viernes, 14 de julio de 2023

LOS IDEALES VERSUS LOS ARQUETIPOS. CHARLATANERIA VERSUS POLITICA

 


El pensamiento abstracto nos identifica como especie. Las ideas son el fruto del pensamiento abstracto. Dentro de esas ideas, es el idioma la idea fundamental con la cual se construyen las otras ideas. Desde que nacemos, la realidad nos opone una fuerza contra nuestro deseo de vivir. Vivir es administrar un complejo de facilidades y dificultades. La pregunta por el, qué hacer mañana, nos acompaña a los seres humanos desde que tenemos uso de razón, problema que, a los animales, no les atañe. Para poder proyectarnos usamos de nuestras disponibilidades como especie: nuestra fuerza física y nuestra inteligencia. Para ello disponemos de la inteligencia que han acumulado nuestros antepasados y nuestros coetáneos, expresadas en las ideas.

Debemos tener una idea del mundo para saber a qué atenernos, así como el escultor en piedra debe tener un cincel y un martillo. De esta circunstancia, surge una grave confusión que nos ha perseguido al menos desde hace siete siglos: tendemos a confundir las ideas de la realidad, con la realidad misma.

En las épocas de luxuria, como la definían los estoicos, declina la capacidad de formarse un juicio por vía personal y directa. Decae la inteligencia. En efecto, aquella aptitud para otear el mundo y formarnos un juicio de ese mundo directamente, apoyados en las ideas por supuesto, pero parados sobre la realidad, decae cuando, las facilidades en nuestra vida nos permiten vivir sin asumir cotidianamente disyuntivas vitales. La inteligencia declina. Y de ello surge un fenómeno extrañísimo que ordinariamente no se tiene en cuenta: la declinación de inteligencia, nos induce a recurrir a las ideas que se han acumulado al través de la historia humana, y a leer el mundo, como una simple emanación de las ideas sobre el mundo. Los idealistas son el reflejo de esa decadencia.

Pero sucede que el mundo, a cada generación, le va oponiendo nuevas dificultades. Por ejemplo, las circunstancias que nos rodean a hombres y mujeres del siglo XXI, son únicas en la historia. Pero no solamente son nuevas y únicas comparadas con el pasado remoto, sino incluso con la generación precedente. Y es así como sucede que, una generación completa, distraídos por la luxuria, rehúsa escanear la realidad directamente, y se ampara exclusivamente, en las ideas sobre la realidad. En política, esto es especialmente peligroso porque asumen la administración de una parte de la vida de los demás, quienes controlan el poder formal del Estado. Siendo esos controladores del poder, idealistas, nos aproximamos como el Titanic a los iceberg, a un colapso.

Honoré Gabriel de Riqueti, conde de Mirabeau, es un personaje inclasificable en la historia. Se hizo inmortal a través de su aparatosa participación en Los Estados Generales convocados por Luis XVI en 1789 en Francia, episodio que dio inicio a una de las mayores tragedias de la historia de occidente: la revolución francesa. Manifestaba Mirabeau una moralidad personal, más que reprochable. Reo preso por distintos delitos contra la propiedad, contra la moral y contra el orden público. Prolífico escritor desde la pornografía más abyecta, hasta tratados de economía política, mecánica e ingeniería.

Ortega y Gasset, en un ensayo intitulado, Mirabeau o El Político, desarrolla el contrapunto entre el ideal y el arquetipo. Advierte serle Mirabeau personalmente repulsivo. Sin embargo, en esa niebla de juicios de reproche por su moralidad personal, extrae el arquetipo de El Político, con mayúsculas. En efecto, Mirabeau dominó con su leonina oratoria, la Asamblea de esos Estados Generales, pero desafortunadamente fracasó, porque no pudo convencer al sector reaccionario de la aristocracia a la que él pertenecía, de transformar el régimen monárquico vigente, en lo que cien años después sería una regla en todo Europa y Japón: la monarquía parlamentaria. Murió desafortunadamente, antes del desbande sanguinario de los Jacobinos, y una reforma ordenada del régimen monárquico, no pudo llevarse a cabo. Francia quedó entonces, al albur de sus carniceros.

Los ideales son las cosas según estimamos que debieran ser. Los arquetipos son las cosas según su ineluctable realidad. Los ideales son las cosas recreadas por nuestro deseo. Pero, ¿qué derecho tenemos a considerar lo que no es posible? He aquí la frontera que se levanta, entre el verdadero político y el hombre de espíritu pequeño, que quiere agitar sus deseos en la cosa pública, pero desconectado respecto del cómo se consiguen los ideales que florecen en su mente. [1]

Sin decirlo Ortega, se infiere en la tragedia revolucionaria francesa, el prototipo del idealista, como contrapunto a Mirabeau: Maximiliano Robespierre, que se apodaba asimismo El Incorruptible. Este incorruptible, fue una sabandija que asesinó a miles y miles de franceses para depurar al elemento humano y obtener un producto refinado: el hombre nuevo, el citoyen. Perseguía de modo incorruptible un ideal, y hacía camino al andar. Su caminar era empero sobre cadáveres guillotinados de sus compatriotas, provocando la desgracia y el terror de un pueblo entero. El Incorruptible no tuvo siquiera honor para morir. Sabiendo que le esperaba el patíbulo, trató de suicidarse, pero sin determinación ni destreza, solo logró herirse. Las hienas humanas que conformaban el partido jacobino, lo instalaron en la guillotina, pero al revés; mirando el filo del acero, para que experimentara cómo, habían muerto las miles de víctimas bajo su mano. Como dice el adagio, hizo el bien e hizo el mal. El mal que hizo lo hizo bien, y el bien que hizo lo hizo mal.

El idealista no reconoce límites. El político arquetípico en cambio, descubre que el mundo es sólido, que el margen de holgura concedido a la intervención de nuestro deseo, es muy escaso y que más allá de él, se levanta una materia resistente, de constitución rígida e inexorable[2].

En la historia de Chile del siglo XX, una expresión patente del idealismo insubstancial e incoherente con la realidad, fue la llamada Revolución en Libertad, bandera del gobierno de la democracia cristiana entre 1964 y 1970, que pavimentó el camino al infierno de 1973. Los jóvenes militantes del partido conservador, se escindieron de aquel mal padre, y formaron la Falange, que luego se transformaría en el Partido Demócrata Cristiano. Inspirados por la luz divina, de una Iglesia católica aggiornada, que comenzaba ya a crujir en todas sus cuadernas, advirtiendo el naufragio actual, desfogaron sus ideales en políticas que, según ellos, le cambiarían el rostro a Chile y al mundo. Con el apoyo de la derecha, y posteriormente, con su parálisis; obtuvieron, primero, la presidencia de la república con Frei Montalva, y al año siguiente una mayoría parlamentaria abrumadora. Declaraban exultantes, que serían gobierno durante cincuenta años.

¿Qué sucedió? Que todas las reformas y fórmulas de gobierno eran ideales sin ningún apego a la realidad. La reforma agraria significó violencia, escases de alimentos, ruina económica, ruina social y ruina cultural del país; sus políticas económicas inspiradas en la CEPAL[3], dejaron al país sumido en mayor pobreza que la que existía ya, con inflación galopante y crecimiento económico cercano a cero. Los indicadores económicos y sociales muestran por doquier aquel fracaso. Los idealistas cristianos duraron un período en el poder, y de la revolución en libertad… nunca más se supo.

¿Y la renovación moral que esgrimían estos celosos cristianos? Tampoco fue ajena aquella cofradía de idealistas impetuosos, a la corrupción y al tráfico de influencias. Las políticas cambiarias, las barreras arancelarias, la reforma agraria, las adjudicaciones truchas de obras públicas, dieron lugar a una generación de nuevos privilegiados, que se hicieron inmensamente ricos, pero… hermanados en Cristo y ad maiorem Dei gloriam. ¿Y los ideales de aquel himno, Brilla el Sol de Nuestras Juventudes? Bueno… no siempre las cosas resultan como uno quiere... Claudio Varas Ferrer, en su libro “Como Frei y la Democracia Cristiana Entregaron Chile al Marxismo”, describe con lujo de detalles y con recortes de los diarios de entonces, las felonías efectuadas por aquellos idealistas, que, oh sorpresa… se parecen mucho a los que integran actualmente el gobierno.

