lunes, 19 de septiembre de 2022

BORIC: EL SEÑORITO SATISFECHO

 

El episodio del rechazo -con elástico- de las cartas credenciales del embajador de Israel por parte de Gabriel Boric Font, ha puesto de manifiesto la tipología mental de quien ocupa el cargo de jefe del Estado. En diciembre del año 2021[1] publiqué una columna en este blog, para perfilar la condición sicológica de quien asumiría la jefatura del Estado y de la generación que lo eligió. Hablé entonces de quienes siendo superados por las circunstancias del mundo complejo y percibido como hostil, asumían una perspectiva binaria de un mundo imaginado por ellos, poblado por víctimas y victimarios.

Pero el episodio del embajador rechazado, además de confirmar la perspectiva victimista a través de la cual Boric y su generación observa el mundo, ha develado una segunda distorsión de consecuencias mucho más graves en quien ocupa el cargo de presidente de Chile, por el daño que puede causar a los chilenos, y que desde luego ha causado con su lamentable decisión. Conducta a la que Ortega[2] describe como, el síndrome del señorito satisfecho.

Esa tipología humana que ha parido la sociedad de masas en la que vivimos, al encontrarse rodeada de instrumentos prodigiosos, de medicinas benéficas, de Estados previsores, de derechos cómodos, ignora, lo difícil que es inventar esas medicinas e instrumentos y asegurar para el futuro su producción; no advierte lo inestable que es la organización del Estado, y apenas siente dentro de sí obligaciones. El señorito satisfecho es el que cree poder comportarse fuera de casa con los caprichos que le son tolerados en casa. Cree que nada es fatal, irremediable e irrevocable. Por eso cree que puede hacer lo que le dé la gana.

Israel es un lejano país poblado de gentes que se levantan todos los días consientes que deben ejercitar su voluntad de resistir y acometer contra adversidades naturales y sociales, asumiendo que su modo de vida se encuentra en constante peligro de extinción por esas adversidades. ¿Por qué lo hacen? Tienen sus complejísimas razones históricas colectivas, que cualquiera que tenga relaciones diplomáticas con ese admirable pueblo debiese tener meridianamente claras, sobre todo cuando, como nuestro país, se tienen relaciones comerciales que lo ligan estrechamente. A la voluntad de los israelíes se les opone un pueblo con una historia también milenaria, que tiene del mismo modo sus complejas razones para oponerse a la voluntad del estado de Israel y que por razones complejas de describir, manifiestan una eficacia menor para hacerlo. ¿Desde cuando existen en el mundo este tipo de conflictos? Desde siempre.

¿Como observan esta realidad los victimistas? Identificando en el conflicto una víctima y un victimario. No hay matices. Todo en su mundo es binario y rechazan cualquier advertencia de la complejidad del fenómeno. La política no es el arte del gobierno del estado hacia el bien común. La política para los victimistas como Boric, es poner una frontera entre los buenos y los malos, como cuando vemos una película de western. Así lo ha hecho en toda su estrecha existencia: discutiéndolo entre amigos al calor de las piscolas a las tres de la mañana.

Y aquí viene lo grave: Elijo en el conflicto quién es víctima y quien es victimario, como se eligen huevos blancos o huevos de color en un anaquel de supermercado, y obro en consecuencia. ¿Cómo? Con la actitud del señorito satisfecho, sin atisbo de responsabilidad por la consecuencia de mis actos. ¡Pero sucede Gabriel que eres jefe de Estado de una nación poblada por dieciocho millones de almas que dependen y sufren las consecuencias de tus caprichos! Me importa un bledo. Las cosas se solucionan solas. Así he visto siempre el mundo en la comodidad de mi existencia.

¿Tenemos conciencia los chilenos de la envergadura del peligro de tener esta categoría de dirigentes? Creo que no lo suficiente.

No hay duda de que una parte significativa de los chilenos estamos conscientes de que Boric es un socialista que aspira a una sociedad planificada y hostil a las libertades personales que muchos defendemos. Efectivamente existe un peligro de que se imponga esa agenda y por eso somos opositores a su gobierno. Pero ese no es el peligro más grave que su permanencia en la jefatura de estado supone.

El mayor peligro es de tener un presidente con una alteración en la percepción de la realidad, como el que manifiesta a través del episodio comentado. Estamos gobernados por una persona sin trayectoria vital. No digo sin experiencia política porque eso puede tener remedio. Estamos gobernados por un señorito satisfecho, quien no solo no tiene las aptitudes prudenciales para ejercer el cargo, sino por quien no desea tenerlas. Estamos gobernados por quien la experiencia nada le sirve porque ya resolvió de modo definitivo su estrecho mundo poblado por buenos y por malos.

Ojo con un detalle del episodio: el rechazo de las credenciales pretendió ser con elástico; “por ahora” aclara el comunicado. Es decir, para manifestarle al estado y al pueblo de Israel, su inane opinión, que ellos son los malos de esta película de western que es la realidad.  Es decir, el rechazo lo hizo Boric pretendiendo que no debiese tener efecto adverso alguno. ¿No es esto manifestación clara de una percepción alterada de la realidad?

Señores miembros del Congreso nacional de todo el espectro político: ¿No es el momento de pensar en una acusación constitucional, antes que sea muy tarde?

Setiembre de 2022

martes, 6 de septiembre de 2022

Y AHORA ¿QUIEN PODRA DEFENDERNOS?



Recordará el lector que la pregunta que intitula estas letras es la que se hacen las víctimas de los villanos en El Chapulín Colorado, del inmortal Bolaños. Aparecía el torpe superhéroe respondiendo; ¡yo! Y luego cometiendo todo tipo de chambonadas con infinita torpeza, pero siempre de buena fe. En el desarrollo de la comedia, nunca solucionaba nada y por lo general agravaba los problemas.

Los resultados del plebiscito de salida, previsible en su preferencia por el rechazo, ha sido imprevisto en cuanto a la magnitud de ese rechazo. Toda la orquesta financiada desde hace mucho por dinero de fundaciones globalistas, dinero de los impuestos de usted estimado lector, y la desembozada vocación de la clase política de cuidar exclusivamente su pega y espacio de poder, no fueron suficientes. El votante, ante el peligro de perder la soberanía de Chile reaccionó masiva y lúcidamente, especialmente en los sectores más desposeídos. La derecha se esmeraba en que el resultado fuese estrecho en favor del rechazo para legitimar sus cesiones y concesiones a la izquierda que busca “cambiar el modelo”. Y por ello entre esa casta ilegítimamente privilegiada pande el cúnico como decía nuestro Chapulín.

Mi referencia al Chapulín pretende prevenir la infinita torpeza que significaría hacerse la pregunta desde la perspectiva pasiva del mundo y de la vida; y ahora ¿quién podrá defendernos? Al hacernos esa pregunta, aparecerán los chapulines de la clase política diciendo; ¡yo! Y, al igual que Chapulín, no harán otra cosa que chambonadas, pero en este caso de mala fe, tal como El Acuerdo por la Paz y la Democracia de noviembre de 2019. Y ello porque, metaforizando nuestra circunstancia, es un hecho que la clase política no ha dado el ancho, y le faltan palos para el puente para encontrar la solución. Y por eso seguirán metiendo la pata en el balde como los tres chiflados hasta que los desalojemos y los reemplacemos.

