lunes, 7 de junio de 2021

OBJETIVISMO, PERSPECTIVISMO, RELATIVISMO, E IDIOMA


La ciencia física y la biología nos ofrecen en los tiempos que corren, evidencias que nos mantienen perplejos; la materia no es estática, se encuentra en un devenir, en un curso; en un desde, rumbo a un hacia. Moléculas que están en un eterno potenciarse o degradarse, conformadas por estructuras atómicas que giran a unas velocidades increíblemente altas, y que tan pronto se conforman en esos órdenes, como también se dislocan y se transforman en “otra cosa”. La biología moderna ha demostrado que los seres vivos tienen una indeterminada (y quizá indeterminable) aptitud de mutar en estructuras diferentes. Todo este cuerpo de estructuras vivas e inertes, viajan a través del espacio en expansión desde un hipotético día cero del big bang, hacia un destino y en un rumbo imposible de determinar para la inteligencia humana. Nuestra fuente de vida que es el sol, también fluye y se consume, de modo que es posible conjeturar con datos bastante precisos, que un día dejará de alumbrarnos y hacer posible la vida en la tierra. Para mayor perplejidad, la conducta de estos cuerpos atómicos, que creíamos se conducen de modo causal y predecible, se ha constatado que en determinadas circunstancias se conducen de manera aleatoria y eventualmente arbitraria.

Estas evidencias-conjeturas-hipótesis, de las ciencias naturales, es el telón de fondo, o el suelo, o el entorno; desde donde el hombre se hace las preguntas eternas de la filosofía. Y así ha sido desde los albores del pensamiento codificado por el idioma, que en occidente lo fundamos en aquellos pensadores de las costas de Anatolia, por allá por el siglo quinto antes de Cristo. Desde entonces hemos desarrollado conceptos, gracias al idioma, fundados en el retrato que se tiene de la realidad en base a lo que la acumulación de conocimientos sobre la realidad material que nos circunda, nos permite conjeturar.

¿Qué sucede pues cuando aparece un Galileo y zamarrea el árbol de la realidad, y empiezan a caer frutos, cuya existencia antes no nos representábamos que podían existir? Pues sucede lo que gatilló Galileo. La visión del mundo comienza a cambiar a un punto tal que las convicciones y certezas que se tenían entonces se fracturan, caen y se comienzan a disolver. En su defensa el angustiado náufrago de esas ideas que es la conciencia humana, edifica nuevas certezas para poder aferrarse a ellas. Y lo que a mí juicio sucede en el mundo moderno, es que las nuevas evidencias descritas en el primer párrafo de estas letras, conforman un nuevo telón de fondo, suelo, o entorno, en que las ideas filosóficas se reacomodan. Y siendo este reacomodo muy lento y doloroso, lo que vivimos creo yo, es precisamente la “crujidera” de las ideas de la ilustración, que ordenaron el mundo hasta hace muy poco. Así, nos encontramos “dando palos de ciego” en esa búsqueda de nuevas certezas y son algunos de esos palos de ciego, los que pretendo develar.

En efecto, no son estas conjeturas ocio de diletantes sin relación con nuestra vida cotidiana. Por el contrario. El impacto de esta fractura de las convicciones que fundó Newton con la ley de gravitación universal, hoy en franco cuestionamiento y disolución como pilar de la carpa del mundo, nos afectan de una manera cotidiana en el debate social, valórico y político. La ilustración, el racionalismo y la fe en el progreso y la ciencia empírica, lentamente se van inundando y amenazan con irse a pique. La teoría de la relatividad de Einstein, las evidencias sobre las dimensiones y expansión del universo, la teoría cuántica sobre la incausal conducta de cierta materia, son las que implícitamente inducen a Nietsche a su filosofar con el martillo, haciendo trizas las convicciones pretéritas. El nihilismo implícito de filósofos como el bigotudo alemán o Foucauld, es en cierto sentido un vaciamiento de las convicciones ilustradas sin un relleno aun con nuevas convicciones.

Ante esta fractura reaparece la vieja polémica, prexistente ya en la filosofía pre-socrática entre el objetivismo del mundo observado y el subjetivismo del sujeto que observa. Cuando no hay certezas, cualquier postura tiene tribuna -todo vale- y hoy vemos que las academias y la política están inundadas de un subjetivismo bastante obtuso. Es menester coger el martillo de Nietsche para darle de martillazos (filosóficos se entiende) y traer cordura y cauce a los debates.

Uno de los enemigos del subjetivismo imperante es el idioma. Florecieron en Francia y prosperaron en la academia en Estados Unidos, y ahora nos llegan envasados -deteriorados como muchas cosas que heredamos de Europa- a nuestro suelo, una vocación critica en contra de las certezas que nos provee el idioma. Este subjetivismo del observador ha llevado a postular con vehemencia dogmática, que debemos deconstruir (sin eufemismos léase “destruir”) el idioma. Aquellos edificios de la inteligencia lenta y trabajosamente acumulados de generación en generación. El armonioso castellano, el poético francés, el objetivo y certero inglés, el polifacético alemán son precisamente prodigios de la inteligencia humana. Ahora desde la academia, se propone deconstruirlos. El hombre por siglos ha creado reglas lingüísticas para mejor entenderse; y en castellano cuando se usa el género masculino se lo hace para invocar a personas de ambos sexos; no se lo hace no para imponer un sexo sobre el otro, sino para hacer el idioma un efectivo medio de entendimiento entre personas, hacerlo vivaz rápido y certero. Con la invocación a una supuesta virtud de ser “inclusivo”, imbecilidad que nadie es capaz de definir aun, se demuele el idioma repitiendo personas supuestamente inteligentes, como si fuese una letanía, los dos géneros en cada frase, tal como cuando veíamos a los nazis ridículamente levantar la mano para decir ¡heil Hitler!, cada vez que se cruzaban con alguien. Al escuchar esta letanía, me convenzo qué estamos en presencia no de la demolición del idioma, sino la demolición de la inteligencia; a la vez qué al sometimiento coercitivo por sumisión, a una regla totalitaria y estúpida. Si esto se impone en un “centro de pensamiento” como es supuestamente la universidad, ya el fenómeno es francamente delirante.