Vamos ahora a nuestros jóvenes idealistas del siglo XXI: El Frente amplio; una confusa cofradía de idealistas, que llegan al poder esgrimiendo ideales revolucionarios variopintos, y curiosamente protegidos y financiados en sus inicios por el capitalismo globalista. Pretendían ser la tumba del odiado neoliberalismo y de la constitución de Pinochet, supremo mal según su versión. Todo augura que no conseguirán absolutamente nada de lo que se propusieron. Propician una revolución en el ámbito sexual, que importa la superación de la familia - política ya empeñada por Bachelet-. Y en el ámbito económico, mayor participación del Estado benefactor, gas a precio justo, derecho a la vivienda, a la educación gratuita y de calidad y de paso sustraer de las familias la educación sexual, para poder sexualizar a los infantes y estos puedan libremente optar por castrarse o instalarse el sexo que se les ocurra, cuidado de la pacha mama para evitar que los capitalistas malos le hagan daño. Todas políticas tempranamente fracasadas. El gas es más caro, el déficit habitacional aumenta, las madres y padres de Chile reaccionan a su delirante política de depravar a los niños, la inversión en infraestructura productiva reducida a sus mínimos históricos.

En lo que, si han demostrado en un año y medio, es que sus felonías, corruptelas y directamente saqueo del erario público, no tiene ni remotamente el estilo de los idealistas del 64. Su moralidad y honestidad con que limpiarían la cubierta del barco del estado, no era con agua, sino con estiércol.

Sus objetivos políticos, en un año y medio han quedado definitivamente al garete, y si el parlamento no tiene el patriotismo de defenestrar al egresado de derecho, a través de una acusación constitucional para la cual ya hay mérito suficiente, consumirán el resto de sus dos años y medio que les queda en el poder, en defenderse de querellas, juicios de cuenta y acusaciones de toda índole, mientras el país se va a pique. A la inversa que el Dios del Génesis, lo que hacen lo hacen mal, y los resultados son, la generalización de la violencia delictual y terrorista en todo el territorio nacional y el dramático empobrecimiento de la población.

¿Razones de estos fracasos? El idealismo; el que se manifiesta en: a) Una lectura radicalmente equivocada de la realidad, b) una propuesta política y económica inviable y lesiva al interés nacional, c) una autopercepción radicalmente equivocada de ellos mismos como ángeles moralizadores en circunstancia, que son pequeño burgueses, incapaces de enfrentar la realidad para ganarse la vida legitima y honorablemente, y pretenden hacerlo con el dinero de propiedad del resto de los chilenos, y d) una destreza nula para siquiera intentar esos desatinos. Si se analiza desapasionadamente, esas características también acompañaron a los idealistas del siglo XX con la excepción quizá, de la destreza para cometer sus latrocinios. Los idealistas actuales, no han atinado ni en los fines, ni en los medios correctos. Al cabo, aquello era de esperar, pues su líder es una persona incapaz de cumplir siquiera con sus básicas obligaciones escolares.

¿Por qué los revolucionarios, causan por regla general el mal a sus pueblos? Por la consecuencia expuesta por Alexis de Tocqueville[4]: la lectura equivocada de la realidad en función de una realidad ideal impráctica, es promesa de discordia, pobreza, generaciones perdidas, frustraciones y sufrimientos, especialmente de los más débiles de la sociedad.

El experimento que padece Chile contemporáneo, demanda que la juventud que asumirá la conducción de la patria, comprenda que la nación se construya ladrillo por ladrillo, con esfuerzo y humildad, que los idealistas no tienen. Qué las recetas totalizadoras mencionadas por Mario Góngora[5], han demolido en Chile, lo que patriotas de antaño construyeron. El Chile de hoy demanda el surgimiento de un liderazgo real, valiente, pragmático y respetuoso de la dignidad humana, de la familia, de la propiedad y de la nación chilena. Vomitad a los que quieran fabricarles la vida a los chilenos con recetas.

Por ahora, no se ve a nadie en el firmamento de la patria con esos talentos. El éter nacional está por ahora, plagado de insectos venenosos y avechuchos depredadores. Por eso elevo una oración: libranos Señor de los idealistas y envíanos líderes patriotas, justos, prudentes, fuertes y templados.

Julio 2023

 

 

 



[1] Obra citada

[2] Obra citada

[3] Comisión Económica para América Latina y el Caribe, que forma parte del Sistema de Naciones Unidas.

[4] En su obra El antiguo Régimen y la Revolución

[5] En su obra Ensayo Sobre la Noción de Estado en Chile en los siglos IXX y XX

viernes, 7 de julio de 2023

LAS FUNDACIONES, LA PARTITOCRACIA Y EL PROYECTO DE NUEVA CONSTITUCION

 


Hitler organizó en 1934, en el seno del partido nazi, la famosa Noche de los Cuchillos Largos para deshacerse de los hermanos Roem y de toda la más baja estofa de asesinos y maleantes que tenían en las filas. Funcionales estos, antes del asalto al poder en 1933, luego de conquistado eran un estorbo, y procedieron simplemente a asesinarlos. El nazismo era en realidad consustancialmente una máquina de matar, como después quedaría en evidencia. Pero la jornada aquella, también llamada Operación Colibrí, fue para demostrarle a los alemanes y al mundo, que el Partido Nacionalsocialista, purgaba los malos elementos, y quedaba limpio como una patena. Un engaño.

Todas las organizaciones que proceden coligadas en malas acciones o maquinaciones ilegales, inmorales o impresentable al interés y moralidad públicas, cada cierto tiempo buscan chivos expiatorios para desprenderse de los malos elementos -como llamaban los comunistas a los seres humanos disfuncionales a su credo-. Así está procediendo la coalición de gobierno, con el micro partido político llamado Revolución Democrática. Se trata comunicacionalmente de encapsular la corrupción solo en RD, y dentro de ese micro partido, han escogido a la vestal que será quemada como Savonarola en la Piazza de la Signoría florentina: la diputada Pérez, que aparece en las cámaras como diva de la ópera, vistimisada, y que, pocas semanas antes del estallido del escándalo, fungía en las salas de la cámara de diputados, como restablecedora de la moralidad y pureza administrativa. Se trata de concentrar el mal en algo o alguien, purgarlo y lavar así la imagen. Un ardid engañoso más viejo que el hilo negro.

Pero como hoy vivimos, para desgracia de las oligarquías y demás organizaciones criminales, en la era de la información, este método de la Nacht der langen Messer, no convence a las personas que hacen un mínimo examen racional del acontecer. Por la simple razón, que los datos salen a flote. En efecto, nuestros lerdos y perezosos diputados, y la prensa ordinariamente obsecuente y remunerada por el poder político, ha debido por la fuerza de los acontecimientos, ponerse a escarbar el procedimiento de transferencia de miles, miles y miles de millones de pesos a las fundaciones que supuestamente apoyan la tarea pública del Estado, que tienen nombres y tareas que mueven a risa, y ¡oh… sorpresa!: la única diferencia de estos iluminattis del gobierno actual con los gobiernos anteriores, es que lo hacían de grotesca manera. Vamos a cambiar el mundo dicen los iluminattis, pero primero nuestro estado de situación. En efecto, Boric y su pandilla, si se trata de dar vuelta a la manzana, lo hacen mal. Tal es su desconexión con el mundo que, a la inversa de Dios del Génesis, lo que hacen, lo hacen mal. Definitivamente no son los aviesos que nos refieren los evangelios.

¿Cuál era la verdad de la milanesa? Qué, desde hace muchos gobiernos para atrás, se usa este procedimiento para favorecer a los nuestros, de cada quién. Damas y caballeros: ante nuestros ojos ha quedado en evidencia, la gran estafa del gobierno de los partidos políticos que hoy impera en nuestro país, y en nuestra América Morena – incluidos los autoproclamados ingleses de américa -. Metodología que es constitutiva de oligarquías ladronas, cleptocracia y defraudaciones crónicas, al pobre pueblo contribuyente.

