sábado, 19 de agosto de 2023

LA CLEPTOCRACIA DE LOS ACUERDOS


Dentro del imaginario histórico republicano, se denominó La Democracia de los Acuerdos aquel período que media entre el fin del gobierno militar y el inicio del período presidencial de Patricio Aylwin. Desplomado el comunismo en el mundo, el gobierno militar creyó conveniente flexibilizar algunas disposiciones que impedían el acceso de los comunistas al juego democrático, a cambio de que los ex promotores de la reforma agraria, de la economía centralmente planificada, del sistema arancelario de aislamiento del comercio internacional y de la transformación de Chile en una sociedad socialista, aceptasen el sistema republicano dotado de barreras a la incontinencia legislativa, y del sistema económico de mercado abierto al mundo, con un respeto irrestricto a la propiedad privada. El pueblo soberano aceptó aquel acuerdo. Se materializó, a través de la primera modificación de la constitución de 1980, aprobada por plebiscito celebrado el 30 de julio de 1989, por el 92% de los votos, habiendo participado el 94% del padrón electoral.

Ambas partes debieron tragarse un jarabe con tachuelas. La Concertación de Partidos por la Democracia liderada por Aylwin renunció al socialismo, y significó la transformación de Chile en la nación económicamente líder en América Latina. El gobierno militar, debió abrir las compuertas a los totalitarios al derogarse el artículo 8 de la primitiva constitución, y significó que los comunistas iniciaron lentamente una tarea de zapa, que les ha venido a redituar desde 2016 en adelante, en que han dispuesto lo necesario para fracturar cultural, económica y jurídicamente a la República.

La derecha carente de liderazgos e ideario, permitió que ascendieran a través de las plataformas de sus partidos Renovación Nacional e Unión Demócrata Independiente, personajes que hoy hacen revolcarse en sus tumbas a sus fundadores. De talante moral conocidamente deficiente, el multimillonario Sebastián Piñera, a punta de codazos y zancadillas a sus camaradas, trepó insistentemente por el palo encebado hasta instalarse como candidato triunfante para el bicentenario de la república. Ni su sórdido pasado como ejecutivo bancario, ni sus últimos actos como senador, que le significaron una multa de la CMF por uso de información privilegiada, que él pagó reconociendo su peculado, no les pareció objetable a las cúpulas partidarias para que siguiese adelante su carrera a la primera magistratura. Su total y completa falta de escrúpulos, incultura, e interés por defender principios morales y jurídicos, que hicieron posible la recuperación de Chile luego de la desastrosa década de los 70 del siglo pasado, hicieron posible que la izquierda revolucionaria hiciera lenta pero eficazmente su tarea de demolición. Los segundos períodos de Bachelet y del mismo Piñera, sellaron la demolición. Las barreras morales para la instalación de la cleptocracia, se habían desplomado.

Surgió la desafortunada generación milenial, que ganó primero el poder parlamentario por walkover de la izquierda democrática, y después la presidencia gracias a la tibieza y falta de claridad de la derecha. El gobierno del egresado de derecho Boric, de la mano experta de los comunistas, puso en marcha el proceso revolucionario iniciado desde 2019. Para peor desgracia de los chilenos, adherido este proceso a un proceso revolucionario oligárquico globalista. No encontraron nada mejor esta patota juvenil, que, copiando a sus camaradas sudamericanos Lula y Kirchner, montar o mecanismo de defraudación del dinero público, sin ponerse colorados. Su desprecio por el derecho de propiedad, no alcanza a tanto, y se permiten hacerse dueños de los recursos de todos los chilenos ad maiora gloriam de la revolución. Señoras y señores académicos tomen nota: se da inicio al primer gobierno cleptocrático[1] chileno de nuestra historia.

Pero la patota juvenil y sus ponderados maestros comunistas, no están solos. La millonaria y también beneficiaria de la cleptocracia de este gobierno, Verónica Michelle Bachelet Jeria, está con ellos. A su jubilación como burócrata de las Naciones Unidas, sus 13 millones de pesos mensuales que el bolsillo de los chilenos pone a su disposición por su calidad de expresidente, se suma los ciento y tantos (uno ya se pierde con tanto latrocinio) millones de pesos transferidos a su fundación contratada por el Gore de Concepción, para enseñar a tejer a palillo, urdir cestos de mimbres o no se que imbecilidad por el estilo, para “beneficiar a los pobres”. Poniendo su carita de mami dolorida, aboga ante los micrófonos para que la derecha desalmada permita que les roben a los chilenos sus ahorros previsionales para subirle cincuenta lucas a los jubilados.

Pero la frutilla de la torta la ha puesto Miguel Juan Sebastián. Pasado el susto de Sebas que lo encarcelaran gracias a nombramientos en las altas esferas, ha restañado viejas heridas verbales que le propinara el egresado de derecho, y, aceptando su generosa invitación a viajar a costa de todos los chilenos, con su sonrisa franca y honesta, se ha manifestado disponible a dialogar con Gabrielito, para sacar adelante su agenda de destrucción de la economía, la familia y la dignidad de los chilenos. Sí el estimado lector había imaginado que la derecha chilena había topado fondo, los hechos develan que su hundimiento es unlimited.

Señoras y señores, se inicia un nuevo período en la historia política de la república: La Cleptocracia de los acuerdos.

Para bien o para mal el 92% aprobó la Democracia de los Acuerdos en 1989. Estimado Lector: en diciembre tenemos la oportunidad de someter a plebiscito si sigue adelante la Cleptocracia de los Acuerdos. Yo por lo menos no quiero, y por eso votaré ENCONTRA de la nueva constitución que es la Casa de Muñecas de los partidos políticos partícipes de la demolición de la república. En Diciembre ENCONTRA

Agosto 2023



[1] Cleptocracia, es el gobierno de los ladrones


jueves, 27 de julio de 2023

LOS IDEALISTAS QUE SE CANSARON EN PARTIDAS

 


Yo he visto muchos cantores

Con famas bien otenidas

Y que después de alquiridas

No las quieren sustentar

Parece que sin largar

Se cansaron en partidas[1]

 

En columnas anteriores he sostenido que, en política, hacen más daño los idealistas que los malos. Pero, cuando esos idealistas son revolucionarios, el daño que pueden causar, suele ser devastador. Y ello por una causa harto fácil de entender: la política, consiste en buscar las mejores fórmulas, para que la natural colisión de voluntades que se manifiesta en un colectivo humano, se mitiguen de manera tal, que la vida en común se haga posible. Y para que eso suceda, el soberano debe obrar con prudencia, siempre ateniéndose a los hechos, para hacer posible dar cada cual lo suyo. Jamás a las ideas abstractas de la realidad.

¿Quiénes son los idealistas? Los que ven la realidad a través del prisma de una idea preconcebida. El mundo de Procusto[2]. Y, cuando los idealistas son revolucionarios, esa idea preconcebida ha sido parida por el resentimiento. Los puramente malos sin ideas preconcebidas, los hijos de Caín por iniciativa propia, deben ocultar sus móviles ¡Soy yo acaso el guardián de mi hermano! clama el homicida primordial. El idealista en cambio no oculta su afán destructor, porque lo hace por el ideal. Por eso es más peligros el idealista, porque el malo se conduce sin justificación y así es identificable.

Pero la realidad anda, allá afuera, libre de preconceptos que traten de constreñirla. Por eso los idealistas siempre se equivocan. Los marxistas, los economistas ortodoxos, las feministas, y otros extraviados que le temen a la realidad y la ligan como arañas bajo su tela de marcos conceptuales. Pero en el caso de los políticos idealistas, sus equivocaciones mezcladas con el pecado del orgullo, arrastran en su error y fatalidad a generaciones completas que a veces le cuesta la vida, a miles y a millones de seres humanos.

