lunes, 20 de noviembre de 2023

EL OPTIMISMO INESCRUPULOSO EN LA PROPUESTA CONSTITUCIONAL

 

Uno de los más brillantes filósofos contemporáneos, recientemente fallecido, es el británico Sir Roger Scruton. Con fina pluma y usando aquel refinado sarcasmo de los británicos elegantes, que no trasgrede los límites del respeto al prójimo, escribió un breve opúsculo denominado, Las Bondades del Pesimismo o los Peligros de la Falsa Esperanza. Desarrolla en esa amena obra, siete falacias y cuatro tesis.

Es tal el nivel de nuestras élites, que el debate sobre la fisonomía que debería ordenar nuestra nacionalidad futura y la vida de nuestros hijos y nietos, mayormente se ha centrado en, si se puede votar la misma opción de los comunistas, o quien es verdaderamente derechista, o quien es traidor de quien. Por allá anda el texto de la propuesta, al cual pocos se refieren y menos leen, por ilustrados que pretendan ser. En estos brillantes análisis de coyuntura, un ex “catedrático” tilda de sonsos a sus detractores que no se pliegan a sus opciones “tácticas”, y, cual si fuese un excelso Erwin Rommel, se vanagloria en negarse a debatir, porque su luminosa inteligencia no está para ser derrochada en nimiedades, tales como el contenido de la propuesta constitucional. Como no tengo los talentos tácticos de aquel excelso catedrático, me referiré al contenido de la propuesta al amparo de mis apuntes sobre la referida obra de Scruton.

La palabra escrúpulo, según el diccionario de la Real Academia, es la duda o recelo inquietantes para la conciencia, sobre si algo es bueno o se debe hacer desde un punto de vista moral; o bien, exactitud o rigor en el cumplimiento del deber o en la realización de algo. Al respecto transcribo literalmente fragmentos de la obra mencionada, porque el razonamiento de autor no demanda comentarios: Ser de derecha se refería antaño, a mirar con recelo toda novedad y muestra de entusiasmo, y a ser respetuoso con la jerarquía, la tradición y las leyes establecidas. Cuando atañe a nuestras propias vidas, a las cosas que conocemos y que hemos conseguido gracias a nuestra capacidad y comprensión, adoptamos un punto de vista mesurado”. Continúa Scruton desarrollando sus ideas, a través de la descripción de falacias que confunden al hombre contemporáneo. La “falacia del mejor caso posible (que mejor traducida sería la falacia del mejor escenario posible), ha incitado a elegir bajo condiciones inciertas, se imagina el mejor resultado y asume que no necesita considerar otros. Hay un tipo de adicción a lo irreal que alimenta a las formas más destructivas del optimismo: un deseo de suprimir la realidad como premisa desde la cual debe partir la racionalidad práctica, para ser reemplazarla por un sistema de ilusiones serviciales. Es una especie de adicción a la irrealidad[1].

Cuando escucho a gente que reunía las cualidades descritas por Roger Scruton como, de “derecha”, argumentar a favor de una propuesta constitucional que consagra un régimen socialista de asistencialismo estatal, y propone la sumisión de la soberanía nacional a núcleos de poder hostiles, a toda visión de “derechas”, cuando los escucho esgrimiendo todo género de razones tácticas, para aprobarla; me resisto a estimar que es puramente falta de juicio crítico. Es una razón más compleja y opaca. No los tildo de sonsos, como aquel luminoso catedrático. Me pregunto ¿por qué toleran lo que será, sin duda razonable, un peor país para sus hijos?. Cuando escucho a exmilitares que han sufrido en carne propia o  en las de sus camaradas, las torcidas interpretaciones jurisprudenciales, que hasta ahora están al borde del prevaricato, y que conforme al texto constitucional se harán perfectamente legítimas, me pregunto igualmente ¿cómo es posible aquello?

La respuesta nos la ofrece Scruton: hay un optimismo inescrupuloso. Optimismo que nada tiene de positivo ni nada que ver con la virtud teologal de la esperanza. Optimismo que nace de un vicio: Eludir la realidad. ¿Por pereza? ¿por falta de entereza moral? ¿por desinterés hacia lo público, es decir, por egoísmo individualista?

Es verdad que en política hay razones tácticas. Pero cuando se trata de diseñar el futuro del país, ¿no será demasiado? Mucha gente de derecha votó dos veces (yo no) por Sebastián Piñera, sabiendo que era un agiotista con un currículo de latrocinios por todos conocidos. Entonces la "razón táctica" la comprendí e incluso me consideré casi en falta cuando en la urna voté en blanco. Lo confesé solo a mis cercanos, la mayoría de los cuales me vapulearon por tal conducta. Pero votar en favor de la instalación de un régimen que nos condenará a la mediocridad y decadencia como nación, es muy distinto, y por eso, voceo a los cuatro vientos que la opción de votar apruebo patrocinada por esta llamada “derecha”, es un gigantesco error de la élite.

El clasismo tradicional de las opciones políticas (los ricos por la derecha, la clase media por el centro y los pobres por la izquierda) se ha disuelto. El pueblo llano es ahora el portaestandarte del sentido común. Y es razonable: sufren en carne propia las políticas socialistas. Los ricos viven en un fanal que confiere el dinero. De nada les servirá a la izquierda (esa si que sabe de táctica, no como el catedrático devenido en general de división) apropiarse de la voluntad de la clase más pobre. Ese pueblo llano, del que la izquierda quiere colgarse, votará en contra de la opción socialista, y según las encuestas será difícil doblegarlo.

La opción socialista y globalista seguramente vencerá en La Dehesa, Vitacura y Las Condes, pero Dios mediante no se impondrá, gracias a los fachos pobres. ¿Raro, no…?

noviembre de 2023

 

 

 

 



[1] Obra citada

sábado, 11 de noviembre de 2023

LA MALA FE QUE RODEA LA PROPUESTA CONSTITUCIONAL

 La política es un arte de conducir voluntades de los gobernados hacia un objetivo que el político o líder proyecta. El recto político es el que trasparenta permanentemente y sin simulaciones, los objetivos a los que desea conducir a los gobernados, y sostiene esos objetivos a través del tiempo.

La vida individual es un complejo de dificultades y facilidades. La vida colectiva del mismo modo. La comunidad política siempre, enfrenta dificultades que hacen difícil la vida de los gobernados y posee fortalezas, hábitos y destrezas para hacer posible a vida en común. Muchas veces la solución de las dificultades comportan disyuntivas, es decir, solucionar una dificultad supone la no solución de otras. La más característica de estas disyuntivas las ofrece la seguridad plena para todos, versus la libertad plena para todos.

Todos quisiéramos tener el futuro asegurado en términos materiales, conforme a las expectativas de bienestar material de cada uno. Y todos quisiéramos disponer de el mayor margen posible de libertad sin que el poder público, la polis, la comunidad, nos restringiese o perturbase nuestras expectativas y por consecuencia, de nuestros objetivos individuales.

El político honesto es aquel capaz de comunicar con claridad este dilema y ofrecer una ecuación que suponga, un determinado margen de seguridad y un determinado margen de libertad, compatibles entre sí. Pero como la gente quiere escuchar soluciones y no dificultades, cuando de democracia representativa se trata, los políticos se mueven en un viscoso margen en que exageran las soluciones y minimizan las dificultades.

Y es cuestión de observar, el amplio énfasis, que esos políticos necesitados de la voluntad popular, confieren a los derechos, y el pequeño énfasis, cuando no, el más estricto silencio, a los deberes de los ciudadanos.