Si nos comportamos como adultos y como demócratas, debemos pues cooperar en la formulación de las preguntas desde una perspectiva activa sin esperar que los chapulines políticos continúen con sus cambonadas. Propongo para empezar:

a.       ¿De dónde viene el malestar?, que lo causó y que hizo posible el apoyo popular del 19 de octubre de 2019. No se trata desde un principio de condenar o justificar la o las causas. No importa inicialmente concluir que esas causas sean torpes, irracionales, sean justas o injustas, sean legítimas o ilegítimas. Se trata primeramente de identificarlas. La clase política encargada de hacerlo ha errado sistemáticamente impulsada por el temor y se ha visto arrastrada perrunamente en un relato de la izquierda revolucionaria. Tampoco en este ejercicio salgamos por la ventana del problema, señalando que la causa suficiente y necesaria ha sido una mega conspiración terrorista diseñada por extranjeros perversos. Y conste que yo conjeturo que puede haber existido tal asonada terrorista intermediada por una conspiración. Pero lo que no creo es que sea la causa suficiente y necesaria de la crisis. Tampoco descansemos cuando desentrañemos una causa. Porque la vida nunca ha sido sencilla y este complejo fenómeno que afecta a nuestra patria – el malestar- tiene sin duda varias causas inmediatas y mediatas.

 

b.       ¿Hacia dónde podemos conducir ese malestar para superarlo? Antes de respondernos a esa pregunta, debemos tener presente que hay dos puntos de partida. Dos premisas radicalmente distintas para transitar en la búsqueda de la verdad. Esos dos caminos radicales son el que se funda en la concordia como posibilidad, y el segundo que se funda en el conflicto como fatalidad. Los hombres y mujeres de buena voluntad, debemos oponernos tenaz y militantemente como respuesta al conflicto como fatalidad, y debemos transitar generosamente por el camino de la concordia. Pero hay que decir que con solo tomar la opción de la concordia no habremos dado respuesta a la pregunta. Pero al menos sabremos por donde no debemos conducir ese malestar.

El del conflicto como fatalidad sigue la tradición bíblica del primer hijo de mujer, que levantó la quijada de un burro y la dejó caer contra su hermano Abel, llegando así a la síntesis del primer conflicto dialéctico de la historia. El materialismo dialéctico, que es la representación racional de la emoción de Caín – alguien, que no soy yo, es culpable de mi adversa condición -; es una emoción omnipresente en el género humano y basta acicatearla como hacen los marxistas para que prenda como el fuego en el pasto seco. Fue así como esa nefasta doctrina seudo filosófica, parió en el siglo XIX al comunismo marxista. Como en Chile pocos leen y menos entienden lo que leen, aún existe un partido comunista chileno - el único políticamente activo en el mundo- sin tener en cuenta sus militantes y simpatizantes, las lecciones de Solyenitzin en Archipiélago Gulag o del Libro Negro del Comunismo Chileno escrito por el profesor Mauricio Rojas, o de El Rescate de Chile de Eudocio Ravinés y un largo etcétera de testimonios y relaciones sobre los horrores provocados por esta ideología homicida. Pero aparentemente “superadas las síntesis” de los horrendos genocidios comunistas, el materialismo dialéctico ha parido otros engendros de menor peso conceptual, pero no de menor capacidad para hacer daño: la ideología de género, el indigenismo, el ecologismo y otros victimismos varios; todos ellos promoviendo el conflicto como partero de la historia.

El conflicto es inherente al género humano, pero su uso sistemático en política no le da la virtud de ser el partero de la historia como decía el fatal Carlitos, sino más bien el panteonero de la historia. La parálisis intelectual que padece nuestra derecha política, fruto de una fatal mezcla de estulticia y de frivolidad, no sabe, no conoce y no quiere saber estas cosas. Por eso se deja arrastrar hacia el abismo que los únicos que hacen política en nuestro país los arrastran: los comunistas.

Objetado pues el conflicto como camino de liberación, estaremos – que no quepa duda- sin el concurso y la cooperación de quienes han obliterado o sellado sus mentes con las premisas del materialismo dialéctico y obraremos con su resistencia. Esta disposición inspirada por la virtud de la fortaleza es la que les ha faltado a nuestros mediocres dirigentes políticos.

La tarea entonces será cuesta arriba y consistirá en discernir cuál es el camino de concordia y cooperación que haga posible suprimir ese malestar y expandir la inteligencia, la libertad y la prosperidad de los chilenos, teniendo presente esos objetivos escalonados y en ese orden.

 Es extraordinariamente importante jerarquizar esos objetivos colectivos. Primero la inteligencia, sin la cual no hay espacio a la segunda, la libertad. Y teniendo cada ciudadano el control de su destino personal – es decir, siendo libre- solo entonces aspirar a la tercera: la prosperidad.

 La prosperidad en Chile, divorciada de la inteligencia prudencial, y del gobierno personal de cada individuo, ha propiciado la avidez imprudente del consumismo, estimulando la crónica impericia del chileno para las decisiones económicas racionales de gasto, ahorro e inversión. Y esa crónica impericia induce a muchos a estar dispuestos a enajenar su libertad por las certezas que ofrezca (que nunca cumple) el papá estado. La prosperidad sin inteligencia induce a estar dispuestos a enajenar su libertad por las certezas que ofrezca (que nunca cumple) el papá estado. La prosperidad sin inteligencia y sin libertad es una piñata colgando con el cuerno de la abundancia que nunca se puede alcanzar y que genera ansiedades, angustias y conflictos infinitos.

 La codicia de los ricos – causa basal de la suicida concentración económica-, es también expresión de la falta de inteligencia de gran parte de nuestra clase empresarial, que, con un narcisismo obtuso se auto perciben como una élite interesada por el futuro de Chile, y cualquier observador mínimamente lúcido los percibe como una cofradía de rastacueros[1].

 Cuando hablamos de un camino de concordia y cooperación, nos referimos a instaurar normas de conducta sociales y jurídicas que hagan posible que todos los chilenos sean partícipes de esa triple expansión. El liberalismo económico y otros ismos con recetas ideológicas, nos ha pretendido convencer de la imposibilidad de aquello: O se promueve a rajatabla el individualismo económico y la libertad de hacer lo que me venga en gana, o perecemos en el totalitarismo socialista. Así el crecimiento económico es la única llave a un estado impreciso -definido solo estadísticamente- llamado “desarrollo económico y progreso” al estilo del llamado primer mundo, hoy en pleno colapso. Porque habiendo entre sus cultores poca lectura y/o comprensión lectora, han olvidado que existe la justicia prudencial y distributiva, virtud inherente a la función gubernativa y legislativa, ineludible a la hora de cimentar una legitimidad del estado que ordene la convivencia colectiva.  