Incluidos los que pretendemos ser hombres y mujeres informados de los intríngulis del poder, no habíamos reparado suficientemente en ello. La cuestión es extraordinariamente difícil de destrabar, debido a que, al ser una práctica genérica -transversal diría un periodista-, los intereses de los partidos políticos se traban y entrecruzan. La izquierda y derecha unida jamás serán vencidas como decía el inmortal Nicanor. El presidente de la UDI Javier Macaya, salé desaforado a impugnar la decisión de la Contraloría, de suspender las transferencias de recursos fiscales a sus compañeros del Frente Amplio, y ahora sabemos que la derechista alcaldesa de Las Condes, generosamente aporta con los impuestos de los vecinos de la comuna, al patrimonio de la Fundación Urbanismo Social, ligada también a Revolución Democrática, ahora llamados Los Jackson Five.

Aparte de reír para no llorar como el payaso Garrick, ¿qué podemos hacer los hombres de a pie para detener esta gravosa corrupción? Aquí amable lector le ofrezco una iniciativa:

Como sabe usted, los partidos políticos confabulados violando la constitución vigente y el dictamen del pueblo soberano, organizaron un nuevo proceso constitucional. Obsecuentes y obedientes a la burocracia globalista, cedieron a esta nueva iniciativa revolucionaria ¿gratis cree usted? No señor: a cambio de que el nuevo régimen constitucional intensifique el poder ya abultado gracias al financiamiento público, de los partidos políticos. Damas y caballeros: El proyecto constitucional de los expertos, que es inamovible al contrario de lo que cree José Antonio Kast, es una verdadera casa de muñecas de los partidos políticos. El financiamiento legal que se auto asignaron (de miles de millones de pesos gastados con una opacidad escandalosa) será ahora constitucional. Por nacer en Chile, deberá usted financiar for ever and ever, al partido revolución democrática, comunista, comunes, UDI, etc. etc. etc. amén de sus dietas millonarias.

Entonces ¿Qué aporte podemos hacer para detener esta vorágine de corrupción y robo a la señora Juanita que paga el Iva en un paquete de fideos? Votar en contra el próximo diciembre.

Julio 2023

 

lunes, 26 de junio de 2023

EL PODER, LA POLITICA, LA TECNICA Y LOS BUROCRATAS QUE QUIEREN COOPTARLO

 


El hombre históricamente ha hecho lo que puede hacer. No más que eso. Como todos los mamíferos, busca, desde su emancipación de su condición de cachorro, expandir su influencia y poder. Para expandir su influencia y poder, amen de actuar por acción directa sobre la circunstancia, busca concertar voluntades de su entorno. Pretende hacer que otros hagan lo que su voluntad propia desea que hagan. Hasta aquí ninguna diferencia con el reino animal y en especial con los mamíferos que son nuestros primos hermanos.

Pero dispone de algo que nos distingue del reino animal: conciencia del tiempo y del espacio que nos trasciende. Disponiendo de esa perspectiva supra animal, busca disponer de ese tiempo para estar en el mundo, de una forma diferente. Busca estar mejor en el mundo. Aspira transformar su mundo para estar mejor instalado en él. A consecuencia de ello nace la técnica. El fuego, la rueda, navegar sobre un elemento que le es ajeno como el agua, o el aire; primero individualmente, luego asociativamente, busca mejorar su estadía en el espacio tiempo al que ha sido lanzado, sin que medie su voluntad.

El animal no tiene técnica. No la tiene porque carece de lo que nos entrega la conciencia humana: la certeza que hay un tiempo y un espacio, que nos trasciende. Un espacio tiempo que no es el aquí y el ahora. La vaca no tiene un antes y un después. No tiene historia. No la necesita. Por esa razón sus relaciones de poder, y en general las relaciones de poder de todos los animales, son relativamente simples comparadas con el hombre.

Dije que el hombre solo hace lo que puede hacer. Pero sucede que tiene conciencia que se pueden hacer mañana otras cosas que no puede hacer hoy, y si domina la circunstancia presente lo conseguirá. El hombre es futurizo nos dice Julián Marías. Y la dramática consecuencia de eso es que sus relaciones de poder son muy sumamente complejas, porque dentro de sus circunstancias, están los otros. Así, muchos hombres quieren dominar la voluntad de muchos hombres porque quieren hacer realidad una realidad que no existe. Esa es la naturaleza humana sin galas ni pormenores.

Por eso existe en nuestras relaciones humanas, lo que los griegos arcaicos bautizaron como el pólemos, y que hoy llamamos dialéctica; cuyas dos caras más evidentes son la política y la guerra. Entre los animales, existe la dialéctica, pero esta es simple. Y es más simple porque no está presente entre ellos, la técnica. Los bovinos overos rojos no van a organizar una guerra contra los bovinos overos negros, para disputar un territorio, porque no saben hacerlo. Los hombres si, porque tienen la técnica para hacerlo.

Por esta complejidad de las relaciones de poder, el hombre ha creado estructuras de poder y legitimidad que permitan administrar colectivamente las circunstancias. Si no existiesen esas estructuras su vida sería un caos. La familia, los señoríos medioevales, la monarquía, el burgo, las reglas del comercio, el estado moderno, la democracia representativa; son expresiones de esa voluntad de ordenar, y contener las voluntades desordenadas a reglas de conducta. La ética, la moral, las reglas del comercio, las normas jurídicas; son límites que importan controles para el ejercicio formal del poder. Son esas reglas, el fruto de arduos esfuerzos humanos por compatibilizar la vida de unos con la vida de los demás. Esos ordenes morales y jurídicos tienen como telón de fondo lo que el hombre es capaz de hacer, dada la evolución de la técnica. Julián Marías en sus libros Antropología Filosófica e Introducción a la Filosofía, ha denominado este fenómeno, la instalación del hombre en la circunstancia.

Pero cuando el hombre le imprime a la técnica saltos cualitativos, estas fórmulas de compromiso o estructuras de poder legítimo, se trastocan, se fracturan y aflora la conflictividad. Dos ejemplos: No es verdad que la revolución francesa tuvo por causa las ideas de la ilustración. La ilustración fue inspirada en los descubrimientos de la ciencia física y en los avances de la tecnología de entonces. Esa técnica fue la que generó las condiciones de posibilidad de la revolución francesa. Las ideas suceden a los hechos, no los preceden. No es verdad que la liberación femenina se produjo – o se está produciendo – gracias a que una señora se sentó con un lápiz en la mano y escribió ideas sobre la liberación femenina o el derecho a voto de las mujeres. Aquello simplemente no es verdad. La liberación femenina tiene como condición de posibilidad, la píldora anticonceptiva, que niveló la sexualidad entre hombres y mujeres y trastocó la estructura social que colocaba a la mujer en una posición determinada, dadas las fragilidades existenciales que imponía a ella la sexualidad y la maternidad.

El gran error del idealismo marxista ha sido pretender que las ideas preceden a los fenómenos, en el sentido que a través de un diagnóstico de una realidad estática en el espacio tiempo, se podría inferir una mecánica universal de la evolución social humana. Ese error impuso la necesidad de oprimir – hasta el día de hoy – a pueblos completos en aras de hacer efectiva esa realidad ideada en los textos doctrinarios, inexistente e irreplicable en la realidad, y de paso exterminar a más de ciento cincuenta millones de seres humanos. Un “pequeño” error como se ve…

¿Cuál es nuestra situación presente? Un caos contenido. ¿Por qué? Pues porque los avances de la medicina han cambiado la instalación del hombre en el mundo; la tecnología de las comunicaciones interpersonales ha cambiado la instalación del hombre en el mundo; la tecnología del transporte ha cambiado la instalación del hombre en el mundo; la píldora anticonceptiva -ya mencionada- ha cambiado la instalación del hombre en el mundo. Lo nombrado tiene implicancias que derivan en un largo etcétera.

Este mundo que ha irrumpido a causa de estos cambios tecnológicos y las relaciones interpersonales y con el poder que está inspirando, es tan distinto del de nuestros abuelos, como el mundo de nuestros abuelos se distinguía de la estructura social del año mil. ¿Exagero? Analícese la vida cotidiana de unos y otros y encontrareis sentido a lo que afirmo.

