lunes, 30 de octubre de 2023

LA PROPUESTA CONSTITUCIONAL Y LA REVOLUCION EN CURSO

 

Cuando se habla de la revolución francesa, muchos creen que entre la toma de la bastilla y la ejecución del monarca depuesto Luis XVI, pasaron pocas semanas. No fue así. La revolución tiene una larga retahíla de crímenes y devastaciones, que van desde junio de 1788, hasta el 9 de noviembre de 1799, fecha conocida como 18 brumario, porque los revolucionarios habían reemplazado el calendario juliano por uno propio, con meses y años distintos. El rey Luis XVI recién es guillotinado el 21 de enero de 1793. Antes ese desatinado y desafortunado monarca fungió de facilitador de las violaciones y transgresiones a la ley. La vieja lógica de ceder y conceder para no perder. El golpe de estado de Napoleón pone fin a la devastación producida por la guerra interna permanente y abre una nueva devastación europea con guerras que consumieron la energía de toda Europa. Hemos bebido desde la cuna empero, que la revolución francesa fue un enorme progreso que se alumbró las tinieblas medioevales que aun restaban en Francia. Un relato ridículo que los datos contradicen pero que a base de su repetición se transforma en verdad inconcusa.[1] La revolución rusa también discurre durante cinco años de violencia y sangre. Tampoco fue un paseo corto de los bolcheviques. Fue larga y sangrienta

Es más pertinente pues hablar de procesos revolucionario. Los que se señalan en el párrafo anterior tuvieron éxito (éxito que significó el vía crucis de dos pueblos cultos). Otros no, como aquellos varios en Europa en 1848, o el pretendido por los estudiantes franceses en 1968. Las revoluciones tienen o no éxito dependiendo de la fuerza y energía de los contrarrevolucionarios.

Edmundo Burke, escritor inglés, escribió una larga carta a un amigo francés en los últimos meses de 1789 con comentarios sobre lo que, a su juicio, sucedía y sucedería en Francia. No se habían producido aun muchos acontecimientos que Burke los anuncia como consecuencias necesarias de lo que ya había acontecido. Se ha publicado como libro bajo el título “Reflexiones sobre la Revolución Francesa”.  Sorprende al lector la lucidez y asertividad de sus juicios, pero, sobre todo, la validez universal de ellos, aplicables a todos los procesos revolucionarios, hayan o no tenido éxito. Su lectura me ha permitido entender lo que ha sucedido desde el inicio del gobierno de Bachelet en 2014 hasta diciembre de 2023. Desde entonces estimado lector, Chile sufre un proceso revolucionario.

Desde entonces una vanguardia de personas, chilenos y extranjeros vinculados a la burocracia de naciones unidas, se han sentido llamadas por el destino para hacer la revolución, y han dispuesto lo necesario para conquistar el poder o administrarlo cuando formalmente no lo poseen. Inicialmente han afanado para conseguir su principal logro: el embrutecimiento de las élites potencialmente reaccionarias. Fue así como, en la fase de desencadenamiento, que partió en octubre de 2019, esa élite ya “achanchada” cayó fácilmente en el garlito que el miedo produce, a quienes no tienen la lucidez para entender los acontecimientos y defender, lo que sustenta su propio modo de vida. ¿Cómo reacciona esa élite ante esa perplejidad apanicada? de la forma que Plinio Correa de Oliveira describe brillantemente[2]: Cede y concede para no perder.

¿Cuál es la principal causa de ese miedo? El dinero y los privilegios. Los políticos y la clase económicamente más favorecida, por exceso de comodidad y pereza de décadas, no han sido capaces de ilustrarse en historia y humanidades. Ceder y conceder lo que los revolucionarios primero exigen como cabeza de playa, resulta para ellos menos azaroso e incómodo, que defender los principios que sustentaron su mundo e incluso sus comodidades materiales, porque, al parecer, no se ven expuestas. Así lo hizo Luis XVI y gran parte de la alta burguesía rusa. La historia es conocida, fueron aniquilados. Es una constante que las revoluciones tienen éxito gracias a la dejadez de quienes debiesen oficiar de líderes contrarrevolucionarios. Las revoluciones tienen éxito no debido a los pobres (que generalmente no tienen arte ni parte) sino a los ricos.

No vamos a hacer una genealogía de lo sucedido entre 2019 a la fecha porque es demasiado conocida. La pregunta central es: ¿Que rol cumple la propuesta de la “nueva y buena constitución” que se plebiscitará en diciembre en este proceso revolucionario?

La respuesta es categórica: Si se llega a aprobar el texto de la constitución tal como está planteado, la revolución se irá como por un tubo. Será pues como cuando el 28 de junio de 1789, el soberano Luis XVI, reconoce y en consecuencia cede el poder, a la Asamblea Nacional de Francia y está inicia su sanguinaria tarea. Aquí el soberano, que es la Nación chilena, cederá el poder a una burocracia y casta política que podrá hacer y deshacer a su regalado gusto con su libertad, propiedad y familia.

Dirá el lector después de escuchar los jingles como de promoción de pasta de dientes que promueve el partido de José Antonio Kast, que me he vuelto loco. ¿¡De donde saca eso si son los republicanos los que invitan a aprobar y son de extrema derecha!?

Haga el favor el lector de leer el artículo 23 de la propuesta: Con una ley simple (que ya la tienen sin siquiera exigir el concurso de sus socios de UDI-RN-Evopoli, pueden restringir hasta hacer letra muerta, la totalidad de las garantías constitucionales.

Haga el favor de leer el artículo 24 que obliga al Estado a “remover obstáculos” para hacer efectivos los derechos sociales que deben beneficiar a chilenos y especialmente a inmigrantes, conforme a las interpretaciones del sistema de naciones unidas.

¿Tenía usted una parcela, un fundo un sitio? Olvídese de él: cualquiera tiene el derecho humano de tomárselo para sí, en ejercicio de su derecho a la vivienda digna especialmente si es inmigrante. El Estado, en vez de hacer respetar su derecho, deberá remover los obstáculos para que el usurpador pueda gozar de su derecho humano. Y si usted molesta mucho, le dictarán una ley especial de simple mayoría, para restringir su derecho.

En mi exégesis del texto llevo hasta ahora 58 razones para votar en contra y 1 razón para votar a favor. Los aburriría. Baste con decir que esta no es una norma fundamental y supralegal como son las constituciones. De facto es igual a la ley y está bajo la jerarquía de los tratados internacionales e interpretaciones de estos que hace el Sistema de Naciones Unidas.

Resulta azorante comprobar a que nivel ha llegado la ausencia de inteligencia de las élites locales, al escuchar al presidente de uno de los principales conglomerados empresariales, diciendo que, resulta razonable aprobar el texto constitucional. Me pregunto ¿no tendrá a nadie que pueda ilustrarlo del contenido de la propuesta?

Doy gracias a Dios que en Chile los políticos son menos del 0,3% de la población y los ricos son muy pocos. Es reconfortante pensar que la gran mayoría son las personas que viven de su trabajo diario y se les va la vida si no reflexionan en una decisión tan fundamental. Ellos se informarán y sin lugar a duda terminarán dándole la mayoría al rechazo del nuevo ariete de la revolución globalista socialista.

¿Qué eso significa que debemos seguir luchando contra los revolucionarios? La vida es así. Cuando uno se decide vivirla, solo se descansa en la tumba.