Respondiéndonos esas y otras preguntas enfocadas por la concordia a impulsar a nuestro querido Chile, crearemos lo que hoy está ausente del debate: la opinión pública, mediada por la razón, y no por la prensa y las empresas de encuestas, compradas ambas por agendas globalistas de los dueños del dinero mundial.

Septiembre de 2022



[1] Dicho de una persona Incultaadinerada y jactanciosa.


miércoles, 17 de agosto de 2022

EL ESTADO SOCIAL DE DERECHOS; EL NUEVO SOFA DE DON OTTO DE LA DERECHA

 

Pedro Subercaseaux, a principios del siglo XX creó una tira cómica con dos personajes que adquirirían vida propia a través de chistes populares; don Federico Von Pilsener y su amigo don Otto. El personaje se independizó de su creador y de las tiras cómicas y pasó al imaginario popular como símbolo del racionalismo teutón, ingenuo y en el caso de don Otto, bobo.

Se dice que don Otto, sincerándose a don Federico, le confiesa que su mujer lo engañaba con el vecino en su propia casa, consumando su pecado en el salón y más precisamente en el sofá. Buscando remediar para siempre esta vergonzosa conducta de su mujer, don Otto le explica a don Federico que ha encontrado la solución: vender el sofá.

El método deductivo se materializa con una conclusión que nace de dos premisas. El raciocinio de don Otto se conforma de la premisa uno; es preciso que mi mujer no me engañe más. Premisa dos; se acuesta con el vecino en el sofá. Deducción; para que no me engañe más debo vender el sofá.

El ambiente de malestar social expresado en octubre de 2019 es un fenómeno que tenía sus causas. Heterogéneas, dispersas, difíciles de interpretar; pero las tenía. Las había de carácter delictual terrorista respecto de las cuales, los partidos de derecha entonces en el poder, debían presionar a su presidente para que aplicase la ley, y las había estructurales o tácticas respecto del modelo de desarrollo que había que corregir urgentemente. Nada hizo al respecto.

La casta política de derecha, durante 20 años se dedicó a repartirse los cargos, integrada por partidos con una democracia interna opaca que propiciaba la carrera política de amigos y parientes, y con los jugosos sueldos de parlamentarios, el enriquecimiento personal de un círculo cerrado y a veces nepotista. Obraron convencidos de la comodidad que significaba estar casi siempre en la oposición sin las responsabilidades de gobierno, dado que la izquierda, transgrediendo sus principios socialistas, administraba razonablemente bien el estado subsidiario y la economía social de mercado que el gobierno militar había fundado. Tipo de régimen respetado urbi et orbi dada la implosión mundial de los socialismos reales.

Del legado espiritual del gobierno militar no se hicieron cargo. Ni hablar de ello. Era costoso políticamente defender la verdad histórica de lo que había sucedido desde el 70 al 89 y permitieron sin chistar se impusiera el mañoso relato de la izquierda donde los milicos torturadores eran el mal absoluto y habían derrocado héroes que querían el bien del país. Que los jueces prevaricaran impunemente orquestados por la izquierda, no era problema de ellos. Tampoco les preocupó que la economía social de mercado, progresivamente se fuese desarmando en sus bases libertarias, a través de la concentración económica escandalosa que sufría la economía, y las asimetrías del mercado, indicador manifiesto de su próximo colapso, donde tres o cuatro grupos económicos se integraban verticalmente y le cerraban la puerta a más actores. Sus hijos ya no tenían opción de emprender por sí mismos como lo hiciéramos en nuestra generación, debiendo contentarse con ser empleados de los ricachones. La banca y el comercio, concentrado en menos dedos que los que tenemos en una mano, eran una realidad que no les preocupaba. Por el contrario, les permitía recibir de esos grupos económicos – al igual que sus contendores de la izquierda- emolumentos y aportes para financiar la política, léase enriquecerse personalmente. La falta de ahorro personal de la población, la ínfima productividad de los trabajadores generada en gran parte por la asimetría entre sueldos y utilidades de las empresas, tampoco les preocupó demasiado. Sus think thanks (la siutiquería del nombre me pone los pelos de punta) los financiaban los empresarios que no repartían la gratificación más que la sustituta, y los sueldos subían muy por bajo del crecimiento económico. La explicación de la baja productividad de los trabajadores no era por falta de incentivos, sino porque son flojasos. Esos think tanks se dedicaron fundamentalmente a las estadísticas y encuestas para conservar ese 40 a 50% del electorado que les permitiese seguir flotando cual corchos.

De las bases fundamental de una sociedad libertaria, la familia, tampoco se ocuparon. Gonzalo Vial Correa Q.E.P.D. cual Juan Bautista, voceaba el descoyuntamiento de la familia popular y de clase media, donde padre y madre salían de casa y los hijos estaban a cargo de nadie. La incorporación de la mujer al mercado laboral era un imperativo para el crecimiento económico. Si eso era a costa de la estructura fundamental de la sociedad, la familia, una lástima. Lo primero para la derecha era la economía.

En tales afanes se encontraban cuando se les apareció octubre 2019. Caras compungidas y …. parálisis.

¿Cómo reaccionó la derecha ante el malestar legítimo y la ilegítima asonada terrorista y delictual expresado en octubre de 2019? Con la venta del primer sofá de don Otto. ¿Cuál era su razonamiento? Premisa Uno: Tenemos una constitución[1]. Premisa dos: Los únicos políticos que hacen la pega de liderar e imponer relatos – la extrema izquierda- se la dieron: el malestar es a causa de la constitución de Pinochet. Deducción: cambiemos la constitución.

La convención constituyente[2] creada al amparo del lamentable acuerdo por la paz y la democracia de noviembre de 2019, fue un verdadero Bar de la Guerra de las Galaxias conformado por brujas, vendedores de pomadas y otros especímenes de la fauna chilena. La estulticia de la mayoría de ese penoso cuerpo colegiado superó al disciplinado partido comunista, que no logró ponerle bozal con freno de paleta con el fin de lograr el asalto al poder totalitario anhelado, y parió un mamarracho muy probablemente intragable para la población, y qué si se llegase a imponer, difícilmente regirá y no imperará jamás. Ello por errores groseros de técnica jurídica que la hacen incalificable como una carta fundamental.

A don Otto después de la venta del sofá, la mujer le siguió poniendo el gorro; eso es evidente. No sabemos si haya vendido otros elementos del menaje familiar para evitar la prosecución de su adulterio, pero es de presumir que aprendió la lección.

Pero nuestros próceres de la derecha no han aprendido la lección y van tras un segundo sofá de don Otto. En efecto, una corriente dominante de intelectuales y políticos de la derecha para superar la crisis que en parte ellos mismos con sus colegas de izquierda han creado, han encontrado la forma de evitar que los desalojen del poder y ser arrasados por su completa inanidad para proponer caminos reales de mejoramiento para Chile.