¿Cuál es a mi juicio el cambio más radical? El de la información. El famoso apotegma kantiano del Sapere Aude, digámoslo… era una pretensión absurda. Porque para saber no solo basta con atreverse a saber. Hay que tener la información para poder ilustrarse sobre los fenómenos del mundo. Y el hombre real y ordinario (el hombre de a pie como se dice hoy en día) en el siglo XIX y XX, no disponía de esa información. La democracia, erigida por la ilustración como una panacea, no ha sido más que una burla, un sarcasmo, frente a un demos casi analfabeto y casi siempre ignorante. Hoy sigue siéndolo, pero existe la posibilidad de superar esa condición y transmutarse en efectivamente ilustrado.

¿Qué nos espera? Pues creo yo, tiempos muy sumamente conflictivos, donde la democracia representativa, los estados nacionales, el comercio internacional, las guerras; tal como la conocimos hasta hace veinte años, sufrirán trastornos derivados de la tecnología de las comunicaciones, y de la capacidad de acumular y procesar datos sobre la realidad.

¿Cuál es el mayor peligro? Que el mayor poder que proporcionan los datos, solo los manejen las élites para someter a las masas. Muchos políticos, empresarios poderosos, autoridades religiosas y la prensa institucional (que aún quiere mantener el cartel internacional de la información sin que nadie los amague), creen que a las masas se les puede someter y conducir, al estilo que lo hacía Joseph Goebbels. Sospecho que aquello es una pretensión fallida. ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado de la época del ministro nazi? Sencillo: así como la capacidad de dominación de las élites se ha incrementado gracias a la tecnología de las comunicaciones y del procesamiento de los datos, así también la capacidad de maniobra de los gobernados lo ha hecho por tener disponible casi la misma tecnología. He aquí un factor de altísima conflictividad.

Los aprendices de brujo revolucionarios, qué en estas circunstancias históricas, irrumpen con fórmulas ideológicas envasadas, diseñando estructuras sociales revolucionarias sin correlato con la realidad ni con la naturaleza humana, sembrarán discordia, pero no podrán cosechar “el nuevo orden” pretendido. Eso fue posible en el siglo XX. La propaganda política unifocal y gozando del monopolio de la emisión, podía formatear realidades a las prescripciones ideológicas que en el largo plazo fracasaban, pero en el corto y mediano imponían su hegemonía.

Actualmente tenemos una propuesta que se pretende imponer como hegemónica: La agenda 2030. Compuesta de principios inmaculados nos recuerda ese adagio que reza: el camino al infierno está plagado de buenas intenciones. En este momento burócratas poderosos se alían con, socialistas revolucionarios, empresarios locales neoliberales, cleptócratas de todas latitudes, turbocapitalistas transnacionales; todos unidos en busca de un mundo mejor. Todos ellos en una perspectiva bastante chata de lo que es el hombre, la religión, la familia, la nación y el arte. En un concepto: la naturaleza humana.

Aterrorizados por la supuesta sobrepoblación humana buscan diseñar una nueva realidad social global, poblada de andróginos alegres y despreocupados, impotentes para reproducirse, suprimiendo estructuras sociales basales como la familia y la nación. El bienestar que ellos propician en su agobiante listado de objetivos sustentables, es radicalmente mentiroso. No busca logros para las masas. Busca logros para las élites: un mundo sin sucios desarrapados que tengan familias de muchos hijos, que atiborran los balnearios y los viajes transoceánicos y locales, que llenan los centros de comercio, con sus hábitos despreciables para esas élites.

Recientemente estuvieron los inspectores, especie de curia burocrática globalista en nuestro país. Funcionarios de la comunidad económica europea. El Senador Chahuan los recibió y les prometió a sus patrones portarse a la altura y sacar adelante la Buena y Nueva Constitución después del traspiés del mamarracho 1.0 abrumadoramente rechazado por el electorado y patrocinado por esos mismos burócratas.

Luego fue el turno de la elegante y aristocrática, Úrsula Van del Leyen, quien oficia de burócrata máxima de la CEE. Vino a chequear que su mono del organillo, nuestro lamentable individuo que ostenta el cargo de presidente de la república, esté cumpliendo su misión orientada a este nuevo orden. Úrsula es madre de siete hijos, vuela en jet privado, pero es una propagadora de las energías verdes y del aborto, es decir, asesinato de los bebés de los desarrapados, indeseables para su orden oligárquico pretendido. Propone proyectos energéticos absurdos, económicamente inviables que provocarían, en caso de imperar, el colapso de las economías donde se cumplieran los objetivos de sustentabilidad.

Nunca imaginé un tal ramillete de cretinos manejando las relaciones entre estados. Ver al desarrapado e inestable adolescente crónico Boric, al lado de esta señora pituca, que con seguridad jamás ha hecho una cama o fabricado un plato de comida, pontificando de lo que no saben, sobre NUESTRO futuro, es un espectáculo grotesco asaz de irritante.

Curso de acción estimado lector: con un lápiz el próximo diciembre infrinjamos un nuevo trastazo a estos ingenieros sociales de pacotilla. En diciembre vote EN CONTRA.

junio de 2023

  

domingo, 4 de junio de 2023

CRITICA AL LIBRO; SALVADOR ALLENDE. LA IZQUIERDA CHILENA Y LA UNIDAD POPULAR; DE DANIEL MANSUY

Me prometí no involucrarme en el debate del cincuentenario del 11 de septiembre de 1973, por la extrema dificultad de llegar a conclusiones ecuanimes de la experiencia real de aquel evento, mientras los que lo vivimos estemos presentes. Etimológicamente digo que soy un experto en aquel fenómeno histórico. Es así, porque experto es quien tiene la experiencia. Viví los factores que le generaron, el desarrollo de los acontecimientos y sus consecuencias. No puedo referirme a ello sino como una experiencia biográfica. Y como la vida es una sola y los afectos y desafectos nos acompañan como la sombra al cuerpo, es difícil ser ecuánime.

Por lo anterior, esta crítica será muy breve. Aspiro sirva para que los lectores del libro de mi generación, a la mitad del libro no estén tentados en lanzarlo lejos, por no representar su perspectiva, en aquel tema tan candente aún. Les sugeriría que no lo hagan, porque es un buen libro. Yo no lo hice. Llegué al final de su lectura.

El esfuerzo de Mansuy es enorme, en el sentido de un intento muy difícil – diría casi imposible- de mantener un eclecticismo y ecuanimidad en el relato. Su intento es observar y enjuiciar el fenómeno desde un panóptico ascético de pasiones. Literariamente el libro es de buena calidad y representa un plausible esfuerzo académico, por la cantidad y lucidez de las experiencias personales descritas como pie de página.

Pero la obra adolece de una cojera, que a mi juicio grave. Y dice relación con el silencio de las conductas implícitas de los principales actores de la tragedia: la izquierda revolucionaria de la UP, y la democracia cristiana revolucionaria que gobernó sin contrapesos, en el período inmediatamente anterior al triunfo de la unidad popular.

Se arrastraba Chile desde el gobierno de Carlos Ibáñez y de Jorge Alessandri, en una situación de deterioro persistente y constante de las condiciones de vida de una parte muy importante de la población. No es el lugar para describir cuestiones económicas y sociales muy bien descritas por muchos autores. La modernización entendida como una mutación e incremento de las expectativas de la población, fue un parto doloroso en Chile. Se manifestó en un crecimiento exponencial e inorgánico de las poblaciones urbanas, un deterioro de las condiciones de vida en la población agraria y la pérdida del impulso nacional de otros tiempos pretéritos. Las razones de ese fenómeno son muchas, complejas y por su puesto exceden el sentido de estas letras.

Dicho aquello, una fracción dominante de la élite política fijo un diagnóstico: Chile se deterioraba a causa de la estructura social del país. Los problemas de Chile se solucionarían en la medida que se cambiasen esas estructuras sociales. Y como herramienta para ello, cambiar las estructuras económicas. El diagnóstico hegemónico era que Chile vivía una dualidad injusta que era urgente e imprescindible cambiar. Había en Chile según tal diagnóstico, víctimas y victimarios de aquel indeseable estado de cosas. El remedio pues, era purgar a Chile de los victimarios y reemplazar la estructura social y económica, por una que traería, paz y prosperidad. La antigua formula revolucionaria de cosificar y clasificar como lo hace un entomólogo, a los seres humanos. En la elección presidencial del año 1964 se enfrentaron, sin contradictores, dos posiciones ambas revolucionarias: quienes abogaban por una llamada revolución en libertad y quienes proponían una revolución proletaria, bajo las recetas e ideas que aportaba el marxismo escolástico.

