jueves, 24 de agosto de 2023

¿QUE TIENE QUE VER EL CONTROL DEMOGRAFICO CON EL FEMINISMO Y LA IDEOLOGIA DE GÉNERO?

 


He escuchado una interesante conferencia de Fray Francisco Javier Catalá, fraile dominico, en una plataforma de una ONG católica del País Vasco. El presbítero hace una interesante relación entre la historia de la planificación familiar inducida, y del feminismo e ideología de género. La indesmentible relación entre ambos relatos, ayuda a comprender los por qué, de este verdadero tsunami ideológico que se nos ha venido encima.

Margaret Sanger, funda en 1918, la Federación Estadounidense para la Planificación Familiar, más conocida como Planet Parenhood. Abrazó esta señora la doctrina eugenésica, que es una seudo filosofía, que propicia la mejora de los rasgos hereditarios humanos, mediante diversas formas de intervención manipulada y métodos selectivos de humanos. Vinculada al Darwinismo social, el eugenismo, pretendidamente científico, aspiraba al aumento de personas más fuertes, sanasinteligentes o de determinada etnia o grupo social. Para ello promovía directa o indirectamente la no procreación de aquellos que no poseían, según sus cultores, esas cualidades, llegando a considerar al aborto como un medio ventajoso, en el ahorro de recursos económicos para los países pobres. Los métodos del eugenismo del siglo XIX y XX incluyeron, desde la esterilización forzada, hasta el genocidio.

La institución formada por la Sanger, promueve hasta el día de hoy la práctica de abortos, especialmente de fetos con problemas y la esterilización de personas socialmente calificados de ineficaces, especialmente afroamericanos.

John D. Rockefeller, Jr., fue uno de los primeros defensores del trabajo pionero de Margaret Sanger, en el control de la natalidad como medio para mejorar la salud materna y pública. En 1942, cuando la Federación Estadounidense de Control de la Natalidad de Sanger se unió a la Federación Estadounidense de Planificación de la Familia, la RBF comenzó su apoyo financiero a la organización. Esta fue una causa en la que el fideicomisario de su organización, su fundador John D. Rockefeller III, tomó especial interés. Las donaciones del Fondo ayudaron a Planned Parenthood a lanzar programas sobre espaciamiento de los hijos, atención médica prenatal, educación pública y proyectos especiales en comunidades afroamericanas. Así empezó la “lluvia” de dinero, en favor de la eugenesia y control de la población.

Bajo la premisa del estimado por ellos círculo “vicioso”: familias extensas= pobreza; pobreza = ignorancia; ignorancia = familias extensas, el fideicomiso de Rockefeller apuntó al aborto (aun no existía la píldora anticonceptiva). La Fundación Hermanos Rockefeller para la planificación familiar tiene por lema: Filantropía para un mundo interdependiente. Su significado práctico podría ser más bien, Dinero a carretilladas para formatear al mundo y someterlo a mi dependencia.

Terminada la guerra, ante la evidencia que las doctrinas eugenésicas nacidas en el mundo anglosajón, habían tenido su macabra aplicación práctica por parte del Nacionalsocialismo alemán, el discurso cambia. Se deshace del justificativo racial, y apunta al “bienestar económico” de quienes son amistosamente coaccionados a no proliferar y ojalá, a extinguirse. Se populariza el concepto de “explosión” demográfica. La palabra explosión apunta a sensibilizar este fenómeno como algo fatídico. El presidente de EE. UU., Lyndon Johnson declara en 1965 que, Cinco dólares invertidos contra el crecimiento de la población son más eficaces que cien dólares invertidos en el crecimiento económico. Si su asesor hubiese sido el doctor Mengele, no podría haber dicho más claramente cuál es su escala de valores, y el espacio que el principal líder mundial estima que tiene el ser humano.

El bastón del control poblacional, lo tomó decididamente la burocracia de naciones unidas aceitadas con la cooperación financiera de diversos millonarios eugenésicos. Las conferencias mundiales de población de NU de 1954 en Roma, 1965 en Belgrado, y 1974 en Bucarest; versan sobre lo mismo: las naciones fuera de la órbita del primer mundo, deben detener su proliferación. Los argumentos y expresión de fines son alambicados, confusos y subrepticios, pero apuntan estrictamente a ello. Todos los documentos emanados de estas conferencias tienen un decir vagaroso, del que debe desentrañarse su sentido y alcance.