Octubre 2023



[1] Para revisar dicha cronología https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Cronolog%C3%ADa_de_la_Revoluci%C3%B3n_francesa

[2] Dialogo: Trasbordo Ideológico Inadvertido

miércoles, 25 de octubre de 2023

LA DERROTA

 


En las siguientes letras, no describo mis razones para votar en contra del proyecto constitucional que se votará el próximo 17/12/23. Espero el texto definitivo para dar mi opinión detalladamente. Describo lo que conjeturo es la voluntad de la mayoría y por qué.

Es verdad que las encuestas se equivocan. Es verdad que las empresas de encuestas pueden ser tendenciosas, esto es, están normalmente apoyadas y financiadas por una facción política, para inducir a un resultado. Es verdad también que se usan como alarma o campaña del terror, para despertar la atención de un electorado abúlico, dando a entender que ser minoría podría destruir las bases de su vida personal, y que debe reaccionar concurriendo a votar por quien aparece perdidoso. En resumen: las encuestas que señalan que la opción en contra de la propuesta constitucional, se impondrá el 17 de diciembre, pueden estar erradas por alguna de estas causas.

Pero el razonamiento que paso a desarrollar, no se funda en las encuestas, sino en una extensa cadena de acontecimientos que dan cuenta que el electorado está dispuesto a abortar cualquier iniciativa colegiada de la clase política, sea esta del color que sea. En este caso la buena y nueva constitución que propiciaba Camilita Vallejos, Boric, Piñera, Chahuan, Schalper y el ahora malabarista, José Antonio Kast.

Desde hace mucho tiempo, el electorado percibe que los partidos políticos, y los rostros que circulan a su alrededor abusan de su posición de poder, en beneficio propio. En la décadas 1990-2000, mantenían su apoyo por cuanto el rendimiento que el país registraba era razonablemente satisfactorio. Desde el término del primer gobierno de Piñera, sin embargo, la legitimidad de la clase política comenzó a declinar y hoy día repta por los suelos. Latrocinios varios, y la destrucción sistemática de las bases de funcionamiento social, que se inició en el segundo gobierno de Bachelet, desencadenaron una lamentable decadencia del país. Ello debido casi exclusivamente al apuntar la clase política a prioridades demagógicas para consolidar sus parcelas de poder, abandonando las reglas del debido gobierno. La incapacidad para manejar el mal llamado estallido y la pandemia; donde los poderes del estado cedieron a presiones de vándalos y de poderes transnacionales, han terminado por imponer una lógica en el electorado de: “me opongo a todo".

El triunfo abrumador del plebiscito de entrada y la conformación de la Convención Constituyente integrada por algunos que más parecían integrantes de un circo freak, daban cuenta de esa voluntad: “cualquier cosa, pero los mismos no”.

Es evidente que los jóvenes del frente amplio que ascendieron en el espectro político, no lo hicieron por un discurso, relato, talento o misión que cumplir. Su discurso revolucionario ñoño, manifiestamente anacrónico con las expectativas reales de la mayoría, no fue la causa de su éxito electoral. Su ascenso simplemente se debió al hastío del electorado a seguir votando por los mismos. El caso de Boric es sintomático: nadie le adjudica un talento específico –de hecho, no tiene ninguno- y es evidente su charlatanería. En períodos republicanos que vieron nacer grandes líderes y tribunos, Boric sería en el mejor de los casos, un amanuense. Pero bastó que Kast, ganador de la primera vuelta presidencial, se manifestara en el balotaje solidario con la derechona vieja y gastada, para que un millón setecientos mil votantes, salieran a votar en su contra, y eligieran a nuestro intelectualmente baldado presidente, solo, para que no subiera al poder de nuevo la misma casta.

El rechazo a la propuesta constitucional de aquel bar de la guerra de las galaxias que fue la primera convención, fue también un grito de rechazo a unos cafres, que en cosa de meses cogieron los mismos hábitos de la clase política: sueldos por sobre lo legal, prebendas auto asignadas, fiestas y expresiones grotescas y costosas pagadas por todos los chilenos; amén de parir un documento que era impropio de alumnos de cuarto medio.

La casta política quiso entonces apagar con bencina el incendio que comprometía sus privilegios: Una nueva y buena constitución en un proceso autoritario y dirigido por y para ellos mismos. Tal como se preguntaba la finada ministra Siches: ¿Cuándo se pegaron en la cabeza señores? ¿Cómo no vieron la impudicia de su proceder? ¿Cómo no se dieron cuenta que eran ellos los enemigos públicos de un electorado que padece el desgobierno generado por ellos mismos? ¿Por qué ningún político, ni siquiera los comunistas, que son los únicos sagaces, se dieron cuenta que la fórmula era sin duda el símbolo de Ibáñez del Campo?: La escoba.

Primero, porque la inteligencia no está de moda entre la clase política. Pero la causa más importante es la sorda evidencia que no se merecen los privilegios de los que disfrutan y que deben parchar el bote que hace agua porque no tendrán otra oportunidad si opera la escoba. ¿Cuáles son esos privilegios que el electorado conoce sottovoce porque la prensa los oculta?: 1) Sueldos y prebendas millonarias muy por sobre sus méritos y dedicación al cargo; 2) Escandalosos e impúdicos latrocinios en los tres últimos gobiernos 3) Financiamiento público millonario a los partidos políticos que son instituciones cáscaras, sostenidas de una manera legalmente mañosa. El padrón vigente de todos los partidos, excepto el comunista, no permitiría que se constituyesen hoy ¿Por qué la ley no impone la supresión de quienes están bajo los mínimos legales de militantes? Pues porque ellos manejan para sí al sistema. Son menos numerosos que centros de madre o clubes de barrio y perciben emolumentos grotescamente desproporcionados.

La estrambótica voltereta del partido republicano, de pasar en pocas semanas de ser, impugnador del proceso antes de la elección de consejeros constituyentes, a promotores de este cuando se vieron en mayoría, no se explica de otra forma sino por esta lógica de manejar y disponer de prebendas. No quieren perder sus privilegios y más aún, quieren blindar esas prebendas maravillosas para ellos. Republicanos ya se ven integrando una numerosa y jugosa bancada parlamentaria y eso los obnubila.

En días próximos se levantarán sesudos analistas y expertos promovidos por los diarios, radio y televisión debidamente aceitadas, para decir que “darán vuelta las encuestas” y en conversaciones en matinales y programas radiales donde la inteligencia escasea, nos convencerán de su extraordinaria sagacidad para entender lo que es la política las encuesta etc. Invocarán el terror para el evento que se rechace la propuesta. Y… bajo ese blablá se esconde esta sórdida realidad descrita: defensa colegiada y transversal de sus privilegios.

A estas alturas, la publicidad tipo pasta de dientes, no es eficaz. Rostros sonrientes y optimistas de guapos consejeros, tampoco. Amenazas de hecatombes sociales, tipo campaña del terror, menos. Deben convencer a un electorado refractario que desconfía profundamente de ellos, porque padece fácticamente el absoluto desgobierno (para que entrar en detalles que todo el mundo conoce: seguridad, migración, caos urbano etc.) y los efectos de una creciente inflación que nos empobrece a todos; todo por responsabilidad de quienes promueven el proceso constitucional.

Obviamente la causa de su derrota, no será el texto de la constitución que a nadie le importa porque nunca fue el motivo de los males del país. Su derrota será a causa de ellos mismos. Son esa casta la que repugna al electorado, quien votará transversalmente en contra.

¿Qué se necesita para enrielar a Chile hacia la paz, seguridad, prosperidad y optimismo? Obviamente no una nueva constitución. Se precisa coraje e inteligencia. Lo que esta casta de políticos no tiene.

