martes, 19 de octubre de 2021

LA FRIVOLIDAD; PERVERSA CONDICION DE NUESTRA NACIONALIDAD

 


Francisco Antonio Encina, Edwards Vives, Gonzalo Vial Correa, Edwards Bello; lo denuncian en sus páginas: el gran defecto de la nacionalidad chilena es la frivolidad de sus élites. Esto es, una actitud frente a la vida y sus circunstancias, ligera, veleidosa y superficialmente sensual.

La revolución del 91 tiene como condición de posibilidad, la actitud veleidosa y liviana de toda la clase política, que entonces se confundía con una oligarquía sin suficientes méritos de riqueza. También la frivolidad de Balmaceda que busca, a lo bestia, romper con esa inercia, sin respetar las reglas básicas de la política. El resultado es una tragedia colosal. En el caso de Salvador Allende, a mi juicio su peor pecado no fue pretender una utopía socialista que probaría con el tiempo ser fracasada. Su gran pecado fue la frivolidad de pretender imponerla con los compañeros de viaje que tenía. El epítome del pije frívolo fue su camarada Altamirano, criado entre algodones y presumiéndose de guerrillero al estilo Mao. No los comparo; el uno dignamente se pegó un tiro; el otro huyó deshonrosamente dejando en la estacada a quienes seguían sus delirantes prescripciones.

En páginas económicas de El Mercurio un mercader ex supermercadista, pontifica de política diciendo que debemos hacer lo necesario para que gane Boric. Mientras su deseo se cumple, él se dedicará a navegar en yate por la antártica o jugará golf en otras latitudes fuera de la jurisdicción nacional.

Tenemos un presidente de la república, exitoso agiotista, que cuando la república es sometida a un ataque coordinado y planificado, él califica la asonada del 18 de octubre como la voluntad del pueblo donde los chilenos piden un Chile más justo y solidario y abre grandes caminos de futuro y esperanza. ¿Apego a la realidad de los acontecimientos? No importa. La frasesita suena cool.

Tenemos un candidato a la presidencia de la república que nos ofrece un programa coloreado de rosado (no es un decir) con gráfica del movimiento hippie de los años 60, plagado de lugares comunes de la onda progre, proponiendo como base de la gobernabilidad del país que la población haga lo único que él ha hecho en su vida: la movilización y la protesta como motor del cambio social. Su programa -hoy retirado de la página web- es una oda a la frivolidad conceptual de cabo a rabo. ¿Cómo gobernará? No importa compañeros y compañeras; después se verá. Levantando los deditos con su voz atiplada, siempre encontrando un aburrido argumento sacado de la academia de moda.

No. No estamos hablando de la frivolidad afectada de un Wilde que pretende ocultar una profunda preocupación por la naturaleza humana trascendente y reírse de ella. No; es una frivolidad rasca, que oculta todos los defectos de la naturaleza humana y ninguna de sus virtudes: Cobardía, carencia de empatía y de caridad por el prójimo.

¿Por qué estamos en el abismo social y político en que nos encontramos? Si escarbamos un poco la encontraremos: la frivolidad de la solución fácil. La de la derecha política de acomodarse: que gobiernen ellos mientras nosotros ganamos plata. La de una oligarquía dada a lo superfluo que enterró en el olvido a cualquier idea de trascendencia. Aquella que fue emplazada por un Gonzalo Vial Correa cuando todos se festinaban del crecimiento económico, mientras la familia de sectores populares era pulverizada. ¿De donde salieron estos infelices que queman y llenan de excrementos verbales la ciudad? Pues de esas familias pulverizadas.

Los años locos de los 15 a los 30 del siglo pasado, pavimentaron la crisis social que hundió al país en la pobreza del segundo cuarto de siglo. Mientras una oligarquía desdeñosa se construía palacetes y hacia fiestas de amanecida, cundía la subalimentación en las clases populares. Hoy gracias a Dios, no hay hambre. Pero el crecimiento de la riqueza criolla ha ido acompañado con la destrucción de la familia, a causa de la promoción de un estilo de vida frívolo; un american way of life pero a la chilena; sin los valores de la honesty anglosajona; lo que ha sido condición de posibilidad de la actual generación nihilista que tiene en jaque el futuro de todos.

Empecé estas letras radicando en las élites el vicio de la frivolidad. Pero como el país ha cambiado su estructura social y se ha hecho posible la movilidad social, la frivolidad también ha sido permeada por toda la sociedad.

¿Qué representa el fenómeno de la candidatura de Gabriel Boric? Pues el de una generación ultra frívola hasta la demencia: Aceptan e incluso propician la guerra interna, pero rechazan y se escandalizan con las consecuencias de la guerra.

Dios salve a Chile.