La conexión lógica entre un objetivo, con la fuerza de voluntad y el ejercicio de los talentos y recursos para obtenerlo, es la mayor conquista de la inteligencia humana. Prever el futuro con sus costos y consecuencias. La desconexión entre una expectativa y el costo para hacerla realidad, conlleva el combustible del conflicto social.

En la última década, en Chile se produjo una expansión descontrolada de las expectativas de logros individuales, sin una expansión correlativa de las capacidades y talentos para conseguirlas. El fenómeno entró en colapso en 2019: se acumularon expectativas por amplios sectores de la población que se percibieron impotentes, para satisfacerlas por sí. Entonces, acicateados por demagogos, creyeron encontrar culpables de esas frustraciones en la comunidad política. Alguien es culpable de la insatisfacción de mis expectativas, clamaban. El neoliberalismo, los privilegiados de siempre, los adultos, los policías, las normas, las restricciones sociales etc. A pesar del festival de imputaciones equívocas, a muy pocos se les ocurrió culpar a la constitución (según encuestas, a menos del 3%).

La grotesca comedia que ofrecieron, políticos, periodistas, opinólogos de alta y baja ralea aquellos meses de fines de 2019, quedará para la historia, como una conducta vergonzosa, donde una masa emocionada por la fuerza que da la muchedumbre, era dignificada como si se tratase de héroes de la libertad humana, y, a todos quienes diesen una opinión de cordura y sentido común, se les criticaba ferozmente y eran cancelados y denostados.

Las fuerzas revolucionarias disolventes, siempre preparadas y atentas para desencadenar la destrucción, se desplegaron coordinadamente para hacer colapsar la sociedad. Devastación urbana, incendios de bosques en el sur, violencia coordinada, tuvieron la virtud de sembrar el miedo en los espíritus debilitados por la abundancia económica y por años de paz aparente.

Y fue aquí donde la subcultura de los políticos que ocupan cargos de representación popular y privilegios descomedidos a su aporte a la sociedad, se transmutaron en una dañina casta y echaron mano a un chivo expiatorio para calmar a la chusma: la constitución. La constitución era la culpable de la cólera popular. Manejar ese descontento bajo esa falsa causa, les permitía, estimaron, controlar el fenómeno.

Con poco talento e improvisación diseñaron un desastroso proceso para que hubiese calma en las multitudes. Un circo pobre que terminó alineando al electorado en el sentido común, y rechazando la payasada que les ofrecían como constitución.

Pero ya los revolucionarios y utopistas le habían tomado el sabor a la sangre y se autosugestionaron que, a través de una nueva constitución, podían cambiar esta sociedad tan llena de egoísmos por una sociedad de derechos para todos, que, de paso, les permitiría tener cautivo al electorado en clientelismo electoral puro y duro.

Entonces, a lo bestia no más, diseñaron un segundo proceso que pisoteó las mismas normas que se habían dado para el primer proceso. Estimaron, como decía Nicanor Parra, que la derecha e izquierda unidas, jamás serán vencidas. Para su desazón, en la única manifestación de la voluntad popular que permitieron -la elección de los consejeros que debían poner el pulgar hacia arriba o hacia abajo del proyecto utopista-, sufrieron una nueva flagrante derrota: los nulos y blancos, más el único partido, el republicano, que se manifestaba en contra del proceso, obtuvieron la mayoría.

Pero como el líder de ese partido José Antonio Kast, pertenece a la subcultura de los políticos, decidió darle la espalda a su electorado e incorporarse a la casta. El proyecto era sueño dorado para los políticos: potenciaba el poder de los partidos políticos, y a las cúpulas clientelistas de cada partido les aseguraba una cuota de poder mayor que la que tendría incluso el Jefe de Estado.  Todos los principios contra los que el partido republicano se fundó para combatirlos y que hace suyo el proyecto (derechos sociales, hegemonía de los organismos internacionales, agendas climáticas absurdas, imposición de las teorías de género) se solucionará según Kast y su peón en el Consejo, Luis Silva, como dicen en Brasil: falando, falando.

¿Será posible que tamaña impostura, falsedad, falta de sentido patriótico pueda ser vendido a un electorado harto de este ejercicio inútil para el país? Kast, refiriéndose a las encuestas adversas, eufórico pronosticó: "daremos vuelta las encuestas". ¿Cómo? A través de una nueva impostura que Kast, como zorro correteado en estas lides, sabe que es una flagrante mentira: La seguridad que este es el fin del proceso y el miedo a la opción contraria.

Es verdad que las elecciones se ganan casi siempre con mentiras e imposturas. La pregunta es ¿con tamañas mentiras e imposturas? Mi impresión es que el nivel de mala fe de la casta política, ha rebalsado los límites de la tolerancia, y por frágil que sea el juicio del electorado, el próximo 17 de diciembre la casta sufrirá una nueva derrota.

noviembre de 2023

 

 

 

sábado, 4 de noviembre de 2023

LA REALIDAD, LA TECNICA, LA CULTURA WOK Y LA CUESTION CONSTITUCIONAL

 

El siglo XVIII, en occidente se promociona como el siglo de las luces y de la razón. Entonces se dio inicio a la llamada ilustración. Aquella corriente de pensamiento que embriagó al hombre occidental inicialmente, y a todo el orbe hacia el siglo XX, bajo la premisa que, las ideas cambiarían el mundo; era cuestión de seguir una receta, una prescripción; y el hombre y su cultura progresarían. Abandonarían las tinieblas a que nos había sometido la cultura oscurantista tradicional, y bajo la luz de la razón daríamos inicio al progreso sin fin.

Todas las desgracias que nos acaecen en los tiempos que corren, tienen por causa esta desafortunada impertinencia. ¿Dónde está el error de esta premisa? Pues en lo siguiente:

La realidad que nos circunda - nuestra circuns-tancia[1] -, está compuesta de hechos materiales; algunos que dependen del hombre y otros que son dados por la naturaleza. Los más importantes que nos impone la naturaleza, son el tiempo y el espacio. Pero hay muchos más como el clima, el sexo, las emociones, la capacidades y limitaciones físicas de cada especie, etc.

Algunos, creemos que fuimos creados por Dios a su imagen y semejanza y el hombre por tanto no es un animal más. Pero incluso concediéndole a los ateos que somos animales, habremos de coincidir que somos unos animales muy especiales. Y ello porque se le ocurrió al hombre una conducta única en el universo: ideó y creó la técnica.

¿Qué es la técnica? Es una enorme cantidad de cosas que van desde el idioma, la escritura, la música, el fuego, el control de la fuerza motriz, el fluido eléctrico, la electrónica, los vehículos físicos y un larguísimo etcétera. ¿Y para qué esta criatura extravagante creó la técnica? Para darse la franquía en el tiempo, esto es, para disponer de su tiempo, y que las cosas técnicas hicieren por él, lo que sin la técnica él debía hacer por sí mismo, sea para sobrevivir o para su bienestar. Vivir sin la técnica es vivir como lo hacen los animales cotidianamente. El hombre quiere vivir, igual que los animales y las plantas. Pero a diferencia de estos, quiere disponer del tiempo para sí. Quiere vivir mejor. No solo quiere estar en el mundo, quiere su bienestar[2]. La técnica le permitió al hombre el tiempo para sí, en el cual se ensimisma, y ese ensimismamiento le permite acumular inteligencia y mejorar el control de la circunstancia.