Octubre 2023

jueves, 7 de septiembre de 2023

LA BALCANIZACION DE LA REPUBLICA

Conforme a la definición del diccionario de la Real Academia, la palaba Balcanización, es la desmembración de un país en comunidades o territorios enfrentados. La palabra surgió a principios del siglo XX, ante la voluntad libertaria de los pequeños países de los Balcanes, de desligarse del dominio del imperio Otomano. Entonces, Turquía y las potencias europeas, propiciaron cruelmente la división de ese pequeño territorio, provocando una tragedia humanitaria sin parangón. Guerras, terrorismo y represión de estado, borraron todo atisbo de civilización en esos malhadados pueblos.

La operación subversiva y golpista del 19 de octubre de 2019 tuvo claramente la idea de balcanizar la República, es decir, el desmembramiento violento de Chile en territorios o facciones. Basta ver las concentraciones de mil o dos mil flaites de la llamada primera línea, donde flameaba exclusivamente aquella bandera, con un diseño esotérico autoría de Aucán Huilcamán, seguramente inventado en sus largas estadías en Europa, y que representaba la intentona secesionista patrocinada por Foundations, que han financiado por décadas, al autodesignado Aucán, y a su corte de sediciosos. Ni una sola bandera chilena flameaba en aquellas manifestaciones. Y las que simulaban serlo, estaban pintadas de negro. Los símbolos no mienten.

Hasta ahí todo normal. Si señor; tal como lo oye: Todo normal. Normal porque, las naciones geopolíticamente importantes, poderosas o potencialmente poderosas como Chile, están sujetas, así nos lo enseña la historia, a agresiones e influencias foráneas de desestabilización y desmembramiento. Siempre ha sido así. Se pretendía balcanizar Chile. Al que la quiere celeste que le cueste dice el refrán.

Chile llevaba entonces 40 años de eficientes gobiernos y relativo orden institucional, y proyectaba transformarse en los próximos cincuenta años en una nación poderosa e influyente. Además, el período de vacas gordas se producía coincidentemente cuando el eje de influencia internacional, se desplazaba desde el Atlántico declinante, a un pujante núcleo alrededor del océano pacífico. ¿Podíamos esperar otra cosa que ser objeto de una agresión foránea?

Pero, el problema no fue ser agredidos. No señor: el verdadero problema fue la calidad de nuestros dirigentes políticos para resistirlo y neutralizarlo. Por décadas la política quedó relegada a los alumnos de menores calificaciones. En Chile había tanto que hacer en el ámbito empresarial y en el desarrollo de la prosperidad material, que equivocadamente los mejores se alejaron de la política. De modo que, desde la izquierda hasta la derecha, los partidos políticos se coparon con las personas de menor capacidad intelectual y muchos de ellos, porque moralmente no calificaban en las actividades privadas.

Compárese en nuestra historia republicana, con los períodos de los presidentes Federico Errázuriz Zañartu, Anibal Pinto Garmendia y Domingo Santa María González. Entonces Chile, perfilándose como una república ordenada y próspera, amenazaba en erigirse en potencia. Soportó pues la agresión de Argentina, Perú y Bolivia, y peor aún, la hostilidad más o menos explícita de Estados Unidos, que observaba como, una pequeña República podía amagar su doctrina, sentada por el presidente Monroe: América para los americanos; que en realidad quería decir, América, para los Estados Unidos de Norteamérica.

En aquel período, a la política y a la cosa pública (la res pública) se integraron las inteligencias más excelsas de Chile. No solo lo digo por los presidentes nombrados, también por una corte de patriotas, militares y civiles como, Lynch, José Francisco Vergara, Godoy Cruz, Baquedano y tantísimos otros, quienes se preocuparon y ocuparon de los destinos de Chile; y, salimos airosos de una agresión mucho peor que la de 2019.

Si alguno de nuestros actuales líderes, leyera la biografía de Patricio Lynch sabría cuánto cuesta ser justo, prudente y fuerte, para obtener logros para el bien de Chile. Pero además de sus defectos evidentes, nuestros patéticos dirigentes políticos actuales, son ignorantes de nuestra historia.

Hoy, la política está cooptada de personas de discreta capacidad. Las clases supuestamente ilustradas, han dejado de serlo o se dedicaron exclusivamente al pane lucrando. Y aquello se nota en la prensa, la política, la judicatura, el ejército, la armada y la burocracia estatal.

Para ejercer la actividad política se necesitan copulativamente tres virtudes: prudencia, fortaleza y justicia. Si cualquiera de las tres falta, el resultado es el mal de la polis, expresado en pobreza, caos y malestar. Si pasamos lista por todo el espectro político, puede que encontremos algún hombre justo como José Antonio Kast, pero que carece de prudencia y de fortaleza para resistir (al primer empujón cede y concede). Puede que encontremos a algún hombre prudente como el secretario general del partido comunista recientemente fallecido, pero careciendo de justicia al abrazar una doctrina perversa como lo es el comunismo. Puede que encontremos a quien como Sebastián Piñera está dotado de una inteligencia práctica superlativa, pero es un agiotista cuyo único fin ha sido su brillo y enriquecimiento personal, y, como demostró el 19 de octubre de 2019, carente de la virtud de la fortaleza cuando el temor lo domina como a un cervatillo.

El partido republicano, se constituyó como una promesa de recuperación de Chile, ante el hastío por la falta de liderazgo, de quienes decían defender los valores de la libertad dentro del espectro político. Todo se le dio a ese partido para constituir un liderazgo sólido. Ante una primera disyuntiva, de participar o no en la estafa partitocrática del segundo proceso constitucional, eligieron mal: participar. La prudencia ilustraba a gritos que no deberían hacerlo. Lo hicieron. Pero le prometieron al electorado, denunciar la inconstitucionalidad e ilegitimidad del proceso, y defender los valores de la institucionalidad vigente, que era la causa suficiente y necesaria del progreso de Chile los últimos 40 años.

Increíblemente ganaron la elección. Y de ahí en adelante han demostrado una torpeza propia de un chiste de gallegos. ¿Quién les dijo que quienes votaron por ellos quieren una nueva constitución? ¿Quién les dijo que la izquierda se sometería a sus enmiendas?  ¿Quién les dijo que sus votantes se olvidarían de que el proceso era espurio, ilegítimo e injusto?

Y ¿cuál es el resultado de esta falta de comprensión? Hoy, el partido republicano participa activamente de la balcanización de la República al haberse involucrado por imprudencia y falta de fortaleza, impulsando esta asonada revolucionaria que implica “una nueva constitución para un nuevo Chile”. Sesudamente sus “intelectuales” sostienen que había que ceder y conceder para no perder; estrategia política empíricamente fracasada, cuando de neutralizar un proceso revolucionario se trata.

El 61,43% del electorado repudió la asonada revolucionaria, votando por republicanos, por el partido de la gente, nulos y blancos. Los dirigentes republicanos, con una torpeza infinita, han balcanizado a sus propios partidarios, generando una diáspora incontenible. Recién ahora se percatan (después de entregarle inmoralmente sus principios) que la izquierda no quiere ni sus enmiendas ni su presencia, simplemente porque quieren una revolución, la misma que han querido siempre y nunca lo han ocultado. No conozco otro grupo político que haya dinamitado su liderazgo con tanta eficacia y prontitud.

Todo apunta a que es irremediable (a Dios gracia) el triunfo de la opción en contra en el próximo plebiscito de diciembre. Triunfará porque el electorado percibe que el proceso ha sido una maquinación fraudulenta de la oligarquía corrupta de los partidos políticos, que en nada atiende las demandas del Chile de hoy. No ganará, como sostienen los sesudos dirigentes republicanos, porque la izquierda extrema saque una de sus zarpas y la ponga sobre esa opción, guardando la otra zarpa dentro de la Convención, mientras con sus amigos de Chile-vamos, bloquea todo intento de neutralizar lo peor del proyecto revolucionario.