Otro de los enemigos del subjetivismo es el sexo. Para que no quede ninguna barrera que impida el imperio de la subjetividad, se impone a macha martillo la doctrina de género que pretende subjetivizar la realidad biológicamente objetiva del sexo, que dentro de otras consideraciones implica la continuidad misma de la especie. Esta subjetivización se pretende imponer con vehemencia totalitaria a través de la llamada, “doctrina” de género. Esta postula que el sexo no existe más que por una imposición, y que participar de un sexo es una decisión volitiva de cada uno. Algo así como los burros vuelan y yo no los veo volar, porque les he impuesto autoritariamente un rol de cuadrúpedos terrestres. Pero si me pongo a repetir en la academia, en la prensa y en las cabezas de góndolas de los supermercados que los burros vuelan, pues el que se oponga a la vocación aérea de los burros, será un discriminador que no quiere “incluir” a los burros en el universo etéreo, y por ende seré un burrofóbico[1]. ¿Da risa? Pero es que es, exactamente lo que sucede actualmente frente a nuestras narices.

En la política, este relativismo forzado y estulticia global se impone a través de la supuesta necesidad que los homosexuales contraigan matrimonio. El Estado, a través de los siglos a creado instituciones jurídicas obligatorias, cuyas fuentes materiales siempre han sido necesidades colectivas que es necesario regular forzosamente. La fuente material que dio lugar a la existencia de la institución jurídica del matrimonio no fue jamás el sexo en si mismo, sino la debilidad de la mujer para soportar sola la maternidad y la debilidad intrínseca de la prole. Por eso se llama matri-monio. Para proteger la matriz generadora de vida y al fruto de esa matriz. Jamás fue para proteger que las personas tuvieran sexo o convivieran. Al estado desde siempre, salvo por consideraciones de salud pública, nada le ha importado que las personas adultas tuviesen sexo entre ellos. A la moral de las personas que buscan una vida elevada de las bajas pasiones y administrar su libertad en la búsqueda de lo justo, lo bueno y lo bello, si que les puede repugnar la poligamia, la homosexualidad o el quiebre de las familias durante la dependencia de la prole; pero salvo cuando está comprometida la protección de los débiles, el estado no tiene ninguna justificación para intervenir con normas jurídicas imperativas. ¿Qué protección hacia los débiles hay en una pareja de homosexuales? Ninguna. Entonces ¿Que hay detrás de esta manía del mainstrem -que los políticos siguen como perritos falderos- de imponer el matrimonio de los homosexuales en los ordenamientos jurídicos de occidente? Implícito a ello está la tentación totalitaria de imposición de la subjetividad nihilista, imponiéndose por sobre las manifiestas realidades objetivas. En este caso, haciendo absolutamente artificial y letra muerta el orden jurídico civil.

José Ortega y Gasset advirtió hace cien años esta actitud que ya entonces despuntaba en occidente: el subjetivismo trepando por la borda ante el naufragio de las antiguas convicciones[2]. Para combatirla propuso una nueva epistemología[3] que fuese un remedio a esa tendencia. La denominó el perspectivismo. Su célebre metáfora de la naranja cogida por el observador implica observar una parte de su contorno y negársenos el resto; y al cambiar de posición de observación, perdemos la original perspectiva al ganar la que originalmente no observáramos. Sostenía que, siendo la posición del espectador de la realidad siempre relativa, la realidad objetiva es interpretada parcialmente desde una perspectiva y circunstancia. Solo somos capaces de observar la realidad objetiva desde una perspectiva; la nuestra. Pero la realidad sigue allá afuera de las subjetividades. Esta propuesta orteguiana nos permite confrontar esta conducta delirante que hemos descrito para que el individuo y la colectividad humana retorne a su cauce de convivencia y equilibrio.

Cuando era niño padecía de terrores nocturnos. Despertaba en la obscuridad y se me ocurría que la Calchona, que era una bruja maléfica cuya existencia me habían referido en mis estadías en el campo, se aparecería desde dentro del closet y me atacaría. Corría al dormitorio de mis padres. Mi padre, noche a noche, racionalmente me convencía qué la Calchona no existía y volvía a la paz del sueño.

La obscuridad de las certezas en el mundo contemporáneo, llevan a la humanidad a un pensamiento mágico similar al de la Calchona. Para enfrentar los despropósitos de la deconstrucción idiomática debemos enfrentar la vehemencia totalitaria, sin indignaciones morales, sino develando la ridiculez de aquellos artificiales conceptos. La indignación moral, aunque la sintamos y legítimamente, nos separa como un resorte de aquellos posesos de estas ideas delirantes. Debemos convencerlos, que la Calchona no existe.

Junio de 2020

 



[1] Metáfora expresada por Javier Banegas en “La Ideología Invisible”

[2] En sus obras “La Deshumanización del arte” y “En torno a los valores”

[3] Rama de la filosofía que trata sobre los fundamentos y métodos a través de los cuales se forma el pensamiento.

jueves, 3 de junio de 2021

DESDE EL “SOLO SE QUE NADA SE” SOCRATICO, HASTA EL “SOLO SE QUE TODO SE” HEGELIANO. A PROPOSITO DEL PROGRAMA DEL FRENTE AMPLIO

 

A riesgo de ser lapidado por la comunidad erudita quiero provocar al lector a reflexionar, de qué manera la erudición y el academicismo contemporáneo nos tiene sumidos en un pozo de confusiones. Todos conocemos el apotegma socrático “solo sé que nada sé” supuestamente expresado por Sócrates, el famoso tábano[1] de Atenas; obviamente una hipérbole del petiso ateniense para desnudar la arrogancia intelectual de los sofistas. Estos últimos personajes de Atenas que hoy podríamos ver representados en la academia por doctores, doctorandos, Phd, post doctorandos y otras subespecies de eruditos.

Luego de la formidable proeza intelectual del otro pequeño gigante, Inmanuel Kant, la filosofía alemana se desborda en pensadores que han legado a la humanidad algunas ideas luminosas, pero también bastantes confusiones. Muchos de ellos despreciando o derechamente abandonando la claridad [2] y por consecuencia el respeto hacia el lector; sea de manera deliberada o por falta de destreza en el uso del idioma. El resultado de esta obscuridad es que algunas “célebres” obras -por causa de esta confusión- sirven para un barrido y un fregado. Es el caso de Hegel, quién a mi juicio inicia una carrera, que tiene a la filosofía contemporánea sumida en la confusión más patética; donde la erudición pareciera que se mide en la aptitud para confundir más que para iluminar. A través de su obscuridad Hegel sirvió de fundamento tanto para un neo espiritualismo, como para la genocida doctrina del comunismo.