Se vivía entonces con ferocidad la guerra fría, que enfrentaba a las potencias hegemónicas de entonces, EEUU y la URSS. Tal enfrentamiento se vivía, bajo el temor real y cotidiano de una demencial guerra nuclear que estuvo a punto de estallar en 1962 con la crisis de los misiles. Ambas hegemonías tenían sus corifeos en el frente local. 

Triunfó en 1964, la propuesta de la democracia cristiana, públicamente apoyada por Estados Unidos, y aplicó en su mandato, una drástica revolución a través de la reforma agraria, que prometía mejorar la producción y productividad agrícola, propiciaba la intensificación de la estrategia de desarrollo industrial, protegida a través de aranceles altos que impedían las importaciones y exportaciones, y planificación económica que imponía control de precios. La ley de reforma agraria y su patético diseño reglamentario, fue obra de un líder demócrata cristiano que sería un actor relevante en esta tragedia: Patricio Aylwin Azocar.

El resultado de aquel experimento fue un rotundo y dramático fracaso, del cual, hasta el día de hoy, nadie se ha hecho responsable. El país continuó su deterioro y los niveles de pobreza se incrementaron. El  gobierno demócrata cristiano, a pesar de disponer de un alto precio del cobre, única fuente de divisas; no pudo mejorar la situación económica y agudizó los odios ya existentes  a causa de los expolios causadas por la reforma agraria, cuyo único efecto, aparte de la ruina de los expropiados, fue mayor pobreza en el agro, y deterioro de la productividad de esa rama de la economía. La hacienda pública debió recurrir al consabido mecanismo de emisión inorgánica del peso para cuadrar las cuentas, incrementando la inflación y el deterioro de la capacidad adquisitiva de los que vivían de un sueldo, que entonces eran la gran mayoría.

La inestabilidad social derivada de la pobreza, falta de oportunidades y empobrecimiento de quienes, hasta antes de ese gobierno no eran pobres, intensificó la odiosa polarización del país. Las elecciones de 1970 se vivieron como una guerra de vida o muerte. Allende obtuvo una mayoría relativa por escaso margen sobre el candidato que reusaba a continuar con los experimentos revolucionarios. La democracia cristiana, reflejando su fracasado gobierno, llegó en tercer lugar en aquella triste disputa electoral.

Es aquí donde el libro de Mansuy no cumple con el objetivo de traer claridad sobre el fenómeno analizado, porque soslaya ese clima que nublaba el horizonte de Chile. Y que, probablemente, habría condenado al fracaso, a cualquiera que hubiese sido, quien asumiera la presidencia de la república.

Salvador Allende, desde el inicio de su carrera política, navegó en posiciones de izquierda, e integraba un partido, el socialista, fundado por su pariente Marmaduque Grove, que arrancó como un partido reformista bajo la inspiración de otros movimientos latinoamericanos, en particular del APRA del peruano Víctor Raúl Haya de la Torre. Disputaba en sus inicios, a horca y cuchillo, la preferencia de las clases populares, al Partido Comunista. Al poco andar y como consecuencia de la revolución cubana de 1959, adhirió al marxismo leninismo, como ideología para inspirar su praxis. En el Chile polarizado de 1967, aprobó en su tristemente célebre Congreso de Chillán, como método de praxis política, el leninismo Guevarista y proclamó su intención de superar, la democracia burguesa para imponer la sociedad socialista, si era necesario, por la fuerza de las armas, y aceptar la fórmula de la revolución violenta al estilo del asalto al palacio de invierno. Salvador Allende era parte de esa metamorfosis revolucionaria. Cuesta entonces compatibilizar aquel Allende republicano, demócrata y amable con las soluciones pacíficas que retrata el libro, lo que lleva al lector a una perplejidad sin explicaciones plausibles.

Y, creo yo, esa confusión se deriva del ocultamiento del Allende real. Aquel que indultó a los terroristas al iniciar su período, y que, en febrero de 1971, tenía entre sus guardaespaldas, a varios de aquellos terroristas indultados, dentro de los cuales estaban los hermanos Rivera Calderón[1]. Ambos hermanos Rivera Calderón, semanas después, siendo aun integrantes de la guardia pretoriana presidencial llamada GAP, asesinaron a sangre fría a Edmundo Pérez Zujovic, en una ejecución revolucionaria, supuestamente por su responsabilidad como ministro del Interior de Frei, en un incidente en Puerto Montt, en que fuerzas policiales dieron muerte a activistas revolucionarios en 1967. El amable y democrático Allende, envió entonces a Eduardo Coco Paredes, su amigo y director de la policía de investigaciones, a cazar a los Rivera Calderón, quien asesinó a ambos hermanos en un enfrentamiento, uno de los cuales se había rendido y tenía las manos alzadas cuando Paredes lo acribilló. Huelga decir por orden de quien.

Mansuy y los intelectuales de izquierda que el libro cita latamente, se preguntan y preguntan sin respuestas plausibles, como fue posible que aquel Allende empático con la tradición republicana, no haya sido capaz de detener la polarización suicida para la Unidad Popular, en los restantes dos años que duró su gobierno. Retrata el autor, a un Allende, como un barco de papel agitado por las enormes olas de odio y desquiciamiento revolucionario de sus partidarios.

El odio, dice Ortega y Gasset, es un cruel resorte de acero que impide al observador, aproximarse y conocer la realidad observada. En aquel Chile esquemáticamente ordenado entre víctimas y victimarios, ese odio, aquella pasión pútrida a la que tantos fuimos arrastrados, era la emoción dominante, tanto en el Allende candidato del Frente de Acción Popular en 1964, como en el Allende candidato de la Unidad Popular en 1970, y desde luego en el Allende presidente entre 1970 y 1973. Ese odio y resentimiento hacia sus hermanos chilenos, que en su esquema mental eran los victimarios de la época, es el que inspira su odiosidad expresada en sus discursos (casi todos disponibles en audios grabados). ¿Cómo es posible que el autor del libro, no los haya escuchado o los haya soslayado en su análisis? Son particularmente ilustrativos sus exhortaciones en contra de Agustín Edwards Eastman, quien debió autoexiliarse para protegerse a él y a su familia, de la escalada de odiosidad inspirada personalmente por Salvador Allende Gossens.

Efectivamente como señala el autor, era un histrión seductor. Yo personalmente lo presencié en acción en dos episodios domésticos, que no viene al caso relatar y que me inspiraron admiración y simpatía por su pachorra. Pero lo relevante de contestarse es, ¿quién era el Allende hombre de Estado? ¿Aquel que amenazó de muerte al director del diario El Clarín, cuando este desafiaba su narrativa? ¿Aquel que nombró a Eduardo Coco Paredes en la dirección de la policía de Investigaciones, un sicópata asesino y torturador, del que los apologistas y relatores de la UP, se olvidan y ocultan exprofeso?

Efectivamente, Allende tiene una condición de víctima en su viril decisión de suicidarse. Fue una víctima como muchos, del odio entre hermanos. Víctima de su propio odio, de mi odio, del odio que gran parte de los chilenos nos profesábamos de modo irreconciliable, del odio de los políticos y funcionarios demócratas cristianos profesaron contra los propietarios de los predios expropiados, del odio con que Radomiro Tomic se refería en sus discursos a Jorge Alessandri etc. Es cuestión de leer la prensa de la época para dar con esa evidencia. En otros tiempos y hemisferios, del odio que Alexis de Tocqueville vivió como niño, en los tiempos del terror jacobino, lo que le inspiró escribir un libro, para que nunca más hubiese revoluciones donde los seres humanos pasan a ser cosas.