Octubre de 2021

jueves, 14 de octubre de 2021

LOS COLEROS Y EL CUARTO RETIRO DE LOS FONDOS DE PENSIONES


Mi representación del mundo que formé en la niñez, se fijó en mis largas estadías veraniegas en la zona de Graneros en pleno campo de la zona central. Los huasos y vaqueros de los cerros, contaban fascinantes cuentos de bandidos, donde ellos eran los buenos y los portadores de la justicia. Al ladrón de ganado decían había que apalearlo; pero el hombre lo hacía por necesidad de modo que lo entregaban a los Carabineros. Pero había un tipo de delincuente que no tenía perdón de Dios: El colero. ¿Quién era el colero? Aquel que cortaba la cola a los caballos. ¿Para qué? Pues para robarse y vender la crin de caballo, que se mezclaba con lana y era la materia prima de los colchones y las almohadas de entonces. ¿Y por qué era tan grave su crimen? Pues porque el daño que causaba al dueño del caballo era muy superior al beneficio que le reportaba su delito. Por la crin de un caballo le pagaban en Rancagua menos que lo que costaba una coliza de pan. Pero el daño era la infamia y el deshonor para el jinete de montar un caballo chileno sin cola. Después de muchos años le crecía al pobre bruto, una cola hirsuta y nunca como la del original caballo chileno. ¿Qué hacían con el delincuente? Desaparecía el infeliz en los cerros de la cordillera de la costa en los altos del Cantillana. Algo similar leí en alguna novela costumbrista no me acuerdo si de Luis Durand o de Oscar Castro. Entonces no me hizo sentido ni de justicia ni de lógica. Adicionalmente, cuando estudié derecho penal en la universidad, no me parece haber escuchado ese criterio como política criminal.

Pero después de muchos años, de haber visto tantos pecados y pecadores en mi vida profesional de abogado, el criterio de gravedad de una conducta, medido por el cociente entre beneficio y daño me hace algún sentido. La historia del “cuarto retiro”, es un ejemplo palmario de este desequilibrio.

Leo en el diario la discusión en el Senado sobre el “cuarto retiro” o cuarto fraude constitucional perpetrado por los honorables violando el artículo 7 de nuestra vilipendiada carta magna. No tengo que explicar a los lectores el detalle de lo que se ha discutido hasta la náusea. Todos los honorables saben de economía. Todos saben lo que está en juego. Todos saben que el desequilibrio macroeconómico que han causado a través de este fraude constitucional, no tiene grado de comparación con el beneficio que le ha reportado a algunos disponer de una liquidez que no les correspondía legalmente disponer. Todos los honorables entienden de ahorro interno, inversión, crecimiento económico, ingreso per cápita etc. etc. etc. Todos saben que, sin equilibrio y solidez macroeconómica, no hay microeconomía. Todos saben el daño que le están causando en el mediano plazo a la familias y persona de menores recursos del país. Eso no se discute porque eso lo saben TODOS.

¿Qué están en juego entonces? ¿Cuál es la disyuntiva de los honorables? Pues su beneficio personal. ¿Cuál? Ser reelegidos y seguir disfrutando de su dieta de 9 millones de pesos mensuales que ninguno de ellos se puede ganar fuera de la burocracia parlamentaria.

La sumatoria de los daños que la medida causará a la sociedad toda, sin ninguna posibilidad de error, es infinitamente superior a los beneficios que le reportará. La cuestión está en que los beneficiados más seguros son los diputados y los senadores que hayan votado a su favor. ¿Cómo puede ser así? A través del viejo vicio de la demagogia. Mintiendo, escondiendo la verdad, torciendo la realidad al punto de verla distorsionada.

Cuando todos seamos más pobres, cuando esa joven pareja no acceda al crédito hipotecario y a la casa propia que accedieron sus mayores, cuando los pobres se conviertan en miserables; cuando ese joven de vueltas y vueltas buscando un empleo y no lo encuentre, cuando ese jefe de hogar llegue a la casa sin el puchero diario, cuando veamos destruida esa débil urdiembre social que son los despreciados equilibrios económicos; entonces nos recordaremos de los chascarros de los senadores Urresti, Juan Pablo Letelier,  Yasna Provoste, Huenchumilla; que con guasa frivolidad explicaron la cuadratura del círculo y para entonces estarán disfrutando de su riqueza acumulada en base a su astucia. De seguro no tendrán la misma suerte que los huasos cuenteros le asignaban a los pobres coleros.

octubre de 2021

miércoles, 6 de octubre de 2021

¿ES EL PODER CAUSA DE ESTUPIDEZ, O LA ESTUPIDEZ FUENTE DE PODER?