Republicanos ya no sabe qué hacer. Con su estulticia han ayudado a agudizar la balcanización de la República. Deberán pagar las consecuencias. Esa consecuencia será su total y completa próxima irrelevancia.

Septiembre de 2023


martes, 5 de septiembre de 2023

DEFINITIVO DIAGNÓSTICO: LA DERECHA ESTÁ ENFERMA DE SINDROME DE ESTOCOLMO

 

El vocero de la bancada del partido republicano en la convención Luis Silva, con su rostro afectadamente atribulado ( según él a causa de las jornadas maratónicas de los convencionales), ha hablado en un punto de prensa, expresando que su bancada generosamente retira cuatro enmiendas – muy queridas por él - a la propuesta de los expertos, nada menos que aquellas que aseguraban el derecho a la vida del que está por nacer, el que la constitución sea una constitución y no una ley ordinaria al albur de mayorías ocasionales, y aquella que endosa la soberanía nacional a tratados internacionales que primarían sobre la voluntad soberana de la república. Tamaña generosidad, según él, sería para apurar el proceso que se estancaría en la discusión de tales nimiedades. (¡¿?!)

Obviamente lo anterior fue efusivamente saludado por el mainstream progresista, como la demostración de madurez democrática de republicanos, claro que, para aprobar el examen, deben esforzarse más aun y conceder todo lo que ya ha concedido chilevamos. De seguir el buen comportamiento, se les revocará el mote de extremistas. Ahora el Partido Republicano es de los nuestros. ¿Y cuál será el resultado? De triunfar la opción apruebo, la revolución progresista seguirá oronda su curso.

La claudicación expresada por Silva, es inmoral, ridícula, incoherente, mentirosa y torpe.

Es inmoral porque viola los principios que ese partido dijo tener y que están en su declaración de principios. Inmoral porque violenta la voluntad de quienes se afiliaron a ese partido y los eligieron para que los representaran en la convención constitucional. Tan inmoral como la afirmación de Silva – numerario consagrado del Opus Dei - de que eliminando la enmienda que aseguraba la vida del ser humano que está en el vientre materno, se disipa la (funesta) idea que el Republicanos desea derogar la ley que legaliza el aborto en tres causales. ¡Pero, si esa es la voluntad explícita de su partido consagrada en su declaración de principios, y de la religión católica a la cual él se consagró de por vida! ¡Pero si es su obligación propiciar su derogación!, porque, si no es su obligación, Silva no podría pertenecer al partido republicano, y sería infiel a su labor apostólica como miembro consagrado de la Iglesia Católica. Y aquí no valdría invocar el relativismo moral hegemónico en nuestra sociedad, porque sucede que él, su partido y su religión hacen profesión de la existencia de una moral objetiva. ¿o es que yo me equivoqué de personaje?

Es además esta claudicación, ridícula en cuanto la razón esgrimida (ahorrar tiempo para tener un texto dentro del plazo), porque con ese criterio deberían retirar todas las enmiendas todos los partidos, y someter a plebiscito el texto de los llamados expertos. ¿O cree que, con esta demostración de generosidad, los comunistas y frenteamplistas retirarán las enmiendas que replican las normas que se rechazaron en el plebiscito anterior? Curiosamente retira solo aquellas que la izquierda, que es minoría y no puede vetar, le molestan. Si fuese una “economía de tiempo”, retire otras, que no fueren estas, tan queridas, como él las califica.

Es incoherente con todas las razones esgrimidas durante la campaña y el desarrollo del proceso. Particularmente aquella que señalaba él mismo, que no le gustaba el proyecto de los expertos y que prefería entre ambos, la constitución vigente.

Es mentirosa, porque la causa real del retiro de las enmiendas, no es la “economía de tiempo” sino un cambullón (acuerdo sórdido y no susceptible de ser mostrado públicamente) de algo a cambio de algo, entre Republicanos y los demás partidos, a espaldas de sus electores y del pueblo.

Por último, es una decisión torpe, porque hasta un niño chico se da cuenta, que, tras esta claudicación, está el intento de que venza el apruebo en el plebiscito de diciembre, que haya una buena y nueva constitución que le permita a su líder José Antonio Kast, ganar la elección presidencial próxima, con los laureles de padre de la nueva institucionalidad, pero… al costo que sea: propiciar el gobierno global de las naciones unidas, tolerar el aborto, aprobar una norma constitucional que permitirá nacionalizar los fondos de pensiones, seguir metiendo a la cárcel a más y más presos políticos militares, y todo absolutamente todo lo que el enemigo político quiera. Y … resulta que no lo logrará. ¿Por qué no lo logrará? Porque así no se hace la política. Porque la política la hacen los ganadores. No los que arrancan. Tal como en el rodeo, el campeón es el caballo que persigue al novillo y lo ataja. ¿O ustedes han visto alguna vez que el novillo que arranca sea el campeón? A lo más castigan al jinete con puntos malos, pero nunca nadie aplaude al novillo. El Partido Republicano es el novillo; la collera es la izquierda y el globalismo.

¿Por qué los partidos políticos de derecha, traicionando los valores que decían sostener y respetar, siempre ceden a la izquierda revolucionaria? ¿Por qué se autoconvencen de que así podrían ganar el poder, cuando eso histórica, empírica y objetivamente jamás sucede de esa manera? ¿Cómo es que no ven, que los machos alfa de la manada – la izquierda sin ningún género de dudas- son los que siempre terminan imponiendo sus principios y objetivos?

Cuando secuestran a una persona de cualquier sexo, las técnicas conductistas usadas por los secuestradores, buscan quebrarles la confianza en sí mismos. De tal forma el secuestrado, pierde su personalidad, su identidad y su señorío. Cuando los secuestradores tienen éxito, desaparece en el secuestrado todo rasgo de humanidad y queda solo un cuerpo animalizado. De ahí que con bastante frecuencia sucede una conducta que la psicología ha llamado síndrome de Estocolmo, porque la primera víctima en que se identificó, fue en un secuestro en esa ciudad. ¿Y, en qué consiste el Síndrome de Estocolmo? En que, para el secuestrado, la persona de mayor confianza es el secuestrador de quien es capaz incluso enamorarse. Y así ha sucedido con mujeres secuestradas, que llegan a mantener relaciones sexuales consentidas con los secuestradores y sentirse protegidas por ellos.

¿En qué se parece la política a este fenómeno? Veamos:

Supongamos que la derecha, es aquel sector político que cree en la trascendencia del ser humano, y, siendo criatura a imagen y semejanza de Dios, tiene una vocación sempiterna de libertad para perseguir su ideal del bien, de la belleza y de la verdad; que siendo el ser humano hijo de mujer, la comunidad básica de la sociedad es la familia; y que, para amparar esa libertad y esa familia, el derecho de propiedad debe existir y ser inalienable y trasmisible a su descendencia. Que el mundo natural está, como señala el génesis, para poseerlo y dominarlo y tenemos una jerarquía existencial superior a los otros seres del mundo.

Pero sucede que vivimos en un mundo en que esos valores de lo que suponemos identifica a la derecha, están secuestrados y privados de expresarse. En efecto, se encuentran todos en cuestión, y peor aún, todos se encuentran amagados por una cultura hegemónica que los odia y desea destruirlos. La prensa, el cine, la publicidad comercial, las ideologías, la academia, los controladores de las redes sociales, conducen a la humanidad a su perdición y destrucción, por aplastar esos valores en los que se supone, cree la derecha. Apenas se esgrimen, sus defensores son tildados de extremistas, fascistas y otros epítetos al uso.