Al aislar ese componente -la técnica- de la vida humana y de su historia, podemos constatar que el progreso no le acaece al hombre en sí. El hombre sigue siendo básicamente el mismo desde tiempos inmemoriales. Lo único que ha progresado en nuestro mundo a través de la historia humana, es el control de las circunstancia que el hombre ha conquistado, a través de la técnica.[3]

Pero volvamos a las ideas. ¿Qué son las ideas? Las ideas las crea el hombre a través del idioma, de la palabra y del concepto, para poder ordenar abstractamente la realidad. Son una construcción humana que pretende interpretar y reflejar la realidad, componerla, ordenarla. ¿Qué interés tiene en ordenar y entender la realidad? Lo hace con la intención no siempre cumplida, de gobernarla y dominarla.

Y he aquí el primer error del idealismo que nos persigue históricamente desde Platón y del Patriarca Abraham, que permearon la tradición cristiana y, por último, con la ilustración y sus hijuelos[4] intelectuales: el materialismo dialéctico y las ideologías revolucionarias de nuestra modernidad tardía. Desde entonces se han invertido el orden de los factores. Se estima que son las ideas las que orientan al mundo, en circunstancias que es el mundo bajo el prisma de la emocionalidad e inteligencia humana, el que formula las ideas. Esto no es subjetivismo. Al contrario; la realidad objetiva permanece y fluye allá afuera de la conciencia humana, bajo la mano de Dios, y más o menos desconocida, por esa conciencia construida esforzadamente a través de siglos.

De lo anterior, se deriva el segundo error del idealismo: al creer que el mundo es gobernado por las ideas, luciferinamente se ha creído capaz de cambiar el mundo, ideando utopías futuristas y recetas para llegar a ellas. La realidad sería, según ellos, plástica, a la voluntad de los ideólogos.

Y he aquí el núcleo de la profundísima confusión que padece nuestra cultura occidental, donde se disputan “ideales” o concepciones de lo que el mundo debe ser, conforme a recetas. El bien estaría en la concreción de esas ideas transformadoras, donde reinaría un futuro de paz, bondad, fraternidad. Esto, en un escenario caeteris paribus[5] no resulta ilógico. Yo intervengo sobre una realidad estática y la moldeo a mi amaño. Pero es que la realidad no es así.

¿Se acuerdan del juego del luche, que consistía en saltar sobre cuadrículas dibujadas en el suelo? Cada uno tenía una fórmula distinta para llegar a la meta con los dos pies plantados al mismo tiempo. En este juego del luche, el piso se nos va moviendo bajo nuestros pies. No ganaremos jamás. Por eso las revoluciones, siempre fracasan. El cambio social en la modernidad es permanente y vertiginoso y los cambios sociales no los inducen nuevas ideas sobre el hombre. Las circunstancias cambian, impulsadas por el progreso de la técnica y el hombre tiene que ajustar su representación de la realidad periódicamente, lo que induce al cambio de las ideas dominantes. De tal modo, la premisa utópica revolucionaria de “construir” una realidad futura, se aplica siempre sobre un mundo que ya cambió, impulsado por el vértigo caótico de la realidad social. Por eso siempre fracasa.

¿Con qué se encuentran los ilustrados en el siglo XVIII? Con que las ideas que supuestamente hacían bueno al hombre, no funcionaban: el hombre siguía siendo cruel, avaro, lujurioso, egoísta etcétera. Siguiendo la tradición rabínica y platónica, ¿cuál sería la solución?: reemplazar las ideas vigentes por otro cuerpo de ideas que asegurarían el progreso.

 Y en esta embriaguez idealista, Carlos Marx expresa la frase que gatilla el nihilismo que consumirá a la ilustración y al progresismo: Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero ahora de lo que se trata es de transformarlo[6]. No se trata pues de interpretar el mundo. El mundo no interesa. Deberá en adelante discurrir a las prescripciones de las ideas. La realidad deberá someterse obedientemente a las ideas. Nieto de rabino, seguía Marx, tal vez sin imaginarlo, la tradición idealista rabínica llevándola a su paroxismo. ¿Dónde está el bien? ¿Dónde está la virtud? ¿Dónde está el amor? ¿Dónde está la muerte? ¿Cuál es nuestro propósito de vida? Nada de ello interesa. La misión es, a través del pensamiento, cambiar al mundo. No es solo el comunismo, el mal desencadenado por esa frase. Al cabo Marx solo formula algo que está en el núcleo del pensamiento ilustrado, liberal y progresista.

Debido a esta confusión llevada al extremo por Marx, el prestigio de la filosofía académica occidental y de las ciencias sociales en general, se arrastra por los suelos. Las academias se llenan de diletantes que deben inventar nuevas ideas para darle continuidad al progreso. En el arte sucede algo similar. El progresismo obliga a producir ideas nuevas, estéticas nuevas, cada cual más delirante que la anterior. Cambia todo cambia, dice una canción progresista, que es el himno de los que pretenden hacer avanzar a la humanidad por la tabla del pirata, en nombre del progreso, hacia el abismo marino infestado de tiburones.

Siguiendo el razonamiento del título de esta columna reflexiono, ¿y qué es la cultura? La cultura, es una interpretación colectiva del mundo que inspira una manera de instalarse individualmente en ese mundo, para discurrir en aquel corto período que es la vida humana. ¿Qué se puede esperar de un mundo que sigue el apotegma marxista de olvidarse de interpretar al mundo? ¿Qué se puede esperar de un mundo que además de renunciar a interpretarse, se formatea masivamente[7] a través de los medios difusos y poderosos de formación de opinión? ¿Qué puede esperarse de esta actitud de olvidarse del ser del mundo y del ser del hombre y de su condición de creatura, en un narcisismo colectivo suicida?

Solo se puede esperar la no cultura. No sabemos de dónde venimos y no nos interesa; no sabemos a dónde vamos y no nos interesa; no nos interesa, no nos interesa, no nos interesa. Lo importante es vivir rico, vivir bien, sin dolor, sonrientes, sin compromisos personales, hacia un mundo más justo, más humano, mas cool, sin nadie que nos cuestione y para eso somos canceladores de las opiniones distintas, porque esas opiniones nos ofenden[8]. Todas las ideas tolerables para el mainstreem[9] , las que son promovidas y permitidas por los medios de comunicación de masas, deben respetar el mundo de cada uno, sin relatos, sin estereotipos (menos si son de héroes o de santos), sin esfuerzos, siempre en busca del placer individual. Los promotores de esta actitud frente al mundo, la han bautizado con un nombre que le confiere una dignidad que no merece: La cultura wok. Y no la merece por partida doble porque no es una cultura sino la negación de toda cultura y, sobre todo, no es un despertar[10], ya que induce a una conducta opiácea, adormilada, laxa y floja.

La revolución que los progresistas pretenden, no es la comunista proletaria. Honrando las desafortunadas premisas idealistas, los poderosos del mundo financiero, de la alta tecnología, de la industria alimentaria global, de las farmacéuticas y otros núcleos de acumulación de capital, se aliaron con la burocracia de naciones unidas para dibujar una sociedad futura wok. Es una colosal ingeniería social, que pretende formatear una sociedad de pacíficos andróginos, que permitan que se materialice la voluntad de los poderes financieros globales: queremos que todo siga como está, y para eso es necesario que todo cambie[11]. Debemos reconocer su absoluta transparencia. La página web formula sus fines y sus medios. Hay si, que leerla con prudencia y sagacidad. La agenda 2030 es un plan político que busca cambiar al mundo bajo la égida, batuta y control del llamado Sistema de Naciones Unidas, prolíficamente financiado por los poderosos del capitalismo global. Un pecado antiguo con nuevo rostro: idear una sociedad futura en base a un plan prestablecido.