Para salvar la pega hay que pasar por alto el veredicto popular expresado en el artículo 142 inciso final de la constitución vigente que ellos mismos redactaron. El clamor popular ellos lo sienten incluso contra el voto explícito de las mayorías. ¡Hay que cambiar la constitución! Pero no solo eso: ¡hay que cambiar el régimen! El problema es el estado subsidiario. Si gana el rechazo, la extrema izquierda, tiene un segundo caballo de troya y la derecha ya lo compró:  El estado social de derechos.

¿Qué es un estado social de derechos? Aquel que se bate en retirada en Europa luego del colapso fiscal de sus disciplinadas economías nórdicas, ordenadas y honestas, donde nadie roba, ni se aprovecha, ni hace la chancha de sus obligaciones laborales, ni paga coimas, ni tiene trabajos con dos chaquetas (una colgada al respaldo y otra para salir a hacer otra pega); todos estos hábitos tan propios de nuestra américa morena. Aquel estado que nos seguirá asfixiando con sus impuestos para ministerios de la mujer, del deporte, del esto, del otro y de lo de más allá. Aquel que nos cuidará desde la cuna hasta la tumba (dos lugares que estarán muy cerca si los administra el estado) para conseguir que seamos más pobres, pero más felices.

El 30% de los trabajadores de la salud que usted estimado lector le paga trabajosamente con sus impuestos NO TRABAJAN. Los profesores fiscales viven en paro. En otras palabras, el asistencialismo estatal en Chile y en Latinoamérica NO FUNCIONA ¿Todo esto se le olvidó a la derecha?

Señores políticos de derecha: Los que creemos en la libertad personal, en la responsabilidad individual, en la solidaridad social con quienes se esfuerzan por sacar adelante a sus familias, los que creemos que familia es el núcleo fundamental de la sociedad; LOS DESALOJAREMOS EN LAS PROXIMAS ELECCIONES. Téngalo por seguro.

agosto de 2022  

 



[1] Que garantizaba adecuadamente los derechos fundamentales; la libertad personal frente al estado, el derecho de propiedad y la familia nuclear

[2] La escribo ex profeso con minúscula

viernes, 12 de agosto de 2022

EL FRAUDE ELECTORAL DE LAS ELITES

 


La clase política acordó un pacto por la paz y la democracia, amedrentada por el lumpen que asolaba las calles a fines de 2019. El fenómeno de insurrección tenía causas que a ningún miembro de esa élite interesó[1]. Solo salvar el estatus quo de su dominancia, los inspiró a ceder a la sentida aspiración de la población chilena, que según las encuestas a menos del 3% de la población le interesaba: una nueva constitución. Se condujeron pues estas élites, de la misma forma que lo hicieron los girondinos y mencheviques en los episodios de demolición social que la historia conoce como revolución francesa y revolución rusa.

El resultado de tan brillante y preclara solución se manifestó en el completo desplome de la sociedad chilena en los ámbitos social, económico y político: un incremento exponencial de la violencia terrorista y delictual, una generalizada anomia o aversión a cumplir con sus deberes ciudadanos, la caída en vertical de la productividad de los trabajadores y de la responsabilidad social de los empresarios, la destrucción física de las ciudades y espacios públicos y el generalizado feísmo que transformó a Chile de ser una nación con voluntad tensa, a una poseída por una tristeza laxa y pesimista, atravesada por un generalizado, sálvese quien pueda.

Naturalmente la culpa de todo este deterioro -datos sociológicamente medibles – la clase política se los endosará en su relato, a la pandemia, otro relato falso, totalitariamente impuesto por las élites globalistas, con la anuencia y apoyo de nuestra élite criolla. Pero, si bien la pandemia ha deteriorado generalizadamente la convivencia social en el mundo – logro perseguido por sus gestores – es cuestión de viajar por el mundo, y viajar por Chile, para darse cuenta quien se ha deteriorado más severamente y en base a ello ponderar.

Azuzados y asustados por el lumpen politick – el peor estado de ánimo para obrar sabiamente - las élites aprobaron una modificación a la aportillada constitución vigente. Dicha modificación manifestada en los artículos 127 y siguientes de nuestra malhadada carta fundamental, son una clase magistral de estupidez política. Se creó un órgano antidemocrático, a la medida del mismo lumpen politick que los amedrentaba, donde minorías ínfimas de subversivos amparados bajo el paragua de pueblos originarios y asociaciones creadas para la ocasión, obtuvieron -como era de prever- una mayoría en la pomposamente llamada Convención Constituyente. Un grupo de ignorantes, inadaptados sociales, analfabetos funcionales, disfrazados de distinta manera, cooptó este triste cuerpo colegiado, de tal manera que cualquier hijo de mujer dotado de una mínima capacidad deductiva, podía proyectar e imaginar cual sería el resultado. La élite política en cambio se manifestaba después de instalada esta convención, satisfecha y generalizadamente confiada que ese verdadero zoológico humano, nos propondría un texto que construiría la casa de todos, donde todos seríamos felices y comeríamos perdices.

 A pesar del intenso amasijo cerebral al que la televisión somete cotidianamente a la población y al proceso de desinformación llevado a cabo por la patrulla juvenil de inadaptados que nos gobiernan, las encuestas señalaron que el mamarracho que produjo este grupo de ignorantes notables sería categóricamente rechazado y que volvería a regir la constitución redactada por constitucionalistas de todas las tendencias políticas y que había servido de base para el progreso de Chile durante 40 años. La sentida aspiración de tener una nueva constitución se manifestaba pues más falsa que judas. Todo ello en base a las mismas reglas constitucionales aprobadas por nuestros temerosos líderes.

Pero ¿cuál era el problema de que esto sucediera pura y simplemente? Piense estimado lector ¿Qué reacción social produciría un resultado de rechazo luego de dos años de despilfarro de recursos fiscales y de estrés impuesto a la población chilena, donde debimos soportar que un ínfimo grupúsculo de individuos moralmente incalificados nos mantuvieran en ascuas? Correcta la respuesta que se está imaginando: Le pediríamos, más bien, le exigiríamos a esa élite que pagara la cuenta. ¿Cómo? Pues desalojándoles del único espacio que constituye su razón de existir: el poder burocrático-político del que viven y se enriquecen.

¿Qué hizo esta élite ante el peligro? Se alinearon tirios y troyanos. Dentro de los miembros de la élite que apoyaban el rechazo dieron su palabra de honor[2] -así dijo Evelyn Mattei-[3] que harían sus mejores esfuerzos para continuar con el proceso constituyente que era esa sentida aspiración apoyada por un 3% de la población. Pero no solo eso; han rebajado los quorum de aprobación de modificaciones a la constitución al 57%[4] lo que significa que con una mayoría relativa se puede arrasar con los intereses y la opinión del 42% de la población. Justamente lo que no es la democracia y que caracteriza al totalitarismo[5]. En el otro costado, dentro de los que ven en el mamarracho constitucional la oportunidad anhelada de un estado totalitario, y por ende van por el apruebo, han dado su palabra[6], para modificar el esperpento, en los aspectos más grotescos e imposibles de disolver para el trago de tachuelas. En otras palabras, si gana el apruebo, seguirá el espectáculo, si gana el rechazo, también. Los políticos en el medio, el país paralizado, los terroristas haciendo su tarea sistemática de destrucción, la autoridad del estado ausente etc. etc. etc.