En la conferencia sobre derechos humanos de 1967 se “consagran” los derechos sexuales y reproductivos, que en buen romance es la presión puesta sobre los gobiernos para legalizar el aborto.

En 1972 John Rockefeller, que ha sido como el doctor Mengele del abortismo, declara que el aborto no debe considerarse como sustituto a la planificación familiar, sino un elemento más en esa planificación familiar. En otras palabras, si no resulta la contracepción vía píldora anticonceptiva, vamos pues con el aborto.

Finalmente, en 1973 se legaliza el aborto en EE. UU. y se expande esta ideología por el mundo Occidental. La órbita soviética, había asumido el aborto, como una prestación más de salud. Habiendo el comunismo asesinado más de cien millones de seres humanos vivos, el asesinar otros más en el vientre materno, no resultaba un problema relevante.

EL SALTO DESDE EL CONTROL DE LA NATALIDAD HACIA EL FEMINISMO Y LA IDEOLOGIA DE GÉNERO

Todos los esfuerzos eugenésicos de limitar el número de seres humanos vivos en el planeta, a través de la planificación familiar y la promoción del aborto, han resultado estadísticamente inútiles. Varias son las razones para ello. Pero en concreto, esta ideología racista, eugenésica, alimentada con dinero que cae como un maná interminable, no ha rendido frutos esperados por sus “benefactores”. Los informes indican que la población mundial creció como nunca, no obstante, el torrente de dinero invertido por “filántropos” para exterminar seres humanos o inhibir la fertilidad de las mujeres.

¿Cuál es entonces la “solución” para reducir la población mundial? En base a prueba y error, se pasa entonces a una segunda fase: hay que desexualizar a la población. Androgenizarlos y para ello, además de reivindicar y promover la homosexualidad femenina y masculina, se debe hacer popular y aceptable, la dialéctica de Federico Engels expresada en su aburrido libro, El Origen de la Familia, La Propiedad Privada y El Estado: hombres versus mujeres. Esa es el enfrentamiento que debiese “rendir frutos” perseguidos, por la vía de la esterilización sicológica de la mujer.

En uno de tantos documentos de su página web, NU[1] dice algo bastante estúpido. Quizá confiados en la presumida falta de inteligencia de las masas, ingenieros sociales eugenésicos, redactan galimatías carentes de sentido lógico y correlato empírico. Dice ese documento: Imagine un planeta donde a los 8.000 millones de personas que lo habitamos nos aguarde un futuro prometedor y lleno de oportunidades. Ahora, abra los ojos y observe la realidad: 4.000 millones de mujeres y niñas —la mitad de la humanidad— sufren discriminación exclusivamente por motivos de género.

“Abra los ojos y observe la realidad…” ¿Qué se habrán imaginado estos burócratas cretinos? ¿Qué somos imbéciles? ¿Cuál es el asidero empírico para hablar de 4 mil millones de víctimas? ¿y de donde se colige la ilación lógica con el tema del control de la población? Estos burócratas no respetan ni mínimamente la inteligencia de los lectores. La cuestión es colgar slogan tras slogan para lavar cerebros de cualquier atisbo de inteligencia.

Pero para lo que sirve esta frase ilógica es para desentrañar el sentido de la ideología de género porque, a confesión de parte, relevo de prueba. Se asienta por escrito que el relato majadero y bobo de la ideología del feminismo y género, no pretende según se declara, la justicia social femenina, sino lo real, lo fáctico, es la obsesión eugenésica de estos millonarios genocidas: neutralizar la maternidad. Privar a las mujeres del mundo del don de procrear. No es suficiente con aplanar la curva de crecimiento poblacional. Hay que reducir drásticamente la población como dijo Bill Gates en una conferencia. Y como en su estúpida vanidad y narcisismo expresó lo que pensaba, sembró la red de desmentidos y acusaciones a los difusores, a pesar de que sus palabras están grabadas y bien grabadas.