En efecto, es Hegel el que genera una implícita jerarquía de los pensadores, donde los más eruditos pretenden ser los creadores de Sistemas de Pensamiento. Estos sistemas son las cuevas protectoras que nos permiten una sensación de control intelectual sobre la confusa realidad; esa que se encuentra allá afuera de la cueva. Los sistemas de pensamiento son aquello que nos permite tener una supuesta respuesta para todos los fenómenos de la realidad. En estos oscuros pero protegidos refugios, es donde afloran esos gigantescos hongos que son las ideologías. El último estadio del refinamiento de los sistemas de pensamiento, que provocan la esclerosis del entendimiento hacia la realidad circundante y el desprecio intelectual hacia ella.

También hay filósofos que al igual que el pequeño Sócrates, pretenden ser nuestros tábanos contemporáneos, pero la academia se encarga de darles una cicuta mucho más amarga que la que debió soportar el ateniense: el azote de la indiferencia, el olvido; el desinterés hacia ellos por haber cometido el pecado de tironear hacia fuera de la caverna a sus lectores. A veces se les cita de nombre para demostrar respeto reverencial hacia ellos, pero se ocultan e ignoran sus ideas y obras. Todo el que no se cobije dentro de un sistema, y dialogue bajo el paraguas de un “marco conceptual”, está fuera de la academia. Estos parias forman legiones en el mundo. En Chile por nombrar alguno: el ignorado Jorge Millas.

El desiderátum de esta confusión de hierofantes de la filosofía, lo representa la escuela autodenominada post estructuralista francesa[3]. Si la obra de Hegel es confusa y da para más de una interpretación, lo de los hierofantes franceses de la filosofía contemporánea es una verdadera adicción a lo confuso. “Que cada uno saque las conclusiones que quiera” pareciera ser el lema. Es así como algunos ven una cosa y otros otra en Foucauld o Derridá [4]. Pero gracias a haberme dado “la lata” de intentar nadar en sus cenagosas y turbias aguas, reconozco su idioma o más bien su jerigonza.

¿Pero qué importancia tienen para nosotros chilenos, lo que digan este ramillete de diletantes franceses?

Al leer el programa de gobierno del candidato presidencial Gabriel Boric, elaborado según él, por más de 450 “expertas y expertos[5] según el postulante a la dignidad presidencial, me encuentro con esta jerigonza y reconozco entonces el “marco conceptual” en el que se desenvuelven los auto declarados expertos.

Cuando estos adictos a la confusión semántica se encuentran encerrados en la academia, no causan más pérdidas que el patrimonio de los padres que pagan la universidad y el tiempo de los pobres alumnos que los escuchan. Pero cuando este verdadero paquete de virutilla conceptual accede o pretende acceder a la primera magistratura de la nación la cuestión nos afecta a todos.

Lo que se reconoce en el programa del señor Boric, es un total y completo desprecio por los datos que nos provee la realidad empírica en aras a un relato más o menos trasnochado pero adobado con la novísima doctrina de género. Todo bajo un envase y una falsa épica como de novela. Una gráfica donde aparece un Kombi Volkswagen que fue el símbolo de la revolución de las flores californiana de los 60 ¡del siglo pasado! rodeado de montañas de colores. Una visión onírica de un socialismo que fracasó hace 50 años en Chile, y a través de datos taxativamente erróneos de la realidad empírica se pretende envolver una propuesta fácticamente totalitaria de gobierno globalista, sin respeto a la soberanía nacional, bajo le égida de la agenda 20-30, patrocinado por la burocracia totalitaria de las Naciones Unidas y sus generosos dinosaurios ultra capitalistas. Tiene también algunos aderezos de comunismo maoísta y muchas, muchas, muchas; intenciones sin una descripción de cursos de acción para lograrlas.

Si los electores se dejan engatusar por este tratado de demagogia sofista, quiere decir que se merecen ser gobernados por tiranías burocráticas que propone Gabriel (así se le nombra). Espero que los tábanos chilenos hagan su trabajo de desnudar que el rey Boric va desnudo.

Gabriel; repite conmigo: solo sé que nada sé.

Junio 2021

 

 



[1] Así le decían por perturbar la tranquilidad intelectual especialmente de los sofistas

[2] Al decir de Ortega y Gasset "claridad es la gentileza de los filósofos"

[3] Se disputa mucho entre los sabios de la academia sobre los nombres, categorías y subespecies de estas “escuelas”

[4] Foucauld es el único -quizá no tan confuso en su retórica, pero sí en sus conclusiones- que me he dado el trabajo de leer una obra hasta el final, porque Derrida, Guatarí y Lacan a un tercio o menos de sus “reconocidos” aportes intelectuales, he abandonado su lectura bajo la convicción que me estaban tomando el pelo

[5] Esto de repetir los dos géneros de los artículos es de una irritante monotonía como cuando los musulmanes repiten allhu akbar entre cualquier frase.

viernes, 28 de mayo de 2021

LA IRREALIDAD COMO ADICCION

 

Todos conocemos los perjuicios que representan para la salud las adicciones. El tabaquismo ha sido combatido con cierta eficacia por normas imperativas que han arrinconado socialmente a los fumadores, al punto que, fumar es hoy dificultoso y hasta humillante; pero no por eso deja de cautivar a millones de seres humanos en el mundo. La comida chatarra es hoy la gran adicción de multitudes que padecen obesidad, pero que no pueden abandonar el hábito por que el cuerpo del obeso se encuentra arrinconado por las llamadas grasas saturadas que le envenenan y le generan angustia si decide abandonar la adicción. En síntesis, las adicciones generan un circulo vicioso en el cuerpo que te va destruyendo poco a poco los equilibrios fisiológicos del cuerpo.

En materia sociopolítica también se da este fenómeno de las adicciones del modo que pasaré a explicar.