Todos quienes somos conscientemente contra revolucionarios, lo somos porque bien sabemos los costos que la historia ha cobrado a las víctimas de estos planes globales de reordenamiento de la sociedad: violencia, caos, pobreza, hambre y muchos, muchos, muchos muertos, la mayoría inocentes. ¿Ignorancia de los efectos devastadores de las ingenierías sociales? ¿O, it doesn´t matter a los poderosos instalados en sus lejanas cumbres alpinas de Davos? Los emperadores chinos eran así, les importaba un pepino que murieran sus súbditos. Mao los copió en su manera de conducirse en El Gran Salto Adelante[12]. Su razonamiento luciferino es, no reparar en detalles.

Para instalar la nueva sociedad wok pretendida por la Agenda 2030 en Chile, la constitución política debe cambiarse, para hacer mas plástica la sociedad a los cambios que se inducirán. Ese ha sido la sentencia del Sistema de Naciones Unidas.

Lo intentó Michel Bachelet con su proyecto ¿Se acuerdan de los conversatorios y cabildos donde se quemó una gran cantidad de dinero de sus impuestos?; fracasó.

Lo intentaron por segunda vez a machamartillo a través del voceado estallido social, con la pistola en la sien y por medio de un cuerpo colegiado que más parecía un circo del señor Jurifa. También todo a costo de su bolsillo señor lector; fracasaron.

Con una pertinacia digna de objetivos nobles que no tienen, la clase política, confabulada y servil a poderes foráneos, manu militari, ideó un tercer proceso, ilegal, inconstitucional, ilegítimo e inmoral. Nuevamente con cargo a su bolsillo señor lector, por un nuevo intento de cambiar a Chile.

Preocupados estaban cuando se eligieron mayoritariamente, a quienes se les excluyó: el partido republicano. El pueblo chileno apoyó mayoritariamente a los republicanos quienes decían ser los portaestandartes del sentido común y prometían abortar el proceso.

Yo al igual que muchos chilenos, confiamos en ellos. Pero como el cuento de la rana y del alacrán, los políticos de profesión que integran sus cerrados cuadros dirigentes y cuyo único interés es la mantención de sus prebendas, cual alacranes montados sobre la rana, cedieron a su naturaleza, le asestaron el veneno a la rana, y se hundirán en medio del rio con la pobre rana.

Pero la rana es anfibia y es chilena, porfiada de tomo y lomo. Creo que se salvará. Y el pueblo chileno, dotado de sentido común, dará al traste con el nuevo intento revolucionario de los idealistas de turno.

Noviembre de 2023

 

 

 



[1] Etimología: Del prefijo latino circum (al rededor); del verbo stare (estar estaciona, colocado o parado) y la raíz sta (estar de pie); del sufijo nt (que indica agente); y del sufijo ia que indica cualidad. (https://etimologias.dechile.net/?circunstancia)

[2] Palabra compuesta de dos deseos copulativos que nos regala nuestro maravilloso idioma

[3] Que es la Técnica. José Ortega y Gasset

[4] Retoño de planta. (DRAE)

[5] En ciencias se llama así al método en el que se mantienen constantes todas las variables de una situación, menos aquella cuya influencia se desea estudiar. (Wikipedia)

[6] Tesis sobre Feuerbach

[7] Masivamente, entendido no numeroso sino sin conciencia individual

[8] Hace 140 años, Federico Nietzsche profetizó el surgimiento de este tipo humano en el discurso del último hombre en Así Hablaba Zaratustra.

[9] Tendencia mayoritaria. Conforme a los parámetros de la sociedad de masas, tendencia dominante.

[10] Woke se traduce como “desperté”

[11] La frase, es del Príncipe de Salina, en la novela de El Gatopardo en el contexto de la caída del mundo tradicional en ascenso de la sociedad liberal promovida por los revolucionarios

[12] Delirante plan económico que mató a millones de chinos de hambre.

lunes, 30 de octubre de 2023

LA PROPUESTA CONSTITUCIONAL Y LA REVOLUCION EN CURSO

 

Cuando se habla de la revolución francesa, muchos creen que entre la toma de la bastilla y la ejecución del monarca depuesto Luis XVI, pasaron pocas semanas. No fue así. La revolución tiene una larga retahíla de crímenes y devastaciones, que van desde junio de 1788, hasta el 9 de noviembre de 1799, fecha conocida como 18 brumario, porque los revolucionarios habían reemplazado el calendario juliano por uno propio, con meses y años distintos. El rey Luis XVI recién es guillotinado el 21 de enero de 1793. Antes ese desatinado y desafortunado monarca fungió de facilitador de las violaciones y transgresiones a la ley. La vieja lógica de ceder y conceder para no perder. El golpe de estado de Napoleón pone fin a la devastación producida por la guerra interna permanente y abre una nueva devastación europea con guerras que consumieron la energía de toda Europa. Hemos bebido desde la cuna empero, que la revolución francesa fue un enorme progreso que se alumbró las tinieblas medioevales que aun restaban en Francia. Un relato ridículo que los datos contradicen pero que a base de su repetición se transforma en verdad inconcusa.[1] La revolución rusa también discurre durante cinco años de violencia y sangre. Tampoco fue un paseo corto de los bolcheviques. Fue larga y sangrienta

Es más pertinente pues hablar de procesos revolucionario. Los que se señalan en el párrafo anterior tuvieron éxito (éxito que significó el vía crucis de dos pueblos cultos). Otros no, como aquellos varios en Europa en 1848, o el pretendido por los estudiantes franceses en 1968. Las revoluciones tienen o no éxito dependiendo de la fuerza y energía de los contrarrevolucionarios.

Edmundo Burke, escritor inglés, escribió una larga carta a un amigo francés en los últimos meses de 1789 con comentarios sobre lo que, a su juicio, sucedía y sucedería en Francia. No se habían producido aun muchos acontecimientos que Burke los anuncia como consecuencias necesarias de lo que ya había acontecido. Se ha publicado como libro bajo el título “Reflexiones sobre la Revolución Francesa”.  Sorprende al lector la lucidez y asertividad de sus juicios, pero, sobre todo, la validez universal de ellos, aplicables a todos los procesos revolucionarios, hayan o no tenido éxito. Su lectura me ha permitido entender lo que ha sucedido desde el inicio del gobierno de Bachelet en 2014 hasta diciembre de 2023. Desde entonces estimado lector, Chile sufre un proceso revolucionario.

Desde entonces una vanguardia de personas, chilenos y extranjeros vinculados a la burocracia de naciones unidas, se han sentido llamadas por el destino para hacer la revolución, y han dispuesto lo necesario para conquistar el poder o administrarlo cuando formalmente no lo poseen. Inicialmente han afanado para conseguir su principal logro: el embrutecimiento de las élites potencialmente reaccionarias. Fue así como, en la fase de desencadenamiento, que partió en octubre de 2019, esa élite ya “achanchada” cayó fácilmente en el garlito que el miedo produce, a quienes no tienen la lucidez para entender los acontecimientos y defender, lo que sustenta su propio modo de vida. ¿Cómo reacciona esa élite ante esa perplejidad apanicada? de la forma que Plinio Correa de Oliveira describe brillantemente[2]: Cede y concede para no perder.