Las virtudes políticas por excelencia son la justicia, la prudencia y la fortaleza. El justo se manifiesta en que su quehacer público se orienta exclusivamente al fin de la política, esto es, el bien común general. El político que busca el poder para sí, el cargo o una sinecura como un fin, y no el bien común, es un político corrupto. Además de ser justo, el político debe ser prudente, esto es ponderar la circunstancia que lo rodea con inteligencia activa para decidir conforme a las consecuencias que tendrá su decisión. Además, teniendo como fin el bien común, haciendo una lectura de la circunstancia, requiere tener la voluntad de acometer y resistir en la misión política en que se ha embarcado.

¿Qué sucede cuando carece de justicia y/o de prudencia y/o fortaleza? Pues que será víctima de un secuestro sicológico por parte de la ideología hegemónica, de la repetición constante de falsedades que hoy fungen de verdades. En castellano más vulgar, cuando es corrupto y/o tonto y/o cobarde, es presa del flautismo de Hamelin del ambiente. Lo que dice el meinstream, es lo que se lleva y lo que hay que opinar. No se sale de ahí, sea porque su fin es conquistar una sinecura, sea porque no tiene luces para entender la circunstancia que le rodea, sea porque es cobarde o débil para enfrentar y acometer las dificultades del camino.

¿Cómo se defiende psicológicamente el que está secuestrado ideológicamente por un enemigo o contendor poderoso, cuyos fines son contrapuestos a los suyos, y dispone de la hegemonía de la prensa y el poder mediático de manejar la agenda, y no tiene una o ninguna de estas tres virtudes? Pues se amista con el secuestrador, trata de hablar en su idioma, con sus valores, trata de que le quiera, que no le insulte, que le considere, que le pondere.

Andréi Sakarov, físico disidente en la Unión Soviética, cuenta que estuvo sometido varios días al interrogatorio de la policía política comunista. Como era inteligente adoptó una estrategia bloqueadora: siempre contestaba lo mismo: no contesto a esa pregunta. Cuatro o cinco días contestando a decenas de miles de preguntas que pretendían comprometerle, y su respuesta siempre: no contesto a esa pregunta. Aquello demandaba una gigantesca fortaleza. Sin dialogar, sin transar, sin someterse a las reglas del juego de sus secuestradores, venció. Fue rescatado por occidente no por ser simplemente anticomunista, sino porque, sosteniendo esa convicción, no claudicó. Ahí está la clave: no claudicar.

Si es verdad lo que dice Luis Silva, el Partido Republicano claudicó y como tal estará condenado a ser el novillo perseguido por la collera de la izquierda y del globalismo, y en el mejor de los casos, con fintas evitar que le atajen, pero siempre huyendo.

Pero así no se hace la política, que pretende conducir una nación libre y soberana como lo es Chile. Para ser digno de gobernar a esta gente gallarda soberbia y belicosa, al decir de Ercilla, se requiere estar montado en el potro y atajar virilmente al novillo. Solo así se conquista el Champion.

septiembre de 2023

viernes, 25 de agosto de 2023

CRÍTICA AL LIBRO “ESTADO DE DERECHO Y REVOLUCION LEGAL (CHILE 2014-2020)” DE IVÁN ARÓSTICA

 


La producción intelectual de nuestro medio criollo, hay que decirlo, es bastante flaca. Es verdad que las grandes editoriales y universidades estimuladas por aportes de foundations, financian, publican y publicitan, con abundancia atosigante, libros de línea progresista, la mayoría de los cuales vegetan en los anaqueles de las librerías. Cantidad obviamente no es calidad y menos producción genuina de inteligencia. Los diarios levantan autores siguiendo los dictados de lo políticamente correcto, muchos de los cuales oscilan entre la inanidad, lugares comunes y redacciones abstrusas que pretenden ocultar lo que son: galimatías.

Con la excepción de Carlos Peña, en alguna medida Alberto Mayol, y muy poco más, el progresismo criollo carece de autenticidad intelectual que merezca la pena. La derecha en tanto, padece de confusión mayúscula. Axel Kaiser con sus mediáticos opúsculos sobre economía, social cristianos como Daniel Mansuy, Hugo Herrera y Pablo Ortuzar y muy poco más. Plagado de lugares comunes, no ofrecen herramientas para alumbrar el laberinto donde nos encontramos. A favor de ellos, hay que decirlo, no es nada fácil nadar contra la corriente progresista hegemónica. Y porque es flaca esa producción intelectual, se valora especialmente el esfuerzo del autor del libro que comento, que sí ofrece orillas donde dirigirse en este naufragio.

De Iván Aróstica solo conocía su tarea como ministro y luego presidente del Tribunal Constitucional. Sabía que era académico, y que, por sus vínculos, era políticamente conservador. Inducido por un amigo común, asistí al lanzamiento de su libro y quedé gratamente impresionado de sus palabras. Una elocuencia académica pero apasionada, recordándonos que, sin pasión, la producción intelectual nada vale.

Su condición de actor y testigo privilegiado de nuestra realidad político-jurídica, que él bautizó como Revolución Legal, y su elocuente discurso, me pareció podía ofrecer luces para comprender la contingencia, en la cual colisionan, expectativas generadas en una caótica sociedad de consumo, cambios tecnológicos sorprendentes, y una revolución post marxista, sazonada con utopías globalistas debidamente aceitadas, con dinero de foundations. La lectura del libro me ha confirmado mi impresión inicial: El autor abre cortinas y puertas para aquella mejor comprensión de nuestra accidentada realidad contemporánea.

Su libro se compone de cuatro capítulos basales. Los dos primeros, digestivos para lectores familiarizados con el derecho, la filosofía y la historia. Suscribe una genealogía del pensamiento contemporáneo, con la cual no coincido exactamente, y otra genealogía de los acontecimientos históricos de occidente que es consecuencia de la concepción del mundo por él desarrollada. Hasta ahí, nada muy nuevo a lo ya escrito.

Pero en los dos últimos capítulos, Aróstica nos interpela, con la descripción del Chile que él vivió desde su experiencia pública. Siendo portador de una sólida formación académica clásica, le ha permitido dicha experiencia, absorber, comprender, procesar e interpretar esos acontecimientos del Chile contemporáneo de manera lúcida y diría yo, novedosa. Hay que decirlo: esa capacidad de vuelo intelectual aquilino, es muy escaso entre jueces, burócratas, empresarios y políticos de nuestro medio, que más podrían asimilarse a esas aves de corral que emprenden vuelos cortos pesados y azarosos.

Ortega sostenía, que la super especialidad es uno de los grandes enemigos de la sociedad contemporánea y el gran vehículo de la masificación. En nuestro occidente, los actores en roles de responsabilidad y poder, saltan desde la universidad, a la carrera de cada cual, y la urgencia e intensidad de los problemas que les atañen, absorben su inteligencia de una forma perversa. A tal punto que, esos actores super especializados, carecen de una perspectiva amplia, condición necesaria para tener un juicio cabal de la circunstancia que le rodea. La super especialidad impide tener altura para observar el contexto de los acontecimientos. La experiencia de la pandemia, donde no hubo desatino y estupidez que no se cometiera, dejó en claro, que, si dejamos el mundo en manos de los super especialistas, nos extinguiremos como los dinosaurios. Robert McNamara personaje central de la política norteamericana de post guerra, reconoció al final de sus días en una entrevista, que muchas de las decisiones en que participó, -que a veces costaron vidas de muchos seres humanos- fueron estúpidas por culpa de su sesgada perspectiva de ingeniero.