Los seres humanos en nuestro afán de vivir en el mundo, buscamos comprender la realidad y proyectarnos en el tiempo. Usando de la inteligencia que disponemos, utilizamos dos mecanismos para ello; hacemos un escrutinio de la realidad que nos rodea para tener un diagnóstico de la misma, y proyectamos una realidad futura. Lo sano es que esa realidad proyectada sea consecuente con las circunstancias de la contingencia que nos toca vivir. Si proyectamos un futuro que no pondere adecuadamente nuestra circunstancia presente, es muy posible que la realidad proyectada no se transforme jamás en realidad. Nos basamos en una realidad descriptiva – el ser de las cosas- para proyectar una realidad prescriptiva – el deber ser de las cosas-.

El formarse un juicio de la realidad, no resulta cosa tan sencilla. Se necesita un arsenal de información para que ese juicio de la realidad atine a describir lo que realmente son las cosas. Ese arsenal de información es el fruto de un trabajoso afán de las generaciones de seres humanos que nos han precedido; afán que se remonta desde que el homo erectus se proyectó fisiológicamente en lo que hoy somos. Pero sucede a menudo en el devenir de la historia que la realidad nos supera con sus cambios, y la perplejidad que deriva de esos cambios gatilla un bloqueo de la inteligencia. Algo así sucede hoy en el mundo. Los cambios tecnológicos de las últimas décadas han sido de tal envergadura, que el mismo hombre con sus acciones, ha generado una realidad artificial sustituta a la que fisiológicamente estábamos preparados para comprender. Circunstancias basales donde nos desenvolvemos tales como la familia, el estado o sociedad política, el comercio, el entorno natural, el modo de ganarse la vida; tienen una fisonomía completamente distinta a la que tenían en la época de nuestros padres, abuelos y bisabuelos; que muy a menudo no comprendemos. Nuestra programación mental tiene una secuencia histórica y la capacidad de mutación de nuestra psique demanda generaciones.

¿Qué deberíamos hacer como individuos o como sociedad para superar esta perplejidad? Detenernos, ensimismarnos individual y colectivamente, investigar, reflexionar; y en base a un juicio prudencial proyectar un futuro que sustituya los errores que hemos cometido en las últimas décadas y aproveche las oportunidades que ofrece las maravillas de la creación divina y de la creación humana.

Pero esa conducta no la percibo suficientemente en el mundo contemporáneo. Más bien lo que percibo es una peligrosa adicción a la irrealidad.

El círculo vicioso de un obeso es que tiene una condición adversa de exceso de grasas en el cuerpo por consumir comida chatarra, y cuando su organismo le demanda energía, su cuerpo le provee los lípidos que almacena. Y como los lípidos que almacena provienen de grasas saturadas, entonces fluye a su torrente sanguíneo lípidos con elementos tóxicos que le generan malestar; y debe ceder a su adicción de comer más comida chatarra para superar su malestar y así sucesivamente hasta demoler los equilibrios de su organismo, y generarle los costos sanitarios, sociales y sicológicos de ser obeso mórbido.

Así sucede con las ilusiones irreales en nuestro país y en el mundo contemporáneo:

Ejemplo 1) los males del mundo son por el sistema neoliberal y la solución, sustituirlo por un sistema socialista de “solidaridad” social. Pero se ha comprobado que eso no funciona histórica y fácticamente en el mundo contemporáneo. Cruzamos el túnel del Cristo Redentor y nos damos cuenta que el socialismo argentino provee pobreza, discordia, injusticia y malestar desconocidos para nosotros. No importa esa realidad. Agreguemos más irrealidad; es cuestión de calidad de gestión. Nosotros lo haremos bien y ellos lo hacen mal. Más socialismo nos llevará al verdadero socialismo, aquel socialismo de las ensoñaciones utópicas.

Ejemplo 2) Los males de Chile se deben a la constitución de Pinochet. Hay que sustituirla. Pero la constitución de Pinochet, que no es de Pinochet, no dice nada más ni nada menos que lo que dicen todas las constituciones que han existido en la historia de Chile y en el mundo contemporáneo. No; responden los irrealistas; debatiremos todo y sustituiremos todos los rasgos “autoritarios” de ese texto que es la causa de nuestras desgracias. Pero aquello traerá más discordia que la que ahora soportamos, y los problemas de Chile y del mundo son otros y seguirán pendientes. No importa; aferrémonos con fe a esta irrealidad para seguir adelante y alimentemos esa irrealidad con nuevas irrealidades.

Ejemplo 3) Existe una pandemia. Pero sucede que la enfermedad propagada no genera un número significativo de víctimas para que esa enfermedad pueda denominarse pandemia. No importa. Los protocolos así lo señalan y la OMS así lo ha decretado. Se detecta la enfermedad a través del examen de PCR. Pero la ciencia dura señala que el PCR no detecta enfermedades virales y prueba de ello es que los positivos al examen en su enorme mayoría no hacen esa ni ninguna enfermedad. No importa; tomemos decisiones de salud pública basadas en ese dato. Pero sucede que las medidas sanitarias adoptadas encierro, mascarilla y vacuna; no eliminan ni moderan la propagación de la enfermedad y evitan lo que científicamente se conoce como inmunidad de rebaño. No importa; la irrealidad está ya internalizada y se debe justificar con nuevas irrealidades. Pero el daño a la convivencia social, a la economía de las familias etc. etc. etc. No importa; sigamos adelante.

¿Qué hacer para recobrar el equilibrio? Mi receta: la humildad. Lo que los creyentes llamamos el santo temor de Dios, que para un no creyente es una conducta casi incomprensible. Sapere aude diría Kant. Todas las recetas se resumen en una: ¡detengamos esta locura!

mayo de 2021

jueves, 20 de mayo de 2021

I WANT IT ALL AND I WANT IT NOW

 


Escribo estas letras, no contra el 66% que no votaron el domingo y que merecen irse al carajo. Las escribo contra los comentaristas de las elecciones.