Pacificar, restañar heridas, poner paños fríos a las pasiones; todas tareas literarias plausibles, debe haber estado en la mente del autor. Pero aquello solo se consigue desde la verdad. Cualquier intento de ser políticamente correctos y respetar una narrativa miope de la izquierda, perpetúa el desencuentro entre los que vivimos esos aciagos acontecimientos.

Los chinos, una cultura infinitamente más sabia que la nuestra, recuerdan a sus hombres de estado, sin enjuiciamientos morales. Es parte de su creencia que sus iniquidades, crueldades, errores, aciertos, justicias; son parte del Gran Ciclo del Cielo. La dialéctica de la historia los chinos no la enjuician porque cada fenómeno tiene su causa y la decadencia es el efecto de la prosperidad y la prosperidad es el efecto del orden y el orden es efecto de la justicia y legitimidad. La decadencia es reemplazada por los hombres fuertes que reconstruyen la convivencia con dureza.

Sería magnífico que lográsemos superar aquel enjuiciamiento de nuestra breve historia nacional, sin cánones de buenos y de malos. Categorías que impiden entenderla. Algo de esto padece el autor: proteger la imagen de quien se inmoló luego de un discurso que, para quienes lo conocimos, fue una suprema expresión narcisista, sin el valor moral que le adjudica reiteradamente el autor. Da la impresión que el autor estima qué,  por el hecho de haberse inmolado, sería parte de los buenos.

Respetar la memoria de nuestros estadistas, supone retratarlos de cuerpo entero y con sus luces y sus sombras, que en el caso de Allende son muchas.

Junio de 2023


[1] Con quienes se retrató con ellos, y con mi padre, a la sazón Gerente de Celulosa Constitución, en la FITAL, Feria Internacional de Talca. 

martes, 30 de mayo de 2023

ESTADO SOCIAL DE DERECHOS, DEMOCRACIA Y DEMAGOGIA

 

La piedra angular de la propuesta de los expertos del Mamarracho 2.0, aprobada por los “expertos de derecha”, es que Chile pase a ser jurídicamente guiado por un Estado Social de Derechos. Es la tercera intentona de una ingeniería social que se ha transformado en el mantra de la izquierda socialista y de los ingenieros sociales del globalismo, respetado sumisamente por la oligarquía partitocrática de todo signo, y por el empresariado local, como garantía de “estabilidad” gatopardesca – para que todo cambie y todo siga igual-. Bachelet en su fallido primer intento, le denominó Estado de Derecho Democrático y Social. La constelación de payasos que integraron la mayoría de la finada convención constituyente, lo bautizó como Estado Social de Derechos, lo que se consagró en las tablas de la ley aprobadas por los 8 mosqueteros que integran la mayor parte de los partidos políticos, autores de los Doce Bordes.

En las encuestas de opinión, los partidos políticos que nos impulsan a este despeñadero republicano, son las instituciones por lejos, más desprestigiadas y rechazadas por la población, y estadísticamente representan a menos del 2% de la población, participando en su desenvolvimiento, solo los que perciben un emolumento o sinecura del financiamiento que le debemos todos los chilenos por ley. Pero por ánimo los oligarcas no se quedan, e impulsan la aprobación de esta casita de muñecas para sus intereses oligárquicos que sería la añorada buena y nueva constitución.

¿Qué es un estado social de derechos? Aquel que garantiza los derechos sociales. Y ¿qué son los derechos sociales? Son supuestas garantías de prestaciones de bienes (viviendas) y servicios (prestaciones de salud, educación especialmente universitaria) a las que el estado estaría obligado gratuitamente a proveer a los ciudadanos.

Se requiere de un nivel de estupidez extremo, para creer que eso va a ser así, pero lo afirman sesudamente y con cara de entender mucho, miembros de la oligarquía partidaria, burócratas de las naciones unidas y empresarios que generosamente se muestran disponibles para tan laudable objetivo de cuidar, proteger y sostener a los desarraigados del mundo.

Como cualquier persona inteligente es capaz de precisar, los derechos, son estructuras lógicas compuestas de un sujeto activo que es el beneficiario del derecho, un sujeto pasivo que es el obligado al mandato, prescripción o prohibición que importa el derecho, y un órgano coercitivo o mediador, que es el que se asegura que el sujeto pasivo materialice la prestación al sujeto activo. Lo que digo es inconcuso, solemne, indiscutible. Es una verdad completa.

La cuestión es pues ¿Quién es el sujeto pasivo de los llamados derechos sociales? Y los promotores de tan inmensa generosidad saltan para contestar: ¡El Estado! Y aquello es, como todos saben, una mentira, embuste, patraña, falsedad, invento, engaño, fraude, farsa, impostura, cuento chino, etc. El Estado es solo el mediador. ¿Y cómo media? Estableciendo y cobrando impuestos. ¿A quiénes? A los ricos repiten a coro, socialistas, demagogos de derecha e incluso ¡empresarios! Pero aquello también es un miserable cuento chino. Porque todo individuo inteligente sabe, que lo pagan todos los ciudadanos, y los padecen los más débiles y pobres de la comunidad nacional. Y los débiles los pagan doblemente, por el pago de los impuestos y por el empobrecimiento general que, irremediablemente causa el socialismo, y que les impide abandonar su condición desfavorecida. El sujeto pasivo de los derechos sociales son los más pobres de la sociedad.

¿A quienes beneficia el estado social de derechos? Es cuestión de observar en el vecindario: Venezuela, Argentina, Ecuador etc. Respuesta: A sus gestores, los políticos que ostentan sinecuras y sueldos muy por sobre sus méritos, oligarcas que gobiernan en Latinoamérica toda, y… a quienes controlan a esos oligarcas. Burocracia de naciones unidas abocadas al cumplimiento de sus mandatos impuestos por la mega oligarquía mundial.

No, no, no; me dirá el lector. Tiene que estar usted equivocado. Como es posible que todos los políticos, casi sin excepción, acepten y promuevan tamaña iniquidad.

Es increíblemente sencillo de explicar. ¿Es la democracia el gobierno del pueblo consciente y soberano, para el pueblo consciente y soberano, y por el pueblo consciente y soberano? No. No lo es. ¿Qué es entonces? Es el gobierno de los representantes del pueblo, en Latinoamérica escasamente consciente y soberano. ¿Cómo puede funcionar entonces la democracia en latinoamericana? Haciéndole una guerra frontal, institucional y comunicacional, a la demagogia.

¿Qué es la demagogia? Es etimológicamente, el arte de conducir al pueblo ganando su favor. Si hubiese un solo demagogo en el mundo, aquello no sería problema. El problema es que los demagogos se disputan el cargo de representantes del pueblo para disfrutar las prerrogativas del poder y seducen a los electores para quitárselos al demagogo de enfrente. ¿Cómo lo hacen? Prometen cuestiones imposibles de cumplir, como los derechos sociales, y cada vez sus ofertas van en incremento para ganarle la voluntad del pueblo a quienes ya tienen la voluntad del pueblo, generando un circulo vicioso de victimismo, clientelismo y dependencia.

Por ejemplo ¿Es la constitución que hoy nos rige, causa de alguna de las insuficiencias de la sociedad? No. No lo es. Una nueva constitución ¿Será la solución a los problemas que tiene el país? No. No lo será ¿Por qué razón vamos ya en el tercer intento de nueva constitución de las oligarquías de los partidos políticos? Porque lo que quieren esas oligarquías es eliminar las cortapisas impuestas por la constitución vigente, para incrementar, aun más su poder y la dependencia de sus clientelas a su control. Y como los empresarios corruptos no tienen problema para cooptarlos con dadivas, ayudan a que los políticos tengan más y más poder a cambio de una anhelada estabilidad para continuar maximizando sus beneficios. Y la burocracia globalista seduce a esos políticos con dadivas e influencia para imponer sus agendas de gobierno mundial.

¿Qué debemos hacer? Pues votar EN CONTRA de la propuesta de mamarracho 2.0 en diciembre próximo, y en seguida

1.    DESALOJAR a todos los políticos de izquierda y de derecha, purgando a todos quienes hayan propiciado esta estafa, incorporando a nuevos miembros del poder legislativo y ejecutivo.