El verso transcrito en el encabezado, es de la mejor obra poética contemporánea, escrita en nuestra américa hispana, y corresponde al inmortal José Hernandez quien lo pone en boca del gaucho Martín Fierro. En las carreras de caballo criollas[3], existe un juez de partida y dos gritones; uno por cada competidor. Si al dar la partida, uno de los competidores arranca antes que baje la mano el juez, el gritón contrario reclama y tienen derecho a una nueva partida. Cuando un gritón matrero, se da cuenta que el contrario ha drogado el caballo o está en exceso nervioso, instruye a su jinete para que se adelante a la partida mañosamente, para provocar tantas partidas como sea necesario. Eso determina que se excite el caballo del contrario, al punto de hacerlo incontrolable. Entonces, el jinete lo retira, porque se cansó en partidas.

Algo así les ha pasado a nuestros revolucionarios del Frente Amplio. En el arranque para desarrollar su tarea de zapa revolucionaria, antes de disponer lo necesario para hacer de Chile la sepultura del neoliberalismo, resulta que se han extraviado en una ratería escandalosa del dinero de todos los chilenos, que no ha salido a la luz en todo su pútrido esplendor gracias al silencio gracioso de la derecha parlamentaria, que seguramente teme al denunciarla en detalle, abrir costras de peculados más pulcramente efectuados en el gobiernos anteriores.

Estos potrillos, excitados por iniciar de una vez por todas su tarea de demolición para reemplazar las estructuras sociales capitalistas y burguesas, habiendo sido instruidos por sus referentes internacionales – el delincuente Lula Da Silva y el español cara de repollo Iglesias-, por su inexperiencia e impericia, lo han hecho, a lo bestia no más, y la trama ha quedado fácilmente al descubierto, pese a la cortina de humo de la mayoría de la prensa, de intelectuales como Carlos Peña, y la derecha parlamentaria.

Una característica muy singular de la revolución pregonada por el dúo dinámico de Boric-Jackson, es reemplazar el estigmatizado, sistema neoliberal, por algo más socialista, pero no tanto como para replicar lo de Venezuela o Cuba. Tienen una agenda revolucionaria. Pero esa agenda revolucionaria no es de ellos. Sus banderas primordiales son el, aborto, el asexuamiento - léase degeneración- de los escolares pobres, el feminismo, el indigenismo y el ecologismo radicales. Pero ¿para construir qué? No lo tienen claro. ¿Por qué no lo tienen claro? Porque ellos no lo manejan. Pregúntese estimado lector ¿Son estos en sí temas políticos? Salvo el indigenismo, el resto no lo son. Son temas morales. ¿Por qué la izquierda los ha transformado en problemas políticos? Porque son el caballo de batalla de la demolición demográfica pretendida por millonarios eugenésicos, y burócratas internacionales por ellos remunerados. Es un proyecto político de los imperialistas hegemónicos, pero antipolítico para nosotros. ¿Se recuerdan por el sentido de la política? Hacer posible la convivencia de individuos libres. Ese es el telos[4] de la política, su razón de existir. Estos revolucionarios que ostentan la magistratura de gobierno, no gobiernan. Yno gobiernan porque no son conductores del proceso. Solo son sus administradores. Y lo que hacen conduce teleológicamente en contra de los intereses de Chile y de los chilenos.

La patota de Boric-Jackson resultaron ser unos completos ineptos para lo que se les potenció. Son incapaces de llevar a puerto la agenda eugenésica de sus patrones. Son caballos que se cansaron en partidas, y ya no sirvan para la carrera para la que estaban destinados. Perdieron por paliza en el proyecto triturador de la nacionalidad que era la constitución indigenista. Perdieron por paliza el plebiscito para hacer una nueva y buena constitución. No lideran nada. Y la frutilla de la torta, es que de una manera grotesca se desenmascara la operación de robo a través de las fundaciones, a meses de haber asumido.

Si observamos desde esta perspectiva el nuevo escándaloo del robo de los computadores de los ministerios, llegaremos a la conclusión, que estos ineptos son, más que victimarios, víctimas de dichos robos de documentación y datos contenidos en los computadores. ¿Quiénes serían los victimarios? Múltiples datos obligan a una conjetura implacable: los dueños del proceso revolucionario los quieren hundir. Sumese a ello, que la red de protección sobre el coimero alcalde de Recoleta, también se desmorona. La prensa acaba de "descubrir", las denuncias por coimas que se hicieron hace más de dos años contra el alcalde Jadue.

¿Qué significa esto? ¿Qué el proyecto eugenésico de desexualización, feminista, indigenista, ecologista, está agotado y fracasó? No señores. Conjeturo que le están solamente, dando el sobre azul a sus actuales administradores.

Y ¿Por qué no fracasan estas agendas perversas, y sobreviven a la ineptitu de sus líderes aparentes? Pues por causa del dinero que mueven. Millones, millones y millones, sirven para saturar la prensa, el cine, la televisión, las redes sociales. Tal como cantaban, en aquel genial número de vodevil de la película Cabaret, Liza Minelli y Michel York: Money Make a World Go Run.

¿Qué hace falta para derrotar a la Gran Bestia? Un héroe como Perseo que encare y elimine a Procusto. Las medias tintas de, lo menos malo, de nada servirán, señores representantes del Partido Republicano.

Julio 2023

 

 

 



[1] El Gaucho Martín Fierro, de José Hernandez.

[2] Gigante de la mitología griega que ataba a sus prisioneros a una cama. Si el prisionero era más largo que la cama, le cortaba lo que le sobraba; si era más corto lo estiraba. Perseo lo mató y liberó al pueblo de su crueldad.

[3] Que en Chile le llamamos carreras a la chilena, pero que son populares en toda Iberoamérica.

[4] Es aquello en virtud de lo que se hace algo, conforme a la ontología aristotélico tomista

miércoles, 19 de julio de 2023

EL ESTADO SOCIAL DE DERECHOS. ¿PROBLEMA O SOLUCION?

 


He sostenido en esta columna, que buena parte de nuestros problemas políticos y sociales se explican por un brusco - muy brusco- cambio en las circunstancias que nos rodean, principalmente causadas por el estado de evolución que ha alcanzado la técnica en la post segunda guerra mundial. Todas las épocas en la historia de la humanidad han sufrido modificaciones en sus circunstancias: catástrofes climáticas, y cambios en el estado del arte[1] como le llaman los analistas tecnológicos modernos. Como nación joven que somos, tenemos poca conciencia de nosotros mismos y muchos cambios positivos o negativos, al través de nuestra historia, han tenido por causa circunstancias favorables o desfavorables, y en muy pocos casos, nuestra acción colectiva para contener y conducir esas circunstancias. No estoy diciendo con esto que nos debemos quedar como el papamoscas[2], esperando que las circunstancias “mejoren”. No. Ya hemos cumplido doscientos años republicanos, que, sumados a los doscientos sesenta y nueve del Reino de Chile, nos dan una experiencia con la cual podemos asumir una actitud proactiva para influir sobre esas circunstancias. Porque, hay que decirlo, aunque duela: gran parte de nuestra historia política republicana[3], no ha sido más que copiar formulas según lo que se lleva en el otro hemisferio, especialmente el occidental.

En el actual y malhadado proceso constitucional, en la que nos ha embarcado la decadente e ignorante oligarquía política que por desgracia nos gobierna, un grupo minúsculo de oligarcas enriquecidos con nuestro dinero, han pretendido diseñar autocráticamente nuestro futuro, a través de los llamados Doce Bordes, tal como si fueran las tablas de la ley mosaica, y condenarnos a que nuestra república sea, un Estado Social de Derechos.

Bajo el hábito intelectualmente mediocre, que les persigue como la sombra al cuerpo a nuestras clases seudo pensantes[4], buscan una fórmula que haya sido probada en los países desarrollados[5]. Aquel desiderátum al que deberíamos emular. Difícil ha sido sacarse el estigma de Estado Social de Derechos que tienen las cleptocracias[6] latinoamericanas, Venezuela, Ecuador, Brasil y Argentina. ¡No!, replican estos sabiondos, nos referimos como Estado Social de Derechos, a los regímenes políticos europeos: Suecia, Noruega, Finlandia, Francia. Habitualmente no nombran a Grecia, Italia y España, aunque son estados sociales de derechos, porque al ser culturas meridionales más parecidas en la conducta de sus oligarquías, a la de nuestra américa morena, no conviene referirlas como ejemplos.