Llueven los diagnósticos del desastre electoral del fin de semana. Casi todos “lo vieron venir”. En casi todos los diagnósticos se conserva en una custodia sacrosanta, esta sagrada forma: la impoluta voluntad popular. Aquella mirífica voluntad que clama por justicia, igualdad y libertad; que la sociedad opresora les niega a jóvenes, ancianos, mujeres, miembros de pueblos ancestrales, LGTB, inmigrantes y otras víctimas. ¿Los malos?; los políticos, los empresarios, los curas, los carabineros etc. Elites malas e injustas; pueblo bueno y “abusado”. Avinagrados lugares comunes, enchulados para la ocasión. Siempre, de parte de los buenos y anatemizando a los victimarios.

Yo no formo parte de esos inteligentillos. Si Uds. leen en mi blog mi artículo Educación para el Señorío, que escribí en 2014 para la revolución pingüina y el que escribí a un mes de la asonada de octubre de 2019, Algunas Causas de la Crisis 19-10-19, podrán comprobar que no soy de ellos. No me quiero abanderizar por los buenos, porque en lo que ha sucedido en mi patria, no hay buenos. Desafortunadamente son casi todos del bando de los malos, o peor aún, de los tontos.

El título de estas letras es el de una popular canción del grupo británico Queen: Lo Quiero Todo y lo Quiero Ahora. Los artistas perciben las emociones antes y mejor que los inteligentillos intérpretes de lo políticamente correcto. Escrita en 1989, donde los fenómenos sociales que hoy nos afectan era lo que las masas demandaban entonces en Reino Unido. Siempre Chile 20 años atrasado.

Es eso lo que viene sucediendo en Chile desde hace más de 20 años: Las expectativas y deseos de la masa[1] son uniformemente acelerados. Corren desbocados. Sus curvas de incremento, exponenciales. La conflictividad entonces va por el mismo carril cuando los talentos no son capaces de satisfacerlos como es el caso de nuestro país. Los aprendices de brujo que han sido elegidos el pasado fin de semana, serán pronto objeto de funas y “movilizaciones”, por ser incapaces de satisfacer estas expectativas fuera de control.

Entonces; ¿está todo bien? ¿no hay nada que mejorar? Nunca está todo bien. Vivimos en el mundo. Lo que les puedo garantizar es que por donde vamos irá todo peor. ¿Cómo lo sé? Como dicen los chilotes; me lo dicta la experencia.

Analizo un solo hecho: la votación de primera y segunda vuelta en la elección presidencial de 2018: En primera vuelta sorprende Beatriz Sanchez que promete dar curso al torrente de expectativas de las masas. Desafortunadamente sale tercera[2]. En segunda vuelta los mismos que habían votado por la “extrema izquierda”, votan a Piñera que gana con mayoría histórica. ¿Por qué? Porque prometía satisfacer esas demandas. Es billonario en dólares, sabe enriquecerse y promete “tiempos mejores”. Nadie reparó en este fenómeno. Todos lo escondieron. La derecha para atribuirse a los votantes como partidarios doctrinarios de su sector. La izquierda para no reconocer lo veleta de su voto.

Obviamente los tiempos mejores no llegaron. Las fantasías nunca llegan. Pero la caldera de las expectativas seguía hirviendo y la extrema izquierda organiza una asonada terrorista en octubre y… oh milagro; un millón de empoderados salen a solidarizar con el terrorismo urbano. ¡Que cambie todo gritan! Ínfulas para el violentismo leninista que se siente ahora parte de esta fiesta e intensifica la violencia verbal y física en las ciudades de Chile haciendo de ellas un lugar desolador. Y sucede lo impensable: La clase política con una musculatura espiritual e intelectual mínima, no soporta el peso de las demandas y cede. El barco se escoró entonces, en meses subsiguientes toda la clase política, presidente incluido, se dedicó a violar sus obligaciones juramentadas, y al barco le entro agua hasta la sentina. El domingo pasado la nave en que cabíamos todos y había superado escollos y temporales se ha ido a pique.

Para los opinólogos, las de las masas no son demandas; son “legítimas demandas”. Es decir, tener jubilación sin haber ahorrado un peso; legítimo, tener una casa sin haber ahorrado para ello; legítimo, estar (porque no es estudiar) en la universidad 7, 8 o 10 años, sin pagar un mango; super legítimo, circular por autopistas gratis; legítimo. La doctrina de la pensión soto: Cama, comida y …. ¿Y que tal los que ahorramos, durante la universidad trabajamos después de salir de clases para pagar nuestros estudios, llevamos ahorrando 35 años, cuando fuimos empleados recibimos salarios reales que son una fracción de los actuales? Giles no más. Ahora la gente está empoderada.

¿En qué falló la clase política? “No haber leído a tiempo las aspiraciones de la gente” gritan a coro los inteligentillos. No señores: lo que les faltó fue carácter y presencia de ánimo -solo presente en hombres moralmente impolutos- para darse cuenta qué las expectativas desbocadas había que neutralizarlas urgentemente con un contra relato, y ¡por supuesto! con el ejercicio legítimo de la fuerza coercitiva del Estado. Leer a Maquiavelo, a Aristóteles a Winston Churchill no les habría venido mal. ¿demasiado pedir? Tal vez.

Y ahora ¿Qué hacemos? Hacer lo que los chilenos, igual que Sísifo, hemos hecho tantas veces al punto que es una rutina nacional; esperar que terminen de demoler lo que con tanto esfuerzo construimos, recoger los pedazos y volver de nuevo a edificar. Mientras tanto, montar una máquina política que vaya reclutando voluntades que contenga la energía creadora del país. Aquella del sentido común, del valor de la familia y del trabajo, de la solidaridad con los antepasados, de honrar la palabra empeñada, del amor a Chile, a su libertad y soberanía. Que siga la borrachera dentro hasta que se acabe la piscola. Nosotros afuera, bajo las estrellas, esperaremos activos y tensos, el amanecer de la patria.

Mayo 2021



[1] Las masas son aquella proporción de la población que desea cosas sin relación con las condiciones de posibilidad de las mismas y sin responsabilidad por las consecuencias de sus demandas.

[2] Desafortunadamente digo, porque si hubiese tomado la guitarra entonces ya las cuerdas de esta izquierda renovada estarían todas cortadas y podríamos empezar la reconstrucción.

domingo, 2 de mayo de 2021

LA PANDEMIA COMO EPIFENOMENO

La Real Academia de la Lengua denomina epifenómeno a aquel fenómeno accesorio y que acompaña al fenómeno principal y que no tiene influencia en él.