El fraude electoral que se ha ventilado como un peligro escatológico de unos funcionarios oscuros enquistados en el Servicio Electoral, no era tal. El verdadero fraude electoral está ahora voceado por toda la élite. No es secreto. Ellos lo promueven y lo anuncian. Crearon unas normas e impulsaron un proceso para salvar su pega, que era apoyado en el momento que lo acordaron por el 3% -estadísticamente medido- de la población. Proceso que se ha acreditado un total y completo despilfarro. Ante el peligro que esa evidencia, la elite se ha confabulado para vulnerar la decisión de la población.

Cualquiera sea el resultado estimado lector, la única opción para que Chile vuelva ser libre, seguro, próspero y éticamente recuperado en su conciencia que los deberes ciudadanos están antes que cualquier derecho, es desalojar a TODA esta élite corrompida que tanto daño ha hecho a la convivencia social.

agosto de 2022

 



[1] De este mismo autor, ver condiciones de posibilidad de la crisis de octubre de 2019. https://pabloerrazurizmontes.blogspot.com/2019/11/algunas-condiciones-deposibilidad-de-la.html

[2] Palabra de honor para un político de esta generación, es como decir agua seca.

[3] Que a estas alturas semeja uno de esos personajes de los cuentos de los hermanos Grimm

[4] Dicen 4/7 para ocultar lo grotesco de esta propuesta

[5] Por eso es injusto tildar a los políticos de ratas. Las ratas jamás destruirían el nido de sus hijos por conservar sus privilegios

[6] Ibidem nota 1

jueves, 14 de julio de 2022

LA INTELIGENCIA, LA DERECHA Y LA NUEVA CONSTITUCION

 


En su obra España Invertebrada, José Ortega y Gasset, refiriéndose a la España de preguerra, señala que, en vez de renovar periódicamente el tesoro de ideas vitales, de modos de coexistencia, de empresas unitivas, el poder público ha ido triturando la convivencia española y ha usado de su fuerza nacional casi exclusivamente para fines privados.

Surgen dos comentarios de esa frase: El primero, no estaba tan equivocado Ortega, porque no pasaría mucho tiempo antes que los españoles se dieran entre ellos a lo bestia. El segundo, es que el juicio nos calza perfecto a la conducta del poder político en general y a la derecha en particular, de los últimos años en Chile, donde bruscos cambios sociales y tecnológicos han generado previsibles conflictos sociales que la clase política no ha sabido ver, ni interpretar, ni menos solucionar. Con tal falta de recursos intelectuales, los relatos y propuestas envasadas por poderes contrarios al interés nacional, han primado y han demolido en breve tiempo lo que costó décadas construir, permitiendo que accedan al poder, adolescentes intelectuales que nos auguran la demolición de lo que aún queda en pie.

En efecto, la arquitectura del poder político y de los partidos (financiamiento a raudales, falta de control sobre la democracia interna, saqueo del Estado para sus fines propios) ha tenido por consecuencia, partidos políticos cooptados por quienes buscan hacer de la política un medio de sustento y enriquecimiento personal porque en otro sitios más competitivos no hay espacio para ellos. Los partidos se han caracterizado por una generalizada ausencia de selección de talentos, lo que permitió que liderasen o maniquíes, o individuos de poca inteligencia que ninguna empresa privada los contrataría, o incluso personas con sus facultades mentales y emocionales perturbadas. El corto puñado de talentosos padecen aquel síndrome neuronal que indica que talento que no se usa, se pierde.

Y en esto la derecha de chile fuimos, ha sido alumna destacada. Ahora, por enésima vez, los políticos de esa coalición agónica nos sorprenden con vueltas y revueltas de carnero; no para suprimir las tonteras que han hecho y dicho anteriormente, sino para agregar otras nuevas.

Precisa y fundamentalmente por lenidad y estulticia de ellos mismos, el país ha vivido convulso de una iniciativa, mal diagnosticada, mal planificada y peor ejecutada; cuyo desastroso resultado era perfectamente predecible. El tren los arrollo sin que se dieran cuenta que ellos mismos le habían dado la trayectoria para hacerlo, y ahora, después de los revolcones, se sacuden el polvo y se acicalan para decir; el problema de Chile se soluciona con una nueva constitución. Genial. Brillante.

Como la política tiene secuestrada a la opinión pública y las empresas de encuestaje tienen secuestrados a los políticos; para controlar al país y fijar su trayectoria, basta con controlar las empresas de encuestaje, práctica ejecutada a la perfección por quienes detentan el poder real. Es Chile el chocolate del loro para los poderes globalistas. Todo analista instruido sabe que la credencial de las encuestas y estadísticas tiene precedentes: Conforme lo señalaron las estadísticas, EEUU ganó la guerra de Vietnam.

Sin embargo, los políticos siguen como las moscas a la miel, los resultados de estas “masivas” muestras de opinión con muestras de 300 personas por teléfono. Los diputados y senadores no salen a la calle para conservar su integridad física, porque son los peor evaluados de la sociedad, pero siguen las encuestas de opinión a rajatabla (con excepción de los resultados de su evaluación personal).

Una señora que ha llegado a lo más alto, saltando de árbol en árbol exclusivamente por la sola virtud de su apellido; coincidente con el de uno de los integrantes de la gloriosa Junta Militar de Gobierno. Según la última encuesta de opinión, ha sido la política mejor evaluada, (¡¿?!)  aunque su gestión edilicia de la municipalidad que se asignó por secretaría dice otra cosa. Y en virtud de esta bendición nos hace saber su apotegma: “siempre me ha cargado la constitución del 80”. Frase repleta de contenido. Si el episodio y el personaje no resultasen cómicos y grotescos, la cuestión sería para llorar.

Estimados senadores, diputados, alcaldes, secretarios, y apitutados varios de chilefuimos: Ya es suficiente con que les paguemos el sueldo y el suculento emolumento mensual que le paga el SERVEL todos los meses a su partido por virtud de una ley que ustedes mismos urdieron. La cantidad y calidad de decisiones bobas que han adoptado significaría en China que los mandasen a cultivar arroz a los contrafuertes del Himalaya. Agradezcan que viven en Chile un país de borregos tolerantes. Así como Petronio, el arbiter elgantae de Roma le escribiese a su antiguo protector Nerón: Miserable poetastro de la Suburra; asesina, pero no cantes, roba, pero no escribas poemas; los que verdaderamente sostenemos los principios y valores de la derecha política les imploramos: guarden estricto silencio.

julio de 2022

lunes, 11 de julio de 2022

EL PLEBISCITO POR UNA NUEVA CONSTITUCION; DISTRACCION PARA EL GRAN ASALTO TOTALITARIO

 