Preguntémonos entonces, cual es la característica y cualidad que identifica este concepto. Respuesta: es aquella sociedad maravillosa, donde por el solo hecho de existir, te haces acreedor de bienes que este Estado generoso y justo te proveerá: servicios de salud, servicios de educación para tus hijos, en incluso para ti, si quieres estudiar en la universidad, la importancia del agua en la navegación, una vivienda para ti y tu familia, y una red de dádivas para tener más hijos, usar bicicleta, prestaciones y manutención gratuita durante tu vejez etc. etc. Todo maravilloso y con dineros del Estado, que será entonces un cariñoso Oso gris.

¡Es que ni los conquistadores Pizarro y Almagro habrían tenido la capacidad financiera para encarar tal responsabilidad después que Atahualpa les llenase de oro sus palacios! Los genios de nuestros sesudos expertos, nos responden: Calma. ¡Que no panda el cúnico! Le adicionan la condición de ser progresivos aquellos derechos, atendida la situación de la hacienda pública. ¡Magistral! Por su precisión prescriptiva aquello parece ser una broma de mal gusto, pero no lo es. Andrés Bello, el legislador más brillante que ha conocido occidente, autor de nuestro Código Civil, si volviese a la vida, al leer tal paparruchada, volvería a morir de síncope. ¿Tan imbéciles son? (perdón; es que no hay otro calificativo) ¿que no se dan cuenta que al día siguiente de vigente tal disposición, esta será usada por los demagogos que reparten dadivas con dinero ajeno, para capturar votos, para demandar la vigencia inmediata de esa carta al viejo pascuero, que son los derechos sociales? ¿Quién define la condición de progresivos? Irrita tanta estulticia. Por eso los comunistas llaman a este mamarracho 2.0 constitución habilitante. Porque los comunistas no les interesa otra cosa que tener una herramienta para destruir la convivencia capitalista e imponer su maravillosa sociedad sin clases. Y la herramienta de destrucción, ¡se la regalaron!

Pero no nos quedemos en detallitos… supongamos que toda esta maravilla, fuere posible. Porque, replican sesudamente los expertos, sucede que existe esta Arcadia[7], donde rigen estos derechos sociales: Suecia, Francia, Noruega.

Los seres humanos fijamos preferencias en base a costos y beneficios. Esto es lo que los economistas llaman pragmáticamente, incentivos. Pues bien, todos esos países de sociedades maravillosas, se encuentran saturados de inmigrantes que llegan por los incentivos de disponer lo que en sus naciones no disponen: salud, educación, vivienda y seguridad social gratis. ¿Y que pasó con la verdadera nación sueca, francesa, noruega o belga? Pues que están condenadas a muerte. Ni más ni menos. Esos inmigrantes le succionan la sabia a la nación francesa sueca y noruega, y se rebelan a los valores con que franceses, suecos y noruegos, construyeron sus respectivas naciones. La planificación de unos politicastros y burócratas que vieron en la inmigración a trabajadores que abaratarían los costos de mano de obra, e incentivarían el consumo interno, han terminado – digo terminado porque el fenómeno no tiene vuelta atrás – por asesinar a las respectivas naciones de estos países. En los Estados Unidos esto sucede entre estados de la unión. California adoptó esta política, y el estado se repletó de inmigrantes de otros estados y naciones, cuya expectativa es nada más que vivir sin trabajar. Resultado, la gente que respeta los valores que fundaron la nación norteamericana, toman sus bártulos, y se van a otros estados. El famoso Silicon Valley, dejó de existir como núcleo de creatividad empresarial. Todas las empresas de ese entorno se fueron a Texas o a Florida. RIP California.

Ni más ni menos: ese es el ideal a la que nuestros políticos moderados (incluidos algunos dirigentes del partido republicano) aspiran. Pero como nuestra realidad es la de la américa morena y meridional, el resultado sería muchísimo más desastroso. El Estado Democrático y Social de Derechos, es el régimen que el partido comunista, y los revolucionarios de piscola del Frente Amplio, necesitan para desarrollar su labor de zapa, y demoler las bases de la nacionalidad chilena, partiendo por la familia. Basta ese solo principio para que caigamos en el precipicio que hoy se encuentra Argentina, Venezuela y Brasil si es que al reo Lula, no lo derrocan pronto.

Esta situación estimado lector, ya sucede en Chile. ¿O es que nadie se pregunta por qué, los pobres habitantes de nuestras cleptocracias vecinas abandonan con enorme sacrificio sus países y se vienen a Chile? Calcule usted lo que sucederá cuando se les nieguen estos “derechos” a los extranjeros avecindados en Chile. ¿No le suena lo que hará el Partido Comunista y los revolucionarios de piscola del Frente Amplio?

No es verdad lo que señaló don Luis Silva, líder de la bancada del Partido Republicano en la Convención. La propuesta constitucional amarrada de la oligarquía de izquierda y de derecha oligofrénica, también conocido como El Mamarracho 2.0, no tiene remedio.

Acordémonos aquel Pico de Oro[8]: Con Serena Firmeza y Viril Energía, digamos ¡VOTOENCONTRA! del proyecto constitucional mamarracho 2.0. No a la constitución habilitante del partido comunista.

Julio de 2023



[1] Es un concepto usado en la academia, para referirse al cúmulo de datos reunidos sobre un problema y de la discusión que sobre esos datos se ha entablado

[2] Ave europea que para alimentarse se posa con la boca abierta contra el viento y el pico abierto para que entren las moscas a su buche. Por extensión se llaman así a los catavientos con la silueta del ave en referencia.

[3] Con la excepción de Portales y en alguna medida el gobierno militar encabezado por Pinochet.

[4] Incluyo en ellas a la academia, prensa y los llamados centros de pensamiento

[5] La vaguedad que comporta este solo concepto de “países desarrollados”, por su imprecisión y superficialidad, condena todo análisis que lo comporta. No existe un examen ni someramente superficial que acredite que es esa condición, para hacerla acreedora de la condición de un estado deseado. Solo se cualifica por datos económicos indexados. Pero, como señalaremos esas “sociedades desarrolladas” son, la mayoría de las veces, virtuales infiernos para nuestra idiosincrasia cultural nativa.

[6] Cleptocracia=Gobierno de los ladrones

[7] Lugar utópico en medio de los bosques y valles de una tierra maravillosa e inexistente.

[8] Aquel es el mote que reciben en el caribe los políticos locuaces que hablan del metal sereno de mi voz y otras paparruchadas.

viernes, 14 de julio de 2023

LOS IDEALES VERSUS LOS ARQUETIPOS. CHARLATANERIA VERSUS POLITICA

 


El pensamiento abstracto nos identifica como especie. Las ideas son el fruto del pensamiento abstracto. Dentro de esas ideas, es el idioma la idea fundamental con la cual se construyen las otras ideas. Desde que nacemos, la realidad nos opone una fuerza contra nuestro deseo de vivir. Vivir es administrar un complejo de facilidades y dificultades. La pregunta por el, qué hacer mañana, nos acompaña a los seres humanos desde que tenemos uso de razón, problema que, a los animales, no les atañe. Para poder proyectarnos usamos de nuestras disponibilidades como especie: nuestra fuerza física y nuestra inteligencia. Para ello disponemos de la inteligencia que han acumulado nuestros antepasados y nuestros coetáneos, expresadas en las ideas.

Debemos tener una idea del mundo para saber a qué atenernos, así como el escultor en piedra debe tener un cincel y un martillo. De esta circunstancia, surge una grave confusión que nos ha perseguido al menos desde hace siete siglos: tendemos a confundir las ideas de la realidad, con la realidad misma.

En las épocas de luxuria, como la definían los estoicos, declina la capacidad de formarse un juicio por vía personal y directa. Decae la inteligencia. En efecto, aquella aptitud para otear el mundo y formarnos un juicio de ese mundo directamente, apoyados en las ideas por supuesto, pero parados sobre la realidad, decae cuando, las facilidades en nuestra vida nos permiten vivir sin asumir cotidianamente disyuntivas vitales. La inteligencia declina. Y de ello surge un fenómeno extrañísimo que ordinariamente no se tiene en cuenta: la declinación de inteligencia, nos induce a recurrir a las ideas que se han acumulado al través de la historia humana, y a leer el mundo, como una simple emanación de las ideas sobre el mundo. Los idealistas son el reflejo de esa decadencia.