Entonces, se derraman millones, millones y millones de dólares, para adocenar e idiotizar a las masas, asaz de reventar a la familia con la ideología feminista y de género. Simone de Bouvoir, Kate Milled, Monique Wittig y decenas y decenas de falsas mentes brillantes, personas humanamente rotas, autoras de apotegmas que no son más que galimatías estúpidas, elevadas al rango de grandes ideas, por el martilleo cerebral asfixiante de los medios de concientización de los emperadores del dinero. Ninguna tesis ni frase, ni palabra es capaz de pasar el examen mínimo de racionalidad a pesar de difundirse en las universidades supuestamente más prestigiadas del mundo. Para evitar la “prueba ácida” de la racionalidad, se suprime y proscribe el debate y se cancelan a sus detractores. Cogidos de la cola de estas seudo mentes brillantes, van los irenistas “moderados” que quieren ser respetuosos con el movimiento de “liberación femenina”, pero más tibios. Entonces corren ríos de tinta para justificar las cuotas de género, la incorporación plena de la mujer al “mercado” del trabajo y otras ideas, que son el lubricante de esta máquina infernal de asesinato del alma de occidente.

Artillería, caballería, infantería, tareas de zapa: todo vale en esta batalla campal contra la femineidad de la mujer. La “liberan” del hogar. La “liberan” de su maternidad. La “liberan” de ser portadora de la tradición. En resumen “la liberan” de su condición de mujer.

Nada tiene lógica. Nada tiene sentido, no digamos solamente trascendente: ni siquiera inmanente. El resultado de la “liberación femenina” es la precarización económica y existencial; no solo de la mujer, sino fundamentalmente de los hijos, y desde luego de los hombres, que se les priva de su ancla existencial que es la familia.

Creo sinceramente – no lo digo con exageración - que hay menos crueldad en la decisión de Harry Truman de bombardear Tokio, Hiroshima y Nagasaki y en la de Churchill de bombardear Dresde – que merecen su condena -, que en este despiadado asesinato del alma de las masas de occidente organizado, planificado y ejecutado por ultra millonarios inhumanos, a quienes habrá que hacerles pagar algún día, todas estas culpas derivadas de este genocidio adornado con palabras falsas. Castigarlos, no con dinero que a ellos les sobra, sino con un nuevo juicio de Nuremberg. No se trata de venganza; se trata de justicia.

¿DONDE ESTÁ LA ESPERANZA?

Está en no creerse dioses, como lo hacen tanto los buenos como los malos, en nuestra modernidad. Está en levantar la cabeza. Mirar hacia lo alto, observar el cielo estrellado y reconocer que, en ese orden perfecto y admirable, somos una diminuta pieza que, quizá por un Divino error, nos hizo el creador a su imagen y semejanza, pero sin su bondad.  La esperanza está en buscar esa perfección. ¿Cómo? Pues combatiendo activamente este error y maldad, sin medias tintas ni claudicaciones; observando ese orden y buscando replicarlo en nuestra vida, en nuestra familia, en nuestra patria, en nuestra civilización. Observar con cordialidad lo que hicieron nuestros antepasados para que nosotros disfrutásemos de un mundo mejor. Ponderarlo, valorarlo y replicarlo hacia los que vendrán.

Los hijos de Caín, siempre se han mezclado entre nosotros. Se llaman jacobinos, comunistas, anarquistas, feministas, LGTB etc. Ellos gritan desde los orígenes de la humanidad ¡alguien es el culpable de mis desgracias y de mi enanismo!, ¡con la quijada de un burro me consolaré en la desgracia del prójimo, en la venganza y en la muerte!

Somos muchos más los hijos de Abel. El problema es que nos hemos extasiado en las obras humanas en exclusiva, y miramos demasiado el suelo y el ombligo, y en ello hemos perdido el rumbo. Abierta la brecha, acechan los Caines para su labor de destrucción. El remedio está en levantar la vista y recuperar el orden de la verdad, la justicia y la belleza. Y hacerlo con coraje.

Agosto 2023



[1] https://www.unfpa.org/es/press/declaraci%C3%B3n-sobre-el-d%C3%ADa-mundial-de-la-poblaci%C3%B3n-2023

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