¿Cuál es la principal causa de ese miedo? El dinero y los privilegios. Los políticos y la clase económicamente más favorecida, por exceso de comodidad y pereza de décadas, no han sido capaces de ilustrarse en historia y humanidades. Ceder y conceder lo que los revolucionarios primero exigen como cabeza de playa, resulta para ellos menos azaroso e incómodo, que defender los principios que sustentaron su mundo e incluso sus comodidades materiales, porque, al parecer, no se ven expuestas. Así lo hizo Luis XVI y gran parte de la alta burguesía rusa. La historia es conocida, fueron aniquilados. Es una constante que las revoluciones tienen éxito gracias a la dejadez de quienes debiesen oficiar de líderes contrarrevolucionarios. Las revoluciones tienen éxito no debido a los pobres (que generalmente no tienen arte ni parte) sino a los ricos.

No vamos a hacer una genealogía de lo sucedido entre 2019 a la fecha porque es demasiado conocida. La pregunta central es: ¿Que rol cumple la propuesta de la “nueva y buena constitución” que se plebiscitará en diciembre en este proceso revolucionario?

La respuesta es categórica: Si se llega a aprobar el texto de la constitución tal como está planteado, la revolución se irá como por un tubo. Será pues como cuando el 28 de junio de 1789, el soberano Luis XVI, reconoce y en consecuencia cede el poder, a la Asamblea Nacional de Francia y está inicia su sanguinaria tarea. Aquí el soberano, que es la Nación chilena, cederá el poder a una burocracia y casta política que podrá hacer y deshacer a su regalado gusto con su libertad, propiedad y familia.

Dirá el lector después de escuchar los jingles como de promoción de pasta de dientes que promueve el partido de José Antonio Kast, que me he vuelto loco. ¿¡De donde saca eso si son los republicanos los que invitan a aprobar y son de extrema derecha!?

Haga el favor el lector de leer el artículo 23 de la propuesta: Con una ley simple (que ya la tienen sin siquiera exigir el concurso de sus socios de UDI-RN-Evopoli, pueden restringir hasta hacer letra muerta, la totalidad de las garantías constitucionales.

Haga el favor de leer el artículo 24 que obliga al Estado a “remover obstáculos” para hacer efectivos los derechos sociales que deben beneficiar a chilenos y especialmente a inmigrantes, conforme a las interpretaciones del sistema de naciones unidas.

¿Tenía usted una parcela, un fundo un sitio? Olvídese de él: cualquiera tiene el derecho humano de tomárselo para sí, en ejercicio de su derecho a la vivienda digna especialmente si es inmigrante. El Estado, en vez de hacer respetar su derecho, deberá remover los obstáculos para que el usurpador pueda gozar de su derecho humano. Y si usted molesta mucho, le dictarán una ley especial de simple mayoría, para restringir su derecho.

En mi exégesis del texto llevo hasta ahora 58 razones para votar en contra y 1 razón para votar a favor. Los aburriría. Baste con decir que esta no es una norma fundamental y supralegal como son las constituciones. De facto es igual a la ley y está bajo la jerarquía de los tratados internacionales e interpretaciones de estos que hace el Sistema de Naciones Unidas.

Resulta azorante comprobar a que nivel ha llegado la ausencia de inteligencia de las élites locales, al escuchar al presidente de uno de los principales conglomerados empresariales, diciendo que, resulta razonable aprobar el texto constitucional. Me pregunto ¿no tendrá a nadie que pueda ilustrarlo del contenido de la propuesta?

Doy gracias a Dios que en Chile los políticos son menos del 0,3% de la población y los ricos son muy pocos. Es reconfortante pensar que la gran mayoría son las personas que viven de su trabajo diario y se les va la vida si no reflexionan en una decisión tan fundamental. Ellos se informarán y sin lugar a duda terminarán dándole la mayoría al rechazo del nuevo ariete de la revolución globalista socialista.

¿Qué eso significa que debemos seguir luchando contra los revolucionarios? La vida es así. Cuando uno se decide vivirla, solo se descansa en la tumba.

Octubre 2023



[1] Para revisar dicha cronología https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Cronolog%C3%ADa_de_la_Revoluci%C3%B3n_francesa

[2] Dialogo: Trasbordo Ideológico Inadvertido

miércoles, 25 de octubre de 2023

LA DERROTA

 


En las siguientes letras, no describo mis razones para votar en contra del proyecto constitucional que se votará el próximo 17/12/23. Espero el texto definitivo para dar mi opinión detalladamente. Describo lo que conjeturo es la voluntad de la mayoría y por qué.

Es verdad que las encuestas se equivocan. Es verdad que las empresas de encuestas pueden ser tendenciosas, esto es, están normalmente apoyadas y financiadas por una facción política, para inducir a un resultado. Es verdad también que se usan como alarma o campaña del terror, para despertar la atención de un electorado abúlico, dando a entender que ser minoría podría destruir las bases de su vida personal, y que debe reaccionar concurriendo a votar por quien aparece perdidoso. En resumen: las encuestas que señalan que la opción en contra de la propuesta constitucional, se impondrá el 17 de diciembre, pueden estar erradas por alguna de estas causas.

Pero el razonamiento que paso a desarrollar, no se funda en las encuestas, sino en una extensa cadena de acontecimientos que dan cuenta que el electorado está dispuesto a abortar cualquier iniciativa colegiada de la clase política, sea esta del color que sea. En este caso la buena y nueva constitución que propiciaba Camilita Vallejos, Boric, Piñera, Chahuan, Schalper y el ahora malabarista, José Antonio Kast.

Desde hace mucho tiempo, el electorado percibe que los partidos políticos, y los rostros que circulan a su alrededor abusan de su posición de poder, en beneficio propio. En la décadas 1990-2000, mantenían su apoyo por cuanto el rendimiento que el país registraba era razonablemente satisfactorio. Desde el término del primer gobierno de Piñera, sin embargo, la legitimidad de la clase política comenzó a declinar y hoy día repta por los suelos. Latrocinios varios, y la destrucción sistemática de las bases de funcionamiento social, que se inició en el segundo gobierno de Bachelet, desencadenaron una lamentable decadencia del país. Ello debido casi exclusivamente al apuntar la clase política a prioridades demagógicas para consolidar sus parcelas de poder, abandonando las reglas del debido gobierno. La incapacidad para manejar el mal llamado estallido y la pandemia; donde los poderes del estado cedieron a presiones de vándalos y de poderes transnacionales, han terminado por imponer una lógica en el electorado de: “me opongo a todo".

El triunfo abrumador del plebiscito de entrada y la conformación de la Convención Constituyente integrada por algunos que más parecían integrantes de un circo freak, daban cuenta de esa voluntad: “cualquier cosa, pero los mismos no”.

Es evidente que los jóvenes del frente amplio que ascendieron en el espectro político, no lo hicieron por un discurso, relato, talento o misión que cumplir. Su discurso revolucionario ñoño, manifiestamente anacrónico con las expectativas reales de la mayoría, no fue la causa de su éxito electoral. Su ascenso simplemente se debió al hastío del electorado a seguir votando por los mismos. El caso de Boric es sintomático: nadie le adjudica un talento específico –de hecho, no tiene ninguno- y es evidente su charlatanería. En períodos republicanos que vieron nacer grandes líderes y tribunos, Boric sería en el mejor de los casos, un amanuense. Pero bastó que Kast, ganador de la primera vuelta presidencial, se manifestara en el balotaje solidario con la derechona vieja y gastada, para que un millón setecientos mil votantes, salieran a votar en su contra, y eligieran a nuestro intelectualmente baldado presidente, solo, para que no subiera al poder de nuevo la misma casta.