Pero sucede que el mundo, a cada generación, le va oponiendo nuevas dificultades. Por ejemplo, las circunstancias que nos rodean a hombres y mujeres del siglo XXI, son únicas en la historia. Pero no solamente son nuevas y únicas comparadas con el pasado remoto, sino incluso con la generación precedente. Y es así como sucede que, una generación completa, distraídos por la luxuria, rehúsa escanear la realidad directamente, y se ampara exclusivamente, en las ideas sobre la realidad. En política, esto es especialmente peligroso porque asumen la administración de una parte de la vida de los demás, quienes controlan el poder formal del Estado. Siendo esos controladores del poder, idealistas, nos aproximamos como el Titanic a los iceberg, a un colapso.

Honoré Gabriel de Riqueti, conde de Mirabeau, es un personaje inclasificable en la historia. Se hizo inmortal a través de su aparatosa participación en Los Estados Generales convocados por Luis XVI en 1789 en Francia, episodio que dio inicio a una de las mayores tragedias de la historia de occidente: la revolución francesa. Manifestaba Mirabeau una moralidad personal, más que reprochable. Reo preso por distintos delitos contra la propiedad, contra la moral y contra el orden público. Prolífico escritor desde la pornografía más abyecta, hasta tratados de economía política, mecánica e ingeniería.

Ortega y Gasset, en un ensayo intitulado, Mirabeau o El Político, desarrolla el contrapunto entre el ideal y el arquetipo. Advierte serle Mirabeau personalmente repulsivo. Sin embargo, en esa niebla de juicios de reproche por su moralidad personal, extrae el arquetipo de El Político, con mayúsculas. En efecto, Mirabeau dominó con su leonina oratoria, la Asamblea de esos Estados Generales, pero desafortunadamente fracasó, porque no pudo convencer al sector reaccionario de la aristocracia a la que él pertenecía, de transformar el régimen monárquico vigente, en lo que cien años después sería una regla en todo Europa y Japón: la monarquía parlamentaria. Murió desafortunadamente, antes del desbande sanguinario de los Jacobinos, y una reforma ordenada del régimen monárquico, no pudo llevarse a cabo. Francia quedó entonces, al albur de sus carniceros.

Los ideales son las cosas según estimamos que debieran ser. Los arquetipos son las cosas según su ineluctable realidad. Los ideales son las cosas recreadas por nuestro deseo. Pero, ¿qué derecho tenemos a considerar lo que no es posible? He aquí la frontera que se levanta, entre el verdadero político y el hombre de espíritu pequeño, que quiere agitar sus deseos en la cosa pública, pero desconectado respecto del cómo se consiguen los ideales que florecen en su mente. [1]

Sin decirlo Ortega, se infiere en la tragedia revolucionaria francesa, el prototipo del idealista, como contrapunto a Mirabeau: Maximiliano Robespierre, que se apodaba asimismo El Incorruptible. Este incorruptible, fue una sabandija que asesinó a miles y miles de franceses para depurar al elemento humano y obtener un producto refinado: el hombre nuevo, el citoyen. Perseguía de modo incorruptible un ideal, y hacía camino al andar. Su caminar era empero sobre cadáveres guillotinados de sus compatriotas, provocando la desgracia y el terror de un pueblo entero. El Incorruptible no tuvo siquiera honor para morir. Sabiendo que le esperaba el patíbulo, trató de suicidarse, pero sin determinación ni destreza, solo logró herirse. Las hienas humanas que conformaban el partido jacobino, lo instalaron en la guillotina, pero al revés; mirando el filo del acero, para que experimentara cómo, habían muerto las miles de víctimas bajo su mano. Como dice el adagio, hizo el bien e hizo el mal. El mal que hizo lo hizo bien, y el bien que hizo lo hizo mal.

El idealista no reconoce límites. El político arquetípico en cambio, descubre que el mundo es sólido, que el margen de holgura concedido a la intervención de nuestro deseo, es muy escaso y que más allá de él, se levanta una materia resistente, de constitución rígida e inexorable[2].

En la historia de Chile del siglo XX, una expresión patente del idealismo insubstancial e incoherente con la realidad, fue la llamada Revolución en Libertad, bandera del gobierno de la democracia cristiana entre 1964 y 1970, que pavimentó el camino al infierno de 1973. Los jóvenes militantes del partido conservador, se escindieron de aquel mal padre, y formaron la Falange, que luego se transformaría en el Partido Demócrata Cristiano. Inspirados por la luz divina, de una Iglesia católica aggiornada, que comenzaba ya a crujir en todas sus cuadernas, advirtiendo el naufragio actual, desfogaron sus ideales en políticas que, según ellos, le cambiarían el rostro a Chile y al mundo. Con el apoyo de la derecha, y posteriormente, con su parálisis; obtuvieron, primero, la presidencia de la república con Frei Montalva, y al año siguiente una mayoría parlamentaria abrumadora. Declaraban exultantes, que serían gobierno durante cincuenta años.

¿Qué sucedió? Que todas las reformas y fórmulas de gobierno eran ideales sin ningún apego a la realidad. La reforma agraria significó violencia, escases de alimentos, ruina económica, ruina social y ruina cultural del país; sus políticas económicas inspiradas en la CEPAL[3], dejaron al país sumido en mayor pobreza que la que existía ya, con inflación galopante y crecimiento económico cercano a cero. Los indicadores económicos y sociales muestran por doquier aquel fracaso. Los idealistas cristianos duraron un período en el poder, y de la revolución en libertad… nunca más se supo.

¿Y la renovación moral que esgrimían estos celosos cristianos? Tampoco fue ajena aquella cofradía de idealistas impetuosos, a la corrupción y al tráfico de influencias. Las políticas cambiarias, las barreras arancelarias, la reforma agraria, las adjudicaciones truchas de obras públicas, dieron lugar a una generación de nuevos privilegiados, que se hicieron inmensamente ricos, pero… hermanados en Cristo y ad maiorem Dei gloriam. ¿Y los ideales de aquel himno, Brilla el Sol de Nuestras Juventudes? Bueno… no siempre las cosas resultan como uno quiere... Claudio Varas Ferrer, en su libro “Como Frei y la Democracia Cristiana Entregaron Chile al Marxismo”, describe con lujo de detalles y con recortes de los diarios de entonces, las felonías efectuadas por aquellos idealistas, que, oh sorpresa… se parecen mucho a los que integran actualmente el gobierno.

Vamos ahora a nuestros jóvenes idealistas del siglo XXI: El Frente amplio; una confusa cofradía de idealistas, que llegan al poder esgrimiendo ideales revolucionarios variopintos, y curiosamente protegidos y financiados en sus inicios por el capitalismo globalista. Pretendían ser la tumba del odiado neoliberalismo y de la constitución de Pinochet, supremo mal según su versión. Todo augura que no conseguirán absolutamente nada de lo que se propusieron. Propician una revolución en el ámbito sexual, que importa la superación de la familia - política ya empeñada por Bachelet-. Y en el ámbito económico, mayor participación del Estado benefactor, gas a precio justo, derecho a la vivienda, a la educación gratuita y de calidad y de paso sustraer de las familias la educación sexual, para poder sexualizar a los infantes y estos puedan libremente optar por castrarse o instalarse el sexo que se les ocurra, cuidado de la pacha mama para evitar que los capitalistas malos le hagan daño. Todas políticas tempranamente fracasadas. El gas es más caro, el déficit habitacional aumenta, las madres y padres de Chile reaccionan a su delirante política de depravar a los niños, la inversión en infraestructura productiva reducida a sus mínimos históricos.

En lo que, si han demostrado en un año y medio, es que sus felonías, corruptelas y directamente saqueo del erario público, no tiene ni remotamente el estilo de los idealistas del 64. Su moralidad y honestidad con que limpiarían la cubierta del barco del estado, no era con agua, sino con estiércol.