El devenir de la realidad contemporánea es objeto de escrutinio por quienes nos interesamos en entender nuestro mundo y buscamos interpretarlo, basados en ciertas creencias que nos sirven de faro. Interpretamos pues la realidad montados en nuestra perspectiva de lo que entendemos, es el mundo. Algunos lo vemos el mundo como la manifestación de la voluntad de Dios, otros como un encadenamiento de causas y efectos materiales; todos en esta vigilia permanente, tratando de orientarnos sobre el por qué de los acontecimientos, y las proyecciones que el hombre, la sociedad y el mundo, pueden tener hacia el futuro.

De pronto irrumpe un acontecimiento imprevisto: la epidemia del sars2 covid 19 un fenómeno supuestamente natural[1] que desencadena un fenómeno político-social: la reacción del poder de los estados nacionales y del orden jurídico internacional ante el evento indeseado. No analizo la cuestión clínica ni epidemiológica directamente Solo me enfoco a analizar solo el fenómeno social y político.

¿Cuál es la actitud intelectual de la gran mayoría de quienes se encuentran en esta vigilia escrutadora del mundo frente a la reacción del poder político mundial ante el virus Sars2 covid 19? La gran mayoría interpretan este evento como un epifenómeno, es decir algo que está descolgado y que no tiene por causa ni efecto, los acontecimientos contemporáneos. Es este un colosal error que con la elocuencia de que soy capaz, pretendo desvirtuar. La forma en que el poder político ha reaccionado ante la supuesta pandemia, es parte indesligable del fenómeno político.

En el arte de crear opinión, la modernidad contemporánea no tiene competidores al través de la historia. La Iglesia católica por siglos buscó evangelizar a la humanidad; esto es librar a los hombres de lo que en su perspectiva eran las cadenas del error. Pero sus medios técnicos para ello fueron antes de la modernidad, muy limitados: el púlpito, la misa dominical, la estructura administrativa de la iglesia, etc. En la modernidad, la mayor eficacia para formar opinión se funda en los medios de difusión masivo. Dichos medios están íntimamente ligados al surgimiento de la sociedad de masas[2]. ¿Qué es la sociedad de masas? Aquella donde muy pocos son los que administran su conciencia personal, y la mayoría se forma opiniones envasadas por quienes les entregan las interpretaciones del devenir del mundo y en el extremo, les prescriben cuales deben ser sus deseos vitales. Incluso entre quienes se perciben como ilustrados y se esforzaban por administrar su conciencia individual, la enorme complejidad del mundo derivada de la irrupción de la tecnología que rodea nuestra vida los va empujando a la categoría de hombres masa, esto es, quienes buscan en el supermercado de las interpretaciones del devenir del mundo, aquella que mejor cuadre con lo que consideran lo correcto. Los dispuestos a formarse un juicio propio con esfuerzo, los lectores de las obras de la literatura y de la sabiduría tradicional (teología, filosofía, ética, etc.) van escaseando, y se impone la figura del ilustrado light. Incluso el culto religioso va despojándose progresivamente de la piedad y del santo temor de Dios como lo definía la teología tradicional, fácticamente lo que le daba sentido al culto, y se transforma en una religiosidad sentimental y emocional.

Así las cosas, el devenir de los acontecimientos humanos queda al albedrío de los pocos que forman opinión y que la suministran con la mamadera al bebe, sosteniendo el joiztick de la historia. Así sucede por cuanto, dentro de otras razones, los medios de difusión y de formación de opinión quedan en manos de muy pocos; poderosos anónimos y lejanos de nuestra vida colectiva. Y aquello se debe a estas dos causas que se coluden peligrosamente: Debido en primer lugar a que “formar” opinión cerrada que no acepta discusiones, es hoy más simple que antaño, dado los potentes y omnipresentes medios de difusión e imposición de esas interpretaciones; y debido a la debilidad cuantitativa de quienes nos resistimos a las interpretaciones envasadas y mantenemos este vigilante escrutinio del mundo.

La reacción del poder político mundial ante el fenómeno de la gripe china ha sido procediendo con una vehemente voluntad de imposición y despreciando la razón científica del evento. ¿Por qué digo esto? Por las siguientes razones: 1) La llamada pandemia se enfoca a una enfermedad menos letal que muchas con las que convivimos actualmente en el mundo. No existe razón para que se reaccione ante el covid 19 como se ha hecho y no se reaccione ante la tuberculosis, por dar un ejemplo; que mata más gente todos los años. Hace cinco años atrás la OMS reemplazó el concepto de pandemia eliminando la parte de la definición que cualificaba como pandemia, enfermedades que causen una letalidad significativa. 2) La identificación de esta gripe se hace a través de un procedimiento científicamente ineficaz para detectarla. En efecto, el examen denominado PCR, está científicamente definido que no detecta siempre la enfermedad y además detecta como positivos a quienes no manifiestan la enfermedad. Además, resulta equivoco conforme distintas formas de practicarlo. En base a este procedimiento de detección, se toman decisiones lesivas a las garantías jurídicas más básicas; libertad de desplazamiento, libertad de trabajo, libertad de culto etc. etc. etc. Las más lesivas de que se tenga memoria incluso cuando se han desencadenado guerras que afectan al territorio afectado. 3) Las medidas que se adoptan no tienen ningún efecto positivo comprobado para disminuir el número de supuestamente contagiados, entre otras cosas porque el PCR detecta un número indeterminado de virus que conviven pacíficamente con el organismo humano. En otras palabras: aunque permanezcamos 20 años encerrados, los llamados “positivos” detectados por el PCR no hay razón científica para esperar que se reduzcan. 4) el paño en la boca y nariz no tiene efecto alguno para combatir la dispersión del virus, fuera de recintos cerrados. Es completamente absurdo e inútil científicamente usar mascarilla fuera de un recinto cerrado por el orden de magnitud de la atmosfera natural que respiramos en los exteriores.

¿Es este mega desatino un epifenómeno? ¿Está desconectado con la fenomenología de la modernidad? La respuesta es no. Los políticos del mundo no se refieren a los cuestionamientos señalados.

