo que importa no es la verdad. Lo que importa es el relato dominante. Si el relato se contradice con la verdad, pobre verdad. Una mentira si es repetida de manera sistemática prima e impera, no solo en la mal llamada “opinión pública” sino incluso sobre el derecho escrito, codificado, y soporte de toda civilización.

Vamos por lo nuestro: El cien por ciento de los presos políticos militares que se encuentran privados de libertad en las cárceles de nuestro país por hechos ocurridos hace cincuenta años más o menos, que combatieron la subversión que pretendió imponerle al país la dictadura comunista castrista, han sido condenados por una burocracia judicial prevaricadora, contra derecho positivo vigente y contra principios generales del derecho civilizado.

De ese cien por ciento, un porcentaje muy importante ha sido condenado contra el mérito de los procesos incoados contra ellos, es decir, son víctimas completa y totalmente inocentes de los delitos que se les imputan, y el soporte de sus condenas es en base a testimonios inválidos conforme al derecho procesal más primitivo, seudo pruebas presentadas por una oligarquía forense que se ha enriquecido a consecuencia de las demandas civiles derivadas de esas condenas espurias. Oligarquía forense que genera una maraña interminable de procesos en contra de condenados, para que estos nunca tengan el carácter de condenados afirme, sino que siempre penda sobre ellos un proceso en curso. Un abuso de derecho que lo entiende como tal un alumno de primer año de la carrera de leyes, pero no los magistrados que conforman esta orquesta de prevaricación monstruosa. Abuso de derecho que podría ser erradicado con un inciso a la ley procesal penal y evitar con ello esa maquinación grotesca.

Todos estos presos y procesados políticos militares, son víctimas de un crimen de lesa humanidad conforme a la taxativa descripción que de ellos hace el Estatuto de Roma, cuando expresa que son tales los que afectan a un grupo determinado por persecución consistente en privación intencional y grave de derechos fundamentales por motivos políticos. Jueces en ejercicio y jubilados que han firmado sentencias, abogados, políticos de izquierda y derecha que han participado de esta incruenta persecución, son reos de estas imputaciones imprescriptibles.

¿Qué tiene que hacer el Presidente Kast para terminar con esta fanfarria de prevaricatos? Respuesta:

1)      Dar vuelta el relato. Dominar la llamada opinión pública con un relato abrumador que en seis meses ponga sobre la mesa quirúrgica como una rana diseccionada, cómo se ha prevaricado violando leyes de fondo y procesales, en los procesos llamados de “derechos humanos”, como esto ha sido causa de enriquecimiento de abogados prevaricadores, eventualmente testigos espurios y quizá otros partícipes.

2)      Instruir se deduzcan masivamente (como el gobierno de Piñera lo hizo contra PPM) querellas por delitos de lesa humanidad en contra de jueces, abogados y políticos que han participado activamente en la persecución de chilenos como grupos de parias a quienes por su pertenencia a esos grupos se les han privado sistemáticamente sus garantías constitucionales.

3)      Promover la dictación de una ley que impida el nudo gordiano de los condenados a proceso perpetuo. (esto es extremadamente simple)

4)      Una vez efectuado lo anterior dictar decretos de indulto a quienes él estime que corresponden.

Presidente Kast: si usted o sus ministros se suben al relato de la izquierda en esta materia, su gobierno será un completo fracaso y Chile lo recordará como alguien inane que habitó el cargo sin ningún efecto positivo. Si usted cree que un eventual éxito económico de su gobierno le dará fama, está completamente equivocado. El problema central de Chile es su gobernabilidad en base al imperio del derecho y la justicia que han sido violados sistemáticamente por los últimos tres gobiernos precedentes y por un poder judicial que es una vergüenza para cualquier nación digna y soberana.

mayo de 2026

 

 



[1] Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano acordada por la Asamblea Constituyente Francesa.

[2] Objeto al que se le atribuyen poderes mágicos