La clase empresarial, política y judicial es un ejemplo evidente de este fenómeno: es de tal intensidad el esfuerzo de trepar y sostenerse para ser elegido presidente, senador, juez, diputado, director de empresa o gerente de megaempresas, que gran parte de esos dignatarios, son analfabetos funcionales que poco o nada entienden respecto de lo que se encuentra en juego en el Chile contemporáneo, y, lo que resulta azorante, se encuentran a cargo de nuestros destinos colectivos.

Iván Aróstica asume un cargo que absorbe intelectualmente como pocos, (ministro y presidente del Tribunal Constitucional) pero ya hombre maduro, dotado de una cultura y perspectiva del mundo, que le permite interpretar los acontecimientos. Y nos ofrece entonces, en los capítulos tres y cuatro de su libro, reflexiones y juicios que le inspira aquella experiencia en la judicatura, y nos somete a la tensión de cuales son, los dramáticos dilemas que vive el Chile contemporáneo. No hay en su libro, recetas, prescripciones ni abracadabras que nos den la solución. Pero como dice un apotegma de las matemáticas, un problema, mientras no se formule, no puede tener solución. Aróstica ofrece una lúcida formulación del problema.

Los abundantes pies de página, que a algún lector pudiesen distraer y perturbar, personalmente los considero como el gran aporte de la obra al igual que la bibliografía citada. Dan cuenta de un trabajo de una profundidad muy escasa en nuestro medio.

Como el chileno lee poco, me atrevo a una sugerencia al autor: que, en una nueva edición, se entreguen los dos últimos capítulos en exclusiva. Deformación profesional de nuestra profesión de abogados, es no dejar cabos sueltos en un discurso. Además, Aróstica es académico, y ese prurito por la precisión se potencia en la academia. Pero para el gran público, es posible que los dos primeros capítulos pueden ahuyentar a lectores que podrán sacar un provecho de los dos últimos capítulos, provecho que me parece urgente, para disipar en algo la niebla que oscurece la contingencia nacional.

Agosto de 2023

 

jueves, 24 de agosto de 2023

¿QUE TIENE QUE VER EL CONTROL DEMOGRAFICO CON EL FEMINISMO Y LA IDEOLOGIA DE GÉNERO?

 


He escuchado una interesante conferencia de Fray Francisco Javier Catalá, fraile dominico, en una plataforma de una ONG católica del País Vasco. El presbítero hace una interesante relación entre la historia de la planificación familiar inducida, y del feminismo e ideología de género. La indesmentible relación entre ambos relatos, ayuda a comprender los por qué, de este verdadero tsunami ideológico que se nos ha venido encima.

Margaret Sanger, funda en 1918, la Federación Estadounidense para la Planificación Familiar, más conocida como Planet Parenhood. Abrazó esta señora la doctrina eugenésica, que es una seudo filosofía, que propicia la mejora de los rasgos hereditarios humanos, mediante diversas formas de intervención manipulada y métodos selectivos de humanos. Vinculada al Darwinismo social, el eugenismo, pretendidamente científico, aspiraba al aumento de personas más fuertes, sanasinteligentes o de determinada etnia o grupo social. Para ello promovía directa o indirectamente la no procreación de aquellos que no poseían, según sus cultores, esas cualidades, llegando a considerar al aborto como un medio ventajoso, en el ahorro de recursos económicos para los países pobres. Los métodos del eugenismo del siglo XIX y XX incluyeron, desde la esterilización forzada, hasta el genocidio.

La institución formada por la Sanger, promueve hasta el día de hoy la práctica de abortos, especialmente de fetos con problemas y la esterilización de personas socialmente calificados de ineficaces, especialmente afroamericanos.

John D. Rockefeller, Jr., fue uno de los primeros defensores del trabajo pionero de Margaret Sanger, en el control de la natalidad como medio para mejorar la salud materna y pública. En 1942, cuando la Federación Estadounidense de Control de la Natalidad de Sanger se unió a la Federación Estadounidense de Planificación de la Familia, la RBF comenzó su apoyo financiero a la organización. Esta fue una causa en la que el fideicomisario de su organización, su fundador John D. Rockefeller III, tomó especial interés. Las donaciones del Fondo ayudaron a Planned Parenthood a lanzar programas sobre espaciamiento de los hijos, atención médica prenatal, educación pública y proyectos especiales en comunidades afroamericanas. Así empezó la “lluvia” de dinero, en favor de la eugenesia y control de la población.

Bajo la premisa del estimado por ellos círculo “vicioso”: familias extensas= pobreza; pobreza = ignorancia; ignorancia = familias extensas, el fideicomiso de Rockefeller apuntó al aborto (aun no existía la píldora anticonceptiva). La Fundación Hermanos Rockefeller para la planificación familiar tiene por lema: Filantropía para un mundo interdependiente. Su significado práctico podría ser más bien, Dinero a carretilladas para formatear al mundo y someterlo a mi dependencia.

Terminada la guerra, ante la evidencia que las doctrinas eugenésicas nacidas en el mundo anglosajón, habían tenido su macabra aplicación práctica por parte del Nacionalsocialismo alemán, el discurso cambia. Se deshace del justificativo racial, y apunta al “bienestar económico” de quienes son amistosamente coaccionados a no proliferar y ojalá, a extinguirse. Se populariza el concepto de “explosión” demográfica. La palabra explosión apunta a sensibilizar este fenómeno como algo fatídico. El presidente de EE. UU., Lyndon Johnson declara en 1965 que, Cinco dólares invertidos contra el crecimiento de la población son más eficaces que cien dólares invertidos en el crecimiento económico. Si su asesor hubiese sido el doctor Mengele, no podría haber dicho más claramente cuál es su escala de valores, y el espacio que el principal líder mundial estima que tiene el ser humano.

El bastón del control poblacional, lo tomó decididamente la burocracia de naciones unidas aceitadas con la cooperación financiera de diversos millonarios eugenésicos. Las conferencias mundiales de población de NU de 1954 en Roma, 1965 en Belgrado, y 1974 en Bucarest; versan sobre lo mismo: las naciones fuera de la órbita del primer mundo, deben detener su proliferación. Los argumentos y expresión de fines son alambicados, confusos y subrepticios, pero apuntan estrictamente a ello. Todos los documentos emanados de estas conferencias tienen un decir vagaroso, del que debe desentrañarse su sentido y alcance.

En la conferencia sobre derechos humanos de 1967 se “consagran” los derechos sexuales y reproductivos, que en buen romance es la presión puesta sobre los gobiernos para legalizar el aborto.

En 1972 John Rockefeller, que ha sido como el doctor Mengele del abortismo, declara que el aborto no debe considerarse como sustituto a la planificación familiar, sino un elemento más en esa planificación familiar. En otras palabras, si no resulta la contracepción vía píldora anticonceptiva, vamos pues con el aborto.

Finalmente, en 1973 se legaliza el aborto en EE. UU. y se expande esta ideología por el mundo Occidental. La órbita soviética, había asumido el aborto, como una prestación más de salud. Habiendo el comunismo asesinado más de cien millones de seres humanos vivos, el asesinar otros más en el vientre materno, no resultaba un problema relevante.