Vivimos el colapso por desgaste, de una forma de interpretar el mundo. Este colapso se manifiesta en el sinsentido existencialista con que reacciona la autoridad pública. Nos pretenden convencer qué, se procede para protegernos de un evento excepcional. En verdad, no nos protegen y no es un evento excepcional. La enfermedad y la muerte acompañan a la humanidad y la acompañarán por siempre y la muerte es un hecho individual no social. A través del martilleo cerebral se pretende privar a las personas de su dimensión individual. Si sales a la calle y ejercitas tu libertad personal, matas gente. Eres un homicida”. La buena salud deja de ser un bien, y pasa a ser una virtud personal.

Lo expresado no lo inventé. No lo digo yo. Spengler hace 98 años lo visualizó someramente. Ortega, hace 97 años también lo hizo. El Papa emérito, Benedicto XVI lo ha dicho en sus escritos.

La ilustración y su confianza liberadora, agoniza. Padecemos la beatería de las estructuras, de los protocolos, de los procedimientos previstos en manuales. La vida discurre libremente por afuera, y la burocracia sanitaria, económica, militar, policial, empresarial etc. solo se ajusta a procedimientos previamente establecidos sin tener en cuenta esa vida y su lógica. El comunismo fue precisamente la cúspide de la mentalidad ilustrada. Llevó el racionalismo administrativo al extremo, y colapsó envuelto por las llamas de la completa y total irracionalidad e inutilidad. Le ha tocado la hora a occidente y al llamado “sistema capitalista”. La sociedad moderna carece de sentido trascendental humano. Se pilla la cola permanentemente. El logro de ser “una sociedad plenamente desarrollada” está definida adjetivamente. Es el hombre y el orden social que se dio el que se manifiesta en el mega desatino de la campaña anti pandemia. Se persuade a las masas que este Leviatan los salvará de la muerte y que lo único que deben hacer es someterse a sus dictados. ¿Puede haber una imbecilidad más completa? Se persuade a las masas que la muerte es un evento y no como realmente es: un plazo. Mientras vivo la muerte no existe.

No. No es este un epifenómeno del comportamiento humano en la modernidad. La forma en que los poderosos del mundo han reaccionado ante este evento que sería completamente natural[3], es un fenómeno enganchado estrechamente con la modernidad. Forma parte de la locura ilustrada de querer controlarlo todo, incluso la muerte.

Mayo de 2021



[1] Hay quienes sostienen tener pruebas científicas que el covid 19 es una fabricación humana en los laboratorios de China.

[2] ¿Como causa o como efecto? Hay una duda razonable.

[3] Aunque el virus hubiese sido creado en un laboratorio, aquello no quiere decir que el surgimiento de un virus nuevo no sea un evento potencialmente natural.

martes, 27 de abril de 2021

EL ORIGEN DE NUESTRA TRAGEDIA

 

La diosa Artemisa se enoja con Agamenón porque éste mata a una cierva sagrada. Agamenón va a la guerra de Troya. Artemisa para vengarse de Agamenón detiene a los vientos y sus galeras quedan detenidas en medio del océano. Artemisa le exige, para calmar su resentimiento, que sacrifique a su hija Ifigenia. Así lo hace, y esto satisface a la diosa. Va a Troya y luego de algunos inconvenientes, gana la guerra. Clitemnestra su mujer y madre de Ifigenia, espera pacientemente y llena de resentimiento que su marido, el padre de su inmolada Ifigenia, retorne después de 10 años de guerrear en Troya y; en cuanto llega a casa, le parte la cabeza de un hachazo. Orestes, el hijo de Clitemnestra y Agamenón, mata a su madre para vengar a su padre. Las Erinas, especie de diosas menores, persiguen a Orestes por su crimen y le hacen perder la razón. Todo mal. ¿Cuál es el origen o causa de esta verdadera shit storm? ¿La cierva? ¿La ira de Artemisa? ¿Las ganas de guerrear de Agamenón? ¿La falta de comprensión de Clitemnestra quién no aceptó que para hacer tortillas hay que quebrar huevos? ¿La falta de previsión de Agamenón de llegar tan tieso a su casa pensando que su mujer le había perdonado? ¿U Orestes en creer que su matricidio le saldría gratis? Como dicen los filósofos; el tema es problemático[1].

 

Pero las tragedias de la realidad son mucho más problemáticas. Dentro de otras razones, porque los que estamos llamados a enjuiciarla  no somos espectadores; estamos sobre el escenario. Vamos a ver entonces la genealogía de nuestra tragedia: Isaac Newton hace cálculos matemáticos y descubre la ley de gravitación universal al cual todos los cuerpos físicos del universo estarían sometidos. Envidiosos del logro de Newton, los filósofos estiman que lo que habían hecho sus colegas hasta entonces, correlacionar los conocimientos humanos a las creencias en una vida sobrenatural y escudriñar imaginativamente más allá de la experiencia, eran patrañas. Decartes con una puerilidad que hoy nos haría ruborizarnos de vergüenza ajena, cree que toda la naturaleza humana será descubierta a través del saber racional. Su colega Kant como un policía del tránsito levanta su mano enguantada y dice: Prohibido pasar de aquí; no es posible la metafísica trascendental. El cerril Papa Clemente VIII en vez de darse el trabajo de refutar los desatinos de don Inmanuel, contesta; quedan excomulgados los que lean la Crítica a la Razón Pura. El racionalismo embalado se ríe de los creyentes y crea unos caballos de Troya que se llaman ideologías y sistemas de pensamiento para abatir a los que ellos estiman formar parte de un pasado primitivo. Los humanos declaradamente civilizados se matan y guillotinan supuestamente para que gobierne la razón. Aparece en el horizonte un señor lamebotas del Kaiser que se llama Hegel. Dice que solo lo racional es real (¿?). Nada más. Hasta ahí no más llega la realidad. Sin ningún fundamento racional ni empírico dice que hay una especie de magia que la bautiza como dialéctica y que dos ideas antagónicas producen mágicamente una síntesis, que no es nada menos que una idea más avanzada y por lo tanto mejor[2]. Dentro de los que le creen su malabarismo mental hay un oscuro personaje que la vida no lo ha tratado bien llamado Carlitos Marx. Seducido por Hegel y a su juicio ratificado por un episodio posterior a su obra, la asonada de la chusma en París en 1871 se engolosina con la palabra revolución. Su corazón palpita lleno de emoción cuando la pronuncia; y funda, junto a otro inadaptado social llamado Engels, un nuevo sistema de pensamiento que se denominarán materialismo dialéctico. Este ya no es un caballo de Troya contra el sentido común; es un elefante introducido en la cristalería que se llama realidad del mundo. La realidad es avasallada por este sistema de pensamiento. El resentimiento y la envidia, aquel pecado del viejo Caín; pasa a ser la virtud, condición de posibilidad de la revolución, ese fatal camino hacia una Arcadia delirante. El resultado es el de prever y que se conoce: abrazada esta ideología por los resentidos del mundo, causa directamente más de 150 millones de muertos, dolor, destrucción e injusticias por doquier. No funcionó el materialismo dialéctico con su primera creación; el comunismo; pero los resentidos siguen clamando: la causa de mis desgracias es la alegría, belleza, riqueza, bienestar y justicia de otros. Si el comunismo no funcionó, fundemos pues, otras ideologías del resentimiento: El feminismo, homosexualismo, lesbianismo, transexualismo; una delirante rebelión de las supuestas víctimas, contra de quienes quieren ordenar sus vidas al sentido común, al orden, al equilibrio y a la justicia de dar a cada uno – y a si mismo- lo suyo.