Uno de los grandes defectos del espíritu español es el pecado de Caín – la envidia-. Francisco Franco Bahamonde, Generalísimo por la Gracia de Dios, como él se tituló, fue uno de los principales estadistas del siglo XX, y ha sido objeto de todo tipo de denostaciones falsas o tendenciosas sobre sus cualidades espirituales y militares por parte de sus nativamente envidiosos connacionales. Y el relato más absurdo que he escuchado, es la idea que Francisco Franco fue un mal militar. ¿Lo real?: Ganó dos guerras, contra todo pronóstico; sus tácticas y estrategias guiaron las ejecutadas por el alto mando alemán en la segunda guerra mundial. La famosa táctica de la blitzkrieck o guerra relámpago que los alemanes aplicaron contra Francia, fue ideada y aplicada por Franco en la guerra civil española en las ofensivas desarrolladas por unidades livianas, que cruzaban las líneas enemigas y creaban pequeños frentes de combate en la retaguardia enemiga. ¿Qué pretendía con ello? Lo que Franco Bahamonde llamaba la magnética atracción del fuego. ¿A qué fin? Distraer. Ganar, lo que el denominaba, la principal arma de la guerra: El tiempo. Franco fue un maestro de la distracción, para el logro de sus objetivos militares principales. Era un general irritantemente meticuloso a la hora de ordenar una ofensiva. Los planes de combate que solicitaba a sus comandantes debían ser detalladísimos. Y los ejecutaba cuando el enemigo había sido suficientemente desgastado por sus tácticas de distracción.

No obstante el título de estas letras, no es mi intención negar la importancia que tiene la disyuntiva que se plantea en septiembre próximo en el sentido de aprobar o rechazar, un documento que pretende ser una constitución política para la república. Digo pretende, porque dada la técnica jurídica usada, la confusión idiomática, la imprecisión de sus pretendidos conceptos, la carencia genérica de las más básicas técnicas legislativas y la inexistencia fáctica de sus premisas fundantes[1]; me asiste la convicción más completa que, de ganar la opción apruebo, ese documento jamás tendrá ni imperio, ni eficacia jurídica ni legitimidad. En otras palabras, no regirá jamás. Quizá algunos de sus redactores y promotores del apruebo, es lo que pretenden en su nihilista visión del mundo. Me asiste también la convicción, que el triunfo de la opción rechazo, no alineará voluntades. Los demagogos que manejan todos los partidos políticos que hoy se disputan el poder político, para justificar su rechazo a la propuesta, ya elucubran tácticas populistas para ganar prosélitos, sin la más mínima atención a que el país recupere la gobernabilidad perdida. ¿Mi opinión? Si gana el apruebo nos espera el caos absoluto; si gana el rechazo, el mismo relativo caos que estamos viviendo -que se ira agravando mientras no se ataquen sus causas- porque quienes han causado este caos (la clase política) siguen enquistados en el poder.

Quienes realmente manejan el poder en el mundo han promovido en nuestro país el intento de suicidio colectivo del 18 de octubre de 2019[2]. No digo que la causa suficiente de este fenómeno socio político complejo, haya sido la influencia de los poderes que actúan en el mundo. Es un fenómeno de causalidades múltiples y complejas. Solo digo que lo han promovido. The Economist, revista que representa la opinión y la intención de aquellos poderosos, ha ondulado entre la promoción del proceso de reforma constitucional cantando loas a su desarrollo y eventuales beneficios, a su denostación en su último número, cuando han descubierto, lo que cualquier persona con una inteligencia mediana sabía desde los orígenes del proceso: que las disposiciones del borrador propuesto son augurio de caos y disolución de la delicada trama social que nos une, lo que era de presumir sin dudas por la calidad de los integrantes de la Convención Constituyente.

El relato – Una nueva constitución es lo que clama el pueblo oprimido - parte de la premisa que las normas jurídicas son capaces de formatear y preformar una realidad social. Como esa idea es falsa y está condenada sistemáticamente al fracaso porque jamás una norma jurídica crea ni cambia condiciones sociales, la promoción de la idea de Una Nueva Constitución es una idea sustancialmente falaz que consume las energías de la nación chilena sin ningún beneficio para nadie.

Volviendo a Franco Bahamonde; ¿Qué debes hacer para derrotar a tu enemigo? Distraerlo. ¿Para qué? Pues para que no vea donde está la verdadera ofensiva. ¿A que fin? A objeto que cuando esa ofensiva se despliegue, las resistencias estén de tal modo desgastadas que puedas hacer un avance incruento y victorioso.

El país se desgasta en un debate radicalmente falso. Políticos que andan leyendo encuestas todos los viernes, para saber pa´ donde va la micro son los impulsores de este debate inane. Esa clase política conformada por personajes intelectual y moralmente de poca monta, incapaces de leer la realidad y enfrentarla para guiar a sus gobernados hacia el bien común general, buscan cual corchos mantenerse a flote. Causa entre risa y vergüenza ajena las volteretas de un Lagos, Frei, Macaya etc. con sus “si bien es cierto, no es menos cierto”.

Mientras tanto, el verdadero poder en el mundo, aquel que ha sido capaz de cambiar la cara de nuestro mundo y ha generado el caos económico ad portas, tiene sus trayectorias y disyuntivas sustanciales, que el infantil nivel del debate interno no es capaz de identificar. ¿Y que nos propone ese poder global? Pues la agenda 20-30 que está escrita, es explícita. ¿Quién la impulsa? Una burocracia dorada llamada Sistema de Naciones Unidas que ha crecido al amparo de una organización que originalmente fuera una asociación de naciones soberanas y que hoy es financiada por los generosos aportes de una gerontocracia de millonarios nihilistas obsesionados con reducir la población humana en el planeta. Esta burocracia a través de sus organismos está dinamitando el pretil que significan las soberanías nacionales que paradojalmente le dieron vida. Promueven un orden mundial excluyente de esas soberanías, de la familia como núcleo fundante de la sociedad, de la libertad individual y de la tradición cultural. Un orden social utópico que no tiene correlato empírico, que nace y se funda en la mente de sus ideólogos.

Lo más sorprendente: está ofensiva totalitaria no está en el debate público.  El hombre de la calle no se ha pronunciado de que los padres pierdan la patria potestad, que seamos más pobres, pero más felices, que nos obliguen a inocularnos a nosotros y a nuestros hijos las sustancias que una oligarquía mundial disponga, que la libertad sea restringida por poderes supranacionales etc. etc. etc. Las encuestas la mayoría financiadas por estos generosos patriarcas bíblicos, no preguntan la opinión sobre esas cosas.

Es hora de que seamos capaces de sacudirnos de las maniobras distractivas que ocupan el espacio público para enfrentar la agenda globalista promovida activamente por este organismo paralelo y muchas veces contario a la voluntad de la Asamblea General de las NU, financiada por mega empresas globales a través de fundaciones de beneficencia, por los omnipresentes consorcios de “información” que no lo son tal sino de adoctrinamiento, por las miríadas de ONGs que financian las universidades que promueven ideas favorables a esa agenda globalista que compromete cuando no destruye los valores de libertad personal, soberanía nacional, patria potestad sobre nuestros hijos.