EL SALTO DESDE EL CONTROL DE LA NATALIDAD HACIA EL FEMINISMO Y LA IDEOLOGIA DE GÉNERO

Todos los esfuerzos eugenésicos de limitar el número de seres humanos vivos en el planeta, a través de la planificación familiar y la promoción del aborto, han resultado estadísticamente inútiles. Varias son las razones para ello. Pero en concreto, esta ideología racista, eugenésica, alimentada con dinero que cae como un maná interminable, no ha rendido frutos esperados por sus “benefactores”. Los informes indican que la población mundial creció como nunca, no obstante, el torrente de dinero invertido por “filántropos” para exterminar seres humanos o inhibir la fertilidad de las mujeres.

¿Cuál es entonces la “solución” para reducir la población mundial? En base a prueba y error, se pasa entonces a una segunda fase: hay que desexualizar a la población. Androgenizarlos y para ello, además de reivindicar y promover la homosexualidad femenina y masculina, se debe hacer popular y aceptable, la dialéctica de Federico Engels expresada en su aburrido libro, El Origen de la Familia, La Propiedad Privada y El Estado: hombres versus mujeres. Esa es el enfrentamiento que debiese “rendir frutos” perseguidos, por la vía de la esterilización sicológica de la mujer.

En uno de tantos documentos de su página web, NU[1] dice algo bastante estúpido. Quizá confiados en la presumida falta de inteligencia de las masas, ingenieros sociales eugenésicos, redactan galimatías carentes de sentido lógico y correlato empírico. Dice ese documento: Imagine un planeta donde a los 8.000 millones de personas que lo habitamos nos aguarde un futuro prometedor y lleno de oportunidades. Ahora, abra los ojos y observe la realidad: 4.000 millones de mujeres y niñas —la mitad de la humanidad— sufren discriminación exclusivamente por motivos de género.

“Abra los ojos y observe la realidad…” ¿Qué se habrán imaginado estos burócratas cretinos? ¿Qué somos imbéciles? ¿Cuál es el asidero empírico para hablar de 4 mil millones de víctimas? ¿y de donde se colige la ilación lógica con el tema del control de la población? Estos burócratas no respetan ni mínimamente la inteligencia de los lectores. La cuestión es colgar slogan tras slogan para lavar cerebros de cualquier atisbo de inteligencia.

Pero para lo que sirve esta frase ilógica es para desentrañar el sentido de la ideología de género porque, a confesión de parte, relevo de prueba. Se asienta por escrito que el relato majadero y bobo de la ideología del feminismo y género, no pretende según se declara, la justicia social femenina, sino lo real, lo fáctico, es la obsesión eugenésica de estos millonarios genocidas: neutralizar la maternidad. Privar a las mujeres del mundo del don de procrear. No es suficiente con aplanar la curva de crecimiento poblacional. Hay que reducir drásticamente la población como dijo Bill Gates en una conferencia. Y como en su estúpida vanidad y narcisismo expresó lo que pensaba, sembró la red de desmentidos y acusaciones a los difusores, a pesar de que sus palabras están grabadas y bien grabadas.

Entonces, se derraman millones, millones y millones de dólares, para adocenar e idiotizar a las masas, asaz de reventar a la familia con la ideología feminista y de género. Simone de Bouvoir, Kate Milled, Monique Wittig y decenas y decenas de falsas mentes brillantes, personas humanamente rotas, autoras de apotegmas que no son más que galimatías estúpidas, elevadas al rango de grandes ideas, por el martilleo cerebral asfixiante de los medios de concientización de los emperadores del dinero. Ninguna tesis ni frase, ni palabra es capaz de pasar el examen mínimo de racionalidad a pesar de difundirse en las universidades supuestamente más prestigiadas del mundo. Para evitar la “prueba ácida” de la racionalidad, se suprime y proscribe el debate y se cancelan a sus detractores. Cogidos de la cola de estas seudo mentes brillantes, van los irenistas “moderados” que quieren ser respetuosos con el movimiento de “liberación femenina”, pero más tibios. Entonces corren ríos de tinta para justificar las cuotas de género, la incorporación plena de la mujer al “mercado” del trabajo y otras ideas, que son el lubricante de esta máquina infernal de asesinato del alma de occidente.

Artillería, caballería, infantería, tareas de zapa: todo vale en esta batalla campal contra la femineidad de la mujer. La “liberan” del hogar. La “liberan” de su maternidad. La “liberan” de ser portadora de la tradición. En resumen “la liberan” de su condición de mujer.

Nada tiene lógica. Nada tiene sentido, no digamos solamente trascendente: ni siquiera inmanente. El resultado de la “liberación femenina” es la precarización económica y existencial; no solo de la mujer, sino fundamentalmente de los hijos, y desde luego de los hombres, que se les priva de su ancla existencial que es la familia.

Creo sinceramente – no lo digo con exageración - que hay menos crueldad en la decisión de Harry Truman de bombardear Tokio, Hiroshima y Nagasaki y en la de Churchill de bombardear Dresde – que merecen su condena -, que en este despiadado asesinato del alma de las masas de occidente organizado, planificado y ejecutado por ultra millonarios inhumanos, a quienes habrá que hacerles pagar algún día, todas estas culpas derivadas de este genocidio adornado con palabras falsas. Castigarlos, no con dinero que a ellos les sobra, sino con un nuevo juicio de Nuremberg. No se trata de venganza; se trata de justicia.

¿DONDE ESTÁ LA ESPERANZA?

Está en no creerse dioses, como lo hacen tanto los buenos como los malos, en nuestra modernidad. Está en levantar la cabeza. Mirar hacia lo alto, observar el cielo estrellado y reconocer que, en ese orden perfecto y admirable, somos una diminuta pieza que, quizá por un Divino error, nos hizo el creador a su imagen y semejanza, pero sin su bondad.  La esperanza está en buscar esa perfección. ¿Cómo? Pues combatiendo activamente este error y maldad, sin medias tintas ni claudicaciones; observando ese orden y buscando replicarlo en nuestra vida, en nuestra familia, en nuestra patria, en nuestra civilización. Observar con cordialidad lo que hicieron nuestros antepasados para que nosotros disfrutásemos de un mundo mejor. Ponderarlo, valorarlo y replicarlo hacia los que vendrán.

Los hijos de Caín, siempre se han mezclado entre nosotros. Se llaman jacobinos, comunistas, anarquistas, feministas, LGTB etc. Ellos gritan desde los orígenes de la humanidad ¡alguien es el culpable de mis desgracias y de mi enanismo!, ¡con la quijada de un burro me consolaré en la desgracia del prójimo, en la venganza y en la muerte!

Somos muchos más los hijos de Abel. El problema es que nos hemos extasiado en las obras humanas en exclusiva, y miramos demasiado el suelo y el ombligo, y en ello hemos perdido el rumbo. Abierta la brecha, acechan los Caines para su labor de destrucción. El remedio está en levantar la vista y recuperar el orden de la verdad, la justicia y la belleza. Y hacerlo con coraje.

Agosto 2023



[1] https://www.unfpa.org/es/press/declaraci%C3%B3n-sobre-el-d%C3%ADa-mundial-de-la-poblaci%C3%B3n-2023

lunes, 21 de agosto de 2023

DIÁLOGO, DISCUSIÓN Y POLÉMICA EN POLITICA; ¿PÚBLICA O SOTTOVOCE?

 


El Irenismo fue una doctrina que nació en el seno de la iglesia de los primeros padres, que buscaba, en base al diálogo y la concordia, superar las diferencias doctrinarias. La filosofía absorbió dicho concepto, y según la enciclopedia Herder, en el contexto filosófico el irenismo es la tesis que sostiene que la paz, es el estado normal de la sociedad, y que, por tanto, las guerras son fruto, bien de desórdenes irracionales, bien de la malignidad de los políticos.