 


 

El poder a través de la historia tiene buena prensa. Nos emocionamos y tendemos a admirar a los poderosos históricos. Julio Cesar tenía su Twitter propio. Gustaba de decir frases para el bronce; Vini vidi vinci; Alea Jacta Est; Vade Vinci; etc. Napoleón algo parecido. Pero el fenómeno del poder está también lleno de contradicciones no suficientemente estudiadas por los historiadores y filósofos de la historia. Alejandro murió en una borrachera sin sentido. Hernando de Magallanes ahogado por hacerse el valiente frente a sus inferiores y después de un almuerzo regado. Hegel – a mi juicio mayormente un charlatán – sostenía que había una inteligencia histórica que conducía al mundo del espíritu. Yo desde mi humilde punto de vista creo lo contrario que Hegel; hay una estupidez que guía la historia de los poderosos. Ojo que digo de los poderosos, no de la humanidad. En la administración del poder la necedad es la regla; la excepción es la inteligencia. La humanidad está compuesta de pequeños grandes hombres que construyen: el que inventó las herraduras de los caballos, el agua corriente y el escusado, la rueda, los microchips, el derecho romano, etc.; y grandes hombres que se aprovechan de lo que construyen los pequeños y normalmente (hay excepciones) con su ambición lo deterioran o en el extremo lo destruyen.

El hombre necio del evangelio es calificado de tal solo por llenar sus graneros. Pregunto al lector: ¿De qué sirve poseer un patrimonio superior a los 100 millones de dólares después de los 60 años de edad? Si razonamos correctamente llegaremos a la respuesta: De absolutamente nada. La pregunta está formulada en el título de estas letras: ¿El poder causa estupidez, o la estupidez es fuente de poder con su avidez insana?

Su Excelencia el presidente de la República, parece darnos una pista para su caso; el poder sería la causa de su estupidez. Piñera da una conferencia de prensa, entero, vigilante, asertivo, despierto, sagaz; para explicarnos según él, la evidente cuadratura del círculo. El no tienen nada que ver ni ninguna relación, con el hecho que de un acto de gobierno que él preside se derivaría una ganancia para su familia – es decir para él mismo- de 157 millones de dólares. No lo habíamos visto así hace muchos meses. Para referirse a los actos del gobierno del Estado se le notaba afectado, dubitativo, deteriorado físicamente y casi siempre con mascarilla. Aquí, a rostro descubierto nos da su “verdad” categórico y rejuvenecido.

¿Puede ser fruto de la inteligencia querer ganar 157 millones de dólares más, cuando se tienen entre dos mil y tres mil millones, y aquella ganancia le reporte necesariamente su ruina moral? No. No lo es. Como abogado he asistido a cierres de negocios donde las partes disputan minucias hasta altas horas de la madrugada, solo para sentirse ganadores. Mi profesor de derecho procesal don Juan Pomés contaba que, oficiando de juez partidor de una herencia, una comunera hereditaria cogió a la fuerza el anillo de brillante de su madre, y le amenazó con lanzarse por la ventana de su oficina si él, como juez partidor, no se lo adjudicaba.

La avidez de dinero y el poder por sobre las capacidades humanas, genera estupidez. No hay duda. En el caso de Piñera, su estupidez no solamente lo daña a él mismo. Daña a todo el país; al Estado del que es jefe; a la juventud de Chile; a sus parciales y a sus contendores.

Las óperas wagnerianas nos emocionan con la caída de los héroes. Sigfrido muere como héroe y la música de su funeral nos conmueve. La caída de Piñera será como una cumbia villera: rasca, fea, de mal gusto. No nos dejará ninguna enseñanza y mucho daño.

Que pena por Chile.

Octubre de 2021

sábado, 11 de septiembre de 2021

LA BUROCRACIA, EL INFIERNO CHINO, EL SERVEL Y LOS PROTOCOLOS ADMINISTRATIVOS

Existe una antigua y popular obra de teatro y opera china intitulada “Mulián Rescata a su Madre del Infierno”. Esta obra dio lugar a la imagen del inframundo que tiene la cultura china. Aquella se ve reflejada en ilustraciones en jarrones y múltiples expresiones gráficas del gran país de oriente. Así como la Divina Comedia de Dante generó en el imaginario occidental nuestra visión el infierno; el igualmente indeseable infierno de los chinos, se lo imaginaron plagado de burócratas custodios privilegiados de ese averno. Mulián en el relato, podrá rescatar finalmente a su madre, pero luego de cumplir un sinfín de trámites burocráticos; hacer filas, rellenar formularios y ganarse la voluntad de los hostiles burócratas chinos, que le ponen todo tipo de trabas. Es muy posible que la cultura china, amante del equilibrio y la armonía, reconozca en la burocracia la antípoda de aquello.