Sus objetivos políticos, en un año y medio han quedado definitivamente al garete, y si el parlamento no tiene el patriotismo de defenestrar al egresado de derecho, a través de una acusación constitucional para la cual ya hay mérito suficiente, consumirán el resto de sus dos años y medio que les queda en el poder, en defenderse de querellas, juicios de cuenta y acusaciones de toda índole, mientras el país se va a pique. A la inversa que el Dios del Génesis, lo que hacen lo hacen mal, y los resultados son, la generalización de la violencia delictual y terrorista en todo el territorio nacional y el dramático empobrecimiento de la población.

¿Razones de estos fracasos? El idealismo; el que se manifiesta en: a) Una lectura radicalmente equivocada de la realidad, b) una propuesta política y económica inviable y lesiva al interés nacional, c) una autopercepción radicalmente equivocada de ellos mismos como ángeles moralizadores en circunstancia, que son pequeño burgueses, incapaces de enfrentar la realidad para ganarse la vida legitima y honorablemente, y pretenden hacerlo con el dinero de propiedad del resto de los chilenos, y d) una destreza nula para siquiera intentar esos desatinos. Si se analiza desapasionadamente, esas características también acompañaron a los idealistas del siglo XX con la excepción quizá, de la destreza para cometer sus latrocinios. Los idealistas actuales, no han atinado ni en los fines, ni en los medios correctos. Al cabo, aquello era de esperar, pues su líder es una persona incapaz de cumplir siquiera con sus básicas obligaciones escolares.

¿Por qué los revolucionarios, causan por regla general el mal a sus pueblos? Por la consecuencia expuesta por Alexis de Tocqueville[4]: la lectura equivocada de la realidad en función de una realidad ideal impráctica, es promesa de discordia, pobreza, generaciones perdidas, frustraciones y sufrimientos, especialmente de los más débiles de la sociedad.

El experimento que padece Chile contemporáneo, demanda que la juventud que asumirá la conducción de la patria, comprenda que la nación se construya ladrillo por ladrillo, con esfuerzo y humildad, que los idealistas no tienen. Qué las recetas totalizadoras mencionadas por Mario Góngora[5], han demolido en Chile, lo que patriotas de antaño construyeron. El Chile de hoy demanda el surgimiento de un liderazgo real, valiente, pragmático y respetuoso de la dignidad humana, de la familia, de la propiedad y de la nación chilena. Vomitad a los que quieran fabricarles la vida a los chilenos con recetas.

Por ahora, no se ve a nadie en el firmamento de la patria con esos talentos. El éter nacional está por ahora, plagado de insectos venenosos y avechuchos depredadores. Por eso elevo una oración: libranos Señor de los idealistas y envíanos líderes patriotas, justos, prudentes, fuertes y templados.

Julio 2023

 

 

 



[1] Obra citada

[2] Obra citada

[3] Comisión Económica para América Latina y el Caribe, que forma parte del Sistema de Naciones Unidas.

[4] En su obra El antiguo Régimen y la Revolución

[5] En su obra Ensayo Sobre la Noción de Estado en Chile en los siglos IXX y XX

viernes, 7 de julio de 2023

LAS FUNDACIONES, LA PARTITOCRACIA Y EL PROYECTO DE NUEVA CONSTITUCION

 


Hitler organizó en 1934, en el seno del partido nazi, la famosa Noche de los Cuchillos Largos para deshacerse de los hermanos Roem y de toda la más baja estofa de asesinos y maleantes que tenían en las filas. Funcionales estos, antes del asalto al poder en 1933, luego de conquistado eran un estorbo, y procedieron simplemente a asesinarlos. El nazismo era en realidad consustancialmente una máquina de matar, como después quedaría en evidencia. Pero la jornada aquella, también llamada Operación Colibrí, fue para demostrarle a los alemanes y al mundo, que el Partido Nacionalsocialista, purgaba los malos elementos, y quedaba limpio como una patena. Un engaño.

Todas las organizaciones que proceden coligadas en malas acciones o maquinaciones ilegales, inmorales o impresentable al interés y moralidad públicas, cada cierto tiempo buscan chivos expiatorios para desprenderse de los malos elementos -como llamaban los comunistas a los seres humanos disfuncionales a su credo-. Así está procediendo la coalición de gobierno, con el micro partido político llamado Revolución Democrática. Se trata comunicacionalmente de encapsular la corrupción solo en RD, y dentro de ese micro partido, han escogido a la vestal que será quemada como Savonarola en la Piazza de la Signoría florentina: la diputada Pérez, que aparece en las cámaras como diva de la ópera, vistimisada, y que, pocas semanas antes del estallido del escándalo, fungía en las salas de la cámara de diputados, como restablecedora de la moralidad y pureza administrativa. Se trata de concentrar el mal en algo o alguien, purgarlo y lavar así la imagen. Un ardid engañoso más viejo que el hilo negro.

Pero como hoy vivimos, para desgracia de las oligarquías y demás organizaciones criminales, en la era de la información, este método de la Nacht der langen Messer, no convence a las personas que hacen un mínimo examen racional del acontecer. Por la simple razón, que los datos salen a flote. En efecto, nuestros lerdos y perezosos diputados, y la prensa ordinariamente obsecuente y remunerada por el poder político, ha debido por la fuerza de los acontecimientos, ponerse a escarbar el procedimiento de transferencia de miles, miles y miles de millones de pesos a las fundaciones que supuestamente apoyan la tarea pública del Estado, que tienen nombres y tareas que mueven a risa, y ¡oh… sorpresa!: la única diferencia de estos iluminattis del gobierno actual con los gobiernos anteriores, es que lo hacían de grotesca manera. Vamos a cambiar el mundo dicen los iluminattis, pero primero nuestro estado de situación. En efecto, Boric y su pandilla, si se trata de dar vuelta a la manzana, lo hacen mal. Tal es su desconexión con el mundo que, a la inversa de Dios del Génesis, lo que hacen, lo hacen mal. Definitivamente no son los aviesos que nos refieren los evangelios.

¿Cuál era la verdad de la milanesa? Qué, desde hace muchos gobiernos para atrás, se usa este procedimiento para favorecer a los nuestros, de cada quién. Damas y caballeros: ante nuestros ojos ha quedado en evidencia, la gran estafa del gobierno de los partidos políticos que hoy impera en nuestro país, y en nuestra América Morena – incluidos los autoproclamados ingleses de américa -. Metodología que es constitutiva de oligarquías ladronas, cleptocracia y defraudaciones crónicas, al pobre pueblo contribuyente.

Incluidos los que pretendemos ser hombres y mujeres informados de los intríngulis del poder, no habíamos reparado suficientemente en ello. La cuestión es extraordinariamente difícil de destrabar, debido a que, al ser una práctica genérica -transversal diría un periodista-, los intereses de los partidos políticos se traban y entrecruzan. La izquierda y derecha unida jamás serán vencidas como decía el inmortal Nicanor. El presidente de la UDI Javier Macaya, salé desaforado a impugnar la decisión de la Contraloría, de suspender las transferencias de recursos fiscales a sus compañeros del Frente Amplio, y ahora sabemos que la derechista alcaldesa de Las Condes, generosamente aporta con los impuestos de los vecinos de la comuna, al patrimonio de la Fundación Urbanismo Social, ligada también a Revolución Democrática, ahora llamados Los Jackson Five.

Aparte de reír para no llorar como el payaso Garrick, ¿qué podemos hacer los hombres de a pie para detener esta gravosa corrupción? Aquí amable lector le ofrezco una iniciativa:

Como sabe usted, los partidos políticos confabulados violando la constitución vigente y el dictamen del pueblo soberano, organizaron un nuevo proceso constitucional. Obsecuentes y obedientes a la burocracia globalista, cedieron a esta nueva iniciativa revolucionaria ¿gratis cree usted? No señor: a cambio de que el nuevo régimen constitucional intensifique el poder ya abultado gracias al financiamiento público, de los partidos políticos. Damas y caballeros: El proyecto constitucional de los expertos, que es inamovible al contrario de lo que cree José Antonio Kast, es una verdadera casa de muñecas de los partidos políticos. El financiamiento legal que se auto asignaron (de miles de millones de pesos gastados con una opacidad escandalosa) será ahora constitucional. Por nacer en Chile, deberá usted financiar for ever and ever, al partido revolución democrática, comunista, comunes, UDI, etc. etc. etc. amén de sus dietas millonarias.

