lunes, 11 de mayo de 2026

RELATO, HISTORIA Y VERDAD. GUIA PARA QUE EL PRESIDENTE KAST INDULTE A LOS PRESOS POLITICOS MILITARES

 


El día 8 de mayo de 1945, fue instituida por las potencias vencedoras de la segunda guerra mundial, como El Día de la Liberación. La liberación mencionada fue concomitante con el genocidio masivo en contra del pueblo alemán de Prusia oriental, que supuso el desplazamiento coercitivo de veinte millones de alemanes civiles, en su gran mayoría, ancianos, mujeres y niños. Se promovió por parte de los vencedores la violación sexual a las mujeres alemanas y como efecto de estas monstruosidades murieron del orden de dos millones de alemanes muchos de ellos niños. Relato = día de la liberación. Verdad = Genocidio masivo.

Pocos meses antes, en febrero de 1945, la fuerza aérea norteamericana y británica habían bombardeado la ciudad de Dresden, ciudad declarada entonces conforme al derecho internacional “abierta”, esto es, que no residen en esa tipología de ciudades, fuerzas militares de especie alguna. Se usaron bombas incendiarias que aseguraban un exterminio total. El resultado de esa “limpieza étnica” fue una cantidad indeterminada de víctimas civiles que se estiman en cincuenta mil. Los que se salvaron de las oleadas de bombardeos e incendios en la ciudad, huyeron a pie por las carreteras hacia el oeste, pero al día siguiente los bombarderos aliados dieron cuenta de ellos con bombas incendiarias de fósforo. En esas segundas oleadas murieron otra cantidad indeterminada de civiles que se estiman en diez mil.  

Entre noviembre de 1945 y octubre de 1946 bajo la forma de Tribunales de Guerra, se condenaron y ejecutaron o sometieron a prisión en la ciudad de Nuremberg, a los líderes de la potencia derrotada por conductas humanamente monstruosas, con figuras penales que no estaban promulgadas por autoridad alguna con antelación a su ocurrencia. Lo anterior supuso una derogación de facto del derecho de gentes en especial del derecho de guerra, vigente hasta 1914 que consideraban la capitulación como un punto final a las hostilidades reconociendo el honor de los combatientes. Su juridicidad es discutible si se tiene presente que las conductas indiscutiblemente monstruosas, fueron idénticas a las que tuvieron los ganadores de la guerra, pero, no hubo imputación de especie alguna en contra de los responsables de esos actos de barbarie cometidos por los vencedores en Dresden, Tokio, Hiroshima y Nagasaki. Se institucionalizó desde entonces un derecho punible aplicable solo a los derrotados contra toda la tradición civilizada del derecho.

En 1948, Eleonor Roosvelt, viuda del presidente norteamericano Franklin Délano Roosvelt, a quien Harry Truman en la cúspide del poder de los Estados Unidos de Norteamérica la designó Primera Dama del Mundo, fue la promotora y patrocinadora de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

Doña Eleonor era el producto moral e intelectual de una oligarquía anglosajona extremadamente rica de la costa este de los Estados Unidos. Su conducta personal en su vida privada y pública no coinciden precisamente con su título de “dama”. Engendró y dio a luz seis hijos de su marido del que era pariente, pero nunca tuvo relación alguna con esos hijos. Su matrimonio fue lo que se llama un matrimonio de conveniencia. Declaró públicamente su repugnancia a las relaciones maritales. Practicó una vida íntima bastante promiscua con amantes de su mismo sexo y uno que otro affaire con miembros del sexo opuesto. No fue solidaria con los ideales de libertad política y económica que le dieron vida a su nación. Inspirada en sus creencias, fundó una comunidad comunista en Arthurdale en el oeste del estado de Virginia, con desastrosos resultados prácticos. Fue investigada por el FBI como una activista y simpatizante comunista. Lo descrito no fue un misterio oculto. Ella escribía en revistas donde manifestaba sus preferencias políticas (incluso criticaba al gobierno de su propio marido) y sus ambigüedades personales como madre, mujer y esposa. Su poder personal era enorme. Fue ella quien promovió al comunista Alger Hiss a ser secretario personal de su marido (entonces al borde de la muerte) en las negociaciones de Yalta donde las potencias occidentales cedieron a Stalin la mitad de Europa. En 1950 Hiss sería preso por espiar a favor de Rusia.

Pero eso no es todo: Antes que se revelaran las monstruosidades practicadas por los nazis alemanes en contra de los judíos, Eleonor expresaba abiertamente su aversión a los judíos de Norteamérica, prohibiendo el ingreso de muchachas judías a un instituto educacional que ella patrocinaba. Manifestó su hostilidad a la Iglesia Católica norteamericana a través de públicas polémicas con el Arzobispo de Nueva York y recortó beneficios sociales a las escuelas católicas de esa ciudad.

La Declaración Universal de los Derechos del Hombre proclamada en 1948, fue presentada por el Estados Unidos vencedor de la guerra como una especie de nueva Pax Romana. Eleonor fue su presentadora, promotora y representante de los Estados Unidos en la recién fundada ONU. En rigor hay que decir algunas cosas respecto de esta proclamación de 1948:

1.      Es un corpus jurídico poco novedoso si se le compara con la declaración de 1789[1].

2.      Su técnica jurídica y precisión es bastante deficiente e inferior a la declaración de 1789.

3.      Su adjetivo conforma una tautología bastante estúpida porque todos los derechos son aplicables exclusiva y excluyentemente a los seres humanos.