Cuando estudiaba mi primer año de derecho en la Universidad de Chile, en las tardes trabajaba de procurador-suche en un estudio de abogados. Mientras los estudiantes de segundo y tercer año a quienes consideraba privilegiados e importantes, tramitaban causas judiciales en los tribunales, el suche de primer año – que era yo-, tramitaba la obtención de pasaportes haciendo cola en las oficinas de General Mackenna al costado de Investigaciones, revisaba los libros de marcas comerciales en el húmedo y fétido subsuelo del Ministerio de Economía, y efectuaba otras tareas oscuras y despreciadas por mis importantes colegas mayores. Había que sonreír empáticamente a hostiles funcionarios, obsequiar chocolates a señoras mayores, adherir ruidosamente a las preferencias futbolísticas de algunos funcionarios; todo en aras de que; “saliera el trámite”. Era mi infierno chino que lo soportaba estoicamente para hacer méritos y ser considerado en el bufete, para ejercer roles forenses más dignos de mi futura profesión de abogado.

Si me hiciera un sicoanálisis con toda seguridad esa experiencia explicaría la aversión que profeso por la burocracia, entendiendo por tal, aquellos ritualismos oficinescos cuya causa y cuyo objeto nunca están del todo claros. La declaración de impuestos de abril de cada año, aparte de ser un agravio a mi pobre patrimonio, tiene ese componente amargo de llenar formularios y más formularios, los que ante cualquiera pequeña equivocación, se deja caer la guillotina: Multa en unidades tributarias mensuales. ¿Por qué? ¿A quién lesioné? A nadie. Simplemente el recuadro está mal llenado.

El surgimiento de la electrónica, se suponía que dejaría en el pasado este infierno chino. Pero los candidatos a cargos de elección popular han constatado que ese infierno está plenamente vigente. La democracia representativa, la voluntad popular y hasta la soberanía; pueden verse trastocadas porque el recuadro XX del formulario YY no ha sido completado adecuadamente. El Servel, órgano público compuesto por funcionarios formalmente inteligentes, con estudios universitarios y de post grado, son incapaces de razonar. Para ellos los “protocolos” son los “protocolos”.

Cuando en nuestro País se legislaba con la recta razón, se dictó la ley 18.575 (que ahora luego de sucesivas y desordenadas modificaciones parece queso suizo), norma de rango constitucional que se denomina, “Bases de la Administración del Estado”. En ella se prescribe: La Administración del Estado está al servicio de la persona humana; su finalidad es promover el bien común atendiendo las necesidades públicas en forma continua y permanente. Del mismo modo cuando aún el legislador se apegaba a la razón y a la adecuada sintaxis, se dictó la ley 19.880 sobre la formalidad de los actos de la administración que manda lo siguiente: El procedimiento debe desarrollarse con sencillez y eficacia, de modo que las formalidades que se exijan sean aquéllas indispensables para dejar constancia indubitada de lo actuado, y evitar perjuicios a los particulares.

El Estado de Chile ha perdido la brújula hace rato. Vivimos prisioneros de protocolos sin sentido exigidos perentoriamente por burócratas cada vez más numerosos, más alejados de la realidad fáctica y menos eficaces para el logro de los fines para lo que se les paga. El País dilapida toneladas de energía creativa en montañas de trámites inútiles como el que tiene rechazadas las candidaturas por el Servel. Para presentar una candidatura, abrir un kiosco para vender empanadas, cruzar con una cañería una calle, levantar un edificio, etc. estamos tapizados de exigencias inútiles.

Salvemos a Chile de este Gulag de la burocracia.

 

Septiembre de 2021

 

 

 

 

  

martes, 7 de septiembre de 2021

LAS ABEJAS, LOS HOMBRES, EL MUNDO ARTIFICIAL Y EL CORONAVIRUS

 


Soy apicultor aficionado. Tengo colmenas y he estudiado a estas maravillosas criaturas, más que por afán productivo, por el placer de sorprenderme con su organización. Cuando despunta el verano, luego de una primavera pródiga en flores, se produce un cambio de conducta en las abejas que los apicultores describimos como “fiebre de enjambre”. La abeja reina acelera su secuencia de postura, y las abejas nodrizas empiezan a alimentar mayor número de larvas con jalea real, alimento que permite a esas larvas desarrollarse como abejas reinas. Lo que su adaptación de millones y millones[1] de años les ha enseñado, es que cuando la naturaleza es pródiga deben expandirse. Es la oportunidad de crecer y hay que prepararse para esa opción. El apicultor debe estar atento a este fenómeno para crear con nuevas reinas y abundante población de abejas obreras, nuevos núcleos. Si no lo hace pierde las abejas y estas se van al bosque a vivir en colmenas naturales inaprovechables para el hombre. A la inversa, si la primavera ha sido seca y pobre en floración, esa conducta no se manifiesta. Conservan su población y no se expanden. Las abejas viven en función de las expectativas, tal como enseña la ciencia económica.