 

Nuevamente el mundo se ve envuelto en discordias que creímos desterradas para siempre por quienes atónitos presenciamos el desplome del mesianismo comunista hace 32 años. Volvemos a lo mismo, a pesar de haber recorrido esa historia. ¿por qué? ¿La cierva; la imbecilidad de Artemisa; el fanatismo de Agamenón? ¿Por qué vamos tan resueltos al precipicio?

 

¿Cuál es el origen de nuestra tragedia? A mí juicio, el racionalismo. Es este una actitud frente al mundo no propiamente contemplativa, sino más bien imperativa. En lugar de situarse ante el mundo y recibirlo en la mente según es, con sus luces y sus sombras, sus sierras y sus valles, el espíritu le impone un cierto modo de ser, le imperializa y violenta, proyectando sobre él su subjetiva estructura racional. Kant  llegará a declararlo: “No es el entendimiento  quien ha de regirse por el objeto, sino el objeto  por el entendimiento”. Pensar no es ver, sino legislar, mandar[3].

 

Abril de 2021

 



[1] En cualquier caso, cuando veas un letrero en el bosque que diga “los dioses tienen prohibido matar ciervas sagradas”, no lo hagas.

 [2] Siempre me he preguntado como diablos una idea tan estúpida puede gozar de tanto prestigio intelectual

[3] José Ortega y Gasset “Ni racionalismo ni Vitalismo”

lunes, 12 de abril de 2021

CONVENIO DE LA CAMARA DE DIPUTADOS Y EL SISTEMA DE NACIONES UNIDAS

El artículo 32 número 15 de nuestra Constitución señala que son atribuciones del Presidente de la República conducir las relaciones políticas con organismos internacionales.

 Las transgresiones de los poderes públicos a la constitución que nos rige es pan de todos los días y ya no nos llama la atención. Ahora es la Cámara que pasando por sobre el artículo 7 de la Constitución suscribe un Convenio con el “Sistema de Naciones Unidas” para “mejorar el trabajo parlamentario”. Su presidente el derechista Diego Paulsen señala que este convenio viene a confirmar nuestro propósito de ser un poder del Estado abierto, accesible y, por sobre todo democrático” ¿Abierto y accesible a quién? La funcionaria burócrata de Naciones Unidas doña Silvia Rucks agregó por su parte que Naciones Unidas reconoce un rol “estratégico” que los parlamentos desempeñan en garantizar que los gobiernos implementan los compromisos mundiales de la Agenda 2030. La Sra. Ruck no conoce como Paulsen debiera conocer, que las relaciones internacionales de nuestro Chile, es una prerrogativa exclusiva y excluyente del Presidente de la República, y que no le corresponde al parlamento “garantizar” por sobre la constitución, que el gobierno implemente compromiso alguno con potencias extranjeras. Tampoco considera que Naciones Unidas no es un órgano rector de las políticas internas. No le corresponde tener “estrategias” porque es solo constitucionalmente un organismo cooperador con los estados miembros y no rector de ellos.

 ¿Qué facultades tiene la cámara y su presidente para suscribir un convenio con un poder transnacional? Ninguno. No tiene. El diputado Paulsen se ha extralimitado en sus poderes y debería ser objeto de una acusación constitucional. Ninguna magistratura, ninguna persona ni grupo de personas pueden atribuirse, ni aun a pretexto de circunstancias extraordinarias, otra autoridad o derechos que los que expresamente se les hayan conferido en virtud de la Constitución o las leyes. Paulsen y la cámara se han extralimitado. ¿Por cual causa?  ¿Qué beneficios prevén los honorables en este convenio? ¡Ahí está la madre del cordero!; viajes, pasantías, relaciones, compromisos etc. Una mano lava la otra y las dos lavan la cara. Y sobre todo, puestos de trabajo futuros, extraordinariamente bien remunerados, para quienes “se porten bien” en el ejercicio de sus cargos parlamentarios. Mas claro, que echarle agua.

 El sistema de Naciones Unidas, también conocido como la “familia”, es un conjunto de organizaciones internacionales del que forman parte todas aquellas instituciones, organismos o programas que aparecen en la Carta de Naciones Unidas, el tratado fundacional de la ONU, o son subsidiarios de alguna de ellas. Para enumerarlas todas tendríamos que estar más de una semana escribiendo. Es una compleja trama de poderes burocráticos que viven buscando protagonismo para legitimarse y han degenerado en una permanente voluntad de sustituir la voluntad popular de los países miembros imponiendo políticas cuyo diseño y definición, no pasa por el cedazo de la soberanía popular.

 Lo de la cámara de diputados y de Paulsen, es una impúdica transgresión de sus facultades en la búsqueda de más y más acomodos personales en plataformas de poder, por sobre el escrutinio del pueblo soberano que los instaló en sus escaños. Esto debe hacernos reflexionar sobre formas de control del pueblo representado, que resulte eficaz a evitar esta proliferación de estos fantasmas que quieren manejar nuestras vidas sin escrutinio alguno de nuestra parte.

Abril 2021