¿Estoy viendo fantasmas? Pido al lector -le imploro- que haga el ejercicio de informarse en la página web de las Naciones Unidas. Está todo lo que digo explícitamente a disposición del que quiera informarse. Hasta las fuentes de financiamiento. Un ejemplo -solo un ejemplo- son los instructivos para disuadir, aterrorizar y convencer a la población en torno a inocularse sustancias experimentales invasivas de nuestro orden genético cuales son las inyecciones que, violando el acuerdo de Nuremberg de Naciones Unidas que condenó los experimentos humanos de los Nazis, supuestamente pretenden combatir un virus nacido en un laboratorio chino. No hay una letra que se refiera a la fundamentación científica de la iniciativa. Solo a la metodología totalitaria para reprimir la disidencia[3]. Pero insisto, es urgente informarse en que consiste la agenda 20-30 para poder desentrañar sus falacias.

Filósofos contemporáneos de la talla de Hanna Arendt, Gabriel Marcel o Julián Marías nos pusieron sobre aviso de la metodología del totalitarismo para aislarnos de nuestros prójimos e inducirnos de manera cruenta o incruenta a hacer de nuestras vidas lo que un poder ajeno y lejano a nosotros quiere que hagamos de ellas. Intuyo que la sensación de malestar que ha inducido a algunos a dinamitar el orden social que nos unía, está en la percepción de verse liado en esa red totalitaria de información y la percepción que estamos perdiendo el control de nuestras vidas y de las vidas de nuestros hijos y cercanos. Sin instruirnos en esos filósofos que son experiencias vitales profundas del drama de nuestros tiempos, poco o nada podremos entender sobre el mundo que nos rodea. Si solo nos informamos por el martilleo cerebral de la televisión o de los diarios controlados por la uniformidad de la versión oficial, somos ignorantes y por consecuencia seremos esclavos.

Julio 2022

 

 

 



[1] Artículo 1 de la propuesta define a un Chile inexistente. No es posible hacer nacer una realidad por el hecho de prescribirla

[2] https://pabloerrazurizmontes.blogspot.com/2019/11/algunas-condiciones-deposibilidad-de-la.html

viernes, 24 de junio de 2022

EL MUNDO ARTIFICIAL Y LA LIBERTAD Y DIGNIDAD HUMANA

 


Dice el diccionario de la Real Academia que artificial es un adjetivo que significa; hecho por la mano del hombre, no natural, falso, producido por el ingenio humano. El excelente Diccionario Etimológico de Chile[1] nos hace saber que esta palabra se compone del sustantivo ars, artis, que da cuenta de una obra o trabajo que expresa mucha creatividad; del verbo facere qué por apofonía[2] se convierte en fic (tal como sucede con edificio, orificio) y por último de alis, que significa pertenencia. Así, etimológicamente, artificial sería aquello perteneciente a una obra creativa.

¿Es artificial la colmena compuesta de miles de hexágonos donde las abejas depositan el fruto de su trabajo? ¿Es artificial una tela de araña efectuada con gran precisión por ese sorprendente animal? No. A esas magníficas obras de la naturaleza le falta un elemento propiamente humano: la creatividad. El cambio en la naturaleza se produce por mecanismos adaptativos al medio. Por decirlo de manera simplificada, el animal se adapta a la naturaleza, en cambio el hombre, por una extraña cualidad de su voluntad, adapta la naturaleza a él mismo. Para mayor precisión deberíamos contestarnos la pregunta; ¿puede la araña decidir no hacer la tela o la abeja la colmena? La respuesta es no; esta compelida a hacerla bajo apercibimiento de morir si no lo hace. Pero además por una razón muy radical: la abeja y la araña no deciden, no optan; no tienen opción.

Lo artificial es el producto de una voluntad propia e inspirada por la pura creatividad humana, derivada de un deseo de adaptar la naturaleza a una condición previamente inexistente. El hombre libre quiere cambiar el mundo y resuelve crear un artificio. Es lo que inspira singular y excluyentemente en el reino animal; lo que llamamos naturaleza humana.

Desde el mazo que cogió el hombre de las cavernas para dar muerte a la presa de caza, el hombre ha venido a través de la historia creando artilugios para adaptar al mundo así mismo. El hijo y el nieto de quien inventó la rueda no debió inventarla, pero si producirla artificialmente. Mantuvo así el hombre a través de la historia, plena conciencia de qué era en el mundo lo natural, y que era lo artificial. El hombre, a través de los siglos, siguió viviendo humanamente entendiendo que era una criatura especial que adaptaba la naturaleza a sí mismo, teniendo plena conciencia de la frontera entre lo natural y lo artificial. Y eso no porque fuese más inteligente que el hombre contemporáneo ni porque todo tiempo pasado fuese mejor. Tuvo perfecta conciencia de ello por una razón muy trivial: la densidad de lo artificial en su circunstancia cotidiana era muy baja respecto de lo natural.

Esto de la densidad de lo artificial respecto lo natural, lo explicaré con un ejemplo cotidiano: Cuando andamos en bicicleta, tenemos plena conciencia que aquel artilugio es artificial porque si dejamos de pedalear caemos de ella, lo que demanda nuestra atención y fuerza física. Cuando conducimos un automóvil, esa conciencia se tiende a disolver, aunque no completamente, porque si soltamos o apretamos el acelerador estamos físicamente donde mismo: montados en una caja sólida que representa una atmósfera excluyente de la atmósfera de fuera del automóvil.

El hombre desde no hace más de doscientos años ha presenciado un cambio radical en su entorno por la presencia de múltiples artilugios creados para la preservación y promoción de su condición humana. Pero en los últimos treinta años el fenómeno ha adquirido dimensiones tales, que nos deben hacer meditar sobre el espacio que ocupa la genuina humanidad del hombre en una circunstancia ocupada señorialmente por la tecnología. Esto es preguntarse, ¿están dadas las condiciones de posibilidad para conservar las dos cualidades que hacen al hombre único en la creación conocida - Su conciencia y su libertad- en un espacio físico dominado por la presencia de artilugios tecnológicos?

Es menester explicar aquello de la libertad y de la conciencia, para que el lector no piense que son galimatías para parchar una línea argumental. El hombre posee una extraña condición en la naturaleza: puede aspirar a realidades inexistentes. Para ello tiene una condición que el animal no tiene: es capaz de ensimismarse, es decir volver sobre sí mismo, meditar de qué manera puede acometer las circunstancias que le rodean para cambiarlas a su voluntad. Y para ello han sido los artilugios creados, desde la invención del control del fuego para calentarse, en adelante. Progresivamente el hombre crea las condiciones de bienestar que le permitan acometer sobre las circunstancias. Si a Juan Sebastián Bach, Miguel Ángel, Luis Pasteur o Werner Von Braun, no les hubieren precedido hombres que descubrieron como construir casas canalizar el agua potable, alear los metales etc. etc. sencillamente no habrían compuesto las maravillas de la música, de la escultura, del control de las enfermedades o del hombre a la conquista del espacio. La humanidad, a través de su creatividad ha cooperado a través de su corta historia para que dispongamos de un arsenal de cosas que son condiciones que nos permita acometer nuevos objetivos más y más altos y complejos. La técnica – en el sentido amplio de la palabra como creaciones humanas orientadas al bienestar del hombre -, ha sido hecha para el bienestar humano, y el bienestar humano es lo que permite expandir los espacios de conciencia y libertad de creación.