La modernísima agricultura ha creado cultivos artificiales como el rap, insumo para aceites comestibles. ¿Han visto los cultivos de rap en flor? Es algo maravilloso: una explosión de flores amarillas que se puede observar desde los satélites del espacio. La sorprendente inteligencia humana ha creado esta realidad artificial que le permite obtener decálitros de aceite vegetal en extensiones relativamente pequeñas de cultivo, gracias a las semillas genéticamente adaptadas y a procedimiento de cultivo sofisticados. Los productores de rap contratan apicultores para que instalen colmenas en los contornos de la siembra. Las abejas, a través de su trabajo, aceleran y homogenizan la floración de las plantas; ambos, requisitos para el éxito del cultivo. Pero para los apicultores, esta prestación de servicios ha sido un quebradero de cabeza. ¿Por qué? Sucede que las abejas ven esta floración exuberante y procesan que la naturaleza toda, ha sido pródiga en la temporada. Su condicionamiento milenario, no les permite entender que es este un cultivo artificial. Y se produce la fiebre de enjambre elevada a la potencia, lo que genera graves pérdidas para los apicultores, porque no hay capacidad posterior para alimentar a la gran cantidad de nuevos núcleos que se podrían formar. Incluso las abejas se distraen de su trabajo ordinario en su equivocado afán de reproducirse.

Con el hombre y las colectividades humanas está sucediendo, desde hace cuatro siglos, un fenómeno similar; y en el mundo contemporáneo este fenómeno se ha acelerado exponencialmente. La técnica humana ha generado un mundo artificial que ha beneficiado a toda la humanidad, pero paradojalmente a consecuencia de ello el hombre padece, una crónica desadaptación. El vértigo de la capacidad creadora del hombre fruto de la racionalidad humana, no ha ido acompañado de una aceleración de su capacidad racional de adaptación a esas realidades artificiales. En efecto, el hombre se comporta como si las creaciones de la técnica fuesen parte de la naturaleza, y olvidando su precariedad existencial desordena su vida lo que genera angustias personales y crisis colectivas.

Hemos pagado en el transcurso de estos cuatro siglos un alto precio cuando el poder político confunde el mundo artificial de la técnica con el mundo real. Aristóteles hace muchos siglos hizo saber que la virtud de la prudencia era la que debe primar en el arte de la política, esto es en el arte del buen gobierno. Este mundo artificial deprime esa virtud.

La reacción del poder político con la llamada pandemia covid 19 es un ejemplo de este fenómeno de confusión de planos de la realidad. Esa reacción ha causado un grave daño colateral por las consecuencias que ha tenido y tendrá en el futuro en la sociedad occidental. La secuencia de acontecimientos es la siguiente: 1) El aparato burocrático del sistema mundial de salud -que generan un gasto corriente de billones y billones de dólares- se auto legitima como los guardianes de los peligros de la salud mundial y se manifiesta capaz de vencer a la muerte por enfermedad; 2) Crean una serie de protocolos[2] de reacción ante el surgimiento de una pandemia mundial. 3) Para legitimar su presencia y gastos incrementales, por protocolo bajaron la definición de pandemia hace 6 años atrás, quitándole el requisito como causante de una “mortalidad significativa”. 4) Apareció un presunto nuevo virus[3] – como la naturaleza los viene creando desde que apareció la vida en el planeta- que enferma a un porcentaje muy menor de la población mundial, con un compromiso respiratorio que es difícil de identificar de otros virus que generan ese mismo síntoma. Además de enfermar efectivamente a un ínfimo porcentaje de la humanidad, su letalidad es aun menor y hasta ahora no supera las muertes anuales por tuberculosis, sin que se haya declarado la tuberculosis como pandemia. 5) Como el porcentaje es muy menor, la burocracia sanitaria para legitimar su proceder considera infectados, a quienes dan positivo con un examen – el PCR- cuyo inventor reconoció que no es idóneo para identificar virus. El resultado es que el numero de supuestos infectados que no están enfermos es calificado de tales en condición de asintomáticos[4] y se les obliga a obrar como apestados. 6) Se autoriza la aplicación masiva de vacunas en condición de prueba, sin control estadístico y con carácter obligatorio, violando el derecho internacional civilizado contenido en la declaración de Nuremberg sobre la aplicación de medicinas y vacunas de prueba. 7) Se somete a la población a una ingeniería social de concientización a través del terror, en la operación de propaganda política más extensa e intensa que se tenga registro. Se les obliga a llevar mascarilla, un artilugio que científicamente no sirve para nada fuera de un quirófano. 8) Se ocultan y tergiversan datos estadísticos para ocultar el monstruoso fracaso de la campaña de inoculación de vacunas. Hasta ahí vamos.