El rechazo a la propuesta constitucional de aquel bar de la guerra de las galaxias que fue la primera convención, fue también un grito de rechazo a unos cafres, que en cosa de meses cogieron los mismos hábitos de la clase política: sueldos por sobre lo legal, prebendas auto asignadas, fiestas y expresiones grotescas y costosas pagadas por todos los chilenos; amén de parir un documento que era impropio de alumnos de cuarto medio.

La casta política quiso entonces apagar con bencina el incendio que comprometía sus privilegios: Una nueva y buena constitución en un proceso autoritario y dirigido por y para ellos mismos. Tal como se preguntaba la finada ministra Siches: ¿Cuándo se pegaron en la cabeza señores? ¿Cómo no vieron la impudicia de su proceder? ¿Cómo no se dieron cuenta que eran ellos los enemigos públicos de un electorado que padece el desgobierno generado por ellos mismos? ¿Por qué ningún político, ni siquiera los comunistas, que son los únicos sagaces, se dieron cuenta que la fórmula era sin duda el símbolo de Ibáñez del Campo?: La escoba.

Primero, porque la inteligencia no está de moda entre la clase política. Pero la causa más importante es la sorda evidencia que no se merecen los privilegios de los que disfrutan y que deben parchar el bote que hace agua porque no tendrán otra oportunidad si opera la escoba. ¿Cuáles son esos privilegios que el electorado conoce sottovoce porque la prensa los oculta?: 1) Sueldos y prebendas millonarias muy por sobre sus méritos y dedicación al cargo; 2) Escandalosos e impúdicos latrocinios en los tres últimos gobiernos 3) Financiamiento público millonario a los partidos políticos que son instituciones cáscaras, sostenidas de una manera legalmente mañosa. El padrón vigente de todos los partidos, excepto el comunista, no permitiría que se constituyesen hoy ¿Por qué la ley no impone la supresión de quienes están bajo los mínimos legales de militantes? Pues porque ellos manejan para sí al sistema. Son menos numerosos que centros de madre o clubes de barrio y perciben emolumentos grotescamente desproporcionados.

La estrambótica voltereta del partido republicano, de pasar en pocas semanas de ser, impugnador del proceso antes de la elección de consejeros constituyentes, a promotores de este cuando se vieron en mayoría, no se explica de otra forma sino por esta lógica de manejar y disponer de prebendas. No quieren perder sus privilegios y más aún, quieren blindar esas prebendas maravillosas para ellos. Republicanos ya se ven integrando una numerosa y jugosa bancada parlamentaria y eso los obnubila.

En días próximos se levantarán sesudos analistas y expertos promovidos por los diarios, radio y televisión debidamente aceitadas, para decir que “darán vuelta las encuestas” y en conversaciones en matinales y programas radiales donde la inteligencia escasea, nos convencerán de su extraordinaria sagacidad para entender lo que es la política las encuesta etc. Invocarán el terror para el evento que se rechace la propuesta. Y… bajo ese blablá se esconde esta sórdida realidad descrita: defensa colegiada y transversal de sus privilegios.

A estas alturas, la publicidad tipo pasta de dientes, no es eficaz. Rostros sonrientes y optimistas de guapos consejeros, tampoco. Amenazas de hecatombes sociales, tipo campaña del terror, menos. Deben convencer a un electorado refractario que desconfía profundamente de ellos, porque padece fácticamente el absoluto desgobierno (para que entrar en detalles que todo el mundo conoce: seguridad, migración, caos urbano etc.) y los efectos de una creciente inflación que nos empobrece a todos; todo por responsabilidad de quienes promueven el proceso constitucional.

Obviamente la causa de su derrota, no será el texto de la constitución que a nadie le importa porque nunca fue el motivo de los males del país. Su derrota será a causa de ellos mismos. Son esa casta la que repugna al electorado, quien votará transversalmente en contra.

¿Qué se necesita para enrielar a Chile hacia la paz, seguridad, prosperidad y optimismo? Obviamente no una nueva constitución. Se precisa coraje e inteligencia. Lo que esta casta de políticos no tiene.

Octubre 2023

jueves, 7 de septiembre de 2023

LA BALCANIZACION DE LA REPUBLICA

Conforme a la definición del diccionario de la Real Academia, la palaba Balcanización, es la desmembración de un país en comunidades o territorios enfrentados. La palabra surgió a principios del siglo XX, ante la voluntad libertaria de los pequeños países de los Balcanes, de desligarse del dominio del imperio Otomano. Entonces, Turquía y las potencias europeas, propiciaron cruelmente la división de ese pequeño territorio, provocando una tragedia humanitaria sin parangón. Guerras, terrorismo y represión de estado, borraron todo atisbo de civilización en esos malhadados pueblos.

La operación subversiva y golpista del 19 de octubre de 2019 tuvo claramente la idea de balcanizar la República, es decir, el desmembramiento violento de Chile en territorios o facciones. Basta ver las concentraciones de mil o dos mil flaites de la llamada primera línea, donde flameaba exclusivamente aquella bandera, con un diseño esotérico autoría de Aucán Huilcamán, seguramente inventado en sus largas estadías en Europa, y que representaba la intentona secesionista patrocinada por Foundations, que han financiado por décadas, al autodesignado Aucán, y a su corte de sediciosos. Ni una sola bandera chilena flameaba en aquellas manifestaciones. Y las que simulaban serlo, estaban pintadas de negro. Los símbolos no mienten.

Hasta ahí todo normal. Si señor; tal como lo oye: Todo normal. Normal porque, las naciones geopolíticamente importantes, poderosas o potencialmente poderosas como Chile, están sujetas, así nos lo enseña la historia, a agresiones e influencias foráneas de desestabilización y desmembramiento. Siempre ha sido así. Se pretendía balcanizar Chile. Al que la quiere celeste que le cueste dice el refrán.

Chile llevaba entonces 40 años de eficientes gobiernos y relativo orden institucional, y proyectaba transformarse en los próximos cincuenta años en una nación poderosa e influyente. Además, el período de vacas gordas se producía coincidentemente cuando el eje de influencia internacional, se desplazaba desde el Atlántico declinante, a un pujante núcleo alrededor del océano pacífico. ¿Podíamos esperar otra cosa que ser objeto de una agresión foránea?

Pero, el problema no fue ser agredidos. No señor: el verdadero problema fue la calidad de nuestros dirigentes políticos para resistirlo y neutralizarlo. Por décadas la política quedó relegada a los alumnos de menores calificaciones. En Chile había tanto que hacer en el ámbito empresarial y en el desarrollo de la prosperidad material, que equivocadamente los mejores se alejaron de la política. De modo que, desde la izquierda hasta la derecha, los partidos políticos se coparon con las personas de menor capacidad intelectual y muchos de ellos, porque moralmente no calificaban en las actividades privadas.

Compárese en nuestra historia republicana, con los períodos de los presidentes Federico Errázuriz Zañartu, Anibal Pinto Garmendia y Domingo Santa María González. Entonces Chile, perfilándose como una república ordenada y próspera, amenazaba en erigirse en potencia. Soportó pues la agresión de Argentina, Perú y Bolivia, y peor aún, la hostilidad más o menos explícita de Estados Unidos, que observaba como, una pequeña República podía amagar su doctrina, sentada por el presidente Monroe: América para los americanos; que en realidad quería decir, América, para los Estados Unidos de Norteamérica.