El pensamiento racional se forma desde las emociones. Montados en nuestros deseos, motivados por afecciones o desafecciones, ordenamos racionalmente la realidad para formarnos un juicio de ella. Resumen: Pensamos y enjuiciamos lo que “queremos” pensar o enjuiciar. Quizá escandalice este aserto a quien funge de racionalista a todo evento. Debería para convencerlo desarrollar la idea, lo que no es posible en estas breves reflexiones. Pero para efectos de este discurso, sírvase el lector aceptar en principio esta proposición.

Si fuésemos habitantes de las cavernas y lo normal fuese la hambruna y la escasez de mujeres con quienes perpetuar la especie, obviamente la tesis filosófica transcrita por el diccionario Herder, sería una completa falsedad: el estado normal sería la guerra. Ahora bien, en el mundo moderno, la cuestión es más discutible. En cualquier caso, aquello que el estado normal de la sociedad sea la paz, a la luz del análisis histórico, es harto discutible.

Pero como señalé, nos formamos un juicio según lo que queremos, y de ahí que sea tan usual entre analistas y personas comunes, confundir lo que el mundo es, con lo que el mundo debe ser, conforme a nuestro parecer. Porque cuando concebimos un deber ser de las cosas, inmediatamente queremos que las cosas sean así. Queremos que la paz sea el estado normal de la sociedad y pasamos, por debilidad, por pereza o por cobardía, a creer que eso es así. ¿Por qué? Porque en general quienes, gracias a Dios, tenemos un bienestar satisfactorio, familia y armonía en nuestro entorno, vivimos infinitamente mejor que los hombres de las cavernas, y queremos conservar esa condición.

Pero alguien que ostenta cargos de representación popular y responsabilidades republicanas debe manejar capacidades de abstracción y análisis que estén por sobre su apreciación personal. Un diputado, un senador, un consejero constitucional, un ministro o presidente de la república, debe distinguir lo que quiere que sea la realidad, con lo que la realidad efectivamente es. Y en esto, estimado lector, los que hacen la pega en Chile, son los representantes de la izquierda revolucionaria. El centro izquierda y la derecha no hacen esta diferencia. Confunden cotidianamente la realidad, con lo que ellos quisieran que fuese la realidad. Ven paz y buenas intenciones en sus contendores políticos, en circunstancias que esa es una realidad ilusoria y es el reflejo de sus deseos. A diferencia de ellos, el revolucionario de izquierda, quiere transformar la sociedad, sea como el Partido Comunista porque la odia, o sea como otros revolucionarios más light, porque están imbuidos de un optimismo normalmente utópico y creen que pueden hacerlo. Entonces deben estudiar, y trabajar para hacer su tarea de zapa y destrucción eficientemente conforme a sus doctrinas. Siempre la izquierda revolucionaria está más despierta a la realidad que la derecha.

Y como la izquierda sabe de esta crónica falencia de la derecha y el centro político, le llaman a dialogar, usan la apostura, la simulación, la mentira, el engaño, la amenaza implícita o explícita y casi siempre ganan. La derecha estimado lector, es fatalmente irenista[1]. Y lo es porque sus representantes, en general y en promedio son perezosos, cobardes o fatalmente optimistas[2].

El presidente Boric llama a la oposición a dialogar para sacar a flote su gobierno que se está hundiendo en la ineficacia y en la inanidad. Se hunde no por culpa de la oposición sino porque él, con su incontinencia verbal expresa ideas contradictorias, proyectos irrealizables y objetivos que con los medios que propone son imposibles. Dialoguemos y seamos amigos. Alegres y sonrientes salen los políticos haciendo mención que fue un diálogo franco y respetuoso.

Del mismo modo, el oficialismo en la convención constituyente, donde son la inmensa minoría llama a dialogar a la derecha. Pero la inmensa mayoría de derecha, que no necesita conciliar, sino solo votar en el hemiciclo para que el texto de la constitución que sus electores quieren, sea el que los chilenos podrían aprobar en el plebiscito de diciembre, no lo hace. Con su utopía irenista a cuestas, la derecha, acepta contenta y feliz esta invitación. El jefe de la bancada republicana Luis Silva, que según declaró a la prensa, estimaba que la constitución que actualmente nos rige es mejor que la propuesta, declara que está dispuesto a ceder y conceder ante los dialogantes a pesar de tener mayoría. ¿Se entiende?

Ambas partes dialogantes optan por desarrollar este diálogo sottovoce; es decir, en sordina, en la completa opacidad, callampin bombin, a espaldas del pueblo elector. No en el debate público del hemiciclo como ordena la norma que los eligió. ¡No! ¡Como se te ocurre! Podrían pensar que somos intransigentes y que queremos pasar la aplanadora. Somos demócratas dialogantes. Además se aduce que dialogar pa´callao, es una mejor forma de limar asperezas. Hoy por mí, mañana por ti, pareciera ser el lema.

La palabra elegida: diálogo, está mal empleada. Esconde una maña, y pretende dar a entender que existe una cordialidad y comunidad de fines. La política, es la continuación de la guerra por otros medios. Es el enfrentamiento de voluntades conciliables, a diferencia de la guerra que son inconciliables. La conciliación debiese ser el fruto de la comprensión de las mejores razones, siempre y cuando existe comunión con los fines y estos fines apunten al bien común general. ¿Qué pasa cuando no es así? ¿Qué pasa cuando una de las partes quiere cambiar los pilares fundamentales de la sociedad? ¿Qué pasa cuando una de las partes no respeta la propiedad privada? ¿Cuándo una de las partes no respeta el derecho excluyente de los padres a educar a sus hijos? ¿Cuándo una de las partes no respeta la vida en el vientre materno? ¿Cuándo una de las partes no respeta el principio de igualdad ante la ley, proponiendo privilegios por sexo o por raza? ¿Es posible un diálogo?

Lo que sí es posible, y más que posible, obligatorio y vinculante para los constituyentes, es que, en el hemiciclo, de cara ante los ciudadanos, exista, no un diálogo, que aquello es para los amigos y los miembros de camarillas; digo, exista una discusión para mostrar y fundamentar sus razones en función de los principios declarados ante quienes los eligieron. Y ante la contradicción de fines encontrados, como por ejemplo el derecho a la vida del que está por nacer, versus los partidarios de legalizar el aborto, exista la polémica, la batalla de las ideas. Eso es la política. No acuerdos sottovoce entre chirigotas y sonrisas, hoy por mí mañana por ti.

Estimados señores políticos electos: Aparte de la injusticia en los beneficios pecuniarios que ustedes mismos se han fijado, ¿por qué razón creen ustedes que el 98% de la población no los estiman confiables?

Justamente por esto: porque los políticos desde la centro izquierda hasta la derecha son en general irenistas, aman la paz, utópicamente la asumen como una realidad, y deliberadamente no enfrentan a los revolucionarios. Aman la paz, no como una condición del bien común, sino por pereza, ignorancia, cobardía o corruptela. La paz es un valor, pero no es una realidad gratuita y por defecto, menos cuando el contendor te ha declarado explícitamente la destrucción de tus valores más caros. La política es resistir y acometer. La política es solo para valientes. Si se condujesen de tal forma les aseguro que la aprobación de la ciudadanía subiría del 2% actual.

Agosto 2023

 

 

 



[1] Tesis sostenida por Plinio Correa de Oliveira en su ensayo, “Diálogo: Trasbordo ideológico Inadvertido”.

[2] Roger Scruton tiene un libro intitulado “Las Bondades del Pesimismo” donde relata precisamente este fenómeno.