Nuestra estructura neuronal, fruto de un largo proceso de adaptación, está conformado por tres capas responsables de los mecanismos de reacción ante los estímulos del medio: la arquicorteza, responsable de las respuestas automáticas y reacciones fisiológicas que hacen posible la supervivencia; la paleocorteza, responsable de las reacciones sensitivas y emocionales; y por último la neocorteza responsable del pensamiento racional, mecanismo este último, que los humanos han desarrollado como ninguna otra especie lo ha hecho.

Tenemos la racionalidad que suponemos no tienen las abejas, pero en esta maraña de protocolos sanitarios casi nadie es capaz de ejercitar esa racionalidad. El resultado será el mismo de las abejas: sufriremos un deterioro poblacional y de salud pública incalculable de momento. Sufriremos un empobrecimiento también imposible de calcular. El endeudamiento mundial ha llegado a límites que ponen en jaque el orden económico mundial. El tren sigue veloz y el abismo está ahí; a unos pocos kilómetros de distancia. La creencia de los líderes, al igual que Greespan antes de la crisis sub prime, es que las cosas se arreglarán solas y por último, nadie de los responsables estará ahí cuando llegue la hora de pagar la cuenta.

Hombres libres y racionales: ¡Despertemos!

Septiembre 2021

 

 

 



[1] Se estima que las abejas son 100 veces más antiguas que el homo sapiens. Los ápidos existirían hace 30 millones de años y el homo sapiens hace 300 mil años

[2] Esta palabreja en política es la negación per se, de la virtud de la prudencia, aquella que obliga a ponderar TODAS las consecuencias de nuestros actos. Las abejas tienen como señalé un protocolo; abundante floración=incremento en la postura y la población de abejas reinas.

[3] Digo presunto porque hasta la fecha de hoy, el Sars 2 cov19, no ha podido ser aislado tal como la virología exige para ser identificado como tal.

[4] Este es un concepto casi delirante porque los asintomáticos son enfermos que no están enfermos y es el fundamento de esta febril fantasía tendrá devastadoras consecuencias en el mundo.

miércoles, 28 de julio de 2021

CRIMEN Y CASTIGO. BORIC, EL RASKOLNIKOV CHILENO

 


Dostoyevsky en su novela Crimen y Castigo, nos sumerge en los entresijos del alma humana. Su lectura es apasionante no obstante ser un desagrado desde la primera hasta la última línea. El genio del autor es sostener la atención del lector sobre un personaje que pudiera definirse como el arquetipo del mal: Rodión Romanovich Raskólnikov. Rodia (sobrenombre del personaje) ve el mundo a través de sus miserias. Posee una inteligencia superior y es capaz de ver esas miserias humanas donde los otros hombres no lo ven. El mundo para él es un caos que es menester remediar a cualquier costo. Él se autoasigna la condición de corrector de los males del mundo al precio incluso de bajar al infierno para ello. Es así como asesina a una anciana usurera como una forma de “limpiar” al mundo de la basura humana. El autor le ofrece un respiro de fe en el género humano a través de otro personaje también de aguda inteligencia, pero al servicio del sentido común: el juez instructor Porfirio Petrovich. En estas líneas pretendo oficiar de Petrovich en el análisis de nuestro Rodia criollo.

Los anhelos revolucionarios de un porcentaje de la población (más de un millón de votantes) han permitido escoger a un extraño personaje como su líder para que los represente en la contienda presidencial: Gabriel Boric Font. Manifiesta el personaje un carácter complejo. Hijo de una acomodada familia magallánica, ha expresado a través de sus conductas y su aspecto físico, una hostilidad radical hacia el estado de cosas en el mundo que lo rodea. Por su desaliñado aspecto físico, y por sus conductas, el hombre da cuenta de una excitada alteración en la percepción y enjuiciamiento de la realidad. Por conductas similares llevaríamos a nuestros cercanos a tenderse en el sillón de un sicoanalista para desatar los nudos que aprisionan su juicio, tan apartados de los mínimos comunes que permiten la convivencia humana.

En efecto, solo por nombrar las más llamativas; recibió entre carcajadas el obsequio de una polera que vistió, donde aparece una gráfica del asesinado Senador Jaime Guzmán con su cabeza sangrante luego de ser víctima de magnicidio, exhibiéndola como quien exhibe un trofeo. Ratificando su complacencia por este magnicidio, en un viaje a Francia fue a visitar y manifestó su solidaridad al autor del asesinato de Jaime Guzmán, Ricardo Palma Salamanca. En otro extraño y destemplado arranque, amenazó al presidente de la república con certeza propia de un fanático, que él se encargaría de someterlo a prisión sin precisar claramente por qué causa.