Volviendo a los cambios de los últimos treinta años, esta mutación se articula desde dos dimensiones: En primer lugar, la densidad de lo artificial que ha rodeado la existencia cotidiana en el mundo moderno es inédito o al menos no tiene precedentes en la historia conocida, y ha llegado a un grado que se requiere de un esfuerzo activo de la inteligencia para poder discernir que es artificial y que es natural en nuestro entorno. En segundo lugar, la pérdida de control sobre la creatividad de los artilugios tecnológicos es algo también no existía hace 100 años atrás. Si la técnica es el conjunto de cosas que el hombre ha creado a través de la historia para facilitar su condición humana, existió una relación entre la necesidad percibida directamente por el hombre individual para la promoción a esa condición humana y el medio tecnológico creado o usado por ese hombre individual. En el mundo contemporáneo el individuo humano en una mayor proporción ya no es autor directo de la tecnología – lo que es tolerable – pero tampoco es inspirador de la necesidad de la tecnología que usamos – lo que es intolerable-. Hemos ido perdiendo progresivamente nuestra potestad individual para determinar si la nueva tecnología la necesitamos o no para expandir nuestra condición humana.

Así enunciado, el fenómeno parece muy trivial y fácil de solucionar. Sería cuestión de dosificar la densidad de lo tecnológico. Cada individuo debería tener la libertad de usar o no los nuevos medios tecnológicos. Pero no es fácil ni trivial. Y no lo es, porque va acompañado con una centralización del poder donde lo que gana en capacidad de decisión del provenir, un poder lejano al individuo, lo pierde el individuo. La tecnología moderna es expandida no por voluntad del individuo, sino por voluntad de los poderosos que quieren imponer una soberanía sobre el individuo.

El fenómeno se ha intensificado cuantitativamente; hoy – a diferencia de hace 50 años- abarca a la casi totalidad de la humanidad. Y se ha intensificado cualitativamente con la omnipresencia de los artilugios tecnológicos en la vida cotidiana que han apartado a la humanidad del mundo natural y han inaugurado una forma de control intensa, densa y omnipresente de la vida individual, por un poder centralizado y lejano a los individuos, a la familia, y la comunidad política próxima. Hay una desagradable percepción que hemos perdido el control de nuestras vidas, y que la comunidad política que se despliega en nuestro entorno inmediato también es arrastrada en este control centralizado y lejano.

Conforme nos lo enseña la historia, el fenómeno pareciera se propio de estadios declinantes del pasado conocido. La historiografía, antropología y arqueología, se preguntan por qué razón colapsó la llamada edad de bronce que dos mil años antes de Cristo permitió la existencia de sociedades tecnológicamente sofisticadas y una densa red de intercambios comerciales que conectaban oriente próximo entre sí e incluso se conjetura que China de la edad de bronce, se conectaba con occidente y esa rica cultura. Una de las conjeturas más plausibles para contestar esa pregunta es precisamente la centralización del poder a causa de la sofisticación de los procesos tecnológicos.[3]

Pero estas letras no pretenden lamentarse escatológicamente de una fatalidad. Al contrario. Advertir que la solución está a la mano. Podemos recuperar el control de nuestras vidas y usar racionalmente de la tecnología. Pero ello a condición de superar un estado de conciencia propio del siglo XX.

El poder -entendido en términos amplios como toda aquella voluntad que quiere condicionar y dominar nuestras decisiones sobre que hacer con nuestras vidas- busca intensificar los procesos de masificación de la humanidad para fines de control y conducción. Para ello usa y abusa de la tecnología. El poder es más eficaz para conculcar nuestra libertad y dominarnos que en el siglo XX, gracias a la tecnología sobreviniente.

Para neutralizar al poder y conservar la libertad y nuestra dignidad humana, ya no bastan los talentos prescritos por Kant cuando fundó la ilustración -atrévete a saber-. Es menester adicionalmente una intensificación de la conciencia a través de un activo proceso de conocernos a nosotros mismos y entender cabalmente la consecuencia de cada una de nuestras decisiones. En otras palabras: para conservar la dignidad humana en un mundo irrefrenablemente tecnologizado debemos ser más espirituales y ejercitar cotidianamente la vieja receta de la filosofía: reflexionar sobre el sentido de nuestras vidas.

Para tal ejercicio, tenemos una condición más favorable para abordar esa tarea respecto de nuestros antepasados: la disponibilidad de la información; los datos. Está a nuestra disposición con un click del smartphone o del computador, miles de bibliotecas de Alejandría que abarcan toda la sabiduría que hemos recolectado a través de siglos. Tenemos la materia prima que nos permite reflexionar sobre la causalidad de los fenómenos, detener el tráfico de ideas preconcebidas sin fundamento inspiradas generalmente por el poder para controlarnos. Podemos formarnos un juicio en base a la realidad real y no a la realidad envuelta en doctrinas, sistemas de pensamiento, prescripciones ideologías, utopías, preconceptos o prejuicios.

Es verdad que la historia de los sistemas de pensamiento es útil, pero las circunstancias que nos rodean son mayormente inéditas y con los mecanismos de interpretación de la realidad pretéritos, esta realidad contemporánea es a veces incomprensible. Filosofemos, pero filosofemos creativamente sobre las disyuntivas presentes, no exclusivamente sobre los sistemas de pensamiento pretéritos. Confrontar cosmovisiones pretéritas, como habitualmente se hace en el espacio público, me parece un ejercicio parecido al de los bizantinos con los turcos ad portas.

El genial Pepo, autor de nuestro omnipresente Condorito, en su tira cómica escribía en las paredes de Pelotillehue, “Tome Pin y haga Pun”. Era una aguda sátira de la publicidad y del ejercicio del poder disuasivo en general. Para conservar la humanidad en nuestro siglo, si creemos que tomando Pin vamos a hacer Pun, habremos irremediablemente perdido nuestra dignidad humana. Sospechar, dudar, escrutar al poder y decidir por nuestra cuenta y riesgo; esa es la tarea que demandan estos tiempos tecnológicos. Siempre en la historia humana el individuo le gana al poder lejano y burocrático. Siempre las estructuras complejas colapsan. Es probable que la era de bronce haya colapsado por una agenda como la 20-30 de la ONU. Con nuestra conciencia despierta podemos evitar que el derrumbe de las estructuras arrastre a nuestra conciencia individual.

Junio 2022

 

 



[1] http://etimologias.dechile.net/

[2] Tecnicismo de la fonética para derivar sustantivos o adjetivos

[3][3] También se conjetura que cambios climáticos severos pudiesen haber generado esta repentina parálisis