En aquel período, a la política y a la cosa pública (la res pública) se integraron las inteligencias más excelsas de Chile. No solo lo digo por los presidentes nombrados, también por una corte de patriotas, militares y civiles como, Lynch, José Francisco Vergara, Godoy Cruz, Baquedano y tantísimos otros, quienes se preocuparon y ocuparon de los destinos de Chile; y, salimos airosos de una agresión mucho peor que la de 2019.

Si alguno de nuestros actuales líderes, leyera la biografía de Patricio Lynch sabría cuánto cuesta ser justo, prudente y fuerte, para obtener logros para el bien de Chile. Pero además de sus defectos evidentes, nuestros patéticos dirigentes políticos actuales, son ignorantes de nuestra historia.

Hoy, la política está cooptada de personas de discreta capacidad. Las clases supuestamente ilustradas, han dejado de serlo o se dedicaron exclusivamente al pane lucrando. Y aquello se nota en la prensa, la política, la judicatura, el ejército, la armada y la burocracia estatal.

Para ejercer la actividad política se necesitan copulativamente tres virtudes: prudencia, fortaleza y justicia. Si cualquiera de las tres falta, el resultado es el mal de la polis, expresado en pobreza, caos y malestar. Si pasamos lista por todo el espectro político, puede que encontremos algún hombre justo como José Antonio Kast, pero que carece de prudencia y de fortaleza para resistir (al primer empujón cede y concede). Puede que encontremos a algún hombre prudente como el secretario general del partido comunista recientemente fallecido, pero careciendo de justicia al abrazar una doctrina perversa como lo es el comunismo. Puede que encontremos a quien como Sebastián Piñera está dotado de una inteligencia práctica superlativa, pero es un agiotista cuyo único fin ha sido su brillo y enriquecimiento personal, y, como demostró el 19 de octubre de 2019, carente de la virtud de la fortaleza cuando el temor lo domina como a un cervatillo.

El partido republicano, se constituyó como una promesa de recuperación de Chile, ante el hastío por la falta de liderazgo, de quienes decían defender los valores de la libertad dentro del espectro político. Todo se le dio a ese partido para constituir un liderazgo sólido. Ante una primera disyuntiva, de participar o no en la estafa partitocrática del segundo proceso constitucional, eligieron mal: participar. La prudencia ilustraba a gritos que no deberían hacerlo. Lo hicieron. Pero le prometieron al electorado, denunciar la inconstitucionalidad e ilegitimidad del proceso, y defender los valores de la institucionalidad vigente, que era la causa suficiente y necesaria del progreso de Chile los últimos 40 años.

Increíblemente ganaron la elección. Y de ahí en adelante han demostrado una torpeza propia de un chiste de gallegos. ¿Quién les dijo que quienes votaron por ellos quieren una nueva constitución? ¿Quién les dijo que la izquierda se sometería a sus enmiendas?  ¿Quién les dijo que sus votantes se olvidarían de que el proceso era espurio, ilegítimo e injusto?

Y ¿cuál es el resultado de esta falta de comprensión? Hoy, el partido republicano participa activamente de la balcanización de la República al haberse involucrado por imprudencia y falta de fortaleza, impulsando esta asonada revolucionaria que implica “una nueva constitución para un nuevo Chile”. Sesudamente sus “intelectuales” sostienen que había que ceder y conceder para no perder; estrategia política empíricamente fracasada, cuando de neutralizar un proceso revolucionario se trata.

El 61,43% del electorado repudió la asonada revolucionaria, votando por republicanos, por el partido de la gente, nulos y blancos. Los dirigentes republicanos, con una torpeza infinita, han balcanizado a sus propios partidarios, generando una diáspora incontenible. Recién ahora se percatan (después de entregarle inmoralmente sus principios) que la izquierda no quiere ni sus enmiendas ni su presencia, simplemente porque quieren una revolución, la misma que han querido siempre y nunca lo han ocultado. No conozco otro grupo político que haya dinamitado su liderazgo con tanta eficacia y prontitud.

Todo apunta a que es irremediable (a Dios gracia) el triunfo de la opción en contra en el próximo plebiscito de diciembre. Triunfará porque el electorado percibe que el proceso ha sido una maquinación fraudulenta de la oligarquía corrupta de los partidos políticos, que en nada atiende las demandas del Chile de hoy. No ganará, como sostienen los sesudos dirigentes republicanos, porque la izquierda extrema saque una de sus zarpas y la ponga sobre esa opción, guardando la otra zarpa dentro de la Convención, mientras con sus amigos de Chile-vamos, bloquea todo intento de neutralizar lo peor del proyecto revolucionario.

Republicanos ya no sabe qué hacer. Con su estulticia han ayudado a agudizar la balcanización de la República. Deberán pagar las consecuencias. Esa consecuencia será su total y completa próxima irrelevancia.

Septiembre de 2023


martes, 5 de septiembre de 2023

DEFINITIVO DIAGNÓSTICO: LA DERECHA ESTÁ ENFERMA DE SINDROME DE ESTOCOLMO

 

El vocero de la bancada del partido republicano en la convención Luis Silva, con su rostro afectadamente atribulado ( según él a causa de las jornadas maratónicas de los convencionales), ha hablado en un punto de prensa, expresando que su bancada generosamente retira cuatro enmiendas – muy queridas por él - a la propuesta de los expertos, nada menos que aquellas que aseguraban el derecho a la vida del que está por nacer, el que la constitución sea una constitución y no una ley ordinaria al albur de mayorías ocasionales, y aquella que endosa la soberanía nacional a tratados internacionales que primarían sobre la voluntad soberana de la república. Tamaña generosidad, según él, sería para apurar el proceso que se estancaría en la discusión de tales nimiedades. (¡¿?!)

Obviamente lo anterior fue efusivamente saludado por el mainstream progresista, como la demostración de madurez democrática de republicanos, claro que, para aprobar el examen, deben esforzarse más aun y conceder todo lo que ya ha concedido chilevamos. De seguir el buen comportamiento, se les revocará el mote de extremistas. Ahora el Partido Republicano es de los nuestros. ¿Y cuál será el resultado? De triunfar la opción apruebo, la revolución progresista seguirá oronda su curso.

La claudicación expresada por Silva, es inmoral, ridícula, incoherente, mentirosa y torpe.

Es inmoral porque viola los principios que ese partido dijo tener y que están en su declaración de principios. Inmoral porque violenta la voluntad de quienes se afiliaron a ese partido y los eligieron para que los representaran en la convención constitucional. Tan inmoral como la afirmación de Silva – numerario consagrado del Opus Dei - de que eliminando la enmienda que aseguraba la vida del ser humano que está en el vientre materno, se disipa la (funesta) idea que el Republicanos desea derogar la ley que legaliza el aborto en tres causales. ¡Pero, si esa es la voluntad explícita de su partido consagrada en su declaración de principios, y de la religión católica a la cual él se consagró de por vida! ¡Pero si es su obligación propiciar su derogación!, porque, si no es su obligación, Silva no podría pertenecer al partido republicano, y sería infiel a su labor apostólica como miembro consagrado de la Iglesia Católica. Y aquí no valdría invocar el relativismo moral hegemónico en nuestra sociedad, porque sucede que él, su partido y su religión hacen profesión de la existencia de una moral objetiva. ¿o es que yo me equivoqué de personaje?