Sus soluciones de gobierno proyectadas en su programa son simples; todo él lo ha conseguido a través de las llamadas movilizaciones; “los cambios nacen de la lucha social”. Es la lucha en la calle la que hace encaminarse al mundo hacia una arcadia de felicidad. Entonces hay que eliminar la organización militar de Carabineros de Chile y promover que las masas se “movilicen” para el progreso y bien del país. La pobreza se soluciona de una manera muy simple: se le deben subir los sueldos a todes. Así todes serán más ricos y felices. Existe según él en el orden económico y social una violencia transversal que él se apresta a remediar. No la que asesinó cobardemente a Jaime Guzmán ni la del lumpen que ataca a Carabineros. No; él se refiere a una violencia que nosotros los comunes mortales no vemos. Según expresa, existe abrumadora evidencia científica que el mundo ecológicamente se cae a pedazos, y su gobierno está destinado a salvarlo con todes sus expertes. En resumen: Su programa de gobierno parece salido de la pluma de Rodión Raskolnikov.

La pregunta que me hago en estas letras no es, como los revolucionarios e inadaptados sociales del mundo llegan a las conclusiones que llegan; sino ¿Qué hemos hecho o hemos dejado de hacer para que más de un millón de personas hayan votado a este personaje y sea él una alternativa para ocupar la primera magistratura de la nación? Esa es la pregunta del día. Aquella que nos somete a escrutinio a nosotros; a quienes pensamos desde el sentido común; aquel sentido común que hace posible la convivencia humana.

Para respondérnosla recurro al genio de Dostoievsky quien nos ofrece una clave. El novelista juega con los nombres de la obra y de los personajes. El nombre mismo de Rodión Romanovich Raskólnikov, aquel reformador revolucionario, homicida pero transformador y profiláctico social; a través de un juego de palabras en ruso quiere significar “La Patria de los Romanov ha quebrado”. El nombre de la obra también tiene un doble sentido. El crimen por omisión de la madre Rusia avizora un castigo. ¡Que profecía más dramáticamente correcta! teniendo presente que el autor precedió la tragedia humana de 1917.

Me objetará el lector; El personaje real Boric y el ficticio Raskólnicov no son puro fruto de sus circunstancias. Su libre albedrio les habría permitido formarse juicios moralmente correctos, ahí donde han llegado a conclusiones moralmente aberrantes como las bondades del asesinato de jaime Guzmán o el homicidio cometido por propia mano en el personaje de Crimen y Castigo. Somos un yo y unas circunstancias; y objetaría bien el lector: ambos son padres de sus actos y juicios.

Mi pregunta apunta precisamente a las circunstancias que hemos creado en el mundo que nos rodea. El vacío existencial de la vida contemporánea, el centrar el bien en el tener cosas, el hecho que la competencia haya pasado a ser un hecho virtuoso, el haber permitido la destrucción del núcleo familiar, el haber considerado a la mujer madre como un recurso económico que hay que incorporar a macha martillo al “mercado” laboral, el haber convertido el domingo como el día del mall.

Si la Rusia pre revolucionaria que retrata Dostoiesky con sus valores sociales invertidos, se hubiese recuperado el sentido de la religión, de la convivencia, evitar el prurito por las vanidades opulentas, de la justicia y empatía social; los Raskólnicov quizá no hubiesen existido. Si a nuestra juventud le hubiésemos ofrecido una nación chilena unida, una riqueza mejor compartida, una mayor cercanía a las cosas de Dios, una preocupación social porque en los hogares no faltase una madre transmisora de valores y un padre proveedor; quizá Gabriel Boric se horrorizaría -como nosotros- por un crimen atroz como el de Jaime Guzmán.

Dios encarnado pidió perdón a Dios Padre por la banalidad del mal en el mundo; Padre perdónalos porque no saben lo que hacen.  No podemos traer el reino de Dios al mundo, es verdad. Pero por lo menos buscando salir del hoyo en que estamos, formemos legión para reconstruir una nación más libre de las vanidades humanas.

 

Julio de 2021

viernes, 16 de julio de 2021

LA DEGENERACION DEL IDIOMA, LA MUERTE DE LA CLARIDAD Y LA SUMISION A LA ESTUPIDEZ

 En la televisión, en la radio, en los discursos políticos, en la administración del Estado, en la judicatura, en la tarea legislativa; se impone el uso del lenguaje “inclusivo”. En su insobornable fuero interno, la mayoría de los usuarios encuentran una soberana imbecilidad tener que repetir “chilenas y chilenos”; “alumnas y alumnos”; “doctoras y doctores”. Pero los que se someten a este verdadero mantra, lo hacen para legitimarse ante los censores de lo políticamente correcto. Parecido a cuando los pobres alemanes cultos e inteligentes, durante el nazismo, debían levantar ridículamente la mano para decir heil Hitler al cruzarse con otras personas, para no ser sindicados como enemigos.