Entonces ¿Qué aporte podemos hacer para detener esta vorágine de corrupción y robo a la señora Juanita que paga el Iva en un paquete de fideos? Votar en contra el próximo diciembre.

Julio 2023

 

lunes, 26 de junio de 2023

EL PODER, LA POLITICA, LA TECNICA Y LOS BUROCRATAS QUE QUIEREN COOPTARLO

 


El hombre históricamente ha hecho lo que puede hacer. No más que eso. Como todos los mamíferos, busca, desde su emancipación de su condición de cachorro, expandir su influencia y poder. Para expandir su influencia y poder, amen de actuar por acción directa sobre la circunstancia, busca concertar voluntades de su entorno. Pretende hacer que otros hagan lo que su voluntad propia desea que hagan. Hasta aquí ninguna diferencia con el reino animal y en especial con los mamíferos que son nuestros primos hermanos.

Pero dispone de algo que nos distingue del reino animal: conciencia del tiempo y del espacio que nos trasciende. Disponiendo de esa perspectiva supra animal, busca disponer de ese tiempo para estar en el mundo, de una forma diferente. Busca estar mejor en el mundo. Aspira transformar su mundo para estar mejor instalado en él. A consecuencia de ello nace la técnica. El fuego, la rueda, navegar sobre un elemento que le es ajeno como el agua, o el aire; primero individualmente, luego asociativamente, busca mejorar su estadía en el espacio tiempo al que ha sido lanzado, sin que medie su voluntad.

El animal no tiene técnica. No la tiene porque carece de lo que nos entrega la conciencia humana: la certeza que hay un tiempo y un espacio, que nos trasciende. Un espacio tiempo que no es el aquí y el ahora. La vaca no tiene un antes y un después. No tiene historia. No la necesita. Por esa razón sus relaciones de poder, y en general las relaciones de poder de todos los animales, son relativamente simples comparadas con el hombre.

Dije que el hombre solo hace lo que puede hacer. Pero sucede que tiene conciencia que se pueden hacer mañana otras cosas que no puede hacer hoy, y si domina la circunstancia presente lo conseguirá. El hombre es futurizo nos dice Julián Marías. Y la dramática consecuencia de eso es que sus relaciones de poder son muy sumamente complejas, porque dentro de sus circunstancias, están los otros. Así, muchos hombres quieren dominar la voluntad de muchos hombres porque quieren hacer realidad una realidad que no existe. Esa es la naturaleza humana sin galas ni pormenores.

Por eso existe en nuestras relaciones humanas, lo que los griegos arcaicos bautizaron como el pólemos, y que hoy llamamos dialéctica; cuyas dos caras más evidentes son la política y la guerra. Entre los animales, existe la dialéctica, pero esta es simple. Y es más simple porque no está presente entre ellos, la técnica. Los bovinos overos rojos no van a organizar una guerra contra los bovinos overos negros, para disputar un territorio, porque no saben hacerlo. Los hombres si, porque tienen la técnica para hacerlo.

Por esta complejidad de las relaciones de poder, el hombre ha creado estructuras de poder y legitimidad que permitan administrar colectivamente las circunstancias. Si no existiesen esas estructuras su vida sería un caos. La familia, los señoríos medioevales, la monarquía, el burgo, las reglas del comercio, el estado moderno, la democracia representativa; son expresiones de esa voluntad de ordenar, y contener las voluntades desordenadas a reglas de conducta. La ética, la moral, las reglas del comercio, las normas jurídicas; son límites que importan controles para el ejercicio formal del poder. Son esas reglas, el fruto de arduos esfuerzos humanos por compatibilizar la vida de unos con la vida de los demás. Esos ordenes morales y jurídicos tienen como telón de fondo lo que el hombre es capaz de hacer, dada la evolución de la técnica. Julián Marías en sus libros Antropología Filosófica e Introducción a la Filosofía, ha denominado este fenómeno, la instalación del hombre en la circunstancia.

Pero cuando el hombre le imprime a la técnica saltos cualitativos, estas fórmulas de compromiso o estructuras de poder legítimo, se trastocan, se fracturan y aflora la conflictividad. Dos ejemplos: No es verdad que la revolución francesa tuvo por causa las ideas de la ilustración. La ilustración fue inspirada en los descubrimientos de la ciencia física y en los avances de la tecnología de entonces. Esa técnica fue la que generó las condiciones de posibilidad de la revolución francesa. Las ideas suceden a los hechos, no los preceden. No es verdad que la liberación femenina se produjo – o se está produciendo – gracias a que una señora se sentó con un lápiz en la mano y escribió ideas sobre la liberación femenina o el derecho a voto de las mujeres. Aquello simplemente no es verdad. La liberación femenina tiene como condición de posibilidad, la píldora anticonceptiva, que niveló la sexualidad entre hombres y mujeres y trastocó la estructura social que colocaba a la mujer en una posición determinada, dadas las fragilidades existenciales que imponía a ella la sexualidad y la maternidad.

El gran error del idealismo marxista ha sido pretender que las ideas preceden a los fenómenos, en el sentido que a través de un diagnóstico de una realidad estática en el espacio tiempo, se podría inferir una mecánica universal de la evolución social humana. Ese error impuso la necesidad de oprimir – hasta el día de hoy – a pueblos completos en aras de hacer efectiva esa realidad ideada en los textos doctrinarios, inexistente e irreplicable en la realidad, y de paso exterminar a más de ciento cincuenta millones de seres humanos. Un “pequeño” error como se ve…

¿Cuál es nuestra situación presente? Un caos contenido. ¿Por qué? Pues porque los avances de la medicina han cambiado la instalación del hombre en el mundo; la tecnología de las comunicaciones interpersonales ha cambiado la instalación del hombre en el mundo; la tecnología del transporte ha cambiado la instalación del hombre en el mundo; la píldora anticonceptiva -ya mencionada- ha cambiado la instalación del hombre en el mundo. Lo nombrado tiene implicancias que derivan en un largo etcétera.

Este mundo que ha irrumpido a causa de estos cambios tecnológicos y las relaciones interpersonales y con el poder que está inspirando, es tan distinto del de nuestros abuelos, como el mundo de nuestros abuelos se distinguía de la estructura social del año mil. ¿Exagero? Analícese la vida cotidiana de unos y otros y encontrareis sentido a lo que afirmo.

¿Cuál es a mi juicio el cambio más radical? El de la información. El famoso apotegma kantiano del Sapere Aude, digámoslo… era una pretensión absurda. Porque para saber no solo basta con atreverse a saber. Hay que tener la información para poder ilustrarse sobre los fenómenos del mundo. Y el hombre real y ordinario (el hombre de a pie como se dice hoy en día) en el siglo XIX y XX, no disponía de esa información. La democracia, erigida por la ilustración como una panacea, no ha sido más que una burla, un sarcasmo, frente a un demos casi analfabeto y casi siempre ignorante. Hoy sigue siéndolo, pero existe la posibilidad de superar esa condición y transmutarse en efectivamente ilustrado.

¿Qué nos espera? Pues creo yo, tiempos muy sumamente conflictivos, donde la democracia representativa, los estados nacionales, el comercio internacional, las guerras; tal como la conocimos hasta hace veinte años, sufrirán trastornos derivados de la tecnología de las comunicaciones, y de la capacidad de acumular y procesar datos sobre la realidad.

¿Cuál es el mayor peligro? Que el mayor poder que proporcionan los datos, solo los manejen las élites para someter a las masas. Muchos políticos, empresarios poderosos, autoridades religiosas y la prensa institucional (que aún quiere mantener el cartel internacional de la información sin que nadie los amague), creen que a las masas se les puede someter y conducir, al estilo que lo hacía Joseph Goebbels. Sospecho que aquello es una pretensión fallida. ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado de la época del ministro nazi? Sencillo: así como la capacidad de dominación de las élites se ha incrementado gracias a la tecnología de las comunicaciones y del procesamiento de los datos, así también la capacidad de maniobra de los gobernados lo ha hecho por tener disponible casi la misma tecnología. He aquí un factor de altísima conflictividad.