Es además esta claudicación, ridícula en cuanto la razón esgrimida (ahorrar tiempo para tener un texto dentro del plazo), porque con ese criterio deberían retirar todas las enmiendas todos los partidos, y someter a plebiscito el texto de los llamados expertos. ¿O cree que, con esta demostración de generosidad, los comunistas y frenteamplistas retirarán las enmiendas que replican las normas que se rechazaron en el plebiscito anterior? Curiosamente retira solo aquellas que la izquierda, que es minoría y no puede vetar, le molestan. Si fuese una “economía de tiempo”, retire otras, que no fueren estas, tan queridas, como él las califica.

Es incoherente con todas las razones esgrimidas durante la campaña y el desarrollo del proceso. Particularmente aquella que señalaba él mismo, que no le gustaba el proyecto de los expertos y que prefería entre ambos, la constitución vigente.

Es mentirosa, porque la causa real del retiro de las enmiendas, no es la “economía de tiempo” sino un cambullón (acuerdo sórdido y no susceptible de ser mostrado públicamente) de algo a cambio de algo, entre Republicanos y los demás partidos, a espaldas de sus electores y del pueblo.

Por último, es una decisión torpe, porque hasta un niño chico se da cuenta, que, tras esta claudicación, está el intento de que venza el apruebo en el plebiscito de diciembre, que haya una buena y nueva constitución que le permita a su líder José Antonio Kast, ganar la elección presidencial próxima, con los laureles de padre de la nueva institucionalidad, pero… al costo que sea: propiciar el gobierno global de las naciones unidas, tolerar el aborto, aprobar una norma constitucional que permitirá nacionalizar los fondos de pensiones, seguir metiendo a la cárcel a más y más presos políticos militares, y todo absolutamente todo lo que el enemigo político quiera. Y … resulta que no lo logrará. ¿Por qué no lo logrará? Porque así no se hace la política. Porque la política la hacen los ganadores. No los que arrancan. Tal como en el rodeo, el campeón es el caballo que persigue al novillo y lo ataja. ¿O ustedes han visto alguna vez que el novillo que arranca sea el campeón? A lo más castigan al jinete con puntos malos, pero nunca nadie aplaude al novillo. El Partido Republicano es el novillo; la collera es la izquierda y el globalismo.

¿Por qué los partidos políticos de derecha, traicionando los valores que decían sostener y respetar, siempre ceden a la izquierda revolucionaria? ¿Por qué se autoconvencen de que así podrían ganar el poder, cuando eso histórica, empírica y objetivamente jamás sucede de esa manera? ¿Cómo es que no ven, que los machos alfa de la manada – la izquierda sin ningún género de dudas- son los que siempre terminan imponiendo sus principios y objetivos?

Cuando secuestran a una persona de cualquier sexo, las técnicas conductistas usadas por los secuestradores, buscan quebrarles la confianza en sí mismos. De tal forma el secuestrado, pierde su personalidad, su identidad y su señorío. Cuando los secuestradores tienen éxito, desaparece en el secuestrado todo rasgo de humanidad y queda solo un cuerpo animalizado. De ahí que con bastante frecuencia sucede una conducta que la psicología ha llamado síndrome de Estocolmo, porque la primera víctima en que se identificó, fue en un secuestro en esa ciudad. ¿Y, en qué consiste el Síndrome de Estocolmo? En que, para el secuestrado, la persona de mayor confianza es el secuestrador de quien es capaz incluso enamorarse. Y así ha sucedido con mujeres secuestradas, que llegan a mantener relaciones sexuales consentidas con los secuestradores y sentirse protegidas por ellos.

¿En qué se parece la política a este fenómeno? Veamos:

Supongamos que la derecha, es aquel sector político que cree en la trascendencia del ser humano, y, siendo criatura a imagen y semejanza de Dios, tiene una vocación sempiterna de libertad para perseguir su ideal del bien, de la belleza y de la verdad; que siendo el ser humano hijo de mujer, la comunidad básica de la sociedad es la familia; y que, para amparar esa libertad y esa familia, el derecho de propiedad debe existir y ser inalienable y trasmisible a su descendencia. Que el mundo natural está, como señala el génesis, para poseerlo y dominarlo y tenemos una jerarquía existencial superior a los otros seres del mundo.

Pero sucede que vivimos en un mundo en que esos valores de lo que suponemos identifica a la derecha, están secuestrados y privados de expresarse. En efecto, se encuentran todos en cuestión, y peor aún, todos se encuentran amagados por una cultura hegemónica que los odia y desea destruirlos. La prensa, el cine, la publicidad comercial, las ideologías, la academia, los controladores de las redes sociales, conducen a la humanidad a su perdición y destrucción, por aplastar esos valores en los que se supone, cree la derecha. Apenas se esgrimen, sus defensores son tildados de extremistas, fascistas y otros epítetos al uso.

Las virtudes políticas por excelencia son la justicia, la prudencia y la fortaleza. El justo se manifiesta en que su quehacer público se orienta exclusivamente al fin de la política, esto es, el bien común general. El político que busca el poder para sí, el cargo o una sinecura como un fin, y no el bien común, es un político corrupto. Además de ser justo, el político debe ser prudente, esto es ponderar la circunstancia que lo rodea con inteligencia activa para decidir conforme a las consecuencias que tendrá su decisión. Además, teniendo como fin el bien común, haciendo una lectura de la circunstancia, requiere tener la voluntad de acometer y resistir en la misión política en que se ha embarcado.

¿Qué sucede cuando carece de justicia y/o de prudencia y/o fortaleza? Pues que será víctima de un secuestro sicológico por parte de la ideología hegemónica, de la repetición constante de falsedades que hoy fungen de verdades. En castellano más vulgar, cuando es corrupto y/o tonto y/o cobarde, es presa del flautismo de Hamelin del ambiente. Lo que dice el meinstream, es lo que se lleva y lo que hay que opinar. No se sale de ahí, sea porque su fin es conquistar una sinecura, sea porque no tiene luces para entender la circunstancia que le rodea, sea porque es cobarde o débil para enfrentar y acometer las dificultades del camino.

¿Cómo se defiende psicológicamente el que está secuestrado ideológicamente por un enemigo o contendor poderoso, cuyos fines son contrapuestos a los suyos, y dispone de la hegemonía de la prensa y el poder mediático de manejar la agenda, y no tiene una o ninguna de estas tres virtudes? Pues se amista con el secuestrador, trata de hablar en su idioma, con sus valores, trata de que le quiera, que no le insulte, que le considere, que le pondere.

Andréi Sakarov, físico disidente en la Unión Soviética, cuenta que estuvo sometido varios días al interrogatorio de la policía política comunista. Como era inteligente adoptó una estrategia bloqueadora: siempre contestaba lo mismo: no contesto a esa pregunta. Cuatro o cinco días contestando a decenas de miles de preguntas que pretendían comprometerle, y su respuesta siempre: no contesto a esa pregunta. Aquello demandaba una gigantesca fortaleza. Sin dialogar, sin transar, sin someterse a las reglas del juego de sus secuestradores, venció. Fue rescatado por occidente no por ser simplemente anticomunista, sino porque, sosteniendo esa convicción, no claudicó. Ahí está la clave: no claudicar.

Si es verdad lo que dice Luis Silva, el Partido Republicano claudicó y como tal estará condenado a ser el novillo perseguido por la collera de la izquierda y del globalismo, y en el mejor de los casos, con fintas evitar que le atajen, pero siempre huyendo.

Pero así no se hace la política, que pretende conducir una nación libre y soberana como lo es Chile. Para ser digno de gobernar a esta gente gallarda soberbia y belicosa, al decir de Ercilla, se requiere estar montado en el potro y atajar virilmente al novillo. Solo así se conquista el Champion.

septiembre de 2023