2.    Mandatar a esos nuevos representantes del poder legislativo, la modificación a la constitución y a la ley con el fin de:

a.     que se reduzca drásticamente las dietas parlamentarias,

b.    Se suprima el financiamiento público a los partidos políticos,

c.     Se elimine el cargo de gobernador provincial electo.

d.    Introduzca el juicio de cuentas por acción popular, a todo representante que haya ejercido cargos de elección popular y judiciales.

e.    Sancionar y prohibir el financiamiento ilegal de partidos políticos.

f.      PROHIBIR la reelección de los cargos de elección popular e inhabilitar a quienes hayan ejercido esos cargos, a cualquier cargo y a otros cargos de elección popular.

g.     PROHIBIR, el cogobierno de la burocracia de los organismos internacionales e instar ante la Asamblea General de naciones unidas y organización de estados americanos, a la disolución de esa burocracia, cabeza de playa de la oligarquía capitalista mundial. Prohibir la jurisdicción de tribunales extra soberanos por hechos ocurridos en el territorio nacional.

h.    Exigir a los miembros del poder judicial, el cumplimiento irrestricto de la ley soberana chilena y crear un tribunal de cuentas y prevaricato integrado por miembros ajenos al poder judicial, para sancionar a los jueces que fallen contra derecho expreso.

i.       Exigir a las fuerzas armadas y de orden el cumplimiento de sus mandatos legales y constitucionales.

Mayo 2023

martes, 23 de mayo de 2023

¿ACEPTAR LOS BORDES O VOTAR RECHAZO-DESAPRUEBO?

 


En Chile de hoy, la ciudadanía se encuentra en un estado de hastío generalizado, y con la voluntad de neutralizar de una vez por todas el intento refundacional revolucionario de la izquierda, en curso desde octubre de 2019, (izquierda que hoy es una abrumadora minoría). En tal sentido, muchos que votan por la derecha y que disfrutan que haya conseguido la mayoría en el Consejo Constitucional, están dispuestos a aceptar, los llamados doce bordes contenidos en el artículo 154 de nuestra maltratada Constitución de 1980. Creo que es un fatal error a estas alturas, ceder y conceder.

Veamos cuales son esos bordes:

1.         Chile es una República democrática, cuya soberanía reside en el pueblo.

2.         El Estado de Chile es unitario y descentralizado.

3.         La soberanía tiene como límite la dignidad de la persona humana, y los derechos humanos reconocidos en los tratados internacionales ratificados por el Estado de Chile y que se encuentren vigentes. La Constitución consagrará que el terrorismo, en cualquiera de sus formas, es por esencia contrario a los derechos humanos.

4.         La Constitución reconoce a los pueblos indígenas como parte de la nación chilena, que es una e indivisible. El Estado respetará y promoverá sus derechos y culturas.

5.         Chile es un Estado social y democrático de derecho, cuya finalidad es promover el bien común; que reconoce derechos y libertades fundamentales, y que promueve el desarrollo progresivo de los derechos sociales, con sujeción al principio de responsabilidad fiscal y a través de instituciones estatales y privadas.

6.         Los emblemas nacionales de Chile son la bandera, el escudo y el himno nacional.

7.         Chile tiene tres poderes separados e independientes entre sí:

a.         Poder Ejecutivo, con un jefe de Gobierno con iniciativa exclusiva en la presentación de proyectos de ley que incidan directamente en el gasto público.

b.         Poder Judicial, con unidad jurisdiccional y con pleno respeto de las sentencias judiciales firmes y ejecutoriadas.

c.          Poder Legislativo bicameral, compuesto por un Senado y una Cámara de Diputados y Diputadas, sin perjuicio de sus atribuciones y competencias en particular.

8.         Chile consagra constitucionalmente, entre otros, los siguientes órganos autónomos: Banco Central, Justicia Electoral, Ministerio Público y Contraloría General de la República.

9.         Chile protege y garantiza derechos y libertades fundamentales como el derecho a la vida, la igualdad ante la ley, el derecho de propiedad en sus diversas manifestaciones, la libertad de conciencia y de culto, el interés superior de los niños, niñas y adolescentes, la libertad de enseñanza y el derecho-deber preferente de las familias de escoger la educación de sus hijos, entre otros.

10.     Chile consagra constitucionalmente con subordinación al poder civil la existencia de las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Orden y Seguridad, con mención expresa de Carabineros de Chile y de la Policía de Investigaciones de Chile.

11.     La Constitución consagra, a lo menos, cuatro estados de excepción constitucional: de asamblea, de sitio, de catástrofe y de emergencia.

12.     Chile se compromete constitucionalmente al cuidado y la conservación de la naturaleza y su biodiversidad.

Aparte de los errores graves de sintaxis, de redacción y de uso de los conceptos; que nos hablan de improvisación, falta de talento y de técnica legislativa, se han elevado estos doce predicados, al rango de inamovibles. Tal como si contuvieren una dignidad y sabiduría intrínseca.  Analicémoslos pues por parte los más difíciles de tragar:

El número 1 dice que la soberanía reside en el pueblo. El artículo 5 de la Constitución actual, prescribe: La soberanía reside esencialmente en la Nación. Su ejercicio se realiza por el pueblo.  ¿Fue un error de omisión o uno de los reiterados errores de sintaxis, el haber confundido los conceptos de pueblo y nación? ¿O será que los burócratas asesores del Sistema de Naciones Unidas no quieren que vaya el concepto de nación, porque quieren fronteras fluidas y así controlar de mejor manera a las masas globalmente? Mi nacionalidad es chilena. Mi identidad es chilena. Mi comunidad es con los nacionales chilenos. Mis antepasados son chilenos e hicieron de esta nación el asilo contra la opresión del que nos honramos. ¿Por qué entonces no consagramos que la soberanía resida en la Nación? ¿Tendremos acaso que compartir la soberanía de Chile con quienes no son chilenos y son simplemente el pueblo? Si así se consuma, y si el Partido Republicano, que no suscribió este mamarracho, no se opone a esta gravísima confusión, yo votaré rechazo y trataré de convencer a mis próximos que así voten.

Numero 2: El Estado de Chile es unitario y descentralizado. Error conceptual grave; El Estado es unitario. Y si el Estado es unitario, no es descentralizado, porque, si así fuese, sería federal y no unitario. ¿Habrán querido decir que el Estado es unitario y su administración será descentralizada, tal como lo señala el artículo 3 de la actual Constitución? Era cuestión de copiarlo. ¿O querrán después abogar por la independencia de los “territorios” como prescribe el plan subversivo que abortamos en setiembre del año 2022?  Si no se corrige esto votaré rechazo y trataré de convencer a mis próximos que así voten.

Numero 3: La soberanía tiene como límite la dignidad de la persona humana, y los derechos humanos reconocidos en los tratados internacionales ratificados por el Estado de Chile y que se encuentren vigentes. Esta disposición somete la soberanía de la Nación a los dictados de organismos supra nacionales. La “marca registrada” de “Derechos Humanos”, la controlan ideológicamente poderes supranacionales. Y esa administración de la ideología de los derechos humanos, es cotidianamente contradictoria y hostil a los derechos esenciales de la naturaleza humana. Un ejemplo de ello son los derechos sexuales y reproductivos cuyo único fin es imponer la legalización del aborto, esto es, el homicidio masivo de inocentes. Es este según la burocracia progre de Naciones Unidas, un “derecho humano” más, que los estados miembros deben respetar. Chile tiene una cultura probada de discernimiento sobre este particular. Rechazo todo tutelaje de moral supranacional y me quedo con la definición de la actual constitución: El ejercicio de la soberanía reconoce como limitación el respeto a los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana.

Numero 5: La Constitución reconoce a los pueblos indígenas, y El Estado respetará y promoverá sus derechos. Se consagra la violación al principio de igualdad ante la ley. Porque ¿Cuáles son esos “derechos indígenas? ¿Son distintos a los del resto de los chilenos? ¿Cuánta sangre indígena hay que tener para acceder a ese privilegio? Me quedo con la disposición de la actual constitución: Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Todo esto es lógicamente absurdo y, en definitiva, si el Partido Republicano, no se opone a esta gravísima trasgresión al principio de igualdad ante la ley, yo votaré rechazo y trataré de convencer a mis próximos que así voten.