4.      Adiciona a aquella declaración de 1789, en sus artículos 22 y siguiente, una serie de derechos que son más bien buenos deseos bajo el nombre de derechos, que son causa de la devaluación y eventual supresión de una de las garantías fundamentales comúnmente aceptadas: el derecho de propiedad.

5.      No son aplicables a los vencedores de guerras físicas o morales ni a los detentores de los relatos dominantes. Prueba de ello, ni Truman, ni Churchill, ni Stalin, ni ningún militar aliado a cargo de los genocidios de 1945, fueron tocados con el pétalo de una rosa por sus crímenes. Los derechos humanos se aplican solo contra los derrotados. ¿Quién seriamente puede negarlo?

El corpus jurídico de los derechos humanos que hoy se esgrimen como un pilar supuestamente moral al que todas las naciones de la tierra deben someterse, es ambiguo, incompleto, contradictorio y se ha transformado en un talismán[2] carente de lógica, racionalidad y justicia. Ser acusado por “derechos humanos” es una especie de pecado tribal donde la acusación es ya una condena social o política que no tiene un necesario correlato con la verdad, la razón jurídica ni la justicia. Es, al fin de cuentas, un arma incruenta, moralmente letal y de “derecho”, solo tiene el nombre.

 Pero en este mundo dominado por la técnica y no por la moral, donde las personas no tienen tiempo de detenerse a pensar y reflexionar, lo que importa no son los datos. Lo que importa no son los hechos pasados y presentes. Lo que importa no es la ley escrita ni sus principios civilizatorios, que es el único argumento con el que imperfectamente los hombres alcanzan la justicia. Lo que importa no es la verdad. Lo que importa es el relato dominante. Si el relato se contradice con la verdad, pobre verdad. Una mentira si es repetida de manera sistemática prima e impera, no solo en la mal llamada “opinión pública” sino incluso sobre el derecho escrito, codificado, y soporte de toda civilización.

Vamos por lo nuestro: El cien por ciento de los presos políticos militares que se encuentran privados de libertad en las cárceles de nuestro país por hechos ocurridos hace cincuenta años más o menos, que combatieron la subversión que pretendió imponerle al país la dictadura comunista castrista, han sido condenados por una burocracia judicial prevaricadora, contra derecho positivo vigente y contra principios generales del derecho civilizado.

De ese cien por ciento, un porcentaje muy importante ha sido condenado contra el mérito de los procesos incoados contra ellos, es decir, son víctimas completa y totalmente inocentes de los delitos que se les imputan, y el soporte de sus condenas es en base a testimonios inválidos conforme al derecho procesal más primitivo, seudo pruebas presentadas por una oligarquía forense que se ha enriquecido a consecuencia de las demandas civiles derivadas de esas condenas espurias. Oligarquía forense que genera una maraña interminable de procesos en contra de condenados, para que estos nunca tengan el carácter de condenados afirme, sino que siempre penda sobre ellos un proceso en curso. Un abuso de derecho que lo entiende como tal un alumno de primer año de la carrera de leyes, pero no los magistrados que conforman esta orquesta de prevaricación monstruosa. Abuso de derecho que podría ser erradicado con un inciso a la ley procesal penal y evitar con ello esa maquinación grotesca.

Todos estos presos y procesados políticos militares, son víctimas de un crimen de lesa humanidad conforme a la taxativa descripción que de ellos hace el Estatuto de Roma, cuando expresa que son tales los que afectan a un grupo determinado por persecución consistente en privación intencional y grave de derechos fundamentales por motivos políticos. Jueces en ejercicio y jubilados que han firmado sentencias, abogados, políticos de izquierda y derecha que han participado de esta incruenta persecución, son reos de estas imputaciones imprescriptibles.

¿Qué tiene que hacer el Presidente Kast para terminar con esta fanfarria de prevaricatos? Respuesta:

1)      Dar vuelta el relato. Dominar la llamada opinión pública con un relato abrumador que en seis meses ponga sobre la mesa quirúrgica como una rana diseccionada, cómo se ha prevaricado violando leyes de fondo y procesales, en los procesos llamados de “derechos humanos”, como esto ha sido causa de enriquecimiento de abogados prevaricadores, eventualmente testigos espurios y quizá otros partícipes.

2)      Instruir se deduzcan masivamente (como el gobierno de Piñera lo hizo contra PPM) querellas por delitos de lesa humanidad en contra de jueces, abogados y políticos que han participado activamente en la persecución de chilenos como grupos de parias a quienes por su pertenencia a esos grupos se les han privado sistemáticamente sus garantías constitucionales.

3)      Promover la dictación de una ley que impida el nudo gordiano de los condenados a proceso perpetuo. (esto es extremadamente simple)

4)      Una vez efectuado lo anterior dictar decretos de indulto a quienes él estime que corresponden.

Presidente Kast: si usted o sus ministros se suben al relato de la izquierda en esta materia, su gobierno será un completo fracaso y Chile lo recordará como alguien inane que habitó el cargo sin ningún efecto positivo. Si usted cree que un eventual éxito económico de su gobierno le dará fama, está completamente equivocado. El problema central de Chile es su gobernabilidad en base al imperio del derecho y la justicia que han sido violados sistemáticamente por los últimos tres gobiernos precedentes y por un poder judicial que es una vergüenza para cualquier nación digna y soberana.

mayo de 2026

 

 



[1] Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano acordada por la Asamblea Constituyente Francesa.

[2] Objeto al que se le atribuyen poderes mágicos

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