La censura viene de la introducción a macha martillo de la “teoría de género”; bodrio intelectual creado en los países nórdicos. En los años setenta del siglo XX, con el auge de los estudios feministas, se comenzó a utilizar en el mundo anglosajón el término género (ingl. gender) con un modelo conceptual creado en y por la academia. Este constructo se ha extendido a otras lenguas, entre ellas el español. En 2010, luego de un copamiento progresista, la Real Academia de la Lengua Española le cambió el significado a la palabra “género”. Desde luego degrada el prestigio y credibilidad de la RAE, haber abandonado su tradicional rol de espejo de los usos del idioma vivo, para mutar en vagón de cola del elitismo académico que pretende esculpir la sociedad a las espaldas y en sordina de la voluntad de los usuarios del idioma. Hasta antes de esta vuelta de carneo de la RAE, las palabras tenían género (y no sexo), mientras que los seres vivos tenían sexo (y no género).

Así pues, en la “teoría” feminista, con la voz sexo se designa una categoría meramente orgánica, biológica, y con el término género se alude a una supuesta categoría sociocultural que implicaría -según la teoría- diferencias o desigualdades de índole social, económica, política, laboral. Llevado a su extremo, este constructo intelectual pretende imponer la delirante idea que los sexos se han estratificado desde los confines de la humanidad en una relación de señores (los hombres) y esclavas (las mujeres). En su versión mas light también esta teoría comporta el concepto de conflicto dialéctico entre sexos. Todas estas teorías subyacen sobre el dogma del materialismo dialéctico en que la historia del hombre avanza a través del conflicto dialéctico, tesis-antítesis-síntesis. Algo así como el dogma de la reencarnación: hay que creerlo y punto y hay que amoldar la realidad al dogma.

Es el sexo algo omnipresente en el mundo físico y espiritual del hombre, y tener claridad sobre el mismo, es condición necesaria para tener conciencia de sí mismo. A la inversa, tener confusión sobre algo tan omnipresente como el sexo, nos aleja de nuestra individuación; nos aliena y nos aproxima a la animalidad. Y la claridad nos la da principalmente, una creación civilizatoria que es posterior a la del idioma y un producto de él: el concepto.

¿Cuándo, además de estar viendo algo, tenemos su concepto? Cuándo sobre el sentir el bosque en torno, tenemos el concepto del bosque, ¿qué salimos ganando con hacerlo? Comparado con la cosa misma, el concepto no es más que un espectro, o menos aún que un espectro. Jamás nos dará el concepto lo que nos da la impresión; pero Jamás nos dará la impresión lo que nos da el concepto, a saber: la forma, el sentido físico y moral de las cosas. En una palabra: la claridad. Claridad significa tranquila posesión espiritual, dominio suficiente de nuestra conciencia sobre las imágenes, un no padecer inquietud ante la amenaza de que el objeto apresado nos huya. Esta claridad nos es dada por el concepto. Toda labor de cultura es una interpretación—esclarecimiento, explicación o exégesis—de la vida. Claridad no es vida, pero es la plenitud de la vida. ¿Cómo conquistarla sin el auxilio del concepto?[1]

A mucha gente le parece meramente ridículo esto del idioma inclusivo, pero para no parecer irrespetuoso o poco empático con las “oprimidas”, la usan. A menudo este ceder y conceder a la estupidez es parte de una pereza de resistirse a ella. Pero en todo caso es un grave error. A través de esta concesión ayudamos a tender un manto negro sobre la comprensión del ser del hombre y su destino ético y existencial.

Pero la cuestión no es tan trivial e inofensiva. Conceder en este aspecto importa hipotecar la claridad, y cuando se trabaja en educación en universidades y escuelas la confusión y desorientación como imperativo es un fraude. Se engaña que se está educando cuando en verdad se les está confundiendo a los educandos.

Un ejemplo de resistencia lo está brindando en Canadá y los EEUU, el sicoanalista Jordan Peterson. En Canadá se llegó al extremo de imponer por ley el uso de artículos y pronombres para identificar supuestos terceros y cuartos sexos. Peterson se rebeló a ello y señaló; dije, y repito, que no voy a usar esos términos. Primero, porque la imposición de palabras por ley es inaceptable y no tiene precedentes. Y, segundo, porque son neologismos creados por los neomarxistas para controlar el terreno semántico. Y no hay que ceder nunca el terreno semántico porque si lo haces, has perdido. Ahora, imagine que ya hubiésemos cedido. Que hubiésemos aceptado que una persona se define por su identidad colectiva, por cualquiera de sus fragmentos: género, raza, etnia, el que sea. ¿Qué pasaría? La narrativa opresor-oprimido se habría impuesto.

Y Peterson no lo sostiene por pura maña: Las palabras son espadas de fuego al servicio de la revolución. La frase es del filósofo marxista francés Louis Althusser. A confesión de parte relevo de prueba.

Por amor a la verdad: no a la estupidización del idioma; no al idioma inclusivo.

 

 



[1] Meditaciones del Quijote; José Ortega y Gasset