Los aprendices de brujo revolucionarios, qué en estas circunstancias históricas, irrumpen con fórmulas ideológicas envasadas, diseñando estructuras sociales revolucionarias sin correlato con la realidad ni con la naturaleza humana, sembrarán discordia, pero no podrán cosechar “el nuevo orden” pretendido. Eso fue posible en el siglo XX. La propaganda política unifocal y gozando del monopolio de la emisión, podía formatear realidades a las prescripciones ideológicas que en el largo plazo fracasaban, pero en el corto y mediano imponían su hegemonía.

Actualmente tenemos una propuesta que se pretende imponer como hegemónica: La agenda 2030. Compuesta de principios inmaculados nos recuerda ese adagio que reza: el camino al infierno está plagado de buenas intenciones. En este momento burócratas poderosos se alían con, socialistas revolucionarios, empresarios locales neoliberales, cleptócratas de todas latitudes, turbocapitalistas transnacionales; todos unidos en busca de un mundo mejor. Todos ellos en una perspectiva bastante chata de lo que es el hombre, la religión, la familia, la nación y el arte. En un concepto: la naturaleza humana.

Aterrorizados por la supuesta sobrepoblación humana buscan diseñar una nueva realidad social global, poblada de andróginos alegres y despreocupados, impotentes para reproducirse, suprimiendo estructuras sociales basales como la familia y la nación. El bienestar que ellos propician en su agobiante listado de objetivos sustentables, es radicalmente mentiroso. No busca logros para las masas. Busca logros para las élites: un mundo sin sucios desarrapados que tengan familias de muchos hijos, que atiborran los balnearios y los viajes transoceánicos y locales, que llenan los centros de comercio, con sus hábitos despreciables para esas élites.

Recientemente estuvieron los inspectores, especie de curia burocrática globalista en nuestro país. Funcionarios de la comunidad económica europea. El Senador Chahuan los recibió y les prometió a sus patrones portarse a la altura y sacar adelante la Buena y Nueva Constitución después del traspiés del mamarracho 1.0 abrumadoramente rechazado por el electorado y patrocinado por esos mismos burócratas.

Luego fue el turno de la elegante y aristocrática, Úrsula Van del Leyen, quien oficia de burócrata máxima de la CEE. Vino a chequear que su mono del organillo, nuestro lamentable individuo que ostenta el cargo de presidente de la república, esté cumpliendo su misión orientada a este nuevo orden. Úrsula es madre de siete hijos, vuela en jet privado, pero es una propagadora de las energías verdes y del aborto, es decir, asesinato de los bebés de los desarrapados, indeseables para su orden oligárquico pretendido. Propone proyectos energéticos absurdos, económicamente inviables que provocarían, en caso de imperar, el colapso de las economías donde se cumplieran los objetivos de sustentabilidad.

Nunca imaginé un tal ramillete de cretinos manejando las relaciones entre estados. Ver al desarrapado e inestable adolescente crónico Boric, al lado de esta señora pituca, que con seguridad jamás ha hecho una cama o fabricado un plato de comida, pontificando de lo que no saben, sobre NUESTRO futuro, es un espectáculo grotesco asaz de irritante.

Curso de acción estimado lector: con un lápiz el próximo diciembre infrinjamos un nuevo trastazo a estos ingenieros sociales de pacotilla. En diciembre vote EN CONTRA.

junio de 2023

  

domingo, 4 de junio de 2023

CRITICA AL LIBRO; SALVADOR ALLENDE. LA IZQUIERDA CHILENA Y LA UNIDAD POPULAR; DE DANIEL MANSUY

Me prometí no involucrarme en el debate del cincuentenario del 11 de septiembre de 1973, por la extrema dificultad de llegar a conclusiones ecuanimes de la experiencia real de aquel evento, mientras los que lo vivimos estemos presentes. Etimológicamente digo que soy un experto en aquel fenómeno histórico. Es así, porque experto es quien tiene la experiencia. Viví los factores que le generaron, el desarrollo de los acontecimientos y sus consecuencias. No puedo referirme a ello sino como una experiencia biográfica. Y como la vida es una sola y los afectos y desafectos nos acompañan como la sombra al cuerpo, es difícil ser ecuánime.

Por lo anterior, esta crítica será muy breve. Aspiro sirva para que los lectores del libro de mi generación, a la mitad del libro no estén tentados en lanzarlo lejos, por no representar su perspectiva, en aquel tema tan candente aún. Les sugeriría que no lo hagan, porque es un buen libro. Yo no lo hice. Llegué al final de su lectura.

El esfuerzo de Mansuy es enorme, en el sentido de un intento muy difícil – diría casi imposible- de mantener un eclecticismo y ecuanimidad en el relato. Su intento es observar y enjuiciar el fenómeno desde un panóptico ascético de pasiones. Literariamente el libro es de buena calidad y representa un plausible esfuerzo académico, por la cantidad y lucidez de las experiencias personales descritas como pie de página.

Pero la obra adolece de una cojera, que a mi juicio grave. Y dice relación con el silencio de las conductas implícitas de los principales actores de la tragedia: la izquierda revolucionaria de la UP, y la democracia cristiana revolucionaria que gobernó sin contrapesos, en el período inmediatamente anterior al triunfo de la unidad popular.

Se arrastraba Chile desde el gobierno de Carlos Ibáñez y de Jorge Alessandri, en una situación de deterioro persistente y constante de las condiciones de vida de una parte muy importante de la población. No es el lugar para describir cuestiones económicas y sociales muy bien descritas por muchos autores. La modernización entendida como una mutación e incremento de las expectativas de la población, fue un parto doloroso en Chile. Se manifestó en un crecimiento exponencial e inorgánico de las poblaciones urbanas, un deterioro de las condiciones de vida en la población agraria y la pérdida del impulso nacional de otros tiempos pretéritos. Las razones de ese fenómeno son muchas, complejas y por su puesto exceden el sentido de estas letras.

Dicho aquello, una fracción dominante de la élite política fijo un diagnóstico: Chile se deterioraba a causa de la estructura social del país. Los problemas de Chile se solucionarían en la medida que se cambiasen esas estructuras sociales. Y como herramienta para ello, cambiar las estructuras económicas. El diagnóstico hegemónico era que Chile vivía una dualidad injusta que era urgente e imprescindible cambiar. Había en Chile según tal diagnóstico, víctimas y victimarios de aquel indeseable estado de cosas. El remedio pues, era purgar a Chile de los victimarios y reemplazar la estructura social y económica, por una que traería, paz y prosperidad. La antigua formula revolucionaria de cosificar y clasificar como lo hace un entomólogo, a los seres humanos. En la elección presidencial del año 1964 se enfrentaron, sin contradictores, dos posiciones ambas revolucionarias: quienes abogaban por una llamada revolución en libertad y quienes proponían una revolución proletaria, bajo las recetas e ideas que aportaba el marxismo escolástico.

Se vivía entonces con ferocidad la guerra fría, que enfrentaba a las potencias hegemónicas de entonces, EEUU y la URSS. Tal enfrentamiento se vivía, bajo el temor real y cotidiano de una demencial guerra nuclear que estuvo a punto de estallar en 1962 con la crisis de los misiles. Ambas hegemonías tenían sus corifeos en el frente local. 

Triunfó en 1964, la propuesta de la democracia cristiana, públicamente apoyada por Estados Unidos, y aplicó en su mandato, una drástica revolución a través de la reforma agraria, que prometía mejorar la producción y productividad agrícola, propiciaba la intensificación de la estrategia de desarrollo industrial, protegida a través de aranceles altos que impedían las importaciones y exportaciones, y planificación económica que imponía control de precios. La ley de reforma agraria y su patético diseño reglamentario, fue obra de un líder demócrata cristiano que sería un actor relevante en esta tragedia: Patricio Aylwin Azocar.