Numero 6: Chile es un Estado social y democrático de derecho … promueve el desarrollo progresivo de los derechos sociales... Aparte de la defectuosa definición desde el punto de vista semántico y jurídico, esta norma imperativa, es la consumación del Estado de Chile, como un estado socialista. El consejero del Partido Republicano don Luis Silva señaló, buscando salvar los doce bordes, que “falta llenar de contenido esos conceptos”. Discrepo. Existe suficiente doctrina ideológica sobre los llamados derechos sociales, que es un buen nombre para describir una sociedad socialista que privilegia la igualdad por sobre la libertad de los individuos. ¿Por qué vamos a tener que vivir en una sociedad socialista cuando la mayoría no es socialista? ¿Por qué vamos a tener que vivir en una sociedad socialista cuando sabemos por evidencia empírica, que en Iberoamérica este sistema lo único que produce es pobreza y tiranía? ¿Solo porque un grupo de ocho oligarcas políticos, atemorizados por el lumpen callejero, se les ocurrió? Que alguien por favor me lo explique ¿Quiénes son los titulares de los derechos sociales y quienes los obligados a pagar esos derechos sociales? No hay respuesta plausible. En Latinoamérica el socialismo solo sirve para entronizar en el poder, tiranos que sojuzgan o tratan de sojuzgar al pueblo. Imagino que el Partido Republicano mayoritario, será incapaz de modificar esta disposición. Por tal razón yo votaré rechazo y trataré de convencer a mis próximos que así voten.

Estimado lector, lo señalado no es una pura disquisición jurídica de abogado sin correlato práctico en la vida de cada uno. Son normas que pueden preformar el futuro de la vida social suya, de sus hijos y nietos. No se deje engatusar por políticos que quieren salvar su poder y su prestigio. Los cambios cuando no son para mejor, irremediablemente son para peor.

Del talento político del Partido Republicano, dependerá que logren fracturar la rigidez de las normas que obligan a someterse a los llamados bordes, mal redactados, mal concebidos y erróneamente inspirados. Si no lo hacen o fracasan en el intento, perderán la voluntad de la mayoría que obtuvieron en las últimas elecciones.

Mayo 2023

 

 

miércoles, 10 de mayo de 2023

LAS LANGOSTAS DE BELGRANO Y LOS DIAGNOSTICOS DE LA CONTIENDA ELECTORAL

 


Soy de una especie del género homo erectus, que aspira a prever la realidad contingente a través de la reflexión racional. Desde niño he sido refractario a reflexionar en términos místicos. Me refiero a reflexiones místicas, aquella forma de pensar que busca la causalidad de las cosas en la Providencia Divina, o en fuerzas diabólicas que nos conducen en un sentido o en otro.

Hay un episodio más o menos desconocido de la historia de la independencia de América, que puede compararse con nuestra contingencia. En septiembre de 1812 las fuerzas realistas avanzaban desde Alto Perú, rumbo a San Miguel de Tucumán, en el noroeste de lo que hoy es la República Argentina, con un macizo ejército profesional, conformado por guerreros veteranos, bien armados y apertrechados, con la misión de aplastar a la rebelión independentista. Manuel Belgrano lideraba al grupo de patriotas conformado fundamentalmente por gauchos. Hombres de la tierra que se habían plegado a la facción patriota, en reacción a los expolios y abusos a que eran sometidos por el orden colonial de los borbones. La Junta que gobernaba Buenos Aires, comprende que la resistencia sería suicida y ordena a Belgrano que se replegara hacia Buenos Aires. Belgrano, que era un abogado, con pocos conocimientos y experiencia militar, recibe la orden con alivio. Advertidos los líderes gauchos de las intenciones de Belgrano, de forma vehemente le enrostran al líder que ellos tienen sus bienes, haciendas y familias conformada por mujeres niños y ancianos en Tucumán. Para ellos era imposible replegarse sin causar la ruina de todos los esfuerzos de sus vidas. Le advierten que habían depositado en él su confianza y ahora se sienten traicionados. Belgrano se conmueve. Más por nobleza que por una decisión racional, acepta la exhortación de los gauchos y decide liderar la resistencia, sin medios ni conocimientos militares. El 24 de septiembre son atacados por el ejército realista y todo presagiaba una derrota cuando… una nube de langostas invade el campo de batalla. Los insectos eran habituales en Tucumán, y los gauchos estaban acostumbrados a soportarlos. Lo extraño era que en setiembre era imprevisible aquel fenómeno. Los que no estaban acostumbrados a ellos eran los soldados realistas que se distraen asqueados, poque los bichos se les metan por las ropas, sus ojos y bocas. El gauchaje contrataca, conquista los polvorines realistas, hace explotar uno de ellos, se apertrecha de armas del otro y … sucede lo impensable: los realistas se repliegan en desbandada y son aniquilados por los patriotas. Belgrano al día siguiente vitoreado por el gauchaje, hace traer en andas una imagen de la Virgen de Lujan y deposita en las manos de la imagen, su espada de mando, señalándoles a sus subordinados que el mérito de la victoria no se debe a él, sino a la verdadera generala que sostiene su espada. Esta victoria cimentó la independencia de Argentina, e hizo posible la reconquista de nuestra patria por San Martín y O’Higgins. Derrotado Belgrano, la independencia de Chile y Argentina no había sido racionalmente posible.

El resultado electoral del domingo 7 de mayo, tiene algo de místico, porque racionalmente era imprevisible. Personalmente estimé, en base a mi reflexión racional, que la decisión del partido republicano de participar en esa contienda era el error más grande que podrían haber cometido. Mi pronóstico racional indicaba que terminarían siendo el vagón de cola de la derecha cobarde y claudicante, y se consolidaría la conspiración de la élite revolucionaria, hábilmente urdida para cambiar y aniquilar nuestra patria, tal como la construyeron nuestros antepasados. El partido republicano terminaría así formando parte de esa derecha ocupada y preocupada exclusivamente del bienestar económico a costa de la libertad, que venía demoliendo por omisión el alma de Chile, y entregándosela a aventureros revolucionarios sin horizontes. Se consolidaría así, a través de un texto constitucional espurio, la sumisión soberana de Chile al proyecto globalista progresista supresor de la libertad personal.

Ilustrada por la prospectiva, ciencia que se dedica a las causas técnicas, científicas, económicas y sociales para prever el futuro, la Junta de Buenos Aires pensó que Belgrano había enloquecido. Como yo, tirios y troyanos previeron lo mismo respecto al Partido Republicano. La urdiembre de causas racionales y fuerzas vectoriales implicadas, todo hacía prever que los revolucionarios se saldrían con la suya.

No digo que la aventura revolucionaria liberticida haya llegado a su fin. Pero se encuentra herida de muerte. Cualquier texto constitucional que comprometa los valores del derecho a la vida, a la propiedad, a la soberanía de Chile y de su integridad territorial y la igualdad ante la ley; será masivamente rechazada en diciembre. Cualquier intento racista de clasificar y atomizar a los chilenos por orígenes raciales, serán rechazados. Todo proyecto jurídico abortista, sexista, racista y socialista, serán rechazados.

Todas las pretensiones de disponer de una nación probeta, del comité de “expertos”, burócratas del sistema de naciones unidas, multi billonarios de Davos, con sus espadas flamígeras de los medios de adoctrinamiento masivos, tales como netflix, diarios, revistas, canales de televisión cooptados, de nada servirán. Chile ha despertado de su largo letargo.

Chile seguirá siendo soberano. A pesar de las claudicaciones y cobardías de sus líderes, seguirá siendo libre, los hombres hombres, las mujeres mujeres, los niños educados por sus padres, inocentes y no depravados por una máquina infernal estatal, la vida del que está por nacer respetada y reprimidos sus homicidas, la propiedad entendida como el esfuerzo acumulado de cada chileno, respetada y promovida.

¿Cómo no creer en causas místicas de lo anterior? ¿Será acaso el Cristo de Mayo cuya fiesta se celebra el próximo 13? ¿Será la Virgen del Carmen? Belgrano tiene la razón. La espada del mando no es digna de manos humanas.

mayo de 2023