El resultado de aquel experimento fue un rotundo y dramático fracaso, del cual, hasta el día de hoy, nadie se ha hecho responsable. El país continuó su deterioro y los niveles de pobreza se incrementaron. El  gobierno demócrata cristiano, a pesar de disponer de un alto precio del cobre, única fuente de divisas; no pudo mejorar la situación económica y agudizó los odios ya existentes  a causa de los expolios causadas por la reforma agraria, cuyo único efecto, aparte de la ruina de los expropiados, fue mayor pobreza en el agro, y deterioro de la productividad de esa rama de la economía. La hacienda pública debió recurrir al consabido mecanismo de emisión inorgánica del peso para cuadrar las cuentas, incrementando la inflación y el deterioro de la capacidad adquisitiva de los que vivían de un sueldo, que entonces eran la gran mayoría.

La inestabilidad social derivada de la pobreza, falta de oportunidades y empobrecimiento de quienes, hasta antes de ese gobierno no eran pobres, intensificó la odiosa polarización del país. Las elecciones de 1970 se vivieron como una guerra de vida o muerte. Allende obtuvo una mayoría relativa por escaso margen sobre el candidato que reusaba a continuar con los experimentos revolucionarios. La democracia cristiana, reflejando su fracasado gobierno, llegó en tercer lugar en aquella triste disputa electoral.

Es aquí donde el libro de Mansuy no cumple con el objetivo de traer claridad sobre el fenómeno analizado, porque soslaya ese clima que nublaba el horizonte de Chile. Y que, probablemente, habría condenado al fracaso, a cualquiera que hubiese sido, quien asumiera la presidencia de la república.

Salvador Allende, desde el inicio de su carrera política, navegó en posiciones de izquierda, e integraba un partido, el socialista, fundado por su pariente Marmaduque Grove, que arrancó como un partido reformista bajo la inspiración de otros movimientos latinoamericanos, en particular del APRA del peruano Víctor Raúl Haya de la Torre. Disputaba en sus inicios, a horca y cuchillo, la preferencia de las clases populares, al Partido Comunista. Al poco andar y como consecuencia de la revolución cubana de 1959, adhirió al marxismo leninismo, como ideología para inspirar su praxis. En el Chile polarizado de 1967, aprobó en su tristemente célebre Congreso de Chillán, como método de praxis política, el leninismo Guevarista y proclamó su intención de superar, la democracia burguesa para imponer la sociedad socialista, si era necesario, por la fuerza de las armas, y aceptar la fórmula de la revolución violenta al estilo del asalto al palacio de invierno. Salvador Allende era parte de esa metamorfosis revolucionaria. Cuesta entonces compatibilizar aquel Allende republicano, demócrata y amable con las soluciones pacíficas que retrata el libro, lo que lleva al lector a una perplejidad sin explicaciones plausibles.

Y, creo yo, esa confusión se deriva del ocultamiento del Allende real. Aquel que indultó a los terroristas al iniciar su período, y que, en febrero de 1971, tenía entre sus guardaespaldas, a varios de aquellos terroristas indultados, dentro de los cuales estaban los hermanos Rivera Calderón[1]. Ambos hermanos Rivera Calderón, semanas después, siendo aun integrantes de la guardia pretoriana presidencial llamada GAP, asesinaron a sangre fría a Edmundo Pérez Zujovic, en una ejecución revolucionaria, supuestamente por su responsabilidad como ministro del Interior de Frei, en un incidente en Puerto Montt, en que fuerzas policiales dieron muerte a activistas revolucionarios en 1967. El amable y democrático Allende, envió entonces a Eduardo Coco Paredes, su amigo y director de la policía de investigaciones, a cazar a los Rivera Calderón, quien asesinó a ambos hermanos en un enfrentamiento, uno de los cuales se había rendido y tenía las manos alzadas cuando Paredes lo acribilló. Huelga decir por orden de quien.

Mansuy y los intelectuales de izquierda que el libro cita latamente, se preguntan y preguntan sin respuestas plausibles, como fue posible que aquel Allende empático con la tradición republicana, no haya sido capaz de detener la polarización suicida para la Unidad Popular, en los restantes dos años que duró su gobierno. Retrata el autor, a un Allende, como un barco de papel agitado por las enormes olas de odio y desquiciamiento revolucionario de sus partidarios.

El odio, dice Ortega y Gasset, es un cruel resorte de acero que impide al observador, aproximarse y conocer la realidad observada. En aquel Chile esquemáticamente ordenado entre víctimas y victimarios, ese odio, aquella pasión pútrida a la que tantos fuimos arrastrados, era la emoción dominante, tanto en el Allende candidato del Frente de Acción Popular en 1964, como en el Allende candidato de la Unidad Popular en 1970, y desde luego en el Allende presidente entre 1970 y 1973. Ese odio y resentimiento hacia sus hermanos chilenos, que en su esquema mental eran los victimarios de la época, es el que inspira su odiosidad expresada en sus discursos (casi todos disponibles en audios grabados). ¿Cómo es posible que el autor del libro, no los haya escuchado o los haya soslayado en su análisis? Son particularmente ilustrativos sus exhortaciones en contra de Agustín Edwards Eastman, quien debió autoexiliarse para protegerse a él y a su familia, de la escalada de odiosidad inspirada personalmente por Salvador Allende Gossens.

Efectivamente como señala el autor, era un histrión seductor. Yo personalmente lo presencié en acción en dos episodios domésticos, que no viene al caso relatar y que me inspiraron admiración y simpatía por su pachorra. Pero lo relevante de contestarse es, ¿quién era el Allende hombre de Estado? ¿Aquel que amenazó de muerte al director del diario El Clarín, cuando este desafiaba su narrativa? ¿Aquel que nombró a Eduardo Coco Paredes en la dirección de la policía de Investigaciones, un sicópata asesino y torturador, del que los apologistas y relatores de la UP, se olvidan y ocultan exprofeso?

Efectivamente, Allende tiene una condición de víctima en su viril decisión de suicidarse. Fue una víctima como muchos, del odio entre hermanos. Víctima de su propio odio, de mi odio, del odio que gran parte de los chilenos nos profesábamos de modo irreconciliable, del odio de los políticos y funcionarios demócratas cristianos profesaron contra los propietarios de los predios expropiados, del odio con que Radomiro Tomic se refería en sus discursos a Jorge Alessandri etc. Es cuestión de leer la prensa de la época para dar con esa evidencia. En otros tiempos y hemisferios, del odio que Alexis de Tocqueville vivió como niño, en los tiempos del terror jacobino, lo que le inspiró escribir un libro, para que nunca más hubiese revoluciones donde los seres humanos pasan a ser cosas.

Pacificar, restañar heridas, poner paños fríos a las pasiones; todas tareas literarias plausibles, debe haber estado en la mente del autor. Pero aquello solo se consigue desde la verdad. Cualquier intento de ser políticamente correctos y respetar una narrativa miope de la izquierda, perpetúa el desencuentro entre los que vivimos esos aciagos acontecimientos.

Los chinos, una cultura infinitamente más sabia que la nuestra, recuerdan a sus hombres de estado, sin enjuiciamientos morales. Es parte de su creencia que sus iniquidades, crueldades, errores, aciertos, justicias; son parte del Gran Ciclo del Cielo. La dialéctica de la historia los chinos no la enjuician porque cada fenómeno tiene su causa y la decadencia es el efecto de la prosperidad y la prosperidad es el efecto del orden y el orden es efecto de la justicia y legitimidad. La decadencia es reemplazada por los hombres fuertes que reconstruyen la convivencia con dureza.

Sería magnífico que lográsemos superar aquel enjuiciamiento de nuestra breve historia nacional, sin cánones de buenos y de malos. Categorías que impiden entenderla. Algo de esto padece el autor: proteger la imagen de quien se inmoló luego de un discurso que, para quienes lo conocimos, fue una suprema expresión narcisista, sin el valor moral que le adjudica reiteradamente el autor. Da la impresión que el autor estima qué,  por el hecho de haberse inmolado, sería parte de los buenos.

Respetar la memoria de nuestros estadistas, supone retratarlos de cuerpo entero y con sus luces y sus sombras, que en el caso de Allende son muchas.

Junio de 2023


[1] Con quienes se retrató con ellos, y con mi padre, a la sazón Gerente de Celulosa Constitución, en la FITAL, Feria